Anuario I
Trescientos sesenta y cinco días han pasado desde que asomé la nariz en este blog. Trescientos sesenta y cinco días en los que ha sucedido de todo en este bendito país. Pasaron tres Jefes de Gabinete, dos Ministros de Economía, dos Ministros de Salud y dos Ministros de Justicia y Seguridad. Guillermo Moreno fue confirmado en su cargo unas 78 veces a un promedio de 1,5 por semana. El Estado gastó un promedio de 31,5 millones de pesos diarios en concepto de subsidios. Aerolíneas Argentinas fue reestatizada a cambio de una suma que es la mitad de la deuda que tenía la empresa y de la que nos hicimos cargo.

Gracias a tres trabajadores de lo ilegal asesinados, nos enteramos que el negocio de la efedrina clandestina aportó sus buenos billetes a la campaña presidencial de nuestra querida Presidente. En estos doce meses que pasaron, el patrimonio declarado del matrimonio Kirchner creció 29 millones de pesos, 79. 452 pesos por día, 3.311 pesos por hora. Néstor utilizó vehículos oficiales los 365 días, el jet presidencial 59 veces y el helicóptero otras 73.

Aníbal Fernández se hizo acreedor del Premio al Restaurador de la Lengua Patoteril, al mantener en sus discursos vocablos extinguidos, Ricardo Jaime fue denunciado tantas veces que se perdieron las estadísticas, el INDEC nos mitió descaradamente en 12 ocaciones y el Ministro de Ciencia y Tecnología se llevó el galardón del Funcionario Pintado del año. También se anunció el pago de la totalidad de la deuda al Club de París, y luego los dejamos preguntándose si los tomamos por pelotudos o realmente tenemos problemas de comprensión.

Los radicales resurgieron luego del fallecimiento de Raúl Alfonsín y Carrió expresó unas 37 profecías que aún no se han cumplido. De paso destrozó el Acuerdo Cívico que armó un mes y medio antes de las elecciones. Pino Solanas insultó cada vez que le pusieron una cámara delante y Felipe Solá apareció junto a De Narváez y Macri tan solo 5 veces en público. Patricia Bullrich sigue perteneciendo al mismo partido luego de un año, lo cual marca un nuevo hito, Cobos contradijo la totalidad de los dichos de Cristina y también los de Carrió.

Cristina se ha cambiado 1095 veces de ropa, fue peinada 261 veces, ingirió 730 píldoras, entre ansiolíticos y antidepresivos, y habló en 273 ocasiones. Nos trató de pelotudos en todas ellas. En las estadísticas de frases más utilizadas, en el primer puesto figura «país profundo» con un estimado de 244 oportunidades. Fue calificada por este autor con 86 adjetivos distintos para describir su imagen, como «polímero presidencial», «sharpei estirado» y «camarera del Perla Negra». En este período, también nos hizo vivir grandes momentos absolutamente memorables, como cuando dijo ante la ONU que la Argentina no necesitaba un Plan B y al mes estaba anunciando el plan canje de calefones, sugirió que Obama copia a Perón, dijo que la meca de las aspiraciones de lo que un Estado debe ser se derrumbó como una burbuja (sic) y fue vestida como un muestrario de telas a la cena de gala efectuada en su honor en la Corte Española. Llegó a horario a una sola de las reuniones de mandatarios y hasta protagonizó una de las escenas más divertidas del año al quedarse con la mano en el aire y con cara de orgasmo inacabado mientras el Presidente de Estados Unidos seguía de largo.

El hecho más importante, quizás alla sido el 28 de junio, día de las elecciones, en el que el 70% del padrón de la Provincia de Buenos Aires puso fin a la euforica soberbia de Néstor. Antes y después, el ex Presidente nos hizo pasar momentos fantásticos, acusando a De Narváez de narco en la causa en la que los sospechosos van desde Néstor hasta el granadero a caballo del turno noche de la Casa Rosada, colocando al Gobernador de la Provincia más importante del país como candidato a Diputado y haciendo turismo aventura por el conurbano, dónde había caminado por última vez en diciembre de 1975 yendo a la cancha de Racing. Para el recuerdo también quedarán frases como «perdimos por poquito» «ganamos a nivel nacional» o «el kirchnerismo nunca existió.

Pero lo curioso es el cambio de la sociedad. No sabría decir si para bien o para mal. No se si es beneficioso darse cuenta del desastre cuando ya estamos en el ojo de la tormenta. Probablemente nos encontremos a la deriva emocional en lo que a conciencia ciudadana se refiere. No sabemos si ponernos a llorar ante la sodomización a la que estamos siendo sometidos o seguir en la nuestra como si nada pasara. Lo cierto es que ésta es mala. Pero lo que viene, no sabemos. El día que logremos encontrar la diferencia entre orden, represión, libertad y libertinaje, lograremos decir que estamos en camino a madurar, no solo como ciudadanos, sino como individuos que conviven en una sociedad.

Después sigo.

Sábado. Les debo los sanguchitos. Aprovechen el chupi.