Bronca
Antes que nada quiero atender al que me hackeó la cuenta de Gmail y me borró todo. No me dejaste nada, querido/a. Sinceramente, no tengo palabras para decir al respecto. Hay cosas que duelen, borrar mensajes de personas que ya no están entre nosotros es una de ellas. Una cuenta que tenía abierta desde 2003, en la que había recibido el único mail que mandó en su vida la única persona a la que extraño hoy como si se hubiera ido ayer. Y ya pasaron 5 años.

Por mí te podés ir a la reputísima madre que te parió.

Discúlpenme, pero no tengo ganas de escribir. Estos últimos tres días fueron lo suficientemente agotadores como para que encima tenga ánimo de tomarme con humor lo que ya me genera fastidio. No empiecen con teorías conspirativas ni mucho menos. Era mi mail personal.

Aparte, no hay nada nuevo que agregar. El dólar sigue subiendo, en el Gobierno se siguen haciendo los pelotudos. El Central ya no tiene como comprar divisas y están pidiendo prestado a la banca privada (si, antes eran tus aportes, ahora son tus ahorros) mientras se sigue fugando guita al exterior, en el Gobierno se siguen haciendo los pelotudos. La inflación del mes de febrero fue de tan solo el 0,4%, en el Gobierno se siguen haciendo los pelotudos. Mataron a otro policía, en el Gobierno se siguen haciendo los pelotudos. El campo sigue ardiendo, en el Gobierno se siguen haciendo los pelotudos. La Unión Industrial Argentina no fabrica un carajo como la gente, pero pide un dólar más alto, en el Gobierno se siguen haciendo los pelotudos.

Se están haciendo tanto los pelotudos que flexibilizaron aún más la ley de blanqueo de capitales.

Se están haciendo tanto los pelotudos que Cristina viaja a Londres y no piensa volver a tocar el tema de las Malvinas.

Jueves. Sin palabras.