Cronología
«Este proyecto es un parto múltiple, y nuestra partera es la presidenta» 
Mamá Hebe, en el lanzamiento de Las Cristinas en La Plata. 

Para ir entendiéndonos, es necesario aclarar determinadas cosas. El G20 nace gracias al G7 que en la cumbre de Colonia de 1999 deciden crear un grupo informal con el objeto de mantener una comunicación en materia económica entre países importantes. La Argentina entra en aquellos años. No en el ´73, no en el ´88, no en el 2004. Entró en la fatídica, neoliberal, destructora de las economías y nefasta década del ´90. Y entró a pesar de -o gracias a- la crisis Rusa, con una recesión en la economía local que duró desde fines de 1998, hasta finales de 1999. Y si bien el saldo de ingresos de 1999 resultó menor a al de 1998, hubo un aumento notorio de la inversión extranjera, combinada con la inversión del Estado para reactivar la economía. Por si no se entendió -y hablando en criollo- Argentina pudo salir de esa crisis gracias a haberse incorporado al G20.
Yéndonos un poco en el tiempo, y ya que andamos recordando boludeces, es bueno traer a la memoria que cuando se cometió el terrible pecado de sancionar la Ley 23.696 -Ley de Reforma del Estado- la misma obtuvo el voto absoluto de la totalidad de los legisladores. O sea, fue aprobada por unanimidad por socialistas, radicales, peronistas, y los de la UCeDe, ese partido en el que estaban Sergio Massa y Amado Boudou, y que fue uno de los espacios que más defendieron la mentada norma con el argumento de Álvaro Alsogaray, repitendo hasta el cansancio que achicar el Estado es agrandar la Nación. Para los que no lo recuerdan, esa ley facultaba al Presidente de la Nación a privatizar.
Nos vamos más atrás aún, y nos encontramos con que, durante la última dictadura, la Argentina toma una deuda con el Club de París para comprar submarinos TR1700 -pidieron cuatro, llegaron dos, los facturaron igual- y la licitación a una constructora holandesa para la creación de un gasoducto que terminó garpando el Estado Nacional, además de otros créditos para paliar las deudas de empresas públicas. Por si fuera poco, durante la gestión de Alfonsín, una Auditoría encargada por el mismo Gobierno determina que parte de la guita del Club de París, nunca llegó a la Argentina. Repito: Nunca llegó a la Argentina. 
Paseando, pero esta vez un poco más acá en los años, nos encontramos con el default de 2001. El Adolfo anunció la cesasión de pagos de la deuda externa porque la Argentina no tenía un cobre, o por demagogia, o por lo que quieran. Pero lo cierto es que había sido elegido en la Asamblea Legislativa y contaba con el apoyo de Carlos Ruckauf, Eduardo Duhalde, Ramón Puerta y Néstor Kirchner. Por ahí estamos todos desmemoriados, pero mucha gente -inconscientes, patriotas o las dos cosas- estaba chocha con la medida de no poner tarasca por un tiempito. El apoyo de los Gobernadores Justicialistas duró lo que tardó el Adolfo en decir que le gustaba la idea de quedarse hasta completar el mandato de De La Rúa.  
Este brevísimo resumen, viene a cuenta de preguntarse si realmente las cosas cambiaron con la partida del Néstor. Si realmente se acaba la confrontación, si realmente se acaba el cinismo. Y las palabras de Cristina, ayer, demuestran que no. Que no se acaba nada. Tal vez engañados por el trajecito negro y porque ahora usa dos kilos de maquillaje, en vez de tres, suponemos que está más tranquila. La verdad es que nos sigue tratando de boludos, pero tranquila. 
Sólo así se entiende que nos hable de lo maravilloso que resultó la reunión en el G20, para introducirnos a las negociaciones por el pago de la deuda al Club de París, recordándonos el daño generado por el default que declaró el fiestero puntano en su acotada presidencia y lo bajo que caímos por las políticas de remate del país aplicadas durante la década del ´90 -¿hace falta aclarar que tanto ella como su marido acompañaron todas las listas de Menem?- para terminar contándonos que ya instruyó al pichicho Amado Boudou para entablar las negociaciones. No hay mucha diferencia con la Cristina de hace unos meses atrás, cuando dijo que la deuda con el Club de París hay que saldarla, porque a pesar de haber sido contraída por la Dictadura, «se utilizó para cosas productivas» (sic).
Look sin Duralba para Exteriores
El paisaje cambió, pero el clima es el mismo. Ayer hablábamos de las ofertas de 50 lucas, 500 lucas, prebendas y cargos públicos ofrecidos desde el Gobierno Nacional a los Diputados Nacionales. Ahora, la llorona dice que le quieren poner palos en la rueda. Hay que reconocerle la habilidad para dar vuelta la tortilla, aunque siempre gira en torno a lo mismo: Pretende hacerse fuerte mostrando la debilidad de una viudita a la que, encima, todo le cuesta el doble por el mero acto de ser mujer y, ahora, sola.
Por suerte tiene militantes que la bancan, personas que tienen bien en claro donde están parados y defienden sus convicciones con la vehemencia de saber dónde se encuentran los oligarcas, los amigos de las dictaduras, los conservadores y los lobbistas de los monopolios. El enemigo no es Telefónica de Argentina, es Clarín. El enemigo no son los periodistas pagos por el poder Estatal. Son los periodistas pagos por el poder privado. El enemigo, no son los que se enriquecieron a costas de políticas liberales en la dictadura y en el menemato que están hoy mismo en el Gobierno, son los que hicieron exactamente lo mismo, pero están afuera. Por eso saben adónde apuntar y no importa lo que se les diga en contra, siempre habrá un argumento poderoso y fundado para evadirse. 
Vale por una foto de Chávez. 
Uno puede estar horas hablando, todo para que vengan a decirte que la Argentina es respetada en el mundo. A la Argentina le tienen miedo, que es distinto. Como le tendrías miedo vos a tu vecino si te debiera mucha guita y se la pasara jugando a la ruleta rusa. Ahora te vienen con el ejemplo de que Rebeca Grynspan, Secretaria General Adjunta del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, vino a felicitar a Cristina por sus medidas para reducir la desigualdad social. Que una mina que cuando fue Vicepresidente de Costa Rica terminó en Tribunales por el choreo de millones de dólares de la guita destinada al desarrollo social de su país venga a felicitar a la Presi, no es motivo de gloria. Es como que venga Chávez a aplaudirnos por nuestras políticas económicas…
Estos son los que siempre se han jactado de descreer de todos los políticos por mínimas que sean las sospechas y de despreciar a todo lo que signifique poder gubernamental, pero que ahora se mue
ren por pegar un contratito de monotributista para sentirse «parte del modelo». Se protegen de la obvia contradicción negando el poder del Estado y acusando de poderosos a los demás. ¿Cómo van a aceptar que trabajan para el poder que tanto criticaron?
Lo mismo va para los escépticos de la política, devenidos en apoyadores compulsivos de las medidas adoptadas por el Gobierno «menos peor» desde la vuelta de la democracia. Son críticos de la mafia sindical, pero piden que no se la agarren con Moyano. Se mortifican por la muerte de Mariano Ferreyra -un trosko más de toda la lista a la que han puteado y cagado a trompadas en todas y cada una de las facultades- pero enseguida se hacen los dolobus respecto de las responsabilidades políticas.
Martes. Se viene el verano y nosotros con tetas.