Memorex
Tenemos una Presi 2.0. Anda twitteando con Chávez, cuenta su vida a toda hora y hasta le pintó la onda blogger. Se le ocurrió que era una buena idea escribir un texto para el blog de Aníbal Fernández, y así lo hizo. Tuvo sus pros y contras. A favor, escribiendo dice las mismas pelotudeces que en vivo y en directo. En contra, un puñado de boludos le creen y aplauden.
Pero tengo que felicitarla por el coraje. Se la agarró con Julio César Strassera por su rol en la Dictadura. Y lo bien que hizo. Porque siempre quedan trapitos para sacar al sol y este era uno de ellos. Con lengua bruta y prolífica, nos contó a todos y a todas que Strassera, cuando era Fiscal, no dio su visto bueno para la libertad de Jorge Cepernic, Gobernador de la Provincia de Santa Cruz. Con memoria selectiva y olvido aún más selectivo, se preguntó cuántos argentinos y argentinas habrán corrido la misma suerte.  Bien por la Presi, la felicito. Sólo que yo también me hago preguntas.
Me pregunto cuánto habrá hecho ella por los Derechos Humanos de los Argentinos y Argentinas que eran secuestrados, torturados, asesinados y desaparecidos, mientras ella estaba en otra. Me pregunto cómo hizo para recibirse de abogada en la Universidad Nacional de La Plata en 1978, como dice que hizo. Me pregunto qué hizo ella, con título en mano, para luchar por la liberación de, como a ella le gusta llamar, sus compañeros.
La misma pregunta me cabe para Néstor. Me pregunto cuántos le deben la libertad, la vida o al menos la dignidad de que alguien se calentó por ellos cuando estaban privados de su libertad. Me pregunto si la explotación de la usura bajo el amparo de una ley dictatorial, era una forma encubierta de luchar por los Derechos Humanos. No paro de cuestionarme si su rol de Apoderado de la Fiscalía de Estado de la Provincia de Santa Cruz en plena Dictadura, era una forma de infiltrarse en las filas enemigas para pelear por la reinstauración de la democracia. Me interrogo a mí mismo si tiene algún tipo de relación que se haya recibido en plena Dictadura -siendo el militante activo que dice ser- con que le hayan dado la función pública que ostentó, siendo un abogado recién recibidito. Me pregunto cuántas casas expropiadas habrá usufructado para devolverles el dinero a quienes perdieron todo en la desesperación económica.
Cuando los Argentinos éramos Derechos y Humanos.

Lamentablemente, yo tampoco encuentro respuesta. Sin embargo, me alegra que Cristina le haya dedicado unas palabras a «un peronista de ley» como ella le gusta llamar a Jorge Cepernic. Me alegra, porque es otro factor que pinta de cuerpo entero qué es lo que ella entiende por ser peronista. Cepernic era uno de esos garcas que utilizó el bondi del Peronismo para llegar al poder y después, cuando el Teniente General ya estaba en la Presidencia nuevamente, no sabía de qué disfrazarse. Aliado de la Tendencia, era uno de los Gobernadores rebeldes, de esos que hacían que Perón, en plena lucha contra la subversión, se montara en un huevo con cada medida que tomaba. Tan Peronista era que le pidió la renuncia al Vicegobernador de la Provincia de Santa Cruz, militante activo de la ortodoxia justicialista y bancado por la CGT y el propio General, además de haber sido elegido por el pueblo. Después vendrán aquellos años en los que, en pleno bardo, se separa del Justicialismo para hacer su propio frente, termina enfrentado con la Presidencia -ya en manos de María Estela Martínez de Perón- y, finalmente, cuando se produce el Golpe de Estado, es depuesto y, más tarde, encarcelado. Y acá es donde me surge otra pregunta. ¿Qué habrá opinado Cepernic del «Isabel Conducción» que utilizaban los jóvenes Néstor y Cristina?

Pero la semana tuvo de todo, en cuanto a verborragia presidencial se refiere. Arrancó el lunes hablando en la Biblioteca Nacional. Allí enfatizó que millones de argentinos aprobaron el relato de la historia que el Gobierno ha pintado en los últimos años, al lanzarse a las calles a celebrar ese relato en los festejos del bicentenario. Y les juro que no es joda. Como tampoco es joda que dijera que esta gestión demostró que se puede hacer política y economía al mismo tiempo, que se puede gobernar desde los números. Finalmente, entre tantos pasajes memorables, disparó sin anestesia que el canal infantil Pakapaka es un gran logro de la gestión, «porque a mí, Mickey Mouse me gusta mucho, pero creo que necesitábamos ratones nacionales, cabritos, llamitas, qué se yo…cosas que hacen a la cultura e identidad nacional».
El martes, estuvo en Morón inaugurando obras. Martín Sabatella estaba más contentos que puto con dos culos ejerciendo su rol de independiente político-lameculos kirchnerista, mientras Cristina aprovechaba el acto de anuncio de obras de urbanización en el barrio Carlos Gardel, para recordarles a un montón de personas que no tienen la más puta idea de cómo funciona el aparato del Estado, que sólo los políticos pueden gobernar y que los economistas y empresarios no saben nada de como se administra el Estado. 
Cuatro Generaciones Familiares se reunen en la Carlos Gardel para charlar con Cristina, Néstor y Sabatella sobre el rumbo del Modelo de Crecimiento de Matriz Diversificada.
Sin embargo, lo más lindo de la semana lo dijo ayer, en la inauguración de una planta de Coca Cola en La Matanza. Gracias, muchas gracias a los de los tambores y las tamboras también, arrancó la Presi, para luego halagar a la Coca Cola, que no es una cooperativa de trabajo, sino una transnacional, el símbolo del capitalismo yanki por excelencia, la marca cultural que han impuesto los norteamericanos en cada uno de los rincones del planeta. En otras palabras un poco más hirientes para los monitos kirchneristas de siempre, una auténtica corporación imperialista. 
Lo bueno es que no rompió la rutina semanal. En la Biblioteca Nacional habló de los aviones comprados a EMBRAER para Aerolíneas Argentina; en EMBRAER charló sobre las bondades del plan de escuelas; en el lanzamiento del Plan de Escuelas, habló sobre el Instituto Nacional de Cine; y en la Coca Cola, les contó a sus directivos que iba a inaugurar una salita de atención médica en el Mercado Central, con ginecólogos inclusive. Precioso.
Jóvenes Despreocupados por el Régimen Marcial dan el Ejemplo
Pero la Prensa no le da bola. Abúlicos, totalmente en otra, pajerizados al extremo, dedicaron la semana a hablar del desastre de la juventud en los festejos por la Primavera y sobre la Policía Infantil en la Provincia de Chubut. Porque, que exista una policía infantil en Salta o Misiones hace dos décadas, a nadie le importa, lo que vale es que descubrieron la de Chubut gracias a YouTube. Entre los argumentos del horror, he escuchado bolud
eces que iban desde «la tendencia inculcada para ejercer la profesión policial». Como si fuera una incitación a la delincuencia. Como si un Industrial no fuera una tendencia a elegir una carrera técnica. Como si los padres no hubieran prestado su consentimiento. Más allá de eso, hay que reconocer que ver a chicos debiendo obediencia a sus superiores jerárquicos, mientras utilizan un uniforme para hacer trabajos solidarios, entre otras pelotudeces, es bastante indignante. Por suerte, tenemos una institución internacional que protege a nuestros niños de estas aberraciones, como los Boy Scouts.
En cuanto al bardo primaveral en sí, no tengo intenciones de echarle la culpa a nadie. Lo que hacen los más chicos, no es muy distinto de lo que maman en todos lados. Lo único que aprenden es cuáles son algunos de sus derechos. Desde este humilde espacio, propongo que se incluya en la curricula de la Secundaria alguna materia referente al Derecho Penal. Es una forma de profundizar los conocimientos respecto de sus derechos, pero al mismo tiempo empezar a enseñarles obligaciones y lo que les puede pasar. El resto, es olvidarnos de que alguna vez fuimos jóvenes, barderos, y jugábamos al límite con lo que teníamos a mano. Antes, era un disco de Pastoral o Vivencias. Hoy lo es el paco. El efecto es el mismo, todos producen daños cerebrales irreversibles.
Jueves. La Presi se fue a Nueva York a gastar de la nuestra, comprarse un par de vestidos, hacerse medir el aceite y, si pinta, mostrar sus dotes de oradora en la Asamblea de las Naciones Unidas. Hay material para rato.