Opinión
Ayer se me ocurrió asistir a una conferencia sobre Administración Pública. Fui por varias cuestiones, pero una de ellas era el morbo que me generaba escuchar hablar a Martín Lousteau y Gerardo Conte Grand. De Lousteau, ya todos saben que fue Presidente del Banco de la Provincia de Buenos Aires y Ministro de Economía de Cristina. Conte Grand, en cambio, tiene un pedigree más bonito. Actualmente es asesor de la Coalición Cívica. Antes fue Legislador Porteño, asesor de la campaña de José Octavio Bordón para la presidencial de 1995 y laburó en la campaña de Italo Luder en 1983. O sea, un tipo coherente en su caracter de apegarse a los incendiarios mesiánicos.
El Rulo Lousteau.
Más allá de algunas preguntas absolutamente pelotudas de algunos asistentes, me resultó bastante curiosa la comparación que hacían constantemente con nuestros países vecinos. Es lógico, cuando vemos lo que despegó Brasil y nosotros estamos caminando con las palmas contra el piso, lo primero que hacemos es ponernos a pensar en qué le pifiamos. Remarcaron una y otra vez que Brasil tiene una política de Estado y se respeta más allá de los cambios de Gobierno. Podrán virar algunos grados, pero saben que van hacia determinado lugar y que nosotros no. Coincido plenamente. Pero se olvidaron de algunos factores históricos. Ninguna sociedad es igual a la otra. Y si Brasil, con dictadura, con democracia, con izquierda, con derecha o con centro siempre fue para el mismo lado, en Argentina no tuvimos la suerte ni siquiera de plantearlo. ¿Qué podía hacer Alfonsín después de 7 años de bicicleta financiera dictatorial? ¿Y Menem cuando asumió en plena crisis hiperinflacionaria? De La Rúa quiso seguir el rumbo económico del uno a uno y no le fue muy bien que digamos. No tuvimos oportunidad de plantearnos seguir adelante con alguna política de Estado anterior. En nuestro país, esa frase de que el arquitecto de una catedral nunca ve terminada su obra, no corre por cuestiones logísticas.

Ni por imposición de manos se le pegó algo del brazuca.
Conte Grand fue más parco, quizás producto de su edad, pero cuando le preguntaron que pasaba con los partidos mayoritarios históricos del país, empezó a girar en conceptos de que con cinco partidos en la Argentina alcanzaba y sobraba, partiendo de bases de Izquierda, Centroizquierda, Centro, Centro derecha y Derecha. Se olvidó que los dos partidos mayoritarios del país pasearon por todas ellas.

Pero el momento más llamativo fue cuando dijo que en un sistema partidario, un técnico como Martín Lousteau no hubiera llegado nunca a ser Ministro de Economía a los 35 años, marcando la maravilla de poder ser apartidario. Sinceramente, no creo que sea precisamente una virtud, sobre todo con el resultado a la vista. Su juventud y falta de calle en política, lo llevaron a ser carne de cañón de los que no tienen la más puta idea de como sacar una regla de tres compuesta, pero que de roscas políticas la tienen clarísima.

Lousteau, disfrutando las bondades de no contar con experiencia política en un Gobierno en el que el único técnico al que respetan es a Maradona.
Pero ahí andaba el adolescente tardío, mandando mensajes de texto mientras Comte exponía (yo hubiera hecho lo mismo) y diciendo que necesitaba tomar más cerveza para poder hablar con onda. Les juro que no es joda. Luego tomó a Cuba como ejemplo para algo básico. El salario tiene un tope de 150 dólares, pero no hay hambre ni problemas sanitarios. Dijo que la forma de administrar la economía es la peor manera que se le hubiera ocurrido en su vida, pero que intentando encontrar la vuelta de cómo carajo hacían en la isla para sobrevivir, llegó a la conclusión de que tenían un relevamiento de alimentación mínima y vital. Confesó que a Cristina le propuso palear el hambre, pero que costaba 25 mil millones de dólares y ella le dijo que no. Casualmente, es la misma guita que se van en subsidios de distinto tipo.

Atendiendo a las ideas que tiene Cristina respecto de la economía y después de volver a ver esta foto, guardo mis sospechas sobre los verdaderos motivos de la designación de Lousteau para integrar el Gabinete. Se deshidrataba cuando lo tenía cerca.

Después se puso más lindo. Criticó que el Estado le destine 9 millones de pesos a Milagros Sala para que haga obras que podría hacer el Estado de un modo más directo y generando una revitalización de la macroeconomía y sugirió que el gran problema de la política argentina es el vedetismo que lleva a que nadie quiera elaborar planes a largo plazo de los que no podrán llevarse los laureles. Finalmente, Comte Grand nos aburrió con su explicación de qué es una lista única, pero la embarró para la mierda cuando sugirió que el Presidente que quiera aspirar a la reelección, tendría que pedir una licencia extraordinaria de un par de meses para hacer campaña.

Del panorama político para los próximos dos años, mucho no hablaron, así que me quedé con las ganas de escuchar sus opiniones que, obviamente, me iban a entrar por un oído y a salir por el otro. Lo cierto que tampoco hay mucho para hablar, el terreno ya está marcado y las opciones no son abundantes.

Gane quien gane en 2011, ese año será una bosta. Para nosotros, el kirchnerismo está palmado, knok out, kaput. Pero suponiendo que ocurra un milagro a la inversa y Dios de una vez por todas decida castigarnos por tantas décadas de masturbación cívica, si ganan lo k seguiremos no muy distintos a lo que estamos ahora. O sea, en la decadencia total.

En el caso que gane cualquier otro cuadro político, el mayor problema no está en la construcción del poder. Todos sabemos que el que Gobierna, al principio negocia como se le canta el orto y hasta el más recalcitrante de los gremialistas, termina arreglando enseguidita. Lo hizo Genta con Macri en la ciudad, qué nos hace pensar que en Nación no puede pasar lo mismo. La pregunta del millón, en todo caso, es quién para el libertinaje social de un modo que no repercuta en violencia explícita o implícita. Cuando un tren se queda sin frenos, no hay forma de aminorarle la marcha de un modo que no sea brusco. Las consecuencias, las podremos medir rec
ién dentro de un par de años, pero quien gane, al menos contará con la ventaja de que en el primer año, nadie le rompe las pelotas.

No creo que sea la elección de la UCR en ninguna de sus variantes. Harán una elección más que aceptable para una fuerza que en 2003 sacó el 2% de los votos, pero no cuentan con la reorganización suficiente aún. El PJ llegará de algún modo, mutado, falsamente reorganizado o como aparato desde las sombras de algún otro candidato.

Pero bajo ningún punto de vista se puede decir que habrá un giro a la derecha. En todo caso será la asunción de otras caras y forma de ejercer la derecha en el país. No jodamos, este gobierno tiene de zurdo solamente los boludos que putean en los blogs y los retardados mentales que un miércoles a la mañana están tan al pedo como para ir a cantarle marchitas revolucionarias a Cristina en la quinta de Olivos.

La represión constante a los trabajadores en Santa Cruz, la renegociación de deuda, la búsqueda de inversores en las cunas del capitalismo ortodoxo, la implementación de políticas laborales excluyentes para todo aquel que no tenga título universitario o sea analfabeto, la presión fiscal, la necesidad de hacer caja por sobre el poder adquisitivo del trabajador medio y la aplicación de políticas que incidieron en un aumento sideral de la pobreza en un país que creció al 8% anual durante 6 años, no dejan otra alternativa que pensar que este Gobierno no es precisamente el sueño de una izquierda latinoamericanista. En todo caso, sería la verdadera izquierda, la originaria. La izquierda burguesa.

Viernes. En cinco días dormí 19 horas. Si agarro una cama, le saco várises a las patas.