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Todo Legal

Una mañana cualquiera, en una esquina azarosa de Boedo, Pedro charla con su kioskero amigo sobre el accidente de tránsito que acaba de ocurrir ante sus ojos. Un auto había embestido una moto y la policía ya estaba en el lugar. Pedro, indignado, repetía una y otra vez que no puede creer que le den el registro de conducir a cualquier imprudente. De pronto, se le acerca el Inspector Gómez, de la Federal, y lo obliga a ser testigo. De mala gana, Pedro firma el acta junto con Flavio, el conductor del automóvil, quien salió ileso del choque. Para sorpresa de Pedro, quien había cruzado en rojo había sido el motociclista. Finalizado su acto cívico, Pedro se va presuroso a trabajar. 

El Inspector Gómez, aprovecha que está cerca de su casa y le pide a su compañero que lo cubra un par de horas, que tiene que hacer un trámite bancario y luego volverá a la Comisaría. Gómez se dirige a su departamento para buscar el dinero que necesita para el mentado trámite, pero lamentablemente, al ingresar a su edificio se encuentra con Rosita, la encargada. Cualquier vecino que le pare la oreja sin querer, es receptor de los chismes de esa señora de pelo corto, escasa altura y abundante cintura. El pobre Gómez tiene todos los números y, absolutamente contra su voluntad, escucha las quejas de Rosita sobre su blanco favorito, o sea, el vecino del quinto piso, a quien acusa de ser un vago que pide médico varias veces al mes para no ir a trabajar y salir de joda. Luego de despachar a Rosita, Gómez nota que cuenta con poco tiempo, así que toma su dinero y sale presuroso hacia la sucursal bancaria. Al llegar, saluda a todos y aprovecha su uniforme para zafar de la cola y realizar el trámite lo más rápido posible, antes de que alguien note su ausencia en la seccional. Más allá de alguna pequeña y aislada queja, todo sale bien y Gómez retorna a su actividad.
Un par de horas después, sobre avenida Independencia, una mujer se encuentra en una esquina esperando un taxi. Al cabo de quince minutos de mala suerte, cruzando Jujuy aparece el deseado vehículo de alquiler. El chofer, presuroso de obtener el primer pasajero de la jornada, acelera para no perder al eventual cliente. Al detenerse, mientras la mujer subía por la puerta trasera, el conductor nota la presencia de un agente de tránsito del Gobierno labrándole una multa. El chofer desciende del auto, se dirige al agente, mira su chapa identificatoria, y le pide una explicación llamándolo por su nombre, como para entrar en confianza. El agente, con cara de nada, le indica que su imprudente maniobra podría haber ocasionado un accidente de tránsito grave, además de violar las normativas de tránsito. El taxista le entrega su licencia mirando a los costados, mientras le sugiere al agente una forma simplificada de solucionar el inconveniente. El agente agarra viaje, le reintegra el documento y el taxista vuelve hacía su vehículo, con la sonrisa propia de quien acaba de burlar la ley. La sonrisa le duro poco. Con bronca, Pedro nota que, además de arrancar tarde la jornada, no sólo se quedó sin billetes de cincuenta, sino que tampoco conservó la pasajera. 

Eleonora es empleada en una dependencia judicial en la que se desempeña resolviendo situaciones de violencia familiar. Hace años que lidia con progenitores irresponsables, violentos o abandónicos. Vive indignada y ante cada resolución favorable siente que ha salvado al mundo de una nueva amenaza. De vez en cuando se deprime ante la crudeza del alma humana. A cada víctima le afirma que puede ponerse en sus zapatos, dado que ella cría a su hijo en soledad luego del abandono de su ex pareja. Una tarde de descanso, Eleonora mateaba en el hospital donde estaba de guardia Sandra, su amiga de toda la vida. Luego de quejarse por lo que le costó conseguir un taxi para tener que buscar otro por culpa de un agente de tránsito, Eleonora es interrumpida por Sandra, quien dispuesta a aprovechar los pocos minutos libres de su guardia, intenta distraerla refiriéndole que a la mañana tuvo que soportar a un loco que arrancó a los gritos en el banco, y sin embargo está de buen humor y con ganas de contarle un notición: está pronta a casarse con su novio de años. Si bien sabe que su trabajo de enfermera tiempo completo no es compatible con los horarios de chofer larga distancia de su futuro marido, está orgullosa de aquel hombre rubio, fornido y respetuoso de la ley. 
Juan se encuentra juntando orina en la cola de un banco. Tiene el numero 53 de la serie C y al mirar la pantalla indicadora, nota que van por el 14A. Al cabo de una hora, y con la cruel pantalla anunciando un lapidario 21A, Juan es testigo de un hecho que lo saca de quicio: un oficial de policía acaba de llegar, saluda al personal del banco y es acompañado a la primera caja que se desocupa. Juan arranca su catarata de quejas, pide por el gerente y asegura que el oficial sacó ventaja de su condición de policía y que tendría que hacer el trámite como cualquier hijo de vecino. Luego de ser atendido de mala manera, finalizar su transacción y retirarse, Juan se dirige a renovar el registro de conducir. Sin haber sacado turno previamente, camina hacia una ventanilla y pregunta por un amigo que le aceleraría la incursión burocrática. Lamentablemente, Flavio no fue a trabajar ese día, ya que había pedido licencia médica por segunda vez en el mes. 
Nacho llega con una ambulancia a la guardia de un hospital. Acaba de tener un accidente conduciendo su moto y le están haciendo unos chequeos para verificar cuán barata la sacó. La enfermera que lo atiende le da charla para mantenerlo entretenido. Por curiosidad, le pregunta que pasó por su cabeza para cruzar en rojo el semáforo de una avenida. Nacho le refiere que tiene demasiadas preocupaciones dado que su ex pareja no le permite ver al hijo que tienen en común y que la justicia se desempeña muy lentamente. La enfermera se compadece y le ofrece el contacto de Eleonora, una amiga de ella que trabaja en una dependencia judicial que se dedica a atender este tipo de reclamos. Luego de describir a Eleonora como una mujer atenta y que se preocupa más de la cuenta por este tipo de injusticias en las que las únicas víctimas son los niños dada su condición de madre soltera, la enfermera insiste en que Nacho anote su número. Nacho le agradece, pero no necesita ningún número para hablar con la justiciera madre soltera, dado que la ve cada vez que quiere sacar a pasear, infructuosamente, a su hijo. 
Dos semanas más tarde, Andrés desciende con su madre del micro que los trajo de sus vacaciones. Al salir de la terminal, nota con horror que, en una parrilla, un sujeto rubio y fornido con uniforme de chofer de micro, está amenizando las costillitas de cerdo con una botella del vino de la casa. Su madre le pide que no le de importancia y que le responda de una vez por todas cómo hizo para invitarla a un viaje de quince días cuando percibe un sueldo de agente de tránsito. Andrés le propone contarle su técnica si ella le enseña a fingir licencias médicas para poder irse de viaje. Rosita ríe sonoramente, le da un abrazo a su hijo y para el primer taxi que la llevará de regreso a su rutina de encargada de un edificio en Boedo. El taxista le pregunta a la pasajera si la pasó bien con su hijo Andrés. Rosita, consternada, quiere saber de dónde conoce a su hijo. El chofer sonríe y le dice: usted sólo mandelé saludos de parte de Pedro. 
Este texto sencillo que escribí para matar el tiempo una noche sin internet -si, a veces soy demasiado fiestero- está basado en hechos verídicos a los cuales encadené para jugar. Viene a relación de diversos y eventuales debates de los que fui testigo y/o participado sobre cuestiones legales. Partamos de una base: en este país nadie puede arrojar la primera piedra al momento de referirse de respetar la ley. Más de uno, en algún momento
de su vida, se ha sentido Butch Cassidy atracando una formación del Unión Pacific, por el sólo hecho de cruzar un semáforo en rojo, o esconder el cadaver de un paquete de papas fritas en la góndola de un supermercado. En mayor o menor medida, todos hemos recibido una queja por ruidos molestos, o sacamos la basura en horarios no permitidos, o estacionamos en doble fila -y si es en la ochava, mejor- o arreglamos con el comerciante una rebaja a cambio de no emitir facturación. 
El que no coimeó a un policía o a un zorro, probablemente llamó a un amigo para que le acelere un trámite, o mintió una dolencia para no ir a trabajar, o manejó hablando por celular, o evitó pagar el boleto del tren ante la ausencia de guardas, o compró algo trucho, o adquirió una película pirateada, o descargó música «gratis», o cualquier otro producto protegido por la ley. El que diga que no hizo nada de lo que estoy enumerando, miente.
Todo esto apunta uno de los grandes dilemas argentinos: lo que se debe hacer vs. lo que creo que podría hacer. Este fin de semana, sin ir más lejos, se armó revuelo por una demanda del canal de televisión abierta Telefé hacia el portal Cuevana, por violar derechos de propiedad intelectual. Muchos de los usuarios frecuentes de Cuevana manifestaron su indignación por tamaña afrenta a la libertad de consumir sin pagar lo que a otros les sale plata producir. 

[Nota del Autor: Si alguien pidiera que el que esté libre de choreo intelectual arroje la primera piedra, los productores y autores de cine y televisión argentina estarían al final de la cola, después de los suplentes. Sin embargo, esto no quita la ilegalidad del asunto y la falta de coherencia de quienes defienden la libertad de consumir sin pagar. Si nadie pagara por consumir productos, esas mismas series las produciría cadorna ¿O acaso alguien está dispuesto a trabajar gratis?]

El creador del portal, en una actitud bien argentina, cree que los derechos de autor son para los giles, y ha afirmado que en su vida aceptará pagar derechos por una película o una serie y que, el que quiera reclamar, que le reclame a otro. Sin embargo, en medio de su pedantería, el joven argentino disparó una frase demoledora: Nadie en Argentina considera grave descargar contenidos sin pagar. 
A partir de esta frasesita suelta, me abro de un debate al pedo -si Cuevana resulta ilegal, lo es y punto- se disparan muchas vertientes. Cruzar un semáforo en rojo no es grave, si primero miro a ambos lados y no hay ningún policía cerca. Almorzar en las góndolas del súper mientras hago las compras, no es tan grave, si total, al supermercado no le resulta una pérdida significativa. Coimear a un poli no es tan grave, si el que pidió la plata fue él, o si evité un perjuicio económico mayor. Y así, cientos de casos.
Pero este es nuestro perfil, nuestra esencia. Más allá de llenarse la boca hablando de valores, muchos cumplen con la ley sólo si alguien puede descubrirlos en infracción. Eterno adolescente de escuela secundaria, el argentino todavía esquiva al preceptor como actitud frente a la vida. Antes, para fumar en el baño del colegio, ahora, para que no nos agarre en orsai. 
La picardía concebida como la trampa inocente para esquivar lo legal, debería ser registrada como marca país antes de que nos la roben los tanos. Todos nos morimos de risa cuando escuchamos una anécdota de algún amigo, pariente o compañero de trabajo, sobre cómo hizo algo inocente para no cumplir con su deber. 
Si todos coinciden en que nuestra sociedad es así -y sé que coinciden- no entiendo dónde está la sorpresa cuando vemos que la corrupción no se encuentra entre las principales preocupaciones de nuestra sociedad. ¿A quién le puede importar si acá nadie cumple la ley a no ser que lo obliguen? 
Cada vez que sientan que el que te gobierna es un marciano que vino a cagarnos la vida, miren al primer chico que se crucen y piensen cuántas infracciones o delitos «no tan graves» ve por día a sabiendas de que no pasa nada. Ese chico forma parte de la generación que nos gobernará mañana. 
Lunes. Me voy que terminé de descargar el último capítulo de Fringe. 

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Si tenés algo para decir, avanti

(Sí, se leen y se contestan since 2008)

112 comentarios

  1. Don Relato, me pasé por este post viejo sólo para aclarar:
    bajarse películas sin pagar derechos de autor, o subirlas para compartir sin pagar (lo que hacen los usuarios de Cuevana) es delito.
    Linkear, enlazar, publicar enlaces de Internet (lo que hace Cuevana) NO ES DELITO. Repito por si no queda claro: publicar un enlace en Internet NO ES DELITO. Lo que hace Cuevana NO ES DELITO. Es más, La Internet está hecha de enlaces, enlaces es el tejido del cual está hecha la red.
    Es lo mismo que si a vos te preguntaran «Che, dónde puedo encontrar alguien que me venda droga» y vos digas «ahí en la esquina, aquel flaquito de campera, mirá», y vayas en cana por traficante.
    Dejo para otra discusión el intento estúpido de detener el proceso. Si es por algunos, tendríamos que desarmar todas las imprentas del mundo porque los pobres monjes copistas se quedan sin laburo. O quememos todos los autos porque los pobres conductores de carretas tienen competencia desleal. Cambió el mundo, y te vas a joder, qué le vas a hacer. Inventate una nueva forma de currar (ej, más barato, más rápido, más facil: pelis nuevas en altísima calidad muy rápido y muy barato, y muy fácil de acceder), o jodete.

  2. Y?. «Pongansé contentos que a otro gobierno (alfonsin hijo?) la tensión sobre el dólar lo dejaba en las puertas del helicóptero,» = «si Evita viviera, sería Montonera»
    Te aviso, ganó Cristina, que se haga cargo ella del desastre.
    La historia contrafactual no sirve más que para hacer literatura.

  3. Y? el pez muere por la boca….
    Te quejas de los que le dan la espalda al gobierno…pero enarbolas las banderas del peronismo…el mismo peronismo que fogoneo los saqueos del 89 (duhalde), fueron los mismos peronistas que cargaron nafta al helicoptero de de la Rua (y sus propias inutilidades por supuesto).
    Fueron los mismo peronistas los que dejaron solo al Adolfo en Chapadmalal…..

    Pusilanimes?

    Te cito…»si su única esperanza de cambiar el Gobierno es que se vaya todo a la mierda y nos perjudiquemos se reciben de pusilánimes»

    PERONISTAS…felicitaciones por el DOCTORADO, POST GRADO y LICENCIATURA pusilanime.

    Debo reconocer que los golpes de timon han sido efectivos. Pero no te pongas tan contento…parte de su triunfo es que no tiene peronistas poniendo palos en las ruedas.

  4. Ya estamos en la mierda y hasta el cuello, el único que no se dio cuenta sos vos, que le seguis rezando al tuerto, mientras te tragas el sapo de la estanflacion y el tarifazo.

    Anda a la puta que te pario, con todo cariño

  5. Pongansé contentos que a otro gobierno (alfonsin hijo?) la tensión sobre el dólar lo dejaba en las puertas del helicóptero, acá hay Gobierno y a bancarselá y si quieren cambiar las cosas participen y dejen la queja porque si su única esperanza de cambiar el Gobierno es que se vaya todo a la mierda y nos perjudiquemos se reciben de pusilánimes.

  6. Opositor la soja va a seguir estable, y el superávit gemelo seguirá, hace rato que vienen pronosticando y nada, no se curan más!

    Opositor lo que usted llama asistencialismo es el paliativo inmediato mientras que a raiz de otras medidas de orden económico en lo mediato van saliendo de esa precarización muchísmias personas, faltan está claro la pobreza estructural no se desarma de un día para el otro.

    Peón Gordo los chistosos que utilizaron esos nombres para perjudicar una medida, queda en la boludez, usted entenderá que luego de la verificación de domicilio y cruce de datos, estos que usted nombra queda para la nota de color de diarios.
    No quieren reconocer que boquearon lo de los subsidios desde hace rato y ahora que los toca gritan como locas.

  7. IMPRESENTABLES.

    Dentro de los 5000 que renunciaron a los subsidios se encontraban Yabran y Nestor Kirchner…. son de cuarta….son de segunda….a morir…como cuando ibamos a comprar ropa a Munro….Son de segunda calidad….

    IMPRESENTABLES Y? ni trates de defenderlos en esta….

  8. Y?

    Los subsidios se suponían un paliativo a la emergencia económica. Y me refiero a todos ellos, incluido el asistencialismo.

    Se suponía que debían ir desapareciendo en la medida que creciera la economía y el empleo.

    Y no fue así.

    En ESE sentido estamos igual que hace 8 años. Y un poco peor.

    Y peor mañana. Se desacelera la economía, caerán los ingresos por exportaciones (¿viste a cuanto cerró ayer la soja?), y tienen que empezar a rascar plata para seguir haciendo asistencialismo.

    Un asistencialismo que cada año que pasa profundiza la lumpenización de una buena parte de la población, humillándolos y transformandolos en una fuerza improductiva, solo viable como sujetos de movilización política.

    Y la famosa redistribución (que existe) es exclusivamente a costa de la clase media.

    Los poderosos siguen haciendo lo que se les canta ante un inutil como Echegaray que está más preocupado por agradar a sus jefes, que a incrementar los ingresos fiscales.

    Y lo peor de todo, es que se les pasó el tren. Uds. se autoproclaman peronistas. Después de 8 años de altísimos ingresos, me gustaría saber dónde están las IME, SOMISA, IGM, etc. de este gobierno

    Y no me vengas con la pedorra fábrica de submarinos o la planta de aviones de Córdoba que solo son talleres de reparación y de una producción limitadísima, y generadoras de empleo estatal al pedo y sobredimensionado.

  9. Gamexane sigu mezclando, esmás fácil reconocer la equivocación antes que ensayar una explicación con un criterio tan amplio que todo es impuesto para que la bibliografía sí es el todo ,las tensiones son de todo tipo intereses corporativos, políticas, crisis internacional etc, el liderazgo de NK y de CFK ha podido y podrá sobrellevar estas tensiones no así los gobiernos próximos anteriores, y encima los mismos dan clases de lo que hay quw hacer!
    Subsdios para los que necesitan.

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