Sin culpa: igual te putearán
Sin culpa: igual te putearán

Es curiosa la actitud humana de rogar por el amor de gente que nunca nos amará ni querrá para nosotros otra cosa que un paredón y una carta blanca. No es un tema menor. De hecho, es una de las cosas con las que deberá lidiar un eventual futuro gobierno de otro signo político.

Ser o pertenecer a algo, real o ficticio, es una definición, un todo que es usado como halago o como insulto, pero siempre como documento de identidad impuesto por otro que nos reconoce como par o como enemigo, nunca como diferente. Poco importan los hechos, que para eso está la imaginación: lo que vale son las palabras que permitan crear una apariencia. Todo lo demás se acomoda a la parte de la invención que nos convenga.

Incluso puede tratarse de una historia verídica en su totalidad, pero de la que rescataremos como resumen de vida el episodio que nos convenga. Si el muerto era de nuestro agrado, la mejor parte de su vida jamás se verá opacada por algún que otro pecadillo, aunque el mismo consista en el sacrificio de bebés para alguna secta ocultista. De forma inversa, la peor parte de la vida de alguien que nos desagrada es su definición absoluta.

O sea: si Oskar Schindler hubiera nacido en la Argentina solo recordaríamos que fue un afiliado al partido nazi.

Y sí, valen los ejemplos extremos porque somos un país extremo.

En sus últimos años Carlos Menem se convirtió en un insulto de lo que fue. En su afán por no terminar en cana rifó cualquier defensa a su gestión presidencial, motivo por el cual también lo insultaban cuando era presidente. Entre esos que no lo amaban se encontraban quienes no le perdonaron el indulto a los subversivos y a los militares. Un poquito más por los segundos que por los primeros. El primer indultado fue Albano Harguindeguy, el que lo encanó en plena dictadura. Porque Menem estuvo preso, no como los otros. Porque luego de estar preso y aislado de su familia durante años, encabezó una protesta contra la dictadura de Galtieri, no como los otros. En esa protesta terminó preso de nuevo, en compañía de Pérez Esquivel y de Hebe de Bonafini.

Sin embargo, todos recuerdan de él su corrupción. O eso dicen que recuerdan.

La misma noche en la que murió Hebe Pastor de Bonafini, hasta los periodistas opositores repasaron muy por arriba el desconche de guita e ilusiones que se fugó y ya no volverá a través de Sueños Compartidos. El propio Lanata sostuvo que eso no empaña a “aquella mujer que en 1977 marchaba alrededor de la Pirámide de Mayo”. ¿Y quién dijo que una cosa quita sí o sí la otra? ¿Por qué no existe el mismo parámetro para Menem, por ejemplo?

¿Es una cuestión de valores o de simpatía ideológica? Porque si es lo primero, hay cuarenta mil varas. Si es lo segundo, nos ahorramos el debate y a otra cosa.

Pero no, no son ni los valores ni la ideología sino lo que se aparenta. No existe el “además de ser hay que aparentar” sino que alcanza con lo segundo. Pudiste haber sido el paladín de los derechos humanos y morir condenado al ostracismo si no viviste el resto de tu vida en una ficción permanente: la de la alegría de haber militado por un mundo más justo. Ya saben, esa obra de fantasía en la que un montón de personajes que no pasaron ni cerca de la militancia activa durante los años setenta, hoy se sientan a reivindicar que esta patria subsidiada de políticos multimillonarios facilitadores del capitalismo de amigos es el sueño marxista por el que valía la pena morir.

O sea: que un montón de gente fue secuestrada, torturada y asesinada por una ruta sin terminar, por casas sobrefacturadas y mal hechas o por el sueño revolucionario de alquilar habitaciones de hotel que nunca fueron habitadas. Cualquiera las alquila para su uso. Es preferible lo imposible porque, como dice Silvio, de lo posible se sabe demasiado.

La apariencia lo es todo pero no para cualquiera. No es una cuestión de vestimenta sino de discurso, de saber decir las palabras correctas y no profundizar demasiado en ningún tema. Si se hace demasiado hincapié en algún asunto puede llegar a resultar contradictorio y hasta aburrido tener que explicar cómo fue que tantos chicos con doble apellido y alta alcurnia fueron la vanguardia contra la gente de doble apellido y alta alcurnia.

Apariencias, amigos, es todo lo que necesitan. ¿Vieron cuando llaman desclasado a cualquiera que pretenda vivir una vida mejor de la que le tocó en suerte? Bueno, lo mismo pero solo de la boca para afuera.

De paso, gracias a tanta sarasa, podemos convertir en enemigos a gente que se la jugó y elevar a la categoría de héroes a personas cuyos prontuarios les deparaba un ostracismo del mismo peso que su nulo aporte a la sociedad.

Y así fue que hubo caraduras que cargaron contra Magdalena Ruíz Guiñazú, Graciela Fernández Meijide, Julio Strassera y un largo listado de personas que contribuyeron –y mucho– a que este fuera un presente posible, con millones de quilombos, pero distinto. Para mucha gente Lanata se convirtió en un vendido satánico de quien nadie recuerda que le dio a las Madres de Plaza de Mayo todo el espacio que otros medios les negaban. De hecho: ¿Vieron esa costumbre de Página/12 de publicar las efemérides de cada desaparecido? ¿De dónde creen que viene? Bueno, ahí está: como Lanata no sobreactúa ni jugó a hacernos creer que el kirchnerismo era progresismo, fue condenado a ocupar el mismo lugar del peor enemigo.

¿Cuál es el sentido de querer agradar? O sea: hay velorios en lo que no seremos bienvenidos y tendremos que optar entre el escándalo con un fiambre de decorado, o hacer el duelo en privado. ¿Para qué exponerse? No digo que Lanata haya sobreactuado con su dicho sobre Hebe. De hecho, creo que realmente así lo sintió y contra eso no se puede hacer nada porque es un sentir, algo irracional. Si fuera racional, no tendría razón de ser justificar tantos desmadres en nombre de las Madres.

Ahora, si hablamos de querer agradar al que no te quiere ni en figuritas, distinto es el caso de ese pobre hombre cuyo recibo de sueldo le recuerda una vez al mes que todavía es presidente. No le quedaba otra que decir algo. Y como corresponde a su impronta, no había forma de que no lo putearan de todos lados. Pero creo que ni en el sueño más húmedo de Hebe se vio tamaña falta de respeto a un presidente como lo fue el tuit de Madres en respuesta al pésame oficial. Cualquier otra persona se levanta el martes y le quita hasta el último subsidio y que la fundación de las Madres se financie solita.

Pero Alberto necesita aparentar para los propios. Su mayor problema es que la construcción de una apariencia también requiere de una franja de tiempo dentro de la cual puede funcionar. Si entre 2008 y 2017 estuviste con una metralleta en la trinchera de la Corpo, no te lo van a perdonar ni aunque te tatúes a Cristina en el escroto.

Cualquier candidato necesita demostrar, aparentar o sobreactuar para fidelizar el voto de aquel que mira con cariño al de al lado. En 2019 era tal el cagazo de Macri por perder las elecciones que no solo llevó de candidato a vice al jefe de bancada que impidió que Cristina vaya presa, sino que hasta se manifestó abiertamente celeste 16 meses después de haber habilitado el debate por el aborto.

¿Creía en lo primero o en lo segundo? Dirá que lo primero fue un debate democrático y lo segundo una manifestación de su convicción. Y le creo. Pero nadie se lo pidió en 2018, buena parte de su electorado se ofendió y el episodio solo fue capitalizado por la entonces oposición, que también tenía posturas absolutamente antiabortistas pero son magos a la hora de apropiarse de banderas. Debe ser el expertise.

Casi todos sabemos lo dañino que puede resultar querer agradar a quien nunca nos querrá. Vaya a saber uno por qué lo hacemos. Sin embargo es un punto de partida para lo que viene que no quiere decir, sencillamente, que no hay nada para dialogar. Siempre hay algún que otro puntito. Ahora, cuando tenés el Poder no hay forma de que no te puteen. No la hay. ¿Entonces? ¿Qué se hace? ¿Aparentar? ¿Sobreactuar? Te van a putear y te van a clavar huelgas, piquetes y destrozos hagas lo que hagas. ¿Para qué tanta vuelta? Si hay algo que sí deberíamos aprender del kirchnerismo es la enorme facilidad para hacer lo que quieren hacer sin importarle qué dirán los de afuera. ¿Para qué quedar bien con los porteños si no votarán kirchnerismo ni por error?

Falta demasiado poco. En nueve meses hay PASO. Supongo que ya hay un plan contra la inseguridad que no consista en la zalamería de más cámaras para ver cómo nos chorean en HD o en la idiotez de ponerse a patrullar Twitter. ¿Lo hay? ¿Es legal? Se explica, se ejecuta, y al que no le gusta, a tomar la pastilla.

Quiero creer que ya hay un plan de estabilización que no se pare una vez más en hacer pomada a lo que queda de la clase media. ¿Hay tal cosa? Se explica, se ejecuta, se va a terapia para soportar las puteadas.

Doy por sentado que parte de ese plan incluye dejar de emitir sin tener como variable de ajuste a los salarios sino al tamaño espeluznante del Estado. ¿Existe tal plan? Se explica, se ejecuta, se entrega un osito para abrazar por las noches.

Obviamente, siempre y cuando cumpla con el punto anterior. O sea: como clase media estoy harto de que me acomoden en distintos deciles según la conveniencia. Para pagar impuestos estoy en el mismo rubro que Bulgheroni, para obtener un hipotecario estoy en situación de indigencia. ¿Hay plan que no nos haga más pomada? ¿Hay un plazo para cumplirlo a rajatabla? Se explica, se hace en el primer año de gobierno, se entrega la mantita favorita para abrazar.

¿Ya saben qué hacer con la Aduana? ¿Creen que los pobres van a llorar por Aerolíneas? ¿Tienen un plan para el litio? ¿Alguien piensa reparar este horror insostenible mediante el cual un kilo de filet de merluza sale más barato en Paraguay que en la Argentina? No es una cuestión de oferta y demanda, es una aberración 100% nuestra.

O si la comida proveniente de la costa atlántica sur más larga del planeta les parece muy abstracta, hablemos de autos. ¿Es normal que el mismo Volkswagen Gol valga 3.9 millones de pesos más impuestos de patentamiento en la Argentina cuando en Brasil cuesta 2 millones? Sí, es normal. ¿Les parece justo? No les hablo de los impuestos a un Lamborghini: hablo del coche más barato del mercado. El doble de lo que vale. El doble.

¿No les dice nada? ¿Hay demasiados impuestos en el medio? ¿Hay que recortar mucho gasto para bajar impuestos? Explican cuáles gastos se recortan, cuáles impuestos bajan, se hace y se pone a disposición una caja de Kleenex.

No siempre es sólo la economía, pero les puedo asegurar que varios dejarán de llorar cuando vean que con lo que antes compraban un auto, ahora compran dos. Y como no necesitan dos, tienen dos millones de pesos para gastar en lo que quieran. Claro, también cae la recaudación impositiva de cada municipio, pero bueno, supongo que ya pensaron también en eso.

¿Hay aprietes? Bueno, no somos nosotros los que pedimos el voto para la Presidencia, no es una excusa válida a esta altura de la Argentina. ¿Destrozan para revolear piedras? Se arregla. Pero el que rompe, paga, que hasta ahora no vi que la recaudación en planes del MST haya ido a la reparación de nada.

Para dialogar, como su palabra lo indica, necesitamos un mínimo de dos partes dispuestas a hacerlo. Y no tienen por qué amarse. ¿O acaso usted abraza al chofer del colectivo después de pagar el viaje?

Hay gente que nunca nos va a querer aunque nos disfracemos de lo que ellos desean, porque no lo desean de nosotros. Si no lo aceptamos, somos nosotros quienes necesitaremos el osito, las pastillas y los Kleenex.

Y la mantita favorita. Para dormir.

Nicolás Lucca

 

 

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