Valores
Te pueden aumentar la jubilación 17,33%, mientras te dicen que se debe al aumento de la recaudación, sin decirte que va de la mano de la inflación, por lo que el aumento te lo vas a gastar tres paquetes de fideos y dos kilos de tomate perita.  
Te pueden hablar de la Asignación Universal por Hijo, aunque no sea universal ni mucho menos un motivo para festejo, reconociendo 8 años de inacción en políticas sociales.
Podés verte beneficiado con un televisor de tecnología obsoleta, a pagar en 50 meses, aunque tu alquiler dure 24 y sigas sin poder acceder a un crédito.
Te parecerá correcto que el Gobierno Nacional tenga como política de Estado explícita la no represión a manifestación social alguna, aunque te preguntarás dónde quedó eso cuando echaron de la Plaza de Mayo a la gente que fue a reclamar por lo que, al menos ellos, creían correcto. 
Te pueden agradar los planes de vivienda para pobres y las constantes nuevas líneas de créditos hipotecarios, aunque no entres en ninguno y estés más cerca de la primera opción que de la segunda.
Te parecerá copado que la Presidente hable del éxito del consumo, mientras te preguntás si tendrá algo que ver con que no ahorraste un mango en los últimos 6 años y preferiste patinártelos antes que perder el poder adquisitivo de lo guardado.
Te podrá parecer loable que algunos políticos se pongan a tratar algo contra la delincuencia juvenil, aunque sepas que mañana quedará en la nada, como quedó en la nada otras tantas veces. Mientras tanto, averiguás cuánto sale un chaleco antibalas y si te hacen precio por combo familiar.
Probablemente, te haya parecido un gran avance la Ley de Trata de Personas, aunque ya se te haya olvidado, del mismo modo que se te olvidó en qué momento el centro de tu ciudad se convirtió en una inmensa agenda empapelada de direcciones y teléfonos de puticlubes clandestinos.
Te habrá significado un gran avance el compromiso social de algunas personalidades del mundo del espectáculo frente a temáticas tales como la igualdad de derechos de los pueblos originarios, aunque no hayas visto a ninguno de esas mismas personalidades preguntándole a los Qom que reclaman por la brutal represión asesina en Formosa y, de paso, piden un cachito de sus tierras. 
Nos pueden agradar muchas cosas y pasar otras tantas, que así y todo hay sucesos que no cerrarán, porque todo se reduce a una cuestión de valores. Es lo mismo que cuando se conoce a una persona y nos cae bien o mal de entrada. Es una cuestión de piel, solemos afirmar de entrada. Es algo instintivo, dicen otros. Lo que no vemos es que nos sentimos reflejados en los valores del otro. Hay una empatía que nos hace sentir bien. Pueden venir a regalarte lo que siempre quisiste, que si lo hace una persona que no te cae bien, te va a resbalar. Es lo mismo que esa pareja que sentís que es perfecta, pero que al mismo tiempo no logra enamorarte. El amor no correspondido es una cuestión de valores desencontrados también.
Y el amor entre la mayoría del pueblo y el Gobierno, no se encuentra correspondido. ¿De qué nos sirve que nos financien el consumo si mañana nos van a tratar de imbéciles por cuestionar el patrimonio de algún funcionario? Es como esa persona que se jacta de ser el mejor padre o madre del mundo y destroza la figura de su ex cónyuge delante de sus hijos, o esa pareja que nos prepara la mejor cena del mundo y nos da una lección de sexo tántrico y al día siguiente nos forrea en público. Somos la mujer cornuda que perdona al marido porque en la casa siempre da imagen de familia.
En definitiva. Somos un pueblo cornudo y consciente.
Si hay algo de lo que no se ha dado cuenta la oposición política de la Argentina agrupada en el honestismo indignado es que se equivocan al pegarle a los funcionarios públicos por sus actos non sanctos, por sus corruptelas y negociados. A nadie le importa la corrupción seriamente. Al político 100% honesto lo vemos como un bicho raro al que se lo van a morfar con cucharita de café. Si quieren pegarles, apunten a la falta de un valor mucho más importante: los códigos. Estos abarcan a toda la raza humana, garcas y bondadosos por igual y es algo de lo que carecía el 90% del Gobierno. Luego, cayó en la tentación Anibal Fernández y pasaron a ser el 100%. Código de no fusilar cívicamente al que te llevó a dónde estás. Código de no morder la mano de quien te dio de comer. Código de no cagarte en todos. Es un método simple y básico: Si se cagan en quienes hicieron lo que son ¿Qué nos queda a nosotros que ni nos junan la jeta?

Jueves. Son los valores, estúpido.