Vamos por Más



Cristina, Cabandié y Casper



De todo se desprenden grandes novedades. Un grupo de pilotos de automovilismo que quieren guita fácil para mantener el capricho de seguir corriendo, les alcanza con putear a Clarín para que 678 sea el nuevo sponsor de sus vehículos. No está nada mal. 678 se ha convertido en una marca al estilo ACME. Aparentemente, se dedica a muchas cosas, pero todas son pedorras.
Lo bueno de 678 es que ha cumplido el sueño de un puñado de abúlicos cívicos, personajes detestables del común de la sociedad. Esos que se pasaron toda la vida diciendo que no creen en la política, pero se mueren por figurar. Son los mismos que no tendrían las pelotas de defender lo que creen que les corresponde si no tuvieran todo el aparato de un Gobierno defendiéndolos. 678 les permitió sentirse militantes, con banderas, bombos, cantitos y un lugarcito en el Luna Park para presenciar una obra de teatro que simuló ser un acto partidario.
Probaron varios colores. Quedó el blanco angioplastía.
El Luna Park fue fantástico. Una puesta en escena que ni en una película yanki se podría concebir. Tenía todos los ingredientes. Militantes que cantaban la Marchita de los Muchachos Peronistas con las mismas ganas que un chico de tercer grado canta la Marcha de San Lorenzo y con la misma noción de qué carajo están cantando. Un tipo que hacía tres días estaba entre la camilla y el cementerio, de golpe estaba sentado en el escenario del Luna. La idea era mostrarlo vigente. Entre el color de piel más cercano a un Sachet de Leche que a algo humano y la cara de orto de saber que no va a poder tomar más Viagra en la vida, hay que reconocer que era una escena muy entretenida.

La comedia continuó, Juan Cabandié repartía pen drives entre algunos militantes, Aníbal Fernández saludaba a todos y cada uno de los que se le acercaban y los chicos se ponían como locos. Se escucharon cantitos contra Macri por la toma de las sedes educativas en Buenos Aires, aunque el 100% de las facultades y secundarias Nacionales -que también están tomadas- dependan de la Nación. «Néstor no se murió, Néstor no se murió, que se muera Magnetto la puta madre que lo parió« no prendió mucho entre la gente.
El momento de la oratoria del Tótem de Colágeno que tenemos por mandataria, tuvo sus altibajos:  iba desde la euforia inexplicable hasta la histeria abierta. No tuvo piedad con nadie al decir que ella es Clase Media, mientras los presentes aplaudían la frase, sin ver los 50 mil dólares que tenía puestos la oradora. El contador de «Soy Abogada» no alcanzó las estadísticas de la exposición en cadena nacional sobre Papel Prensa, pero anduvo cerca. La actuación alcanzó su punto cúlmine con la autoponderación de militante peronista y el grito de guerra «Hay que poner más huevos».
Néstor iba a hablar, pero no lograron sacarle la máscara.
Lo interesante es el mensaje que puede darle a la Juventud. Cristina, en este sentido, es coherente. Ella, cuyo concepto de militancia juvenil pasó por gracharse a cuanto Rugbier se le cruzaba, en el marco de un trauma de ser una mina de barrio, y rajarse al sur cuando las papas quemaban, le hablaba a un grupo de pibes con un desvarío ideológico importante y que reivindican la lucha contra el autoritarismo, siempre y cuando cuenten con la custodia de la Policía Federal.
Positivo: Mucha juventud, muchos culos apetecibles. Poco faso, aconsejable para los que no están acostumbrados.
Negativo: Mucha juventud y muchos culos apetecibles hacía que, al ver a Cristina, la gente se asuste. Poco faso, difícil de digerir el discurso en ese estado.



Convocando multitudes.

Respecto de Aníbal Fernández y sus declaraciones fuera de órbita, hay que reconocer que está más sacado que nunca. Su exposición en la Cámara de Diputados, dónde se cruzó con la Diputada Gil Lozano, acusándola de conspirar contra el Gobierno al recurrir a foros internacionales, no es un invento de Fernández. En 1978 le decían «Campaña Antiargentina».

Sin embargo, el Jefe de Gabinete no tuvo tapujos en decir que la inseguridad en la Argentina ha bajado, amparándose en la merma en las denuncias. Utilizó el mismo mecanismo que utiliza el INDEC para medir el desempleo. Si no se está en la busqueda de empleo, no se es desempleado. Si no se denuncia, el delito no existió. No importa si te inflaste los huevos de tener que tomarte el día para hacer una denuncia en una Comisaría, obviamente al pedo porque nada podrán solucionarte.

Bigote entró en calor y tanto se le aceitó la boca, que al día de hoy sigue hablando, al extremo de llegar a acusar a esta Corte Suprema de Justicia -compuesta durante la gestión de Néstor Kirchner- de ser golpista por obligar al Gobernador de Santa Cruz a que reponga en su puesto a un Procurador echado por Kirchner. Los argumentos de la Corte son lógicos. Más lógicos son los de Aníbal. ¿Cómo pretenden que se saque a un Procurador puesto por Kichner y se lo reemplace por otro expulsado? Obvio, son todas paparruchadas de gorilas cipayos pagos por Magnetto.
Gastan millones de dólares en financiar programas de Televisión de poca audiencia, en donde no logran convencer a nadie y que sólo es visto por quienes no cambiarían nunca de posición a esta altura del partido -oficialistas y opositores. Despilfarran guita de la nuestra en cualquier propaganda necesaria para publicitar cosas que salen más baratas que la misma campaña propagandística. Financian con fondos del erario público actos que ni siquiera son partidarios, sino autocráticos.

Lo que la guita no puede conseguir es que la gente los quiera. Las ideas se agotaron y lo único que quedó es llegar al populismo de intendente de conurbano, poniendo cartelitos de obras públicas con la foto de Cristina formato Stencil. Como verán en la foto a continuación quedan muy vistosas, sobre todo cuando se anuncian cloacas.

Para una obra que trata sobre la mierda ¿qué mejor idea que un cartel así?

Lo que me preocupa es el futuro psicológico de los votantes. Bastante tienen con aguantarse a la Presi en Cadena Nacional cada vez que tiene la autoestima baja, como para encima salir a la calle y verla dibujada sobre carteles, cual alusinación. Pero a no desesperar, que podría ser peor…
Jueves. Disfrutemos lo que les queda de show.