
Pero por otro lado…
Ah, el pueblo, las multitudes, las turbas, las masas, las tortas fritas. Hablar de democracia y pueblo suele ser un tema incómodo, sobre todo para el que habla porque no hay forma de conformar a todos ni que nadie salga
Blog. Serán de nicho, pero deberían ser masivos: ¿Por qué tenemos este sistema? ¿Cómo llegamos hasta aquí? ¿Por qué el mundo funciona como funciona?

Ah, el pueblo, las multitudes, las turbas, las masas, las tortas fritas. Hablar de democracia y pueblo suele ser un tema incómodo, sobre todo para el que habla porque no hay forma de conformar a todos ni que nadie salga

De la abundancia de frases apócrifas que repetimos como si nada, y en base a un análisis que hice en cinco segundos entre mi memoria y mi prejuicio, creo que la más popular de todas es que Voltaire dijo “no

Dinamarca cerró aún más su política migratoria. No sólo pone cada vez más condiciones a quienes quieran ingresar al país, sino que cargó contra los que ingresan con visas de estudio y abandonan para dedicarse al trabajo. Al mismo tiempo,

Cuando dije, hace unas semanas, que no tenía ganas de escribir, debí pensar por un momento qué tan pocas ganas eran en realidad, que siempre se puede tener menos. Ahora, mientras mis dedos pasean, trato de hacer lo que cualquier

Entre las frases exageradas a las que nos hemos acostumbrado, quizá pique en primer punta “perdona Dios, yo no” y sus variantes. La colocaría en el primer puesto de las desproporciones entre lo que somos y lo que creemos ser.

Aún me atraviesa el pensamiento la pregunta por qué no tengo ganas de escribir. Y eso que hay temas para tirar al techo. Al menos a primera vista. Si fuera cualquier otra cosa, diría “no tengo ganas”, doy vuelta la