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A veces creo que si se quedara callada la boca, le iría mejor a ella. O sea, nos seguirían haciendo saltar las hemorroides, pero al menos no nos enteraríamos como nos enteramos ahora, o sea, por sus propias palabras. Como si no alcanzara con el desastre vacuno y la imposición del cerdo como comida nacional, ahora se suma el búfalo en sus aspiraciones de colocación de marca argentina en Europa. Sin darnos respiro, nos contó que en Misiones están mejor ahora que antes del tornado gracias a ella (posta, créanme que no es joda) para luego encararla nuevamente con el país real y el país virtual.

Se nos pone a hablar de abusos de poder por parte de los opositores, los trata de destituyentes, de entorpecedores, de atentar contra las instituciones. Dice y dice y no para de decir una obsenidad tras otra. Sus discursos son al sentido común lo que una película porno es al cine infantil. Y a mí ya me infló los huevos del todo.

¿Qué carajo me importa a mí lo que ella cree interpretar de la Constitución si para eso están los Jueces designados por el mismísimo Poder Ejecutivo con acuerdo del Senado? ¿A quién mierda le importa si se siente fustigada? Sólo un pelotudo es capaz de reivindicar la lucha armada de los `70 para luego quejarse de que los demás atentan contra las instituciones. Solo un ser humano unos cuantos puntos por debajo de los 90 de coeficiente intelectual puede suponer que alguien se va a congraciar con quien denuncia autoritarismo siendo el propio jefe del Ejecutivo. Y yo no soy pelotudo y mi coeficiente está por encima de los 90 puntos.

Pero sus ataques no son solo para con la oposición política, también ataca a la oposición de pensamiento, los que no militan en partidos, los que no ostentan cargos públicos, los que no pelean roscas para repartirse comisiones. O sea, sus ataques son dirigidos a todo el que piensa diferente, lo que quiere decir que bardea abiertamente -y según resultados recientes- al 85% de la población de la República Argentina.

Y yo no ando armando un golpe de Estado. Bastante tengo con pasarme día y noche buscando una salida laboral que me permita pagar un divorcio, mantener un hijo, sobrevivir a los piojos e intentar rehacer mi vida. A nadie le importa quién carajo soy y sin embargo no ando llorando con que no me dejan vivir. Pero es la típica de la estudiante del secundario que se rascó las pelotas todo el año, que se fue de joda en cuanta partuza existiera para luego decir que le fue mal en el examen «porque la profesora la cagó». La culpa siempre es de nosotros, nunca de sus decisiones desacertadas, carentes de soluciones, de ideas y de practicidad para solucionar los problemas de, aunque sea, algún sector de la sociedad. Todos tenemos la culpa de que ellos hayan perdido por tan poquito en Junio pasado que terminaron perdiendo el Senado entero. Vos que estás leyendo esto mientras te tomás un feca, tenés la culpa de que el Gobierno entregue sobreprecios de hasta 2 mil millones de pesos. Yo tengo la culpa de que con los crecimientos a tasas chinas haya gente durmiendo en las galerías de Paseo Colón en la esquina de la Casa Rosada. Mi vecino tiene la culpa de que por cada número dibujado por el INDEC, un pibe pobre y al borde de morir de hambre, no reciba asistencia del Estado porque la guita no es necesaria, si está todo bien.

Y a la puta oposición que se encuentra en este momento buscando quién es el más presidenciable, los mandaría a todos a la reputísima madre que los re mil parió, arrancando por el negrero de Mauricio. No es serio que un tipo que se «olvida» de pagar los salarios, que por errores administrativos irreparables dejó cesantes a 1000 personas, que llenó el Gobierno de ñoquis de su confianza, que cada decisión que le critican la tira para atrás y que tiene al 60% de sus empleados de planta permanente viviendo bajo la línea de la pobreza, venga a criticar las políticas hambreadoras del Gobierno Nacional. Si no puede con una ciudad ¿Qué carajo va a hacer con un país?

Y seguiría por Cobos, ejemplo de acomodaticio que se pasó su vida detrás de un escritorio como profesor, como rector, como ingeniero y un día se le ocurrió ser Gobernador y creyó en el modelo Nacional y Popular de Kirchner. Un fulano que se prendió en todo esto y recién vio lo malo cuando llevaba 6 meses como Vicepresidente. No puede venir a hacernos creer que él es la posibilidad del cambio. ¿Aterrizó ayer proveniente de Júpiter? No me rompan más las pelotas ni con Cobos, ni con Mauricio. Y con Carrió tampoco. Una máquina de tirar mierda pero después, cuando pasa el tiempo y la justicia la cita, termina pidiendo perdón. Como hizo con Duhalde, que de golpe no robó, no traficaba merca, no reprimió brutalmente, no devaluó y ni siquiera era tan malo. Y ya que lo nombro a Duhalde, mis más sinceras felicitaciones por competir en el podio del cinismo histórico nacional, al ponerse en la vereda de enfrente de un invento político que no es tal, que ya venía Gobernando en Santa Cruz hacía más de una década y que él conocía de memoria. Otro que se hace el pelotudo jugando con nuestra capacidad para recordar.

Reutemann, los hermanitos Rodríguez Saa, Das Neves, Binner, Felipe Solá, para mí están todos con la memoria manchada, el archivo cargado y nada que puedan poner en el medio para que la gente piense que pueden hacer las cosas diferentes. El daño que le han hecho al país todos en su conjunto, oposición, pseudo oposición, oficialismo y los veletas de siempre, no va a poder ser dimensionado hasta dentro de mucho, a pesar de lo que estamos viviendo. Lo único que han sabido hacer desde la oposición es quejarse y llorar porque los cagaban. Nunca una idea para frenarlos, nunca una convocatoria. Bronca nos sobra, ganas también. Nos faltan líderes que puedan hacer algo con eso ¿Cuándo mierda lo van a entender?

Los medios, como no se les cae una idea y nunca se la juegan por nadie hasta que no tengan garantizado quién va a ganar en este circo, callan atrocidades, como un paro general de empleados del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, dónde sólo funcionaron los colegios, los hospitales atendieron guardias mínimas, el SAME iba sólo si estabas viendo la luz al final del túnel y todas las mesas de entradas estaban con las ventanillas cerradas. Ningún empleado faltó, mal que le pese a Mauricio. Telenoche tampoco, mandó un móvil. Pero en vez de levantar la noticia en el lugar, se quedó sólo con lo que fue a hacer. Una entrevista al Ministro de Justicia y Seguridad para que justifique el uso de las pistolas eléctricas.

Volviendo a esta mampostería de festival de barrio que nos hicieron fumar como «El Mejor Cuadro Político de los Últimos Cincuenta Años» y «El Mejor Gobierno de los Últimos Doscientos Años», quédense tranquilos que dentro de un tiempo sus hijos van a tener que cambiarse el apellido, porque un Fernández pasará desapercibido. Pero un Marcó del Pont, no. Un Randazzo, tampoco. Un Boudou, ni hablar. Un Kirchner, mucho menos. Ustedes se lo buscaron y ustedes lo hicieron. Espero que lo que les quede luego de los embargos que se van a morfar, les alcance para bancarles las vidas a las lacras babosas y reprimidas emocionales que han críado sus mucamas.

Y en cuanto a vos, Playmobil al Microondas, espero que la vida te de muchos años, tantos como a los que te defendieron a pesar de todo, para que cada uno de nosotros les recuerden lo que fuiste y lo que ellos defendieron. Una mina ajena a la realidad, ladrona, cínica, hipócrita, hambreadora, frustrada, carente de ideas y tilinga de cuarta que se pasó todo su mandato hablando pelotudeces, peleándose contra los fantasmas de su propia cabeza, dividiendo a la sociedad hasta lo máximo posible y llevándose hasta la bandeja de la torta.

Viernes. Harto.