Anotaciones

«Todo modelo económico tiene su parte buena y su parte mala, sus ganadores y sus perdedores». Así, J.R. me refutó, en mi adolescencia, una postura eufórica y recalcitrante en contra de una política económica. Sencillo, barrial, propio de la charla de café, ese maestro de la vida que ya no está entre nosotros puso paños fríos a mi hormonal actitud pétrea frente a la vida.
Este fin de semana, mientras coordinaba una marcha para reclamar la despenalización de la tenencia de tomates perita para consumo personal, volvió a mi cabeza esa frase simplona, cuasi conformista, pero me vi imposibilitado de recordar cómo continuaba su exposición tan épica como breve.
Tengo en la memoria todos los sentidos, la cocina de ese departamento de arquitectura italiana de principios del siglo pasado, la textura lisa de la mesa Luis XV con una botella de Goyenechea Cabernet y el perfume a madera entremezclado con el humo de un L&M largo suave. Pero…ta’madre. ¿Cómo terminaba esa frase?
En el paroxismo de mi obsesión por recordar las palabras que me quedan en la punta de la lengua, recurrí al buceo casero y me sumergí en libros y apuntes amarillentos por una humedad llamativa, con lo que llegué a la primera conclusión: debo llamar al plomero.
Luego de avisarle a la encargada del edificio que tengo una pérdida de agua en la baulera y recibir la correspondiente puteada por ser sábado, me dispuse a la tarea de reconstruir un recuerdo, una frase perdida. No es que fuera una frase cualquiera, si quedó grabada en el rígido del marulo es porque algo quería decir.
Entre apuntes varios y ensayos caseros que nunca mostré, llegué a la segunda conclusión: me cuesta entender mi propia letra.
Con la premisa de que la única parte que memorizaba del enunciado de J.R. me serviría para llegar al resultado final, arranqué con los distintos modelos económicos que signaron al país a lo largo de sus años de historia. Para no aburrir, resumiré -en una conclusión personal- que el devenir cronológico de la historia argentina me permite afirmar que todo modelo económico-político hegemónico y prolongado sin cambios en el tiempo, genera una ruptura natural que deriva en el perfil antagónico que adopta el modelo que lo sucede.
Las medidas de corrección al modelo anterior, consisten básicamente en aniquilar cualquier logro obtenido, maquillando la acción como «reparación histórica de sectores postergados», sean estos jornaleros, comerciantes o aristócratas de triple apellido.
Al partir de esta base, los representantes del nuevo modelo obtienen una especie de legitimación que no dan las urnas y que se compone de los sucesivos análisis y aglutinamientos entre quienes están a favor y en contra de las medidas adoptadas. Mientras todo esto sucede, perdemos la noción del cómo y el cuándo, y en tan sólo 24 meses, pasamos a discutir sobre cuestiones que nunca supimos en qué momento se nos coló en la realidad.
«Todo modelo tiene sus ganadores y sus perdedores», decía que decía J.R. y yo, en el intento de completarlo, esbocé una teoría berreta de reacción al modelo anterior.
O sea, Menem era vitoreado e idolatrado a pesar de sus excesos fastuosos y sus laderos convertidos en ricachones, eternamente bronceados y enfundados en Versace. Su modelo de convertibilidad que llevó a Cavallo a las remeras de Maradona y permitió que muchos se sintieran de la crema por pegar una semana en Miami para hacer las mismas boludeces que en San Clemente del Tuyú, tuvo el respaldo de gran parte de la sociedad por muchos factores que hacen a la bonanza económica colectiva, reflejada en acceso a productos que antes eran inconseguibles e impagables.
Pero, principalmente, fue la contraposición de la estabilidad económica frente a la hiperinflación cansadora, lo que hizo que el modelo menemista se consolidara y -upalalá- se profundizara con el pasar de los años.
¿Ganadores? Los ganadores de un modelo se miden en función de sus expectativas a corto y mediano plazo. Todos aspiramos a vivir bien, el tema es qué compone ese «vivir bien» para cada uno. El linyera de mi barrio es feliz con su perro y su carrito de supermercado cargado de bártulos. No le interesa lo material y el afirma que llegó a vivir así porque quiso. Con que alguien escuche sus teorías -no tan- alocadas, siente que ya justificó el día.
En la escala aspiracional de los noventa, podría afirmar que los ganadores fueron los que pudieron comprar un Fiat Uno, los que pudieron bancar un mes a la familia en la costa, los que conocieron Disney, los que cargaron dos carritos con 100 pesos todos los meses, los importadores del Todo por $2, los fanáticos de la tecnología, los productores televisivos, las agencias de turismo al extranjero, los que compraron franquicias de cadenas de afuera y los gobernadores que recibieron regalías por la privatización de empresas nacionales, entre otros.
Por contraposición, podría deducir que los perdedores de primera mano fueron los fabricantes nacionales, los microemprendedores, los sectores comerciales que no podían competir con los Todo por $2, los sindicalistas que no tranzaron, los comercios de los barrios linderos a los hipermercados y shoppings, la mano de obra calificada y no tanto que no pudieron ser absorbidos por la apertura económica y terminaron manejando un taxi, en el mejor de los casos.
Distinto es lo que pasó a largo plazo, con la profundización del modelo y su continuidad asegurada como promesa de campaña en el gobierno de la Alianza, la cual integraba el FrePaSo que nació de la oposición a las medidas económicas de Menem. Finalmente, radicales y frepasistas se convirtieron en garantes de la continuidad contra Eduardo Duhalde, que ya entonces demostraba no tener buen ojo para elegir asesores de campaña, y comentaba cada vez que podía que devaluaría si llegaba a la presidencia.
Cuando comenzamos a ver pibes revolviendo los contenedores de basura en el incipiente Puerto Madero, ya era demasiado tarde.
Sin embargo, como todo esto me resultaba demasiado reciente como para pensarlo con frialdad, recurrí a otros períodos y me llené de preguntas, más que de certezas. ¿Fue el lock-out patronal el tiro de gracia para Isabelita, o el hartazgo por la subversión permitió que tres impresentables de uniforme consiguieran tamaña aceptación en tan poco tiempo? ¿Fueron intereses antiperonistas los que movieron los hilos de los derrocamientos de Frondizi e Illia, o tuvieron más peso los intereses económicos de algunos sectores? ¿Garpaba salir de farra con Juan Duarte?
Todas las preguntas que podamos imaginar tienen tantas respuestas como la ideología y el ánimo de cada uno de nosotros, pero queda en la intimidad o en el debate futbolero con quien tengamos ganas de atosigar con estos planteos. Sin embargo, son curiosos algunos hechos que arrojan sin piedad los documentos de época.
Es así que nos encontramos con proscripciones que no fueron patrimonio del peronismo, mal que le pese al neorevisionismo kirchnerista, y que podemos contabilizar en elecciones anuladas y proscripciones de cuanto candidato radical osara participar de la vida activa política -y no tranzara con la Concordancia- durante la década del ´30.
Del mismo modo, los datos económicos de la famosa década infame, tiran por tierra cualquier atisbo anti cabecita negra esgrimido por los opositores al peronismo, al dar fe que la corriente migratoria interna «del campo a la ciudad» producto de la incipiente industrialización, no se inició en la década del ´50, sino un par de décadas antes, bajo el espíritu centralista de Justo.
Pero iba a otra cosa. «Todo modelo económico tiene su parte buena y su parte mala», me arrojaba J.R. entre una nube de humo de tabaco que escapaba de la boquilla con la que sostenía su largo cigarrillo. «Y se convalida al consolidar su reacción al modelo anterior», manifiesto como para perfeccionar mi afirmación mersa de sábado por la tarde, y pienso, automáticamente, en el radicalismo y su esbozo de respeto a la constitución, honorabilidad y reparación histórica de sectores postergados, como causa contra el régimen del Partido Autonomista Nacional.
Y digo: El PAN, generación del ´80, oligarquía agroganadera o como lo llamemos, ha sufrido el escarnio de la historia por distintos elementos. Generalmente, personas que representan a sectores políticos que han participado en varios golpes de estado contra gobiernos contitucionales y que poseen apellido gallego, tano, judío, irlandés o alemán, centran sus ataques en el fraude antidemocrático y el genocidio de los pueblos originarios. Como reparación histórica, parece que no da entregar el departamento de Junin y Las Heras a los descendientes de los querandíes, pero con quitar a Roca del billete de cien, se dan por satisfechos.
Es entonces cuando, torpemente, tiro la cuchara del tazón de café y mancho un apunte que, al intentar limpiarlo, me refriega en la cara una anotación de mi puño y letra: «Rasgos negativos del período agropecuario exportador». Leo, entonces, que en aquel momento había señalado la elección a dedo de los candidatos a suceder la presidencia, el sistema neo feudal en las provincias, los gobernadores que van de senadores para volver a presentarse luego mientras dejan a un delfín en el cargo, el armado arbitrario de las listas de senadores y diputados, el dominio territorial mediante punteros que negociaban paz a cambio de empleo público… Vuelvo a mirar el título para dar fe de que realmente leía sobre la Argentina de hace 130 años, compruebo que así era y pienso cuál fue la reacción que permitió ese modelo económico denostado hoy en día, y es entonces que recuerdo algunas eventos que aniquilarían intelectualmente a mucho pseudoprogre que viaja en el colectivo del campo nacional y popular.
«La oligarquía fue el signo político que gobernó el mundo a finales del siglo XIX. Y de todas las oligarquías, nosotros tuvimos la mejorcita», solía decir -palabras más, palabras menos- Juan Perón en sus tardes de rosca a la distancia en las afueras de Madrid. Mejorcita puede referir a muchas cosas. Podría tratarse de la infraestructura productiva, del sistema de educación gratuita y obligatoria, de la organización institucional o de la extensión del territorio nacional. Pero probablemente, en el punto final a la anarquía podríamos hallar, vaya a saber uno, la reacción que permitió consolidar un sistema que adoptó al modelo económico agroexportador, en el que se beneficiaron los terratenientes y se jodieron quienes laburaban la tierra pero que, sin duda, dejó algo sobre lo que pudieron trabajar quienes llegaron como reacción para desplazar a quienes endurecieron el modelo y lo perpetuaron sin cambios.
«Todo modelo económico tiene sus ganadores y sus perdedores», vuelve a decirme J.R. y yo pierdo la paciencia, y no por no tener razón esa junta de palabras, sino por resultarme inacabada y demasiado simple. Si, es cierto, todos los modelos benefician a unos más que a otros. ¿Y?
Busco otra respuesta en el presente, y caigo en que no me encuentro entre los beneficiados. Como contraposición, tampoco me encuentro entre los perjudicados directos, dado que mis quejas no son por medidas en contra mío, sino por aquellas que me afectan por rebote.
Quizás, si todos los modelos benefician a algunos y perjudican a otros, el problema, lo encontramos cuando ese modelo beneficia al mismo sector de siempre y, simultáneamente, hace creer al otro extremo de la escala social que todo lo hacen por ellos. En el medio, esa enorme masa multicultural llamada clase media es la que sale perdiendo, sin quererlo y una vez más, con la única certeza de que los platos rotos serán recompuestos con el esfuerzo de sus integrantes, para la tranquilidad de los de arriba y el falso progreso de los de abajo.
Mientras tanto, seguiremos siendo los únicos esperanzados. Quienes integran el 3% de la cúspide social del país, saben que nada de lo que se decida a nivel político modificará su estilo de vida. Quienes sobreviven bajo la línea real de la pobreza, saben que nada de lo que se decida a nivel político hará que la generación siguiente viva mejor que ellos.
Nosotros, los boludos despreciados por el olvido de nuestros dirigentes -resentidos u olvidadizos hijos de comerciantes o asalariados- y castigados cuando se acuerdan, somos los únicos que cortamos clavos con el culo, a la espera de que algún iluminado nos tire una soga, así sea por error o por accidente, pero con la triste certeza de no saber cuál será la reacción natural a una postura pétrea prolongada en el tiempo y sus consecuencias.
Eso si, para pasar el tiempo y tranquilizarnos, compararemos nuestro pasar con los de otros períodos históricos, ajusticiando con o sin razón a quienes no tienen posibilidad de defenderse, sin ponernos a pensar que lo que hoy somos se lo debemos a una cadena de dos siglos de aciertos, desaciertos y…Ya recuerdo.
El humo del tabaco, el perfume a madera, el tinte oscuro del vino, la voz rasposa de J.R., las paredes de antaño…y esa frase. Ahí está, decía algo así: «Todo modelo económico tiene su parte buena y su parte mala, sus ganadores y sus perdedores. Quienes leemos la historia no podemos más que narrarlos y, si tenemos huevos, analizarlos, pero nunca juzgarlos desde nuestro mundo, que ya no es el de aquellos hechos.»
Y ahí si, mientras la borra del café toma un color violáceo de cabernet y el aire se impregna del aroma de un L&M largo suave que nadie prendió, mi living adopta una arquitectura italiana. Guardo las anotaciones, reacomodo los libros, voy hacia la computadora…
Lunes. Dedicado con todo mi cariño a la memoria de J.R.

Si querés que te avise cuando hay un texto nuevo, dejá tu correo.

Si tenés algo para decir, avanti

(Sí, se leen y se contestan since 2008)

102 respuestas

  1. La generación del 80, fue base, pero jamás ejemplo.
    Roca en el poder, la ley de residencia, fraude electoral, trabajo inmigrante casi esclavo, desigualdad de oportunidades y un largo etc, están, a lo que me refería, en la otra punta del gráfico de Nolan.

  2. El paternalismo estatal cuasi religioso, populista e infantil de Y? está buenísimo siempre en el marco de una tonelada de soja a 1200u$s! como si existiera! Es algo así como Keynes con 2kg de marihuana en la despensa.

  3. El liberalismo infantil de Gamexane está buenísimo siempre en el marco de una competencia perfecta! como si existiera! Es algo así como Adam con alitas.

    RDP deja afuera el papel de Inglaterra en ese período, entre otras cosas, es un insulto solapado que no le caliernta a nadie.

  4. Entre tantas definiciones sobre la economía, la que más me quedó fue:
    «La ciencia de la escasez».
    O sea…
    Lo comparo al «modelo», y me digo.
    Sobra…porque la soja paga la fiesta…

    Y cuando empiece a faltar…
    Empezamos con el cirujeo…otra vez…

    Por eso es que Cris no permite que desaparezcan las cartoneros…

    Para dejarnos el ejemplo de que pronto lanzará el plan:

    «Cirujeo para Todos» !!!!

    En economía todo es muy claro.

    El que las hace, las paga…

    Observo a Boudou y a Marcó del Pont riendo…y no lo puedo creer…

  5. No estoy de acuerdo con gran parte de la generación del ´80. No los juzgo, ni en pedo podría, sólo que no estoy con aplicar un modelo similar el día de hoy. Probablemente (de eso tengo muy pocas dudas) fue el modelo necesario en aquellos años de anarquía y que terminaron generando las bases institucionales que fundaron en el país real, el organizado institucionalmente.

    De ahí a querer implementar un sistema de distribución de la producción internacional que genera interdependencia institucionalizada y en el que la mano de obra laburante generadora de esa riqueza la veía pasar de lejos, no.

    Pero repito: Juzgarlos desde la comodidad de 2011, es pretendidamente pelotudo. Nosotros discutimos por corregir un país. Ellos lo crearon.

  6. No esperaba otra cosa de vos, Adenoide.
    Pasando a otro tema, explotó una casa en Monte Grande. Anibal Fernandez, ya salió a decir que su padre fue gasista y el lo ayudaba mucho, por lo que no le cabe ninguna duda que fue un escape de gas.
    Menos mal que lo tenemos a Anibal que nos explica todo, que bueno ché……

  7. Por eso digo, Sargento del medio.
    No me importa como terminó Rusia o como le va a Cuba en este medio siglo.
    Solo pido que este modelo en Argentina dure, al menos, 25 años.
    Después me retiro a la montaña.
    Y que se arreglen los que quedan.

  8. Me olvidaba, me gustó el posteo de hoy. Rescato que con toda la que entró en estos ultimos 8 años, podríamos haber imitado un poco, al menos, a la generación del «80.-
    Pero no, solo subsidios para la negrada……
    Se nota que no aprendemos nada de nada………

  9. Adenoide: Se ve que el olor a pintura (de brocha gorda) te esta quemando el poco cerebro que te queda. Tenes idea de como terminó la Rusia Comunista y como esta terminando la Cuba de los Castro???
    Espero no terminar así pero vamos camino a eso……
    Un datito: baja la soja, se devalua el real, cada vez es mas dificil conseguir verdes…. te suena????

  10. La presidente es el mejor gerente para mi empresa (el país).
    Uno puede dejar en sus manos la administración y cada cuatro años nos presenta el balance. Ahí decidimos si le renovamos el contrato o no.
    Hacemos nuestro aporte en trabajo e impuestos, para así poder dedicarnos a cultivarnos.

  11. Politica de Adenoz:

    Igualemos para abajo.
    Ni siquiera esperemos ser mediocres.
    Adenoz….Rusia y Cuba fracasaron.
    Y China es el ejemplo de hoy en dia. Un 2% superpoderoso y ultrarico y el ciudadano comun cosiendo carteras o haciendo juguetes de pesima calidad.

  12. Eso regular, todo regulado por el estado, los tomates y también el vino, algunos se exceden desde generaciones y causa muerte neuronal evidente.

    Vamos con la fabrica de rastrojeros de nuevo, buenisimooooooo.

    Ya lo vi en un Sylvania de 20 B&N, ahora lo voy a ver en un LED de 46 con HD a 1080p.

    Hay que reservar butacas, porque seguro, pero seguro, que esta vez sale bien, porque hay mayoría legislativa, igualito, igualito que cuando lo intento el paisano bel gelbard.

    Falta que canten «yo tengo fe» y estamos en un flashback.

  13. Muy bueno el relato, me gustó.

    «Populismo profesionalizado», un estado que controla todo, todo regulado y sin excesos…ya se hizo antes y siempre terminó mal.
    Pero sí, sin dudas por ahí pasa «el modelo de poder»y la sociedad y País que nos esperan los próximos cuatro años…Imagino cientos de Morenos estatizando, controlando, regulando sin excesos, espionaje, censura, persecuciones… no suena muy democrático…¿No?
    Está claro que hace rato que no estamos en democracia,…la plata para Hebe y Sergio la seguridad, las asignaciones, la compra de tierras fiscales, la droga, el juego, enriquecimientos evidentes, la soja, la política petrolera, Jaime, la salud, la educación, sin justicia, bah TODO hoy está regulado y con excesos.
    Pero el Sr que hace el comentario, solo piensa en él y como será su brillante futuro, ya debe imaginarse poniendose crema en una reposera de Montoya, jugando al Golf en el Cantegrill, con una Ferrari y un barco..(igual que lo imaginó Sergio), pronto no le alcanzará y querrá una Lamborghini y una casa más grande, una botinera, un poco de droga, un avioncito para no ir por los puentes…finalmente quiere convertirse en lo que aparentemente odia, el sabe que nunca lo logrará por el camino del trabajo, esfuerzo y la competencia. El necesita que se lo dén, y la política le parece el camino más seguro para sus fines…Adelante y suerte…la vas a necesitar.

  14. La solución sería un «populismo profesionalizado» (en tu cara, Forster!), esto es, nada de improvisación, todo regulado y sin excesos.
    Con la guita justa para todo y vigilando las concesiones, todo controlado por el estado. Y, por supuesto, con participación en ellas.
    Difícil? Para nada, es realizable con mayoría legislativa.

  15. Fantástica la clase de JR recibida a través de RDP Y ya parecemos del primer mundo con ésto de nombrar a la gente por sus iniciales).
    El revisionismo «a la fuerza» semeja el trabajo del médico legista que no ayuda a que el finado resucite. Y más cuando el revisionismo está teledirigido, apuntando a una meta determinada. Si del estudio de los errores pasados no surge claramente por dónde debemos caminar para no volver a tropezar con los mismos obstáculos, no sirve para nada. Si el médico que hace la necropsia no puede encontrar una nueva forma de combatir la causa de la muerte, perdió el tiempo. Y nosotros, los argentos, somos técnicos en eso de seguir golpeándonos contra el vidrio en el intento de salir a la vida.
    A esta altura del partido creo que hasta para los estudiosos del resto del planeta les ha de resultar aburrido opinar sobre los «problemas» de Argentina, porque de tan repetidos son una película clase B que ya han visto varias veces.
    Los únicos que no tenemos aliento para aburrirnos somos nosotros que actuamos en ella, como eternos pavotes creyendo encontrar en cada esquina al mesías portador de la verdad y de la piedra filosofal.
    Populismo, progresismo, oligarquía, industrialización forzada, agro economía, desarrollo, son palabras vacías que no garantizan absolutamente algo positivo, en tanto que moral, ética, decencia, capacidad, por ser abstractas son las únicas que tienen sentido. Y son aquellas que
    nunca hemos podido reunir para usarlas en conjunto. Un aplauso para su editorial de hoy.

  16. La historia no puede repetirse, porque cambia el contexto. Se puede tomar lo mejor de cada emprendimiento y reformularlo, reinventarlo.
    Lo malo es que la democracia en nuestro país, tal como está formulada, impide el gran cambio, ya sea por interrupciones dictatoriales o por oposiciones perversas.
    Pero en octubre se empieza a enderezar este meandro.

  17. Se debe fortalecer el estado de Bienestar, no reducirlo.
    Con mayoría legislativa no deberían presentarse escollos para tal realización.
    Se puede hacer mal o se puede hacer bien (si, otra perogrullada), pero el tema es que debe hacerse. La intervención estatal garantiza igualdad y un buen nivel de protección a todos los ciudadanos.
    Ojo, se corre el riesgo de que Punta del Este se enyene de negros.
    Tampoco la pavada.

  18. ADENOZ es fácil probar que la epoca en la que le fue mejor a todos fue la de la segun Peron «mejor oligarquia», la que hacia exactamente lo contrario a lo que vos proponés.

  19. El sector que más debe reforzarse es el estado y los impuestos deben ser más gravosos para los que tienen mayor capacidad económica. Así podría realizarse una industrialización estatal homogénea. El estado debe regular y mantener equilibrios. Y así, atender a todos los sectores.
    Lo de que el individuo se desarrolle por si solo es la idea privatista, que como todo sabemos, caga al que no le fue bien. La ley del más fuerte. Una mierda, vea.

  20. La última entrada que recuerdo con este estilo fue, la multi plagiada, del iberoamericano. Muy bueno.

    Ahora, ¿Cuál es el común denominador de todos los modelos? El estado tratando de arreglar UN sector. Si benefician al sector empresario, la come el empleado, si benefician al empleado, la come el empleador y por decantación en el empleado. Si benefician la indigencia, sangra el laburante.

    El problema es, como dije, apuntar a un sector. El dicho dice que el que mucho abarca poco aprieta.
    Hay que centrarse en la libertad del individuo, dejar que el individuo se desarrolle por si solo, y la suma de muchos individuos desarrollados hacen sectores libres y felices, y la suma de los sectores hacen una sociedad de esas características.

    Y esto se logra fácil, bajando impuestos y reduciendo el estado.
    Si un empleador no tiene que pagar 40% de carga impositiva por empleado, se emplearía más gente. Si se emplea más gente, se consume más, si encima bajás el impuesto al consumo, más aún. Como hay demanda, se genera nueva oferta y esa oferta genera más empleo y el ciclo empieza de nuevo.

    Pero ¿quién va a reducir semejante negocio? ¿quién va a achicar al que genera decenas de nuevos ricos por período? Nadie.

  21. Eso es! Sumemos perogrulladas!
    CGL aporta lo suyo con eso de «todos los actores de la historia fueron simples mortales». Buenísimo.
    Ahora… y los que no fueron actores?
    Para el debate.

    Agrego algo de mi cosecha:
    «Siempre que llovió, paró»
    «Todas las medidas políticas afectan a algunos más que a otros. Los que son beneficiados, aplauden. Los que no, se ponen como locos».
    «Los resultados electorales arrojan ganadores y perdedores. Los ganadores están chochos de la vida. Los perdedores, no»

    Tengo más, pero me agarró ganas de ir al baño.

  22. Hay algo que parece una tontería pero que a esta altura hay que recalcar constantemente… Todos los actores de la historia, salvo Jesus para quienes creen en eso, fueron simples mortales. Con todo lo que ello implica.

  23. Muy buena narración, señor.

    La frase en cuestión me representa totalmente… El revisionismo histórico es la herramienta ideal para aquellos, que por propia decisión o simple incompetencia, están incapacitados para solucionar los problemas del presente; esos que perjudican a los vivos.

    Analizar la historia sin intentar, al menos, situarse en el contexto espacio temporal es cuanto menos una estupidez propia de infantes.

    Saludos!

  24. Querido RDP:
    Luego de su sesudo análisis, lo que me quedó claro es que los argentinos repetimos los errores una y otra vez.
    Hacemos lo mismo y esperamos resultados distintos.
    En algún lado leí que esa es la definición de la locura… o de la estupidez.
    Consulta aparte: vivo en un lote grande, y aparecieron (sin que yo los sembrara) brotes de tomatitos cherry.
    Estoy angustiada. ¿Qué sugiere que haga?
    Saludos.

  25. Si, es cierto: la frase es una verdad de Perogrullo.
    Y se puede aplicar a cualquier disciplina, como la política, el arte, el fulbo o la crianza de sea-monkeys.
    Y, sobre todo, la clave está en el anacronismo, hasta en el análisis económico de hace una década.
    Yo siempre me manejé con parámetros propios: si no tenía laburo (sea la época que fuere), el porcentaje de desempleo era del 100 %. Cuando conseguía, bajaba drásticamente a cero.
    Si, ya sé, también ésta es una expresión obvia. Pero para estar a tono con el post, vistes?

  26. Coincido con Caro, y lo extiendo a modelos políticos, sociales y culturales….
    Pero no importa, ahora la Historia, es relato histórico….ficción o realidad, son indistinguibles…para ellos.

  27. Todo mi respeto al gran JR y a su memomia don Relato. El analisis de los distintos modelos economicos es desgastante,hartante,apasionante y al re pedo. Los argentinos repetimos modelos e historia como boludos y nunca aprendemos.
    Saludos. Buena semana