Campaña Sucia
Ya estamos a mitad de camino del agotador calendario electoral de este año y las campañas están más divertidas que ver las fotos dudosamente hot choreadas al famoso del día. En el grupete de payasos tristes que rodea a Filmus decidieron redoblar el esfuerzo de la única manera que podían: se pusieron a llorar que el malo de Mauricio hizo campaña sucia por unas llamadas telefónicas que indujeron a votar en contra de Danielito por hablar de cosas como los hechos de corrupción de Rachid, Schoklender y Mamá Hebe. Obviamente, lo que más molestó a Filmus no fue nada de esto, sino que preguntaran si afectaba o no que su padre haya trabajado para Meldorek. Lo que en el mercado de la consultoría se utiliza para definir discursos, descartar o ponderar lo que influya o no en la temperatura del electorado, ellos lo magnificaron y hablaron de campaña sucia. Si, los mismos de los afiches que ridiculizan a Solanas con Pinocho. Si, los mismos que en 2007 repetían una y otra vez que «Mauricio, es Macri». 
Que un kirchnerista venga a denunciar una campaña sucia es sólo comparable a que el Diego diga que los Alemanes jugaron drogados, y hacerlo después de que nos llenaran la canasta. Al menos van mejorando en calidad del delito que proyectan en el otro. En 2008 acusaron a Macri de pinchar teléfonos de funcionarios, cuando el principal sospechoso era parte de la Policía Federal de Aníbal Fernández. Y mientras Néstor se divertía al escuchar las desgrabaciones de opositores, amigos y parientes que le acercaban los muchachos de la SIDE, nadie recordaba el bolonqui que se armó en el Senado cuando a Scioli le pincharon hasta los globos que hacía con el chicle. En 2009, cuando ya habían pasado a mejor vida los microemprendedores de la actividad farmacéutica ilegal que habían aportado a la campaña de Cristina, cuando Capaccioli ya estaba hasta las manos en la Justicia y cuando la causa de la efedrina ya salpicaba hasta a los granaderos de la Rosada, decidieron acusar de narcotraficante a De Narváez. Ahora que quedó demostrado que las encuestas de Artemio tienen algunos números que no se dieron -¿Las hizo en el perfil de Facebook de Filmus, el caradura?- y que todos los demás consultores oficialistas se equivocaron por diez puntitos, el sospechado es otro. 
Si en Constitución la gente juega al Quemado con cascotes para pasar el tiempo por la demora de los trenes, es un complot de Duhalde. Si matan a un militante del Partido Obrero, también. Si falta nafta, es un complot de la corpo mediática que se lleva los camiones cisternas para alimentar la fábrica de cybermilitantes opositores que maneja Magnetto. Si los ADN de los hijos de Noble dan negativo, es porque les cambiaron el código genético. 
Mientras la viuda loca inaugura un radar, acusa a la dirigencia de los noventa de no haber podido hacer lo mismo por los escandalosos intentos de negociados. Aunque nunca se pudo probar nada, lo dice de todos modos. Cuando recuerda a quienes dejaron al país en llamas no sólo está acusando al radicalismo, sino que se está haciendo la otaria con todos los funcionarios de la Alianza que integran este Gobierno. Al utilizar una cadena nacional para señalar a un diario como cómplice de la trata de personas, la Presi se olvida que es Gobierno y no oposición y que la que tiene que dar explicaciones por la oferta de sexo explícito en cada esquina urbana de la patria es, precisamente, ella. Evidentemente, el kirchnerismo entiende que una campaña limpia es echarse Lisoform después de acusar de fachos, golpistas, desestabilizadores, narcotraficantes, cipayos, ladrones y corruptos a todos los demás. 
Están desesperados y se les nota demasiado. Debe ser por ello que, para llenar y rellenar la agenda de la Presi, siguen con la Gira Anunciológica 2011, inaugurando obras ajenas, llamados a licitaciones o inversiones de empresas privadas. Con este cronograma en el que inaugurarían hasta el nuevo menú de morcipán en un puestito de la Costanera Sur, es lógico que Cris diga que no le alcanzan los días del año para todas las obras que tiene que presentar en sociedad. 
Lo que nadie se pregunta es que, si el Congreso no sesiona hace meses, el Poder Judicial está de feria y ella sale de la cama sólo para hablar en cámara ¿Quién gobierna?

Tendiendo Redes:
Cansado de estar alejado de las grandes ligas de la función pública, Alberto Fernández tiene intenciones de presentarle a Cristina un proyecto superador que enderece un poco la anemia de contenido político que demuestra el Ejecutivo Nacional desde que él se alejó. Supone que al Frente Progreconservador Neoliberal Estatista que comanda la Presi, le hace falta una pata peronista y nos vino a buscar a Mr. Groncho y a quien escribe. Hicimos de cuenta que lo escuchábamos, le dijimos que lo íbamos a pensar y lo despedimos con un «dejá, nosotros te llamamos». Es que, justamente nosotros, no laburamos ni para pagar la luz. Sin embargo no descartamos nada: un pequeño Ministerio con unos pequeños gastos reservados y unos pequeños gatos maquillados, tentarían a cualquiera. 
Por lo pronto, nos conformaríamos con algunos contratos que nos permitan seguir con el robo de hacer lo que nos gusta: nada. Todo sea por la unidad nacional, la reconciliación entre los argentinos y la Patria Subsidiada con la que soñaron nuestros hombres de mayo. 
Antes de que nos roben los celulares, vaya nuestro saludo a la monada kirchnerista. 
Viernes. Después de todo ¿Quién quiere trabajar?