El sol del 25 no asomó
Con Cristina en cama por gripe un mes después de vacunarse contra la misma enfermedad -ya no se puede confiar en nada- la semana anduvo tranquilísima. Hubo algún que otro sobresalto, como el dólar rozando los seis pesitos que fue minimizado por el oficialismo -aunque al bajar veinte centavos, hablaron de «derrumbe del dólar paralelo»- o la rescisión por parte del Estado de la concesión que le hicieran a TBA para operar el Sarmiento y el Mitre. Que se hayan tomado tres meses para demostrar que 51 muertos están muertos, es un dato menor. Que le entreguen la concesión al Grupo Roggio tres días después de que la Anses lo denunciara por evasión fiscal, también. Por lo demás, la ausencia de Cristina se sintió fuerte en el vacío auditivo diario.
Boudou, por su parte, salió de turismo aventura por las tierras de Bolivia, país al que le dedicó más piropos que a la colorada de su pareja por cuestiones de hermandad latinoamericana, origen en común y otras boludeces como agradecer a Bolivia el apoyo por la soberanía en Malvinas. Sí, al país que nos choreó en 1825 -ocho años antes que Malvinas- la provincia de Tarija y que si no fuera por Rosas, también nos sacaba Jujuy y media Salta, para luego entregarnos como parte de pago una Atacama ocupada por chilenos, tenemos que agradecerle su respaldo por Malvinas. Nunca está mal contar con esta clase de apoyos de peso diplomático internacional y de gran poderío militar, como el Cuarto Distrito Naval «Lago Titicaca» de la Marina Armada de Bolivia.
Mientras la Presi seguía recuperándose, los paladines de la economía argentina no descansaron y ya consiguieron nuevos destinos para expandir nuestras fronteras comerciales: Argelia, donde a los periodistas opositores los echan del país; Vietnam, donde vas en cana por pensar distinto -como en cualquier país comunista-; Azerbaiyán, considerado uno de los países más autoritarios por Amnesty International; y Jordania, donde la tortura está permitida, las mujeres pueden ser legalmente «corregidas a golpes» por sus maridos, los hombres no son condenados si mataron a su esposa por adúltera, no existe el derecho a reunión y cualquier persona que haga pública su disidencia con el oficialismo -un rey- va en cana por «difamación». Por si fuera poco, a excepción de Jordania, el resto de los países nombrados se encuentran entre los más corruptos del mundo, sólo superados por Angola. Lindos destinos está buscando el gobierno para asociarse. 
Finalmente, el viernes 25 de mayo, Cris apareció en público para oficiar su sesión de terapia patriótica. No lo hizo en Baires, no por una cuestión tradicionalista, sino porque se le cantó. El día de la bandera lo festeja en Rosario «porque ahí es donde se izó por primera vez», el día de la independencia lo celebra en Tucumán «porque ahí se firmó el acta de independencia», el 25 de mayo lo hace en Bariloche porque es el lugar más lejos que pueda encontrar de los porteños. 
Sé que otras veces dije lo mismo, pero esto habla bien del espíritu de autosuperación de nuestra Excelentísima Señora Presidente: fue el discurso más lisérgico que le escuché a la fecha. De 46 minutos de discurso, le dedicó 20 a Néstor, 10 a hablar de lo que ella cree que son sus logros de gestión -habría que ver qué piensan los Qom de eso del respeto por los pueblos originarios- y el resto los repartió en partes iguales entre la justificación de su viaje a Angola y el rol de los negros en la guerra de la independencia argentina. De la Revolución de Mayo, sólo nombró a French y Berutti por aplicar un derecho de admisión y a Mariano Moreno como un periodista que «lamentablemente, ya no escribe diarios». No aclaró bien el motivo, pero desde aquí suponemos que permanecer los últimos dos siglos en la condición de muerto, influyó en el silencio profesional del doctor Moreno.
Luego de brindar un catálogo de logros de su gestión, la Presi pidió que no la saquen del tema de la Patria -sic- porque no quería utilizar el acto patrio para hacer propaganda, tras lo cual retomó el curso de historia afirmando que lo más importante es que el kirchnerismo nos ha devuelto a los argentinos la Patria que nos habían arrebatado. Aún no sabemos con quién se enojó, pero pidió que por favor contemos la historia como corresponde, y con cara de bragueta nos reveló algo que nos ocultaron siempre: que el Sargento Cabral era negro. Si bien se le pasó el detalle de que Jauretche ya nos hablaba en la década del ´50 sobre las milicias revolucionarias compuestas por libertos -y sinceramente, a los que no discriminamos, nos chupa un huevo su color de piel- lo presentó como factor vital de su visita a Angola. Luego de las medias Clarín Miente, de revolear las cachas entre las angoleñas y de oficiar de martillera pública anunciando los tres trajes y cuatro vacas que llevaron en la misión comercial, resulta que el verdadero motivo de la visita al país gobernado por un dictador multimillonario, fue una reparación histórica hacia los negros de la patria. Si fuera por eso, con que se acercara al barrio de Montserrat, en Buenos Aires, le alcanzaba para el homenaje, dado que ahí es donde el INDEC y la Universidad de Tres de Febrero encontraron a familias que conocen de sus antepasados afroamericanos coloniales -el resto de los sobrevivientes militares, se perdieron en el mestizaje- o también podría darse una vuelta por Ensenada, donde encontrará una comunidad de caboverdeanos que no habrá llegado en el siglo XVII, pero que desde el 1900 viene haciendo patria, laburando y pagando impuestos. 
En el marco de las curiosidades, Cristina hizo referencias a dos de los hombres que más han hecho por ella y su difunto marido, aunque evitó nombrar a los dos. Contó cuando en enero de 2002 el Congreso eligió a un Presidente -que no quiso decir que era Duhalde- y un empresario amigo -que no quiso decir que es Cristóbal López- le dijo a Máximo que había que comprar dólares porque estaba a 4,80 y se iba a 10 pesos y que «finalmente nada de eso pasó y hoy la historia se repite.» 
Luego de hablar hasta el orgasmo de la sólida economía argentina, se quejó por la traba a la exportación de los limones y comparó a la revolución de mayo con la revolución norteamericana, la francesa y…la rusa, no sin antes afirmar que Néstor nos enseñó qué era la Patria, aunque no ahondó en el concepto, por lo que suponemos que hacer patria es utilizar información privilegiada para comprar dos palos verdes antes de devaluar y dedicarse a la administración hotelera y explotación de terrenos comprados a precio fiscal mientras se da algún que otro discurso antiimperialista.
Más allá de todo, me quedó picando eso destacar la revolución rusa al momento de hablar de las mejores revoluciones de los últimos siglos y que nadie haya puesto el grito en el cielo. No digo en la audiencia, compuesta por zurdos arrepentidos que prefieren llamarse progres, funcionarios acomodaticios que ya no recuerdan a cuál partido están afiliados, y aplaudidores oficiales, sino en el resto de la sociedad. ¿Qué es lo que hace aceptable a una revolución que reemplazó un gobierno asesino que se cargó a seis mil opositores en 100 años por otro que se cargo a millones en un par de años, sólo para arrancar una cuenta que terminó unas cuantas décadas después? 
En Argentina, el progre da por sentado que cualquier expresión que no sea de izquierda, es de corte fachonazi, o sea, de extrema derecha. Sin embargo, no aplican el mismo criterio al reivindicar a la peor expresión de la extrema izquierda. Las matanzas provocadas por fusilamientos o hambrunas, los millones de seres humanos masacrados en pos de la salvación de la humanidad, son sólo errores, desvíos involuntarios que han tomado quienes llevaron adelante esos cambios revolucionarios, pero que no manchan el verdad
ero espíritu de aspirar a una sociedad en la que todos podamos cagarnos de hambre por igual. Obviamente, no es lo mismo Lenin, Stalin y sus millones de muertos, que Hitler, Mussolini, Franco y sus millones de muertos. Unos lo hicieron porque creyeron que era lo correcto, los otros también. En Argentina -donde cualquier libro de extrema derecha se encuentra prohibido- nos hemos debatido sobre si estaba bien que un tipo como Vargas Llosa pueda hablar en la Feria del Libro, pero cualquier panfleto pedorro que reivindique la revolución cubana, china, rusa, vietnamita o norcoreana es de libre circulación. 
Actualmente, no ser progre, socialista o troscorevolucionario, convierte a cualquiera en un digno representante de Massera, a pesar de ser un groncho de Mataderos con muy pocas probabilidades de pasarla bien en un régimen que pregona la superioridad racial aria. Sin embargo, no conozco ni un sólo partido de izquierda que pregone una metodología de administrar al Estado sin la violencia como medio válido para alcanzar el objetivo. Y el que no lo dice abiertamente, lo defiende tácitamente al tomar como referencia a regímenes tan asesinos como aquellos que usan de referencia para encasillarnos por no estar de acuerdo con un piquete en la Panamericana a las siete de la mañana.
La Presi pidió que aprendiéramos un poco más de historia y reivindicó la revolución de octubre, mientras hablaba de estos tiempos maravillosos de libertad. No sé si lo hace de cínica o de ignorante, aunque me inclino por una tercera opción. 
Lunes. Me fui por las ramas.