Percepciones
Estamos en un momento muy particular del mundo, muy particular también de nuestro modelo que fue puesto a prueba en el año 2008, cuando el mundo se derrumbó. La Presi, 1° de Agosto, Pilar 
Durante años escuché hasta el cansancio a sesudos analistas económicos de barrio enfatizar una y otra vez que el país puede crecer, pero que si ese crecimiento no se traslada al pueblo, no tiene sentido. Grandes intelectualoides que hoy no tienen ningún tapujo en afirmar que éste crecimiento es realmente sostenido y palpable porque la gente se ha visto beneficiada. Más allá de saber que las únicas tres cosas que han crecido son los patrimonios de los funcionarios, los terrenos ocupados por los asentamientos ilegales y las deudas de los consumidores, hacer análisis de la realidad en base a los datos del Indec o los numeritos que tira la Presi en sus ataques de niña cantora de Lotería Nacional, es de cínicos. Que se anuncie la baja de la tasa de indigencia por obra y gracia de Guillermo Moreno y se festeje con un acto en la Casa Rosada, mientras las familias que pernoctan en las galerías de Paseo Colón acomodan los colchones para tener intimidad, no amerita otra cosa que una puteada.

Hoy, de repente…claro, con este mundo que se ha derrumbado, con las cosas que nos han pasado en estos 8 años, por ahí es más fácil comprender las cosas que queríamos hacer y las cosas que le proponíamos a los argentinos a partir del año 2003. Viernes 26 de Agosto, La Pampa. 

La Bolsa de Comercio de Buenos Aires ayer registró la caída más grande a nivel internacional por un conflicto en Grecia y el Banco Central reventó otros 100 millones de dólares para mantener al dólar estable, lo que es tan ficticio como suponer que el auge de arbolitos y casas de cambio clandestinas en la calle Florida son reflejo del espíritu coleccionista de la numismática sociedad porteña, y que la gente paga el dólar a 4,73 por la tonalidad especial del verde que venden en la céntrica peatonal. La soja, triste principal motor de una economía que la desprecia en público y la venera en privado, cae día a día junto con el precio de otros commodities, mientras nuestro ministro de Economía, lejos de llevar tranquilidad al mercado, tuvo un lapsus de honestidad brutal y sostuvo que en octubre se inicia el tercer gobierno del kirchnerismo «para terminar de dar vuelta la Argentina». Obviamente no fue en el marco de una conferencia de prensa en el palacio de Hacienda, sino que lo hizo en un concierto junto a La Mancha de Rolando en Avellaneda, donde lo presentaron como un político con onda, un economista que no es careta.

Esto permite que todos vean posibilidades de invertir y, fundamentalmente, que tengan la previsión de un Estado que apuesta a mantener este modelo en un mundo que se está derrumbando. Lunes 19 de Septiembre, Rosario. 
Entre los motivos por los que la Bolsa sigue en caída libre, los economistas culpan a la devaluación del Real brasileño, a la poca proyección de la economía de nuestro vecino y a la baja en los precios de los commodities, entre los que se computa una caída de casi el 20% en la cotización de las oleaginosas. Si consideramos que no contamos con un sistema de reemplazo, que el peor desempeño lo tienen los inversores extranjeros y que la proyección de la economía internacional se cierra paulatinamente a las exportaciones de argentina, nos hemos colocado en una situación que no vivíamos desde 1890, cuando la crisis económica internacional nos partió al medio por haber basado nuestro crecimiento en la producción agropecuaria. Mientras los corredores de la Bolsa estiman conveniente licitar la compra de un explorador subterráneo para poder realizar un pronóstico del mercado de valores a futuro, analistas del sector que fueron consultados al respecto dieron algunos tips a tener en cuenta durante el desarrollo de la no crisis: los que tengan plata, compren oro; los que no, acopien latas de arvejas, paquetes de polenta y leche en polvo. Pero por sobre todas las cosas, consideran primordial tener en cuenta que no existe ninguna crisis económica y que la misma no nos afectó, no nos afecta, ni nos afectará, dado que nunca hubo crisis, ni la volveremos a tener.
En un mundo que se derrumba, en un mundo donde pretendían darnos lecciones y condicionarnos, pretenden seguir dándole al mundo la misma medicina, que nos dieran a nosotros durante una década para arruinarnos. Lunes 26 de Septiembre, Mendoza
Gracias a la devaluación de Brasil y al exitoso modelo económico nacional, la balanza comercial con ese país nos tira un déficit de 4.500 millones de dólares en lo que va del año, pero que según el gobierno, es algo circunstancial e irrelevante. Para quienes no resulta demasiado irrelevante es para los productores automotrices argentinos, que ya suspendieron a 400 operarios, vaya a saber uno por cuánto tiempo. Mientras todo esto pasa, los capos de la Unión Industrial Argentina, incapaces de fabricar algo como la gente a un costo competitivo, creen que la mejor solución a sus problemas es -otra vez, para variar, como siempre- una devaluación que mande el dólar a la módica suma de siete pesitos la unidad. Esta costumbre de los potentes industriales argentinos parece que ya no llama la atención, por lo que buscaron en el baúl de los recuerdos y encontraron otra medida maravillosa, olvidada por muchos y que, no sabemos por qué, no genera la mínima nostalgia en ciudadano alguno que ya pinte canas: desdoblar el tipo de cambio. ¿Cómo no se les ocurrió antes, si hasta el compañerazo bolivariano Hugo Chávez la aplica hace tiempo? Estos capos de la vida, que no tendrían problemas en pelear contra Mike Tyson si le atan las manos, o de jugar un partidito contra Djokovic, siempre y cuando le corten las piernas, consideran que para competir sanamente, no hay que esforzarse en fabricar cosas de calidad, sino en hacer mierda a la competencia con ayuda del Estado. Porque primero está lo nacional, aunque sea una pedorrada inservible e invendible. 
Hagamos un gran esfuerzo para seguir articulando y profundizando un modelo económico y político que está firme y parado después de 8 años en un mundo que se derrumba. Lunes 3 de Octubre, Santa Cruz.
El mundo se derrumba y a nosotros nos resbala. No es que no nos importe, sino que en el reparto de papeles de la obra «Titanic», a nosotros nos tocaron los roles de los violinistas y no nos queda otra que seguir tocando mientras el barco se hunde. De todos modos, lo más probable es que yo sea tremendista, inconformista y contreras, que se queja de todo y no propone nada. Les pago el sueldo, dejo el 50% de mis ingresos en impuestos para mantenerles los contratos, las asignaciones, los gatos y los trajecitos importados, voy a votar cada vez más seguido, se me cagan de risa en la cara y me ningunean cada vez que pueden ¿Encima pretenden que yo les tire las ideas mientras se hacen ricos con la mía? ¿Acaso puedo proponer algo cuando la Presi dice que la da bronca que el petróleo extraído en el sur se procese en Buenos Aires y no le de ni alergia que el oro que se extrae en Argentina, se procese en el exterior? ¿Realmente es necesario que se diga algo, cuando cualquier opinión en contrario es considerada palabra del enemigo?

Puede ser que sea tremendista, no digo que no. Probablemente esté equivocado y la gente que duerme en las puertas de los edificios de cualquier barrio sólo sean unos opositores natos que no quieren saber nada con el modelo redistribucionista de subsidios con base en matriz sojera-impositiva. Puede ser más que factible que los pibes que deambulan descalzos por las estaciones de tren, o aquellos que pasean por los vagones del subte haciendo malabares por chirolas, sean parte de una obra de circo callejero financiada por el Ministerio de Cultura. Seguramente, todos los que se mueren de hambre sin que nadie diga nada son unos desestabilizadores que prefieren pasar a la inmortalidad por inanición antes que ser felices en la patria cristinista. Es más que obvio que todos ellos, cuando van a canjear las moneditas que juntaron por un par de alimentos, paguen más que felices ese impuesto que luego el Estado utilizará para financiarme el gas, la luz y el transporte público en vehículos de mierda, pero baratitos.

No se va todo al carajo, sino que es una mala percepción de la realidad, culpa de nuestra fascinación por el tremendismo y el fracaso eterno. Cuando estemos frotando dos ramas húmedas para hacer una fogata y calentar la pata de un gato que carneamos para cenar, los nac&pop, huérfanos patológicos que necesitan votar a una mamá que los cague a pedos mientras les llora la muerte del padre, tan pedante, mentiroso y demagogo como ella, nos echarán la culpa por no habernos animado a profundizar el modelo.

Luego, claro está, nos manguearán un pedazo del felino asado.

Martes. Mejor me pongo a laburar, que las carteras que usa la Presi para anunciar derrumbes, no se pagan solas.