Todo Bien
Finalmente se llamará a un diálogo pleno a las fuerzas opositoras con el único objeto de escuchar aportes e intentar aplicarlos a la realidad social argentina. Todo forma parte de un plan innovador del Gobierno Nacional y Popular de llevar a cabo la confección de una Política de Estado verdadera y perdurable por el bien de la patria.

El Congreso Nacional, reunido en Asamblea General, ha determinado que dejarán de aguardar los lobbys empresariales para aprobar determinadas leyes y tampoco esperaran las órdenes partidarias ni el depósito bancario del Gobierno Nacional. Solamente votaran de acuerdo a sus conciencias y convicciones sin importar otra cosa.

Néstor Kirchner dijo que realmente se siente acongojado por todas las cagadas que se mandó y piensa someterse a la voluntad de la Justicia por así haberlo contemplado en su juramento para el ejercicio de la Presidencia. Por su parte Norberto Oyarbide revocó la tristeza de fallo judicial que emitió la semana pasada y dijo que se equivocó y que 28 palos en un año no es un crecimiento patrimonial justificable para un matrimonio que tiene unas 28 propiedades y un sueldo del Estado.

Cristina sostuvo que realmente no tiene la más puta idea de para dónde salir corriendo y solicitó la colaboración de todos para dejar de mandarse cagada tras cagada. Por otro lado, Guillermo Moreno dijo que realmente la tiene chiquitita y atrofiada como pasa de uva en descomposición y por eso canaliza su impotencia de viejo choto patoteando a cuanto se le cruze en el camino. De paso, admitió que la inflación fue del 0,8%, pero sólo en marzo de 2001.

Carlos Kunkel y Dante Gullo se juntaron para crear una corriente llamada «Perón nos cagó la vida» en la cual reconocen que su militancia siempre fue ficticia, que se cagaron en Perón desde que el mismísmo Teniente General vivía y que siempre les chupó un huevo lo que la doctrina mandaba. Piensan que si tienen éxito y los demás compañeros se suman a la sinceridad de conciencia, en el Partido Justicialista no queda ni el bombo de Tula.

La comisión directiva de Canal 7 salió al cruce de las versiones que decían que los productores de «6 en el 7 a las 8» eran estudiantes de primer año de Comunicación Social. En realidad nació como un trabajo práctico de estudiantes de un taller de periodismo del Normal 5 de Villa Soldati.

De golpe, todos los funcionarios públicos han decidido someterse a un tribunal de auditoría de sus incrementos patrimoniales ajenos a las declaraciones juradas y han aceptado que sus actos públicos sean sometidos a un control de eficacia, para que cada uno tenga que hacerse cargo de las cagadas que se han mandado en el ejercicio de sus funciones.

Lunes. Que la inocencia les valga.