Turismo Aventura
Hablar de lo que habla la Presi -el relato del relato- ya no tiene gracia. Antes, ella decía gansadas y desde aquí refutábamos, analizábamos y -boludeo de por medio- nos reíamos de ella. Hoy nos entrega el material editado, la edición final. Hasta tiene, incluso, un gran suplente en Amado Boudou, quien en el acto en conmemoración del Éxodo Jujeño, afirmó que aquella epopeya en la que los habitantes del noroeste de las Provincias Unidas prendieron fuego sus siembras, envenenaron sus pozos de agua y se fueron con lo puesto para luego resistir y vencer a los godos, tiene su correlato en la lucha que lleva adelante el gobierno nacional por liberarnos del yugo del colonialismo económico impuesto vaya a saber uno por cuál potencia extranjera. Se ve que la lucha hoy pasa por forrarse en guita y la resistencia es más efectiva desde Puerto Madero. 
Sin embargo, a Cris podrán imitarla, pero jamás igualarla. Repuesta de otra lipotimia -para el que no entienda, a grandes rasgos, es que no le llega agua al tanque- el viernes homenajeó al Gaucho Rivero en el marco de la campaña por la reivindicación soberana de nuestro país sobre las islas Malvinas. Antes de arrancar, festejó que se encontrara presente un delegado de Cuba, que aún hoy -cincuenta y tres años después- es gobernada por quienes se cagaron en nuestra soberanía -y en la de un par de países más- sistemáticamente y a lo largo de unas décadas, al financiar y entrenar grupos guerrilleros que buscaban la toma del poder por las armas. En este marco, la Presi dio su particular versión de la resistencia de don Rivero y hasta llegó a comparar el heroísmo de los aborígenes charrúas con el de los tupamaros uruguayos -otra banda de delincuentes dispuesta a matar a al que se cruzara en el camino de la implementación de la verdad marxista- en un acto que habría dejado boquiabierto hasta al mismísimo Fernández Huidobro. 
Luego, afirmó que las condiciones climáticas de la Patagonia no son como para ir a hacerse rico, sino para ir por un ideal. Si el ideal es rajarse de la represión militar de Buenos Aires para ir a ejecutar hipotecas con la 1050 de pechera y levantarla en pala desahuciando a familias, mejor. Y así, mientras nos contaba que uno de los estandartes patrios que flamearon en Malvinas se encuentra en el humilde mausoleo de Néstor, afirmó que el gobierno de facto de Onganía «no fue una dictadura, sino una dictablanda,» para regocijo de los cientos de docentes, científicos y estudiantes que tuvieron que marchar al exilio y para el placer de todos los reprimidos y muertos durante el Cordobazo y el Rosariazo. De un modo curioso, se reivindicó la dictadura del General de Brigada que quería reestructurar la sociedad y, para ello, sostenía que debía quedarse en el poder hasta el 2013, algo que no sucedió porque Lanusse decidió reemplazarlo por Levingston, además del contratiempo que tuvo don Onganía al fallecer en 1995, hecho del que aún no pudo sobreponerse.
El derrotero histórico no terminó allí, y afirmó que, de todas las grandes épicas militares argentinas, la única comandada por un hombre de armas fue la de San Martín, dado que el resto fueron «políticos devenidos en militares.» Parece que el libro de historia se le acabó cuando llegó a la parte de Guerras de la Independencia, o la de los enfrentamientos contra Paraguay o Brasil. Tal vez es por eso que no registra al  General Carlos Alvear, quien junto al Almirante William Brown capturaron la ciudad de Montevideo, la cual ya se encontraba asediada por el General Artigas, a cargo de una cuadrilla enana de ciento ochenta tipos. Alvear, unos años después, fue el responsable de hacer retroceder al ejército del imperio brasileño. O Bernabé Aráoz, Manuel Dorrego y Juan Ramón Balcarce, responsables de la reconquista de Tucumán. Quizás tampoco cuenta lo hecho por el General Mansilla, genio detrás de la resistencia en la Vuelta de Obligado, esa misma epopeya que Cristina reivindicó payasescamente hace unos años. La Presi arrancó un acto con la reivindicación de un tipo al que quisieron «anonimarlo», tal como ella se refiriera a la desaparición del Gaucho Rivero en la historia argentina, y se encargó de «anonimar» a varios.
La extraña situación de escuchar que la Presi no se desvía del motivo del discurso, viró hacia la normalidad cuando la genia de la vida que nos supimos conseguir, cagó a pedos a los que calificaron a Marcó del Pont como la peor responsable de un banco central en el mundo. Como argumento, refirió que los mismos que la calificaron -entre ellos, el Banco Mundial- son los que en 1998 decían que Argentina tenía una economía sólida. Pensé que iba a mencionar nuevamente a Stiglitz -que como vicepresidente del Banco Mundial en 1998 era quien decía, precisamente, que Argentina era el «mejor alumno»- pero se ve que eso no estaba incluido en el contratito de 100 lucas gringas que le pagaron al buenote del premio Nobel para que venga a hablar bien de Cris y su modelo de inclusión con base en impresión de billetes. 
No es joda, sino una imagen creada por La Cámpora de Córdoba
Para redondear, la Presi defendió a los chicuelos de La Cámpora y pidió «que los dejemos tranquilos», para luego afirmar que esta juventud al menos se dedica a militar y no a locuras como secuestrar un avión de Aerolíneas Argentinas para irse a reivindicar nuestros colores. Sí, lo dijo en el mismo acto en el que homenajeó al Gaucho Rivero. Sí, calificó de locura la idea de repetir lo mismo que hizo Dardo Cabo en los sesenta, y lo dijo cinco minutos después de contar que la bandera que Cabo izó en las islas, se encuentra en el Taj Majal del sur. Los pibes, sin embargo, no entendieron si con lo de copar un avión de Aerolíneas para defender los colores patrios, la Presi se refería a la epopeya de Marianito Recalde y sus amigotes, cuando fueron a ver Argentina-Uruguay a Montevideo en un avión de bandera, financiados con la tuya y la mía.
El lunes empecé a preocuparme por mi futuro. ¿Cómo hacer para seguir adelante con este blog, si la Presi pide cadena nacional para mostrarnos una videoconferencia con motivo de la compra de un pabellón en la Bienal de Arte de Venecia? ¿Qué puedo agregar cuando afirma que en 1901 se cumplió el primer bicentenario de la Revolución de Mayo? Atentan contra mi laburo y nadie dice nada. Pensé que después de tamaño show pedorro, la próxima aparición de la Presi sería para jugar al Tutti Frutti vía Skype con Alicia Castro en Londres pero, si bien le pifié en el pronóstico, Cris se encargó de sorprenderme (nos) una vez más. 
En el lanzamiento del Plan de Marketing Internacional 2012/2013 -en 2014 veremos qué pinta- la Presi  sentó entre el público a Taleb Rifai, secretario de la Organización Internacional del Turismo, a quien le mostró como «maravilla argentina» una pantalla en la que aparecía Urtubey en videoconferencia. Pobre Rifai, llegué a compadecerme de él cuando Cris mostró el mayor orgullo de la semana: una multinacional va a fabricar un autoradio con GPS en Argentina. A Rifai le contó que le ganamos la pulseada tecnológica a China gracias a treinta y seis ingenieros que generaron un programa para el funcionamiento del dispositivo que hizo quedar a Curiosity como un autito a control remoto c
on el que los yankis juegan a los niños exploradores. Y la Presi contó que es tan moderno y asombroso el aparatito que hasta reproduce discos compactos y pen drives. Mi compasión por la desgracia en la que calló Rifai aumentó cada vez que le mostraban como funcionaba un interruptor de luz en una casita inaugurada en Ameghino, en vez de exhibirle todos los lugares turísticos del país. Calculo que Rifai tiene luz eléctrica en su casa y doy por sentado que su principal interés en el turismo del país no pasa por organizar visitas guiadas a la fábrica de estereos «que le ganó a los chinos.» 
Por curiosidad llamé a mi amigo, el ministro de Turismo Meyer, quien me dijo que yo estaba equivocado y no entendía nada, que la posta hoy está en el turismo aventura, como salir a caminar por el conurbano, alquilarte un departamento en Recoleta o tomarte un tren. Adrenalina pura. En otro orden de cosas, me informó que también garpa mucho el turismo humanitario. Parece ser que los aburridos europeos se cansaron de boludeces como las misiones que se dedican a acariciar negritos desnutridos en África o en Haití, y que están ansiosos por probar la experiencia de ver a los mismos desnutridos en una provincia con pleno empleo, como Chaco. Incluso, parece que podríamos volver a ser el país cosmopolita que supimos ser, dado que no en cualquier parte del mundo se puede pasar de la arquitectura francesa e italiana de finales del siglo XIX, a un paisaje africano con tan sólo cruzar avenida del Libertador. También se puede explotar el costado más antropológico entre quienes pagarían unos buenos mangos para estudiar el vanguardista sistema carcelario, donde pueden encontrar más fotos de funcionarios que en el archivo de un diario. Es un gol de mediacancha: te recibe el director del Servicio Penitenciario disfrazado de Hombre Araña mientras suena una murga de fondo, te llevan de paseo a San Telmo y, con suerte y viento a favor, quizás terminás sentado en la Casa Rosada, o tomando mate con un asesino múltiple, o las dos cosas.
Al fin y el cabo, los muchachotes de Vatayón Militante podrían convertirse en una fuente de ingresos por turismo. Y yo que pensaba que estaba equivocado al creer que la marginalidad, por definición, está al margen de la sociedad. y que darle rango de cultura a lo marginal es algo tan denigrante para el humano, que convierte en orgullo algo que debería ser una vergüenza, como lo es haber sido condenado por atentar contra la sociedad. Convengamos que cuando uno lee la carta de presentación de los muchachos y se encuentra que «Vatayón se escribe con V porque es la V de la victoria, de la vuelta, de la verdad, del valor, del voto, del vino, de la verga, de la vagina y de la vida», puede llegar a tener sus serias sospechas sobre la seriedad de estos muchachos. Sin embargo, cuando vemos que organizan charlas de política con expositores de la talla de Camilo García -el panelista de Viviana Canosa- podemos quedarnos tranquilos. 

Después de la charla para promocionar el turismo mediante un estéreo para el auto, Cris se dirigió al ministerio de Trabajo, donde la esperaban Carlos Tomada junto al ballet estable de la CGT Balcarce, la CTA Rosada y los empresarios con los que armaron el concejo del salario. Desde el gobierno habían sugerido un mínimo de 2.900 pesos, pero los duros sindicalistas no quisieron abusar de la dádiva de Cristina y cerraron por 2.875, pero eso sí, en dos cuotas. Esto es un aumentazo si tenemos en cuenta que a seis pesos diarios, una familia tipo gasta sólo veinticuatro pesitos por día para alimentarse, pudiendo ahorrarse 2.155 mangos al mes. Y después dicen que el gobierno no dignifica al laburante. Acá le va mal al que quiere.
Güednesdei. Seguramente hoy, al igual que todos los días, anunciarán algo tan loco que en otro momento sorprendería. Sin embargo, después de lo visto hasta la fecha, hasta la declaración de utilidad pública de la TV por cable me parecería algo factible. De tan delirantes ya son previsibles y esto se pone aburrido. En la próxima, armamos quilombo.