Vuelven los Noventa
No entiendo cómo alguien puede considerarse progresista cuando 
calla en momentos en los que debería estar gritando por la libertad. 
Fernando Cardoso
Ahora que volvió el clan Saadi al poder en la Provincia de Catamarca, los afiliados de la Agrupación La Justificadora, festejan un nuevo triunfo del revival noventista. Mientras la ex empleada de Clarín, Sandra Russo, propugna al Kirchnerismo como un modelo superador del Peronismo, yo lo colocaría en un lugar un poco más ostentoso, ubicándolo en un modelo integral de feudalismo conservador, prebendario y clientelista con ribetes de neoliberalismo converso.
Es que no es fácil encolumnar a todos tras un fin común, por eso tanta alegría por el triunfazo en Catamarca -0,6% del poder electoral de Argentina- y no importa quién haya ganado, mientras se haya echado a ese vil gorila que tuvo el tupé de ganar las elecciones de 2007 de la mano de Cristina, Cobos y vos, con la bendición de «él». 
Si Ramón Saadi fue depuesto de su lugar de Gobernador en 1990 por Carlos Saúl I de La Yioja después de un escándalo atroz de connivencia política, judicial y policial para encubrir el asesinato de una adolescente por parte del hijo pasado de merca de un diputado que la violó, mató y desapareció, es un punto menor. Ahora fue reivindicado por la flamante gobernadora cristinista. Y claro, la culpa de la caída en la imagen de Ramoncito fue de los medios que tergiversaron lo ocurrido. 
Como también tergiversaron que el turco le intervino la provincia, pero lo protegió lo más que pudo. Otra maniobra horrible de la historia debe haber sido cuando un par de gorilas envidiosos hicieron que Perón interviniera la Gobernación de don Vicente Saadi -padre de Ramón, tío de Corpacci- y que lo expulsara del PJ años más tarde. Evidentemente, la intervención debe formar parte del gen Saadi. Por suerte, nunca es tarde para homenajes, diría Nilda Garré, emocionada por el triunfo de la sobrina de quien fuera uno de sus protectores en la corriente filomontonera Intransigencia.
Así que no hay nada mejor que hacerle caso a 678, pedir una grande de muzarela y descorchar un Chandon para celebrar la consolidación de la vuelta a los ´90, con un neoliberal del CEMA y el Secretario de Educación de Grosso compitiendo por ver quien pierde en la Ciudad de Buenos Aires, el Gerente de Prensa de Bouer al frente de TelAm y el Director de Relaciones con las Provincias de Cavallo al frente de la Secretaría de Hacienda de la Nación. No hay que aflojar justo ahora y banquemos a Aníbal Fernández como Jefe de Gabinete, dado que es una continuación de la coherencia del Cavallista Alberto Fernández y del también UCeDe Sergio Massa: todos menemistas. No significa nada pecaminoso, todo lo contrario. Es estar en la línea del actual Ministro de Justicia, Julio Alak, que cuando Menem estaba en cana en la quinta de Gostanián, decía que estaba siendo privado ilegalmente de su libertad y movilizaba marchas de apoyo. 
Porque cuando hablan de los noventa, lo primero que escuchamos es «corrupción», felicito al kirchnerismo por este fantástico triunfo que confirma el espíritu de cambio y progreso que se pretende para este país, alejado de las programas de gobierno del menemismo, pero nutrido de sus funcionarios, laderos y chupamedias. Asimismo, quiero hacer llegar mis congratulaciones a todo el arco pseudoprogresista fanático del modelo de redistribución de la pobreza por el apoyo inconmensurable que demuestran a Cristina, justificando cualquier aberración histórica, defendiendo las políticas económicas de un país que tiene a un montón de niños que le hacen el juego a la derecha muriéndose de hambre y donde la impunidad de crímenes horrorosos cometidos bajo el amparo de una familia feudal, es reivindicada convirtiendo a victimarios en víctimas de las corporaciones mediáticas.
Hay que felicitarlos, finalmente se asumen como lo que son: unos inconformistas de la vida que ven en este Gobierno la única chance que tendrán en sus existencias de sentir que hicieron algo, aunque ello signifique negar su propia historia, inventándose un pasado de gloria comprometida, cuando en realidad nunca fueron otra cosa que acomodaticios. No está nada mal. Después de todo, «él» también era menemista.
Miércoles. Pizza con Champán y Good Show.