Y Se Lanzó
Si hay algo peor que una cadena nacional al mes, es tener dos en dos días. La Presi, que no se echaba dos al hilo desde la primavera de 1987, ayer interrumpió la programación de los canales televisivos y las radios utilizando como excusa la inauguración de una nueva estación digital terrestre en la provincia de Jujuy. Si usted no se acuerda de ello es porque no mencionó el tema. Lo cierto es que allí estaban algunos gobernadores, funcionarios y el cuadro de aplaudidores oficiales, esta vez comandado por Filmus, quien se sentó en primera fila, frente a Cristina y diez centímetros por delante del resto, con cara de climax sexual y al borde del orgasmo.
Al ver sentados entre el público a Fanego, Araoz, Marrale, Leyrado y Andreíta del Boca, uno tenía la sensación de estar viendo el homenaje a los actores que ya no están entre nosotros en los Martín Fierro. Una mala y una buena: el look Juan Domingo de Victor Laplace ya no pega entre la gente, pero lograron convencerlo de que no es necesario que se ampute ambas manos para conservar el espíritu del General.
La Presi estaba en jodona y arrancó con ganas de hacerle fruncir el upite a más de uno recordando el renunciamiento de Eva Duarte en 1951. Mientras un granadero le practicaba RCP a Mario Ishii y algunos militantes preguntaban si en los baños había bidet, Cris retomó su discurso y manifestó que a la democracia le llevó veinticinco años poder derogar la ley de radiodifusión de última dictadura. Luego tuvo un momento de gloria cristinista al afirmar que la competencia es sana para los consumidores, y puso como ejemplo a las compañías telefónicas como contraposición a los monopolios televisivos que mantienen cautivos a los clientes. También nos contó del Banco Audiovisual de Contenidos Universales Argentinos, que utilizará de la nuestra para bancar contenidos televisivos que hablen en nuestro idioma de las cosas que nos pasan todos los días. Si el ejemplo es Señor y Señora Camas, ya sabemos cómo va a resultar el proyecto, pero no vamos a negarle el espíritu emprendedor por ello.
Como en el gabinete descubrieron que el argentino se queja de la inflación por no poder acceder a un televisor de última tecnología, la Presi se puso las pilas y dijo que se viene la TV Para Todos, como complemento del Futbol Para Todos, porque no le gusta la Argentina Para Pocos -SIC- y que van a arrancar con los jubilados, no porque sean los de menor poder adquisitivo, sino porque son los que más al pedo están.   Fiel a su estilo conciliador, le sugirió a un empresario que le conviene que para fin de año entreguen 150 mil televisores para el programa. Por ahora, el boom arranca con doscientas unidades, lo cual presume un auténtico exitazo.
Luego llegó el momento de la definición, para la cual arrancó victimizándose diciendo que no le gusta victimizarse, pero que los opositores dijimos muchas barbaridades de ella y encima se nos dio por dudar de su estado psicológico desde el pasado 27 de octubre. No entendió el mensaje: Nosotros decimos que no pasa un psicotécnico desde mucho antes de la partida de «Él.»
A los contreras de siempre les contó que ella es una mujer con un alto grado de responsabilidad política, histórica y que siempre supo lo que tenía que hacer, por eso decidió presentarse a la reelección luego de que la gente le gritara «fuerza, Cristina» en el sepelio de Néstor y que, si no lo contó hasta ahora, es porque quería esperar el momento indicado para hacerlo. Allí señaló a Filmus, quien sonreía como reina del baile, diciendo que es el único candidato que tiene la ciudad de Buenos Aires que no es residual de la carrera presidencial.
Párrafo aparte merece la aclaración que hizo al por qué de la democratización de los medios de comunicación: «Cuando uno ve lo que pasa y que nadie o, por lo menos, algunos medios no registren estas cosas y solamente critiquen las actitudes del Gobierno y no vean estas otras cosas que han sucedido en los últimos tiempos en la República Argentina, nos hace ver realmente la necesidad de democratizar los medios de comunicación y que realmente todos puedan expresarse.» 
Después de tamaña afirmación de sana competencia y libertad de expresión, confirmó que va a someterse a la voluntad popular y que se presentará en las elecciones del 23 de octubre. Para cerrar el acto, dijo que pocas cosas tornan más humilde a una persona que el dolor por la pérdida de un ser querido y que ella se va a encargar de ser el puente intergeneracional en la política. 
Cristina toma la iniciativa y busca el aporte económico
de Scioli para la campaña.
Todos contentos, se relajaron y ya se encuentran en pleno armado de la campaña electoral con algunas contras en la financiación: Capaccioli está procesado, Uberti no va ni en pedo a buscar otra valija a Venezuela, los Juliá están con la agenda comprometida por los próximos 20 años y nadie logra ubicar a Forza. 
Por ahora, el problema pasa por ver qué onda con le elección del Vicepresidente y el armado de las listas legislativas. Un progre sería algo que a Cristina le encantaría y sospecha que alejaría a los que ven con malos ojos al sindicalismo de Moyano. A su vez, el temita de no dejar contento al Hugo es preocupante. Otra posibilidad apunta a que el voto joven pueda empujar un poco la balanza y ven con buenos ojos al carismático Abal Medina, aunque Boudou intenta arrimar el bochín cantando canciones de Calamaro y Pappo en cuanto acto se encuentre.
Lo cierto es que la elección de un Vicepresidente no es poca cosa para el oficialismo. Si un tipo como Cobos, con menos aparato político que Florencia Peña, generó tamaño despelote institucional hace un par de años, el sólo hecho de imaginarse un Moyanista presidiendo el Congreso debe espantar a más de uno en la Rosada.  
Respecto del caudal electoral, siguen sin entender cómo piensa el electorado medio. Que haya adelantado el anuncio de su candidatura no obedece a las presiones mediáticas, tal como ella lo hizo aparentar, sino a la necesidad de seducir cuanto antes al laburante consumista y borrar de la agenda mediática el escándalo de las Madres de Plaza de Mayo y el INADI. Por ello una cadena nacional un feriado en la hora del almuerzo y otra en el horario en que la mayoría de los trabajadores han finalizado su jornada laboral, tentándolos con la posibilidad de poder ligar un televisor. 
Lo que no entendieron es que, hoy, la mayor preocupación del votante medio no pasa por el temor a que Schoklender les pida plata prestada o Rachid se aparezca en tanga en medio de la noche pidiendo que no la discriminen. Actualmente, nada quita más el sueño al votante que la pérdida del poder adquisitivo por el aumento en los rubros alimentos e indumentaria, seguido por la angustia de no poder acceder a la vivienda propia o, al menos, un alquiler pagable. Que se consuma mucho refiere que no sabemos qué hacer con la plata, pero no precisamente por abundancia, sino por la pérdida del poder adquisitivo.
Según datos de una encuesta realizada en todo el país y no sólo en el área metropolitana de Buenos Aires, la situación a la fecha
se encuentra así: La Presi, 30.3%; Alfonso II de Chascomús, 18.2%; Duhalde 16.2%; el resto 6.1%, un 21% de no saben-no contestan y un 8.1% que no va a votar. Que el sueldo no alcanza, es algo en lo que coinciden hasta los simpatizantes de Cristina, exceptuando a funcionarios, intendentes y los millonarios secretarios privados. La clase media -incluso el sector adherente al gobierno- percibe la inflación para la cual el Gobierno no tiene ni intenciones de dibujar un plan con fines de revertirla o al menos frenarla. Los logros gubernamentales de los aumentos jubilatorios, indexaciones salariales y planes sociales quedan rezagados ante la evidencia de que la inflación se morfa en poco tiempo toda mejora económica y la situación no cambia dado que los incrementos corren tras el índice de precios.
Otro punto débil del oficialismo para las próximas elecciones es, aunque suene paradójico, el desbande opositor. Si se votara mañana, Cris obtendría un 33% de los votos -si sacamos impugnados, en blanco, etcétera- y habría ballotage. Si Ricardito declinara sus pretenciones, la segunda vuelta la ganaría Duhalde. En cambio, si el que se baja es Duhalde, el que se llevaría los laureles es Alfonsín. Los que rechazan al kirchnerismo y no se encuentran encolumnados atrás de otros aspirantes a la presidencia, votarían por cualquiera que llegue bien parado, sin importar afiliación partidaria o simpatía personal. Sin embargo, nada es más peligroso que la sensación de que no hay ninguna crisis en puerta. Cristina no es imprescindible y ningún opositor es el salvador. De este modo, aquel que vota más por temor que por simpatía, siente la libertad de hacer con su voto lo que quiera, total, su situación no va a cambiar gane quien gane.
Pero claro, esto recién empieza.
Miércoles. Miremos el vaso medio lleno.