Agrokirchnerismo
Al analizar la última dictadura militar, siempre se habla de la lucha contra la subversión, la contraofensiva de los Montoneros, los desaparecidos, la represión ilegal y la Guerra de las Malvinas. Bueno, en realidad, sólo hablamos de desaparecidos. Más allá de eso, desde el punto de vista político, el mayor castigo que heredamos de la Dictadura fue la vuelta a este país agroexportador del cual no hemos salido. Si fue planificado o no, puede debatirse, pero que la destrucción sistemática de la industria fue un hecho, nadie lo puede negar. Y este Gobierno Teocrático, en el que adoramos a la Reina Madre del proyecto, esperando la redención de Dios Néstor, que dejó el mundo terrenal para guiarnos hacia el paraíso prebendista desde el más allá, no ha hecho precisamente muchas cosas para cambiar este paradigma. 
Que quede claro. La Industria Nacional, no existe. Basta un sencillo ejercicio. Miren a su alrededor y tomen al azar diversos objetos y fíjense su procedencia. Mientras nos comunicamos con celulares mexicanos, calzamos zapatos brasileños y utilizamos electrodomésticos chinos, hay quienes todavía creen en la Industria Nacional, sosteniéndonos en una industria tecnológica en la que sólo un imbécil puede suponer que la computadora que utiliza es de producción nacional, cuando sólo ensamblamos lo que nos mandan de afuera. En cambio, el grueso de nuestra producción, proviene del mismo lugar del que provenía en 1860: la producción agroganadera y la minería. 
Los que han tenido ideas desarrollistas en el país, han creado obras de infraestructura básicas para la reconversión de nuestro sistema económico. No es un mero acto de macho porteño decir que alguna vez tuvimos una industra competitiva seria, dado que, de hecho, la tuvimos. Se fue destruyendo poco a poco, y la que quedó, parece una fantochada que nos recuerda que alguna vez fuimos productores industriales de consumo. 
Sin embargo, dentro de todas las grandes paradojas que tiene el kirchnerismo, cruzados de las ideologías setentistas, no han movido un dedo para cambiar el centro productivo. Dentro de esa Política del Deseo, crearon ministerios, cargos y buenos sueldos supuestamente destinados a la industria, la tecnología y la producción, y la suerte económica del modelo depende de la cotización de la soja. En los ´70, pedían la reforma agraria y yanki go home. Hoy, la tarasca de la producción, pasa por la multinacional Cargill. 
Mientras tanto, nuestra Primera Mandataria se dedica a hablar de los números del boom del consumo, del turismo extranjero, de los argentinos con vacaciones menemistas y del superávit obtenido a fuerza de producción agropecuaria. Lindo chiste. No se con qué cara putean a Martínez de Hoz.

Durante los primeros meses de la crisis financiera internacional, Cristina dijo que el mundo se derrumbó como una burbuja, se la pasó dando cátedra a los grandes países del mundo sobre como gobernar, los trató de borders por no aplicar las prácticas económicas de la Argentina y aclaró una y mil veces que no necesitábamos Plan B, oviamente, porque nunca tuvimos siquiera un Plan A, a no ser que vivir de la soja que consumen los porcinos de China, sea un plan magistral. 
Hoy podría ir a darle clases a Mubarak sobre cómo sobrepasar una pequeña crisis desestabilizadora, como cuando fue en 2008 a celebrar acuerdos bilaterales en medio de una revuelta social en reclamo por la inflación y el costo de la canasta básica. Dada la relación bilateral que la une con un Presidente que haría sonrojar a Chávez, debería ir a darle una mano y ver si, de paso, se trae a la Argentina algo que haya quedado de Tutankamón  luego del saqueo al Museo, como le prometió el mandatario del otrora imperio. También podría darle una mano para recomponer la paz social, mandándole a Mamá Hebe para efectuar un juicio popular a los líderes de la oposición golpista luego de que el comandante D´Elía despejara la Plaza Liberación de molestos protestantes. 
Actualizando un poco, por acá está todo solucionado. En Europa ponen precio máximos a los alimentos, lo que afecta -obviamente- a este país agroexportador. Curiosidades de la vida, el Gobierno de la 9 milímetros de Guillermo Moreno, no tiene autoridad moral para siquiera levantar la voz en contra de esa medida. Pero a Boudou le resbala. Todavía quedan cajas por reventar, algo va a pintar. 
Ricardito Alfonsín, luego de decir que tiene mucha bondad y carácter como Jesucristo, criticó a Scioli por la guita de los contribuyentes que gasta en campaña. Y tiene razón. Lo que uno no entiende es de dónde cree Ricardito que saca el Gobierno Nacional la plata para financiar las obras que consigue con su línea directa.  
En el PRO aún no saben si Mauricio se presenta para Presidente, para Jefe de Gobierno o para imitador de Freddy Mercuy, pero se reaviva la puja entre Michetti y Rodríguez Larreta, que entre los dos juntan tanto carisma como Filmus conduciendo los MTV Music Awards. 
Filmus, por su parte, se queja de que la Presidente de la Nación no quiere apoyar su candidatura para Jefe de Gobierno. No entiende por qué, si sólo le echó la culpa a Cristina por perder frente a Macri, se negó a presentarse en las elecciones de 2009 y negoció con la oposición para tirar atrás la Ley de Glaciares. 
Aníbal Fernández la está pasando fulero. Ahora le clausuraron la puerta que comunicaba su despacho con el de Cristina. En cualquier momento, lo encontraremos en calzones y musculosa afeitándose en algún baño de la Rosada. No vaya a ser cosa que se ausente 5 minutos y se encuentre a Verbitzky dirigiendo la mudanza. 
A Scioli se lo sacan de encima poniéndolo a Sabatella para Gobernador con colectora apoyando a Cristina para la reelección y de ese modo van preparando el terreno para un 2015 bien socialista. Todo muy lindo, pero tendrían que tener en cuenta que si quieren cortar boleta, la última vez no les salió muy bien que digamos. Así y todo, no tienen en cuenta un pequeñito detalle: Si Cristina se presenta.
Lunes. Hay Happy Hour de boludos y nos vieron cara de bartenders.