Bipost
Ciudad que no duerme. Madrugada. Vehículo de transporte público completo a pesar de la hora. Plaza de transbordo con ferrocarriles. Semáforo. De pronto se escucha una balacera y todo el mundo se tira al piso. Sirenas, policías, balas que impactan en el vehículo. Pero silencio. Cinco minutos en los que los únicos sonidos que se escuchan son las balas, los gritos policiales y los vehículos de la fuerza. De pronto se acerca un oficial al vehículo, corrobora que todos están bien, hace bajar a todos los pasajeros y que esperen el vehículo que venía detrás. Resultado, dos personas muertas por la policía, un tipo boca abajo con las esposas colocadas y, milagrosamente, ninguna víctima inocente. Todos en el vehículo se incorporan, transbordan a otro vehículo sin impactos, el conductor sigue su marcha y los pasajeros vuelven a sus conversaciones sin mayores sobresaltos y como si nada hubiera pasado. Ni siquiera hablan del tema.

¿La ciudad? Buenos Aires. ¿El lugar? Avenida Pueyrredón y Lavalle. Más allá de que sólo a un pelotudo o a alguien que llegó al reparto de sesos cuando ya habían clausurado el local, se le puede ocurrir salir de caño a una cuadra y media de la Comisaría 7ª de la Federal, lo que más me llamó la atención fue la pasividad de los involucrados involuntariamente en el hecho. La Policía actuó rápido, dos delincuentes abatidos, otro preso. Pero la gente como si nada hubiera pasado. Como si hubiéramos visto un mini show de acróbatas de esquina.

Uno puede entender muchas cosas. Hasta me puedo sentir satisfecho de que todos reaccionaron como correspondía ante una situación de riesgo. Pero como si viviéramos en guerra, nos acostumbramos. Nos hemos habituado a que es normal que te caguen a tiros en un semáforo, arriba de un colectivo porque a “un sujeto que padece el rechazo de la sociedad que lo lleva a delinquir de caño a la vuelta de una taquería porque no le queda otra”. Casualmente, todos los que íbamos arriba del bondi no nos quedaba otra que volver a esa hora de nuestros trabajos o universidades para al día siguiente levantarnos nuevamente y salir a la calle. Porque no nos queda otra.
SUSCEPTIBLES

Algunos individuos, un tanto faltos de lecturas y mucho más aún de autocrítica, se sintieron tocados porque otros tipos –entre los que me incluyo- notaron y resaltaron las palabras de Lula dichas en defensa de la soberanía argentina cuando Cristina ya se había retirado del recinto.

Pueden apuntarle por donde quieran. Ellos dijeron que Lula estuvo fuerte y que cuando Cristina hace lo mismo la criticamos. Dijeron también que Cristina se pone dura en sus discursos muchas veces, como lo hizo respecto al FMI y sus declaraciones en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Lo cierto es que Lula estuvo impecable. Lo cierto es que Lula, sino fuera por ese pequeño detalle de que habla portugués, parecía un nacionalista argentino, dando un discurso admirable y emocionante. Lo cierto es que Cristina se hace la dura –no creo que tenga nada duro a esta altura- frente a personajes y organismos cuestionados y debilitados. Lo cierto es que en la Asamblea Nacional de las Naciones Unidas la escuchaba solamente Taiana y porque no tenía alternativa.

Pero entre tantas certezas, hay una que los críticos de siempre no se quieren hacer eco. Cristina ya no estaba mientras el Presidente de Brasil nos defendía de un modo que ni ella hizo. Cristina habló antes, el lunes. Tiró datos históricos, hizo mención de la ocupación de hace 170 años, recordó el pronunciamiento de la ONU en 1965 y también recordó la violación al tratado de exploración off shore de 1995. Pero el brasileño la hizo quedar como una pobre boluda indefensa. Y ausente.

Lula habló. El video se lo puede encontrar en You Tube subtitulado, pero por decisión de la BBC no se puede copiar. Acá les dejo el link para que puedan oirlo y verlo con sus propios ojos.

Gracias Depre!

Y por si quieren más, pueden chusmear el discurso de Cristina en la página de la Casa Rosada y después chusmear el discurso entero de Da Silva en la página de Presidencia de Brasil.

Para finalizar, un videito que ya puse hace tiempo. Unos irlandeses como los que nos gustan. Borrachos, violentos y totalmente barderos para con los ingleses.

Miércoles. Las Eslas Malvenas Aryentinas.