Cáncer Jodón
Fuerza Bruta ya tenía preparada su nueva animación funeraria, ya habían contratado a Sebastián Ortega para la dirección de la transmisión televisiva, los militantes ya tenían sus guiones para gritarle «hasta la victoria siempre» a la comandante de la compra subversiva de divisas, las florerías se habían nutrido de coronas y palmas como para salvar el lustro, la cámara de la construcción de Río Gallegos sacaba cálculos de sobreprecios para la construcción de un nuevo mausoleo, Clarín ya tenía lista la edición especial en la que la tratarían de querida estadista internacional, Florencia Peña ya tenía preparados sus insultos para acusar a los noteros de ser los portadores de la Parca y Mamá Hebe ya había engrasado otro pañuelo para colocar sobre el cajón de la difunta…y el cáncer los cagó. A ellos, que tanto les gusta recrear épicas mortuorias de antaño, el cáncer los cagó. 
A la Presi la internaron en una clínica menemista -parece mentira, pero aún en la rebelde adolescencia, todos vuelven a la casa de papá cuando están asustados- la rodearon de monchada que sacrificó la posibilidad de ganarse el pan honestamente en la calle durante una semana, la operaron, le extirparon la glándula tiroidea y el cáncer resultó ser una jodita para Marcelo Hugo. Dicen que en un procedimiento serio no se extirpa la totalidad de la glándula hasta no saber el resultado completo, como no soy médico -y a esta altura, no tengo ganas de preguntar a nadie- la única pregunta que me surge es quién la asesora. 
La culpa del malentendido -siempre tiene que haber algún culpable- fue de Clarín, obviamente. Buonomo, el médico presidencial que dijo que lo de Néstor no era para tanto y recomendó la operación de Cristina, se lavó las manos y pretendió dejarnos sin otro interrogante que no fuera saber si la residencia la practicó a la Clínica del Dr. Cureta. Si tuviera un poco de cariño por mi familia -y un poco de cagazo por mi salud- no confiaría demasiado en un médico que no hizo lo suficiente para cuidar de mi pareja y que a mí me mando al quirófano. Si así y todo lo mantengo en su cargo, no debería quejarme de las teorías conspiracionistas.
En su momento creí que la Presi tenía algo. Quizá, el haber creído me lleva a cagarme de risa del resultado final. Si todo fue un montaje, o si todo estuvo mal diagnosticado, da igual para el efecto que se produjo sobre la militancia: luego de la alegría por la buena nueva, nadie se enojó por el susto innecesario, por el cagazo injustificado. Da la sensación de que, si mañana apareciera Néstor caminando por la Rosada, la monada festejaría que el pingüino es un jodón bárbaro. 
La monada no pregunta. La única duda existencial que manejan es cuándo es el próximo acto al que pueden ir a gritarle a Cristina que ahí tiene a los pibes para la liberación. El resto, no importa. La realidad se les adelantó demasiado -y ellos se durmieron bastante- y ya no queda tiempo para construir un relato de lo que está pasando. Es por eso que desde aquí propongo darles una mano:
1.- El ajuste no existió, no existe, ni volverá a existir. La sintonía fina, en cambio, llegó para quedarse. La diferencia entre un ajuste neoliberal y una sintonía nacional y popular es más que notable. En el primer caso, los perjudicados son los trabajadores, quienes pagan el costo de una fiesta a la que no entraron. En el segundo caso, los trabajadores ceden los tres garbanzos que le quedan de ahorros por el bien de la patria, porque la fiesta está buenísima aunque la vean de afuera. En el primer caso, el trabajador está triste por vivir en un país de mierda. En el segundo caso, el trabajador es feliz, aunque prostituya a la jermu, porque sabe que vive en el país de la redistribución de la riqueza.
2.- Las provincias están sancionando sus leyes de Emergencia Económica porque no saben cómo escribir «sintonía fina», aunque presumiblemente, también pueda deberse a la infiltración de grupos goriláceos. Es por ello que la única forma de enfrentarlos, es renunciar a todos los cargos.
3.- Es probable que luego de argumentar lo sugerido en el punto anterior, algún tarambana le recrimine que el Congreso Nacional también prorrogó la emergencia económica otro año más, a pesar del crecimiento a tasas chinas y de vivir el mejor momento económico de los últimos tres milenios. La respuesta, joven argentino, es sencilla: se renueva por cábala. 
4.- Puede pasar que alguien sospeche de la verdadera fuente de financiación del modelo y trace un paralelo entre la quita compulsiva de subsidios, la sintonía fina, las leyes de emergencia económica locales y la gran sequía que está azotando al sector agroganadero y que ya dejó un buraco de mil quinientos millones en el fisco, sugiriendo que el verdadero modelo es el de redistribución arbitraria de los tributos sojeros. En caso de que surja un planteo tan golpista, es menester negar todo, argumentando que con plata o sin plata, la Presi sigue comprando departamentos en Puerto Madero.
5.- Es lógico que, luego de tamaña argumentación, algún inconformista de la vida le plantee cómo es posible que una Presidente pueda comprarse dos departamentitos en Puerto Madero a nueve palos la unidad. Aquí, joven, lo que importa es la comodidad. Nadie quiere viajar en helicóptero 25 kilómetros todos los días para ir a trabajar. 
6.- La quita de subsidios puede resultar un forúnculo internalgas si no se cuenta con una buena justificación. Es cierto que los spots televisivos alentando a renunciar a los subsidios al gas y la luz no lo convencieron ni a usted, pero no se puede comparar never in the puta life con el aumento a traición efectuado por Macri contra la ciudadanía. Porque usted y yo sabemos que no es lo mismo reventar el bolsillo de una familia que no tiene otra opción que seguir alumbrando y cocinando la comida, que cagarse en quienes quieren viajar en subte pagando lo que cuestan dos chicles Bazooka, y que bien podrían hacerlo por otros medios. Es importante destacar que no conviene sugerir la utilización del colectivo, dado que también aumenta y no podrán echarle la culpa al Jefe de Gobierno porteño. En cualquier caso, la sugerencia esgrimida por María José Lubertino de boicotear el aumento saltando los molinetes, no es recomendable, dado que los usuarios del resto de los servicios ya no subsidiados, no pueden saltar el medidor de luz ni el de gas. Es en este punto en que se sugiere recurrir al golpe bajo y patear la pelota para otro lado. Puede probar con que Macri quiere el subte sólo para la clase alta, pero ante la posibilidad de que alguien le recrimine que si no se puede pagar 2 pesos con cincuenta por un boleto es que estamos en la lona, es preferible meter una gambeta y acusar a Macri de fanático dictatorial, amigo de Videla, o algo por el estilo.
7.- Del pase a disponibilidad y posterior despido de 4.500 trabajadores de la Gobernación de la provincia de Río Negro, del atraso de los sueldos en Santa Fe y de la represión a los estatales en Santa Cruz, pueden decir que es una medida que contribuye a reducir la concepción burguesa de la sociedad, donde toda aspiración se reduce a ser un bu
rócrata asalariado. A memorizarlo, porque tendrán que repetirlo veintitrés veces, una por cada provincia.
8.- Luego de manifestar el punto anterior, es probable que algún contrera les recuerde que ustedes también son unos burócratas asalariados. Si se llega a dar esta posibilidad, no duden en ratificar su compromiso militante, lo que los coloca en la posición de ser mártires que aceptan percibir remuneraciones del uno al cinco de cada mes, dado que ese es el precio a pagar para reformular la estructura del Estado Argentino. 
9.- Es probable que luego de esgrimir el argumento previamente sugerido, algún rompequinotos les refriegue en la cara que hasta ahora no cambiaron ni la marca del café que se toma en las oficinas del Estado. No tema, joven burgorevolucionario. En caso de darse esta situación, usted debería recurrir al punto 10.
10.- En caso de no encontrarse la respuesta contemplada en alguno de los puntos que anteceden, siempre es bueno recurrir a los clásicos: neoliberales, fachos, golpistas, cipayos, vendepatrias, desestabilizadores, agoreros, conservadores, menemistas. Es dable a destacar que todos estos adjetivos también son aplicables a usted, por lo que se aconseja decirlos todos juntos, con lo que se conseguirá tal desconcierto cognitivo en el interlocutor que permitirá que usted huya de la conversación airoso. 
Espero que este humilde decálogo de sugerencias haya servido de contribución, dado que resulta aburrido putearlos y que se hayan quedado sin argumentos. La construcción del relato no puede quedar vacante ahora que Cabito está haciendo temporada en Mundo Marino mientras Manzano se convierte en empresario de multimedios kirchnerista. Por otro lado, tampoco está bueno que ahora todos hablen del «relato», cuando desde este humilde espacio venimos rompiendo las tarlipes con eso por cuarto año consecutivo. Sé que cuesta, pero si le ponemos onda, podemos ver a Cristina caricaturizada, también. No tendremos heroínas vernáculas del mundo del comic -y la Chacha de Patoruzú dudamos que sea de agrado de la Presi- pero algo puede pintar. 
Cristina no tuvo ganas de hacer como Néstor, quien logró salvar al kirchnerismo de su propia imagen. Ya en vida de Él, intentaron darle un toque de mística a esa mirada distinta, a esa oratoria especial y húmeda, a esa forma especial de ejercer el poder conciliatoriamente compulsiva. Fue entonces cuando decidieron aniquilar a los que ridiculizábamos a Néstor se les ocurrió una idea genial: caricaturizarlo y meterlo dentro de un personaje de historieta. Unos genios en el arte de la pelotudez supina. Ya muerto fue más fácil: no se había enfríado el fiambre y ya era un estadista, un cuadrazo político, el mejor presidente de la historia de la Confederación Argentina, el Santo de la Espada, el Libertador de las Américas, el que alimentó a tantos chicos hambrientos que se murieron de alegría, el que sanó a tantos pobres marginados que palmaron igual por no saber cómo agradecerle. 
Creo que en algún momento la ¿oposición? debería hacer un gran debate, o algo que se le asemeje, con el objeto de rendir cuentas de su colaboración en la construcción del relato reciente. Al relato de los años setentas, lo construyeron Néstor y Cristina solitos. Al que transcurrió entre el 25 de mayo de 2003 y el 27 de octubre de 2010, lo escribieron entre todos, oficialistas y opositores, que supusieron que con acariciarle la mortaja al difunto por twitter, conseguirían la aprobación de ese sector de la población que ya no votaba por el kirchnerismo. El bobazo que acabó con la vida del expresidente sólo atrajo a jóvenes que en 2003 todavía mojaban la melba en la leche, pero que desde el año pasado están en condiciones de contarnos qué tan grande fue el cambio que vivió Argentina desde la aparición de Néstor y Cristina. El resto, la enorme masa de votantes que terminó votando por la viuda en octubre pasado, no recuerdan bien quién fue Néstor -de hecho, un buen sector no recuerda ni siquiera qué salió en la tapa del diario de ayer- y vieron que todos aquellos que putearon durante años a Néstor, de golpe lo trataban como el mesías de la política argentina. Macri no vio en Néstor al que lo quiso meter en cana por un espionaje llevado a cabo por un oficial de la Policía Federal que responde a la Nación, sino que percibió en el patagónico «a un hombre que propuso siempre». En pleno velorio y cuando la patria contratada buscaba alguien para carnear en venganza por la decisión de la madre naturaleza de llevarse al bueno de Néstor, Duhalde llamaba por teléfono para saber si podía darse una vueltita y expresar sus condolencias por la partida de un tipo que tuvo «mucha fortaleza en sus convicciones». A Francisco De Narváez la noticia de la muerte de Kirchner lo encontró pagando a los abogados que lo salvaron de la cárcel por otra agachada de Néstor, pero tuvo tiempo de manifestar su dolor por la pérdida de «un luchador de sus ideas». Luis Juez todavía tenía el totó paspado de todas las veces que Néstor se la puso, pero ante el fallecimiento del Nestornauta, vio que Argentina había perdido a «un político de raza, un hombre que luchó con el corazón». Ante tamañana declaraciones de amor, cualquier humilde votante entraría en duda sobre la verdadera maldad del oficialismo y la sinceridad de la oposición. Con este panorama, no queda otra que hacer una preguntita: ¿Quién contribuyó más a la construcción del relato? ¿Fue el oficialismo con su política comunicacional masturbatoria que sólo ellos disfrutan, o fue la oposición con su inconsistencia perpetua y patológica?
Lunes. Missing Children realiza un llamado a la solidaridad en busca del modelo.