De Poder y Temores

El hombre que tiene miedo sin peligro, inventa el peligro para justificar su miedo.

Emile Chartier Alain

Uno está acostumbrado a que los problemas maritales de nuestros dirigentes terminen afectando directa o indirectamente la vida política y sus decisiones. Uno entiende que si existiera El Paparazzi de la Política, la fauna felina mediática se convertiría inmediatamente en mujeres a la altura de Juana de Arco, pero no estaría mal que alguien considerara la idea de tener un medio gráfico de ese estilo. A principios de la década del ´90, Carlos Menem echó a Zulema Yoma de la Residencia Presidencial de Olivos, en lo que fueron unas jornadas gloriosas para la prensa amarillista política.

Cuando a los De La Rúa se les cayó la invitación al matrimonio que convirtió a Máxima Zorreguieta en la princesa Holando-Argentina, nos enteramos que doña Inés Pertiné estaba más caliente que Cristiano Ronaldo saludando en el vestuario de Costa de Marfil. Eso sí que es fulero. Si se quejan de que la patrona les rompe las tarlipes, imagínense lo que es haber tenido que renunciar a la Presidencia de un país, mientras se sepulta la carrera política, dejar la Nación en llamas, 36 millones de personas puteándote hasta en arameo y que en tu casa, tu jermu en vez de consolarte, te putee porque no va a poder charlar con la realeza europea.

Es bien sabido que los políticos tienen la líbido puesta en otra cosa. La familia está ahí, como decorativa y a la señora la han atendido una vez por hijo. Pero a veces, controlar a la bruja no es tan fácil. Si no, pregúntenle a Reutemann, que la tiene a Mimicha exiliada en Europa amenazando con dar a conocer datos reveladores.

No jodamos, en este país no existe nada revelador que pueda llegar a hacerte perder la carrera política. Si los mismos tipos que tratan de mataputos a los que están en contra del matrimonio gay son los mismos que se cagaron de risa de Adolfo Rodríguez Saá por el affaire del sex toy en un telo, podemos demostrar que el resto, es manejable. En ese sentido, quizás seamos un poco más evolucionados. No nos importa que Héctor Timerman haya sido procesista de la primera hora, ahora hay que apoyarlo porque es un militante del Frente para la Victoria. Nos chupa una gónada reproductiva que mamá Hebe nos trate de hijos de puta a todos los que no somos guevaristas y antisemitas. Es la madre putativa del pueblo argentino porque San Néstor Restaurador y Santa Cristina Mártir nos lo han encomendado. Nos resbala el pasado –y hasta el presente- de todos y cada uno de nuestros dirigentes.

Por eso, no veo cuál es el problema que ahora se plantee la ecuación Pingüino o Pingüina. Cristina y Néstor habían iniciado los trámites de divorcio en 2002 y mágicamente los frenaron. Él ha tenido sus aventuras, ella también, no son muy distintos a muchas parejas en ese sentido. Una sociedad política por sobre la sociedad conyugal. Pero las ideas diferencian a las personas y en eso, Cristina y Néstor ya están hasta la médula uno del otro. Bastante tienen con que ella tenga que verlo a Néstor en calzones y medias y él la tenga que soportar a la mañana, sin las extensiones, el maquillaje y en ropa interior. Sumado a eso, viene todo lo demás. Que uno quería hacerle la guerra económica a Clarín y la otra lo arruinó con el examen de ADN truncado de los Noble Herrera, que ella no quería la ley de Matrimonio Gay y ahora tiene a Jorge Ibañez y Roberto Piazza sentados en primera fila en cada acto de la Casa Rosada.

El problema de fondo es, una vez más, la única idea que se les cae para tentar votos: El miedo. No estuvo ausente el mensaje hacia la oposición: «¿No les bastó con quebrar la patria en el 2001, que quieren seguir jugando en la cubierta del Titanic con las ilusiones de nuestro pueblo?», se preguntó Néstor ayer en uno de los actos por el aniversario del fallecimiento de Eva Duarte de Perón, para luego homenajear la memoria de Evita, de los 30 mil desaparecidos y los millones desocupados, finalizando su perfectamente cínico discurso con un “no podemos volver atrás, que no vuelvan los viejos fantasmas del pasado».

El miedo. Una vez más. Lo increíble es que los que realmente tienen miedo son ellos. Y acá no se trata de perder el poder por el poder en sí. Estamos hablando de todo lo que conlleva la pérdida del status de ser Capo y tener condicionados a todos a fuerza de guita, a tal extremo que los Intendentes negocian obras directamente con la Presidencia de la Nación. Y a los Intendentes no les queda otra. Es eso, o perder la Intendencia. Es eso o volver a ser lo que siempre fueron: un grupo de mediocres incapaces de ganarse el mango honestamente en la calle.

Demostrame qué tan grande es tu poder y te diré cuánto miedo tenés. Moyano tiene un cagazo bárbaro a la Justicia. Y su poder no es tan grande como parece. Si realmente tuviera alineados a todos los Sindicalistas de la patria, nadie le metería miedo. Una causa judicial no es nada frente a un paro nacional que te deja vacíos desde los Tribunales hasta las oficinas de recaudación. No tiene ese poder, entonces tiene miedo.

Los Kirchner no confían en nadie y la prueba está a la vista. Son ellos o ellos. Y si los votos no los acompañan, el miedo lo proyectan. Ellos o vuelve el caos, ellos o vuelve la mishiadura. Ellos o el abismo. Y ahí andan, tan confundidos sobre el futuro que sus problemas maritales se han fusionado con sus diferencias políticas y ya no saben para dónde salir corriendo. Ni siquiera han hecho un acto en conjunto. Los disfrazados de militantes peronistas, en un acto con sindicopolítico con Moyano, Kirchner, el elfo Pérsico y Scioli. Los disfrazados de militantes evitistas, en la Casa Rosada con Andrea del Boca, Florencia Peña y Gastón Pauls escuchando a Sarah Key versión Pesadilla contando que Evita fue la primera desaparecida de la historia argentina. Y los disfrazados de derechos y humanos, presenciando un acto en la antigua ESMA, encabezado por Hebe y Teresa Parodi, para aglutinar a “Las Cristinas”. Puta madre, y nosotros que jodíamos con las Divinas y las Populares.

Mientras tanto, nosotros nos tenemos que aguantar que un montón de maricones nos vengan a hablar de coraje, de dar la cara, de poner huevos y de ser unos fachos retrógrados, mientras se encolumnan detrás de un grupo de arribistas que dicen representar una doctrina de fachos retrógrados.

Chicos, vótenlo a Firmenich. Él es el que dijo que Perón no era lo que ellos pensaban que era y que ellos querían Socialismo y Perón les venía a hablar de Justicia Social. La historia se las contaron mal, jódanse.

Martes. Miedo sólo a uno mismo.