Diplomáticamente
El Secretario General de las Naciones Unidas llegó a la Argentina y el clima se empeñó en mostrarle lo mejor de nuestro país: terminó desayunando alfajores en una estación de servicio de Rosario. No se de los gustos de los demás pero, a mí, los desayunos en estación de servicio me dan a vacaciones con la suegra, la cuñada, los perros y la cara de ojete de la señora cuando uno le dice que no piensa pagar 30 pesos un paquete de tres sánguches de miga secos. 
Ya en Buenos Aires, el copado de Ban Ki Moon participó de un acto por la creación del cuerpo de paz argentino-chileno y luego fue recibido en la Rosada, donde la Presi le dijo que la culpa de su desayuno rosarino se debió a las cenizas «que son de Chile, aclaremos». Una loca linda. Ahora entiendo porque le pareció una gran idea poner al inútil todo servicio de Timerman al frente de la cancillería. Se debe haber dado cuenta de su comportamiento poco diplomático y la arregló en el almuerzo ofrecido en honor del oriental, echándole en cara que en cada país que pisa, les desea a los anfitriones que ganen la Copa América. 
Por suerte, se encarriló y dijo sentir un gran orgullo por contar con la presencia de la máxima autoridad de Naciones Unidas, organización a la que criticó hace un par de meses por la operación en Libia «a los bombazos», mientras recordaba el espíritu pacifista de Néstor. También recordó que Argentina es vanguardia intergaláctica en respeto por los derechos humanos y desarrollo sustentable. Respecto de este ítem, desconocemos si la Presidente sabe que internet llega a todas partes del mundo y que la ONU nunca utilizó palomas mensajeras para recabar datos, pero lo que si podemos afirmar, es que los muertos de hambre producidos por este modelo de redistribución de la pobreza con base en matriz sojera, estarían orgullosos de las palabras de Cris.
Luego, fue poseída por el ánima de Juana Azurduy y tuvo los ovarios bien puestos para reclamarle al Reino Unido que se siente a negociar por las Islas Malvinas, luego de negar la gesta de 1982, tratándola de un hecho no imputable a los argentinos dado que nos encontrábamos sometidos a una dictadura militar. Obviamente, al día siguiente se le activó la parte emocional y afirmó que Argentina siempre rinde homenaje a sus héroes, aunque el acto heroico del que habló fue de cuando tuvo que dejar al Máximo en la casa de Tolosa para ir en tren a la Plaza de Mayo el 14 de junio de 1982. Siempre arriba, siempre positiva. El homenaje no fue a los caídos si no a su pasado. La guerra no nos pasó a todos, le pasó a ella. Todo esto, fue en la reinauguración del helipuerto presidencial, ese que usa para hacer los veinte kilómetros que la separan de Olivos. 
Mientras todo esto pasaba, Moyano seguía con su derrotero de catedrático universitario y esta vez le tocó a la Universidad de El Salvador, donde parado desde la libertad que le da no ser funcionario del gobierno y la bronca que tiene por la soltada de mano oficial, tocó algunos temas sensibles dando la razón a lo que dicen los gorilas y cipayos que mienten. El Cristinómetro indica que en el Gobierno necesitan del piantavotos. Entre Rachid, Morgado, Schoklender y Mamá Hebe, los impolutos moralistas de la progresía ahora están más manchados que el caballo Pinto del General. Moyano se les caga de risa sabiendo que puede ser muchas cosas, pero ese conjunto de calificaciones también incluyen la tranquilidad de  negociar el silencio de los laburantes. ¿O acaso alguien cree que este Gobierno se habría mantenido ocho años sólo con los juicios a los militares, la Asignación Universal por Hijo y las fotos con las Madres?
Suponer que tener plata es tener poder, es tan infantil como creer que el dueño de la pelota es el que maneja el equipo. Pueden decidir sobre cómo hacer para currar un poco más, pero de allí a suponer que detentan un poder real y conciso, es algo que sólo se creen ellos y la masa de seguidores que en vez de explicar cómo van a hacer para pagar la fiesta si nos agarra una sequía, están más preocupados en googlear a qué se refiere la Presi con cada gansada discursiva para después defenderla a muerte. Castrados emocionales que utilizan un Blackberry o iPhone para entrar a Twitter y desearle feliz cumpleaños al Che Guevara y festejando ocurrencias como las de Lubertino, que luego de egresar con medalla de oro de la UCA en plena dictadura y haber hecho una carrera entre la UCR y la defensa de la integración de las minorías, manifesta alegremente que le puso Ernesto al menor de sus hijos en honor al tipo que odiaba a los homosexuales y que sostenía que los negros del Congo tenían ese color por su aversión a la higiene. 
Que el amor sindical es de paritarias, ya no queda ninguna duda. Si Moyano puede hablar de inseguridad -pronunciando las eses- afirmando que estamos cada vez más cerca del resto de latinoamérica y puede cuestionar las mediciones inflacionarias, es porque sabe que parte del poder le corresponde a él. Si una mina que nunca se le vio la cara hasta hace dos años y un payaso que toda su vida trabajó de payaso, pueden armar tanto quilombo mediático desde una oficina que nunca sumó ni restó, es que desde la Rosada no controlan una goma.  
Así y todo, agradezcamos vivir en Argentina. Imagínense lo triste que sería estar en este momento en Suecia, cobrando 1500 euros de salario mínimo, pero recontra embolados. 
Miércoles. Rompieron un caño y dejaron sin agua a todo el edificio. Busco pieza para alquilar. Con baño, por favor.