El Peroncho
El funcionario peronista, como regla general, cuenta con una capacidad innata para entrar al partido y salir de él cuando le conviene, creando frentes, alianzas y todo aquello que pueda volver a colocarlo en el poder. No entienden la negativa como respuesta y siempre estarán matándose entre ellos para demostrar quién es el verdadero representante del peronismo. Sin embargo, ni bien arranca el nuevo gobierno y durante el tiempo que dure la caja, acompañaran a quien esté al frente, solo hasta que empieze la rosca para repartir los cargos de las próximas elecciones. Ahí empieza lo más divertido del circo. Los que antes eran pragmáticos modernizadores y pacificadores, luego serán vendepatrias y contrarios a los derechos humanos. Los que en un principio eran quienes tomaron el timón del barco en medio de la tormenta, luego serán autoritarios y destructores de las instituciones. La regla general, es que siempre tienen la peor herencia recibida, generalmente de gobiernos que decían ser peronistas o al menos tenían un alto porcentaje de gente que alguna vez perteneció al Partido. Y cuando se van, serán siempre recordados como corruptos, lo que durante los primeros años de gestión, nunca nadie quiso ver, porque la plata alcanzaba.

En un país desmemoriado, los presidentes más corruptos alguna vez fueron de los mejores mandatarios de la historia.

EL PERONISTA EVITISTA:

Generalmente es alguien que no simpatiza con ninguna parte de la doctrina peronista. Agigantan tanto la imágen de María Eva Duarte que Juan Perón pasa a un tercer plano y el movimiento no hubiera existido sin la Fundación Evita. Ya en los setenta, contaban con la imagen descamisada y los pelos al viento de la Evita Montonera. Son quienes se ofenden cada vez que tratan a Eva de prostituta trepadora, pero bailaban en una pata cuando Madonna vino a filmar en Buenos Aires el musical que peor parada la deja.

Una mujer de fierro que luchó por los derechos políticos de la su género, pero que sin un tipo al lado como Perón, dudosamente hubiera podido conseguir algo.
Para ellos, cualquiera hubiera podido hacer lo que hizo Perón si hubieran contado con una mujer como Eva al lado, sin darse cuenta que todo el proceso que llevó a Juan Perón al poder, fue creado, armado y estructurado por él mismo. Se asemejan bastante a quienes no se tragan al peronismo pero reivindican la figura de Eva como un ejemplo de tenacidad y labor solidaria, sólo que el Peronista Evitista está afiliado o agrupado o amontonado en algún lugar del Gobierno, cobrando un lindo subsidio y/o salario, haciendo nada.

EL PERONISTA DE IZQUIERDA:

Por definición, suena a oxímoron. La izquierda argentina se confundió capitalismo más justicia social nacionalista, con socialismo anticapitalista importado y se sintieron parte del movimiento de masas. Dentro del mismo peronismo se dividieron los conservadores con los revoltosos. Jamás entendieron el concepto de Tercera Posición y se declararon marxistas. Perón pasó a ser el camino para la implementación del socialismo en la república. Justo Perón, que había metido en cana a cuanto zurdo se le cruzó en el camino.

Miguel Bonasso. Utilizó la oficina de prensa de Cámpora para hacer tareas de inteligencia de Montoneros. Un representante de quienes piensan que el Peronismo es lo máximo y que el General era un viejo gagá que los echó porque se dejaba influenciar.

Es el día de hoy que del 1° de mayo de 1974 no hablan. Para ellos, Perón no echó a nadie del partido ni de ningún lado, Kunkel es más peronista que la Ciudad Evita, Bonasso pasó a la clandestinidad para luchar por la vuelta de Perón del más allá y a Rucci lo mataron porque se lo merecía. Algunos murieron, otros desaparecieron y los más comprometidos con los altos comandos de la subversión, zafaron luego de entregar a todos. Actualmente, todavía se puede ver a algunos de estos especímenes ocupando altos cargos que en cualquier país con algo de justicia, sería literalmente imposible.

EL PERONISTA INCONFORMISTA:
A pesar que el sistema partidario de la Argentina impulsa las internas para que cada partido elija el candidato que van a presentar en las proximas elecciones y el resto acompaña con su voto, el Peronista inconformista se irá del partido para formar un Frente con personajes totalmente ajenos a sus lineamientos, no importa si es la Democracia Cristiana que puso a Eduardo Menem como Senador en 1983, el Frente para la Victoria que llevó a la Presidencia a Néstor, la Alianza del FrePaSo con la UCR o la fantochada inexistente de la Concertación Plural que presentó Cristina en 2007. Así andan por la vida entrando y saliendo del Partido personajes como Gustavo Beliz, Chacho Alvarez, José Bordón, Patricia Bullrich, Roberto Lavagna y una interminable lista.

Chacho y Chupete. Como Balbín y Perón, pero con menos carisma que Riquelme haciendo Stand-Up

Cuando pasan a ser oficialismo, no les importa contar con medio gobierno radical pero tratan a quienes se quedaron en el partido de disidentes. Parece no molestarles demasiado que el nuevo gobierno esté compuesto en su mayoría por simpatizantes de aquel Presidente por el que se fueron, y se mueren por ocupar aunque sea una embajada. Si no les dan pelota, no les pasan presupuesto o no les autorizan los viajes para ellos y sus treinta gatos, se convertiran automáticamente en opositores. Total, en este país nadie tiene memoria.

EL PERONISTA K:

En esta subclasificación nos encontramos con la inmensa mayoría de los que no saben ni la letra de la marchita, pero se sienten parte de un gobierno que lleva el peronismo a su mayor nivel, solo que no se dan cuenta que aplicar las mismas medidas que hace 60 años, no es peronismo sino quedarse en el tiempo. No saben bien para dónde apuntan, lo único que les importa es ser funcionarios y aparecer en A Dos Voces despotricando contra el gorilismo al que pertenecieron hasta dos días antes de la asunción del nuevo gobierno. Amparados en que Perón estatizó todo y olvidándose de las privatizaciones que impulsó el General en su discurso de asunción de 1973, expropian a todo aquel que se les cruce
en el medio con el objeto de agrandar un poco la billetera que quedó escasa gracias a las sobrefacturaciones en las obras públicas. (1)

Guillermo Moreno, cantitos, Plazas, prepotencia. Estereotipo de quien no puede digerir que el tiempo es lineal y los 70 pasaron.

Tienen la corrupción a flor de piel y citan al General sólo cuando las papas queman, sacándolo de un contexto histórico que ya no existe y por ende, necesitan encontrar actores que puedan representar el papel de los enemigos de antaño. Resucitaron las olvidadas palabras Gorila y Oligarca, cantan canciones de militancia perdidas en el recuerdo y sienten que si Perón viviera y no fuera un viejo gorilón, estaría con ellos. La distribución de la riqueza la hacen de la clase media para abajo, mientras que los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. En medio de la locura por cumplir con el rol del Perón 2.0, montan obras de teatro dignas de Broadway, se sienten orgullosos de haber llenado la Plaza de Mayo, a pesar que desde el aire se podían contar las baldosas. Pagan a cada uno de los asistentes a los actos y se ponen contentos, como quien hace trampa jugando al solitario y luego festeja haber ganado.
Mañana volvemos a la normalidad aunque me tenga que llevar la compu a la cama.

(1) Solo en el diario Rio Negro de la Provincia homónima, salio publicado un informe en el que la Auditoría General de la Nación denunciaba una sobrefacturacion del 48% en la obra del tendido eléctrico Pico Truncado – Trelew, esa misma que Cristina inauguró con la Virgen de Luján entre las manos.