Elitistas
El paso de Beatriz Sarlo por 678 dejó varias impresiones. La primera es que el autodenominado Club de la Buena Onda y Mierda Oficialista, quedó más cerca de la segunda definición que de la primera. La segunda es que la buena onda que tanto ostentan, está más cercana a las jodas que hacen a escondidas los estudiantes de la secundaria que terminan comiéndose los mocos cuando aparece el preceptor al que estaban delirando. La tercera es que son impresentables. Que Beatriz Sarlo les haya pegado un baile de antología, no la convierte en una mente brillante y superior. No es que Sarlo sea una genia, es que los otros son rotundamente impresentables. El hecho de que la emisión de 678 de la que participó Néstor haya medido 2.1 puntos de rating y el de Sarlo 4.4, obedece en buena medida a que a veces es mejor una ensayista a un ensayo de estadista.
Era obvio que con Cabito, Barragán, Barone, Veiras y Russo no iban a poder remarla, así que por las dudas, sumaron a Forster y al Concejal Testimonial de Lomas de Zamora Gabriel Mariotto que consiguió generar en los televidentes muchas teorías para tratar de entender como un tipo con tres frases repetidas cíclicamente como toda argumentación, fue Decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la UNLZ. Sin embargo, todos esperábamos la brillante intervención del inquisidor mediático Barone, pero no pudo decir media oración que Sarlo lo cortó menos diez. 
Al día siguiente, Aníbal Fernández dijo que Sarlo se basó en falacias y que no la sacó barata. Tiene razón: el que la sacó regalada fue Barone, al que Sarlo le increpó haber trabajado en Extra, pero no le recordó su cómodo paso por el Clarín de la dictadura. 
A los que están sacados preguntando por qué tuvo tanta repercusión la presentación de Sarlo, la respuesta es sencilla: desde la clase de boxeo que les dio Caparrós, hace un par de años que no veíamos tanta cara de ACV en progreso en los panelistas de 678. El resto, es más de lo mismo. Un montón de monitos enojados porque les tocaron el «modelo» en su propia casa, tratando de chetos de Recoleta -como si Verbitsky viviera en la 1-11-14, como si el departamento de Cris quedara en Villa Sapito, como si todos vivieran en González Catán- a los que nos meamos de risa con el mandibuleo parkinsoneano que le agarró a Barone cuando le pusieron la tapa.
Como no queremos que nos tilden de quejosos de todo, sino que queremos seguir siendo hinchapelotas de la nada, intenté infructosamente buscar por algún medio el bendito «modelo» del que tanto nos habla el sapo cancionero de luto eterno. No encontré nada. Busqué la plataforma de gobierno previa a las elecciones, tampoco pasó naranja. Abrumado, decidí ir a la página de la Casa Rosada y encontré un link a «Planes de Gobierno» y se hizo la luz:

O algún infiltrado de la CIA hackeó el sitio oficial por excelencia -después de Página/12- o el Plan de Gobierno efectivamente es un error, o la web colapsó al intentar procesar «Kirchnerismo + Plan de Gobierno». Probablemente, la posta sea que el Modelo consiste en la nada misma y, por ende, profundizar la nada, nos da nada. Sin embargo, los militantes de alegría y la esperanza de una sociedad pobre y sometida a los caprichos de las multinacionales saqueadoras de recursos naturales, siguen llamando a profundizar el modelo.

La disonancia cognitiva es, a grades rasgos, el problema que se genera en el marulo cuando nos invaden un par de ideas que no tienen nada que ver una con la otra como resultado de una elección que nos dio mal, cuando decidimos por una opción sabiendo que había motivos suficientes para que no resultara. La mayoría de los mortales, sabemos que le pifiamos. El que padece de disonancia cognitiva, también, sólo que no tiene como justificarlo y el cocktail de ego, soberbia y vergüenza, lo lleva a tomar el camino más peligroso: doblar la apuesta. Esta opción, obviamente, satisface a corto plazo nuestro plano emotivo y, como mecanismo de defensa, el sujeto se vuelve impermeable a la realidad y ve lo que no existe a diferencia del resto que sólo ve lo que quiere ver. No es que la guita no alcance para ahorrar, es que estamos confiados en que todo va bien y la gastamos por gastar. No es que haya chicos que se mueren de hambre, sino que existe un problema cultural con algunas tribus autóctonas. No es que haya inseguridad, sino que nos comparamos con estadísticas viejas y no con la guerrilla colombiana o la guerra de narcos de Sao Paulo. No es que la Argentina esté produciendo droga, sino que está abasteciendo el mercado interno con producción nacional. 
Es tan grande la contradicción entre sus conceptos que llegan a despreciar a la clase media a la que pertenecen, pero al mismo tiempo sostienen que somos sólo unos infradotados buenitos a quienes la corpo mediática nos dice qué y cómo pensar. Han desarrollado una definición superadora al pensamiento de Rousseau: La Clase Media nace buena, es Magnetto quien la corrompe.


¿Cambio de religión oficial?
El gobierno estaría adoptando paulatinamente las costumbres de la India y sus creencias, aunque bastante mal sincretizadas. La figura de Ganesha y sus siete manos ha reemplazado a San Cayetano. Es que el pan les llegó hace rato, pero cuatro manos no alcanzaban para barrer hasta con las migas. Asimismo, algunos extremistas consideran que Máximo Kirchner es el «candidato natural» a suceder a Cristina en 2015. Quienes discrepan con esta teoría se sostienen en el insalubre estado físico del primogénito de los Kirchner, emparentándolo más con la reencarnación del Buda que con otra cosa.
Por su parte, De Narváez tiene visiones futuristas para diciembre, divisando un «frente nacional gobernando el país». Si a ello le sumamos Alfonsín que ve manos negras donde sólo hay un puterío entre fuerzas políticas y Cristina que sigue viendo a Néstor caminando entre la gente en los actos, están dejando a Lilita como una atea recalcitrante. 
Y ya que hablamos de Alfonsín, podríamos sumar a Binner, Stolbizer y Juez tironeando de la sábana por culpa de quién quiere menos al candidato colombiano. Pareciera que De Narváez sabe dónde está Julio López y no lo quiere contar, tiene tesoros Nazis ocultos en sus mansiones y es el fundador del Club de Fans de Biondini. Sólo así se explica la alergia que le tienen algunos que se la dan de progres y gobiernan una Provincia con el mayor índice de brutalidad policial y carcelaria mientras sostienen un discurso socialista que se contradice con el apoyo al gobierno para el pago de la deuda al Club de París con reservas del Banco Central. Está bien que el colorado hable como si tuviera una sobredosis de Agarompa y su campaña consista en ir a tomar mate a las casillas de chapa de las villas del conurbano, pero de ahí a despreciarlo por no haber hecho lo que sí hicieron muchos de sus detractores, hay un largo trecho. 
La derrota cultural es un hecho e invade todos los estratos sociales. Perdimos la batalla por la civilización y preferimos recluirnos en pequeñas elites. Del antiguo sistema partidista que sostiene la Constitución Nacional, poco ha quedado y los distintos sectores políticos se han convertido en tribus endogámicas incapaces de dejar de lado el ego masturbatorio, prefiriendo ser partícipes pasivos de la gran orgía nacional a la que nos somete otra gran elite que niega serlo, prefiriendo acusar de sectarios, segregacionistas y sediciosos a los que no tienen la virtud de ver que Néstor está a la altura de Belgrano y Cristina es la Azurduy del siglo XXI, pero mejorada. 
Nos ningunean, nos maltratan, nos forrean, nos violentan, nos atacan, nos desprecian y, por si fuera poco, tenemos que pedirles disculpas por no agachar la cabeza y seguir tirando del carro. No hay nada que hacerle, tanto revisionismo histórico y nos dieron vuelta la Asamblea del año XIII: nosotros somos los esclavos.
Viernes. Uno más pecho frío que el otro. Le tienen miedo a ganar.