Estigmatizando al soberano

CabandieRecuerdo que me anotaron tarde para entrar a la secundaria que quería. Recuerdo que preparé los exámenes en catorce días. Recuerdo que no pegué un ojo y que me cagué de calor estudiando. Recuerdo la minifalda de Gabriela Carli, la profesora que me tomó el ingreso. Recuerdo que aprobé el examen con 97 sobre 100. Recuerdo que me agrandé como petiso en desfile de enanos. Y, por sobre todas las cosas, recuerdo que primer año lo terminé llevándome cuatro materias. Por pelotudo.
Nunca en mi vida existió un sujeto al que le tuviera tanto miedo como el que le tuve a la Profesora Santamartina, «La Santa». Durante los primeros años de la secundaria era prácticamente un mito urbano, una leyenda a la que, encima, cruzábamos en el recreo.
Luego de aprobar el segundo año, se corrió el rumor de que la Santa largaba el colegio. Al volver a clases con las defensas absolutamente bajas, nos dio la bienvenida al curso la Santa. No sólo no se fue sino que tuvimos que sobrevivir a la experiencia de sufrirla en tres materias.
Éramos un curso algo bardero y teníamos la mala -y bien ganada- fama de haber hecho renunciar a algún que otro docente -dos de filosofía en un trimestre, buen promedio- sin embargo, con la Santa no pudimos, no supimos, no nos animamos. Luego de un duelo de tres días, un alumno regresó a clase tras el fallecimiento de su abuelo y la Santa lo hizo pasar al frente. En su defensa el alumno explicó lo sucedido. La Santa fue escueta: “Mi más sentido pésame. Tiene un uno.”
Por si no queda claro, no me generaba sensación de odio, sino uno de los peores cagazos de la vida. Del julepe que le tenía terminé haciendo mi mejor esfuerzo. No lo hice por querer quedar bien, sino por supervivencia: un ataque de la Santa era letal, aniquilante. Así y todo, no pude: la sufrí en las mesas de verano y arrastré una previa por el resto de la secundaria. Sí, fui un alumno de mierda: cuatro en primer año, dos en segundo, seis en tercero, dos previas para cuarto que se sumaron a la única que me llevé aquel año glorioso, y tres en quinto que rendí en marzo, cuando ya laburaba. Curiosamente, las que no me llevaba, las aprobaba con las notas más altas. Sin embargo, sea en la cursada, en diciembre, marzo o previa, para aprobar cada materia tuve que saber, y para saber tuve que estudiar.
Este no es un texto de «la maestra que más odie es la que más quiero» ni por lejos. A la Santa no la recuerdo con cariño, sino con un cagazo que todavía me dura. Sin embargo, nadie me estigmatizó por burro o vago ni me sentí una víctima de la sociedad. Contrariamente a lo que ahora nos quieren hacer creer, los únicos estigmatizados en el colegio eran los garcas, los que tenían el concepto de compañerismo más anulado que el de empatía humana.
Tampoco la pasé mal porque la Santa era jodida, dado que me llevé literatura en tercer año, cuando tenía una relación privilegiada con Gabriela, la rubia de minifalda de mi examen de ingreso. La adoraba y el trato era mutuo. Sin embargo, eso no le impidió bocharme por hacerme el boludo con un trabajo práctico. Y así fue cómo me llevé literatura a diciembre con todo lo que leía y ya escribía: por hacerme el banana.
Todo va más allá del trato condescendiente docente-alumno. Segovia es una de las mujeres más buenas que conocí en mi vida y pretendía enseñarme Matemática. La visité en mesa de examen de primero a quinto año, inclusive. Salí aprendiendo contra mi voluntad. Con De Bonis tuve una relación que nadie se atrevería a calificar de amistosa y, a pesar de estar perdidamente enamorado de ella, la volví loca en todas y cada una de las clases de Historia. Promedio diez en todos los trimestres. Con Amado Cattaneo tuve una relación de amistad que se prolongó fuera de la secundaria, así y todo me exigía el doble en cada prueba. Si algún sentimiento perdura a nivel eficacia escolar de aquellos años, no es estigmatización, ni odio, ni desprecio: es el de bronca conmigo mismo por tener que arrastrar las carpetas en vacaciones.
Esto no pretende ser un análisis que busque generar polémica frente a la revancha de los nerds de Flacso que administra nuestra educación desde finales de los años ochenta, con los gloriosos resultados en los rankings internacionales a la vista de todos. Básicamente, porque tuve la fortuna de que mi viejo, a pesar de contribuir a la educación pública con sus impuestos, pudo hacer el esfuerzo de bancarme una escuela privada que, si bien debía obedecer a los lineamientos del Gobierno, podía darse el lujo de moverse entre ciertos márgenes.
Tampoco quisiera que me vengan a correr con que “los tiempos cambiaron, los pibes ahora tienen celulares”. No hay forma de justificar los atentados a la gramática y el tremendo empeño que le ponen a la tarea de asesinar la lengua castellana. Ya no hay justificación para la burrada y nunca la hubo: antes, un trabajo práctico nos obligaba a tomarnos un bondi, perder tardes enteras en bibliotecas y hemerotecas, visitar una veterinaria para un trabajo de biología o lo que fuera. Hoy cuentan con la Biblioteca de Alejandría en el bolsillo y el Estado pide tenerles piedad.
Los expertos en materia educativa afirman que los que apoyan el sistema numeral hacen una cuantificación bancaria de la educación. Increíblemente, no se dan cuenta que no jode el número, sino la causa, y que ellos planteen todo en concepto de teorías cuando los conejillos de indias son generaciones completas de personas que no volverán a la escuela una vez finalizada la cursada y que deberán arrastrar de por vida la enseñanza de mierda que recibieron. No es una cuestión de programas educativos, no más, es una cuestión cultural. Y eso, lamentablemente, no se puede enseñar con un libro, sino generando la curiosidad por el mundo que nos rodea. Una buena: al menos aprenderán de pequeños que se pueden conseguir mejoras por derecho sin cumplir con las obligaciones.
Si no aceptan la cultura del trabajo meritocrático, jamás podrán dimensionar lo que significa el sistema de premios y castigos individualista de un alumno, que se siente gratificado si aprobó, o como el orto si le fue mal. No son infradotados a los que hay que mantener en una nube de pedos, son seres humanos que el día de mañana deberán salir a la calle a enfrentar una realidad en la que no conservarán el empleo si hacen las cosas mal porque los jefes no creen en la estigmatización del inoperante. Salvo, claro, que consigan un puestito en el Estado.
Y a los que creen que habría que probar, no más, y que el resultado se verá más adelante, les cuento que el 100% de los adultos bonaerenses sub 28 son hijos de la reforma educativa provincial y nadie se ha atrevido, todavía, a cruzar los datos con las estadísticas de los jóvenes que no estudian ni trabajan.
No conseguí ninguno de mis trabajos por mis analíticos académicos, sino por lo más básico y elemental que me enseñaron todos y cada uno de mis profesores, los que adoré, los que odié y aquellos a los que les tuve el cagazo de mi vida: la meritocracia, esa noción, hoy utópica, de obtener lo que se quiere tener en base al esfuerzo.
En mi vida laboral, como en la de cualquiera de ustedes, me encontré con otra realidad que dicta que, en base a los contactos, podés conseguir incluso el laburo que no querés. Y ahí fue que mi absoluta carencia de contactos tuvo que ser suplida con el esfuerzo: porque frente al hijo del jefe, no te queda otra que partirte el lomo o renunciar.
Obviamente, esto es algo que cuesta dimensionar en un país en el que tenemos un presidente cuyo mérito es haberse casado con su predecesor, pero si esto no sirve para entender que todo gira en torno a una cuestión cultural, nada lo hará.
0911_cfk_anuncia_doce_cuotas_g4_tel.jpg_1853027552Y si alguno supone que no es tan grave y que todo da lo mismo, estaría bueno pensar por un segundo en la importancia de aprobar cualquier materia gracias a haberla aprendido. Nadie que tenga nociones mínimas de lengua diría que una persona que dice «interperie» y «la aula» es una gran oradora. Ningún egresado por mérito celebraría los acabados conocimientos de una mina que tira «hache dos cero» como fórmula química del agua. No existe un sujeto que haya aprobado Educación Cívica, Instrucción Cívica, Formación Ciudadana, ERSA o el nombre que le haya tocado en suerte, que celebre a un puñado de eunucos ideológicos que no tienen drama en confundir Gobierno con Estado, democratización con socialización, estatización con confiscación y pluralidad de voces con coro monocorde.
Cualquiera que haya tenido una educación medianamente decente tiene una comprensión crítica lo suficientemente desarrollada como para preguntarse por qué se festeja la construcción de un edificio delirante con un país en recesión y que se arrodilla para pedir a los chinos que tiren un hueso, como también se da cuenta de que es un delirio hablar de «Central Park» argentino en la desembocadura del Riachuelo. Cualquiera que tenga un mínimo de comprensión de su entorno se daría cuenta de que si la Presidenta presenta como éxito un plan para comprar en doce cuotas sólo por tres meses, es que estamos al horno y con el gas al palo.
Si implementaran una encuesta en todas las mesas de votación para preguntar a cada votante las funciones y obligaciones de un senador, un diputado, un gobernador, un intendente, un concejal, un vicepresidente y un presidente, se asustarían del resultado. Y son cosas que se aprenden en la escuela.
Nadie se atrevería a negar que la educación argentina viene en caída libre hace años cuando el ministro de Economía de la Comunidad del Anillo cree que el pretérito indefinido tercera persona plural de «reproducir» es «reproducieron». A veces creo que Kicillof no usa corbata no de rebelde, sino porque no le sale el nudo, pero más allá de eso, egresó del Nacional Buenos Aires y tiene un doctorado en la UBA. O sea que el profesor que le enseñó a Kicillof hace 25 años, ya fallaba.
Si lo pensamos culturalmente, la escuela como institución inclusiva y de entrenamiento para la vida en sociedad del adulto, caducó. Los dirigentes de turno hicieron todo lo que tuvieron a su alcance para que esto suceda y hoy vemos, con total tranquilidad, cómo la ministra de Educación bonaerense defiende la nueva modalidad en que «en otros países también sucede», cuando lo que no sucede en otros países es no encontrar un piso para el derrumbe de la calidad educativa.
0912_ScioliHoy, los defensores del «probemos con lo nuevo, que lo viejo fracasó» utilizan como argumentos la antigüedad de la Ley de Educación y se hacen bien los boludos con la cataratas de reformas que le metieron en las últimas décadas. Ahora afirman que es difícil fomentar el estudio con las distracciones de la tecnología, como si todos hubiéramos crecido en un páramo. Los sub 35 crecieron con videojuegos portátiles y sumaron esta distracción a la de los sub 40, que lidiaron con el flagelo de educarse con las consolas hogareñas, los walkman y los fichines a la vuelta de la esquina. Estos, a su vez, añadieron sus distracciones a las que ya habían padecido el resto de los mortales que conservan su vida: televisión y radio. Y el que no tenía luz, tenía la pelota, la hermana que lo jodía, el perro que se enfermó o una mosca que pasó volando. Así y todo, salieron ingenieros, premios Nobel, médicos, gigantes académicos, empresarios, todos los que nos hicieron mundialmente famosos -menos los futbolistas- e, increíblemente, los mismos tipos que dicen que el sistema de calificaciones estigmatiza a los chicos de ahora y no a todos los que pasaron por un aula desde los tiempos de Hernandarias.
Si tuvieran un cachito de dignidad, reconocerían que lo único que hacen es mantener y acrecentar el estigma de haber egresado de una escuela pública. Algo que ni Daniel Filmus, ex director de Flacso y personaje determinante en todos los experimentos educativos de las últimas décadas, eligió para sus hijos.
Entre tantos experimentos podrían volver a la idea de Spencer de que «educar es formar personas aptas para gobernarse a sí mismas, y no para ser gobernadas por otros», pero claro, eso eliminaría en un par de generaciones la necesidad de seguir a un líder que nos proteja en vez de, sencillamente, votar a un administrador temporal del Estado.
0912_filmus
Viernes. No se puede prohibir por ley que la mina que te gusta te rebote en un baile del Colegio, y sin embargo es la peor de las sensaciones.

Si querés que te avise cuando hay un texto nuevo, dejá tu correo.

Si tenés algo para decir, avanti

(Sí, se leen y se contestan since 2008)

1.034 respuestas

  1. Ah, la época en que saludábamos a la bandera, en el patio del colegio, con el brazo en alto. Con nuestras camisitas pardas y el pelo engominado…

  2. La falta de educación lleva a votar mal, a ser malos ciudadanos. Fíjense sino en las épocas en que se respetaba al Maestro, la gente escribía sin faltas de ortografía, se vitoreaban los golpes de Onganía, de Videla…
    Basta recordar la férrea educación de las escuelas alemanas de los años ’30, que hicieron una sociedad mejor.

  3. Brillante!! Ni siquiera dan ganas de abundar en detalles sobre la educacion de anios anteriores. Como mama de jovenes estudiantes, las anecdotas sobre las falencias al respecto, son miles. Sarmiento se revuelve en su tumba ( mi teclado no tiene tildes ni puedo escribir la enie, mil disculpas) Buen fin de semana y nuevamente felicitaciones.

  4. Un año, Rengo? No, papi, esto sigue, quedate tranquilo. Si como dicen por ahí algunos, e infieren otros, formamos burros para que nos voten. todo marcha según el plan.

  5. Excelente, como siempre. Felicitaciones por la claridad y la pasión con que trasmitís, hace bien. Y una nota de color, creo descubrir en los nombres de los profes que fuiste al mismo Cole que mi hijo.

  6. excelente nota tiene la claridad y el equilibrio que les falta a los «inventores» de este engendro, claro la diferencia es que el autor quiere ciudadanos cultos y autosuficientes, los otros solo quieren clientes

  7. Excelente Don Relato, más claro y verdadero, imposible. Incluso la línea final, el rebote de la mina en el colegio, nos hacía esforzarnos en pensar un levante mejor para la próxima e intentarlo de nuevo, quizás menos pavotes que antes. Fracasar en algo es parte importante en la superación del aprendizaje.

  8. Para ADENOZ en Viernes, 12 de septiembre, 2014 en 10:34 dijo:
    «lo importante es que el gobierno hace lo que cree conveniente y nadie lo puede evitar.»
    DEMOCRACIA EN ESTADO PURO

  9. Coincido con Quique Suárez. Se ha perdido la costumbre de saludar a las damas sacándose el sombrero, lanzar la chaqueta sobre un charco para que no ensucien sus botines las señoritas y dirigirse a la autoridad policial como corresponde, anteponiendo al «señor» a cualquier consulta al uniformado.

  10. Excelente como de costumbre, Don Relato.
    El problema lógicamente no es que 1=4 ni se 2+2 diera 3, ni la inclusión ni la mar en coche. En mi época si me llegaba a sacar menos de 6 mi vieja me daba tal coscorrón y me sentaba a estudiar (ella con 2º grado, otra época) que me hacía espacio en el cerebro para los nuevos conceptos. Eso no era violencia, era educación también, menos psicología y mas «un guascazo a tiempo». La maestra siempre tenía razón, nunca yo. Pero esto es algo poco probable hoy en día. Que se yo, estoy tan podrido de que se nos caguen de risa en la cara. Calculo que hoy no va a saltar ninguno a defender lo indefendible, ¿o sí?.
    Me fui a la m1erda me parece.
    Saludos.

  11. La educación es el pilar fundamental para que un país salga adelante. Por algo estamos cómo estamos.
    Al gobierno le conviene que haya brutos, porque así es más fácil comprar sus votos. Nada más peligroso para el gobierno que un pueblo inteligente, pánico le tienen a esto.
    Nico, me hiciste acordar que en la secundaria teníamos un símil Santamarina que le decíamos MaPuPa (madre puta que te parió) del mismo calibre y tenor. Educaba (o enseñaba) con el miedo, eso si, era un tipo justo, si te merecías el 10, te lo ponía. Y todos los años también se corría la bola que se jubilaba.
    Buen post, buen fin de semana.

  12. Completamente de acuerdo. La única crítica es por el vocabulario: no es necesaria la «mala palabra» para hacerse entender o enfatizar un concepto (no importa lo que digan Fontanarrosa o García Márquez). Para quienes hemos aprendido a expresarnos sin necesidad del habla de la calle (hablando, incluso en la calle, como hablamos en la casa), resulta chocante la falta de consideración al interlocutor. Parte del declive en la educación se manifiesta en esta banalización del trato al otro: se tutea al extraño (especialmente, al mayor que uno), se le habla vulgarmente o con un grado de confianza imprudente. Suena tan mal una falta de ortografía como el uso de una palabra grosera allí donde se puede decir otra que no ofenda o incomode a nadie.
    Pregunta para «Freiheit» ¿qué tiene que ver el sionismo en todo esto? Me parece prejuicioso…

  13. Los números como calificación son una cagada. Fíjense, sino, lo mal que quedan los concursantes de Tinelli cuando le ponen notas bajas.
    Otra oportunidad! Otra oportunidad!

  14. Más allá del debate sobre «Aplazos si – Aplazos No», lo importante es que el gobierno hace lo que cree conveniente y nadie lo puede evitar.
    El debate es interno.

  15. Filmus puso «AtraZo»?
    Nos tapo una montaña de bosta en materia educativa… Increíble lo que la miseria humana puede en una persona. ´Qué poca dignidad…

  16. Estafa. Es el vocablo adecuado para calificar la educación publica y privada en la Argentina y que hago extensivo al resto de las prestaciones por las que pago directa o indirectamente. En lo único que es federal es en la distribución de catastrofes operativas, pero como vimos en PPT el Domingo pasado, en algunos lugares adquiere la categoría de tragedia subrealista. ¿ Es casual ? No. ¿Es cultural? Si. Vivi la mitad de mi vida en dictadura y la otra mitad en democracia pero el paradigma de la negación de la realidad no cambio y por ende la resolución de los problemas que nos impide desarrollarnos, tampoco.

  17. tengo mas de 40 y agradezco muchisimo a todos los docentes que me exigieron y que me reprobaron cuando lo tuvieron que hacer. ¿No podemos hacer nada para que vuelvan los valores del esfuerzo, la honestidad, el respeto al docente, el compañerismo a la escuela? ¿Que motivacion van a tener los que estudian si sus compañeros aprueban igual si esforzarse?

  18. Antes que el corrector ambulante me agarre de los …pelos la última frase debería estar escrita así: Y esto es así desde hace muchos años; en los ´70 ya se padecía esta situación laboral que trasladó a la educación y al resto de la vida social.

  19. El problema de la destrucción de la educación, si bien no empezó con este gobierno, es parte de un plan mucho más amplio:
    destruyeron el campo, destruyeron la industria, destruyeron la seguridad, están destruyendo la justicia, destruyeron las fuerzas armadas, destruyeron la moneda, dividieron a la sociedad y a las familias, allanaron el camino a la delincuencia, al narcotráfico, al juego (por dinero), a la entrada indiscriminada de extranjeros.
    Esto sólo tiene dos finales posibles: una rebelión masiva (de dudosa concreción) o una dictadura en manos de los actuales gobernantes (lo más probable).

  20. Excelente Relato.
    Pienso también en aquellos que, incluso haciendo el esfuerzo de estudiar, si les va mal en un examen… van a tener el mismo puntaje que el que directamente no estudió.
    La «inclusión» que están llevando adelante nos va a salir muy caro como país.

    1. Estimado AA: Se trata, ni más ni menos, de la misma táctica del sindicalismo peronista: nivelar para abajo. Siempre existió muy poca diferencia entre las distintas categorías de los operarios o empleados. Al no haber estímulo, el de abajo no se calienta para superarse y el de arriba menos porque no lo premian.
      Y esto es así desde hace muchos años en los ´70 ya se padecía esta situación en el trabajo que se trasladó a la educación.

  21. Genial ! Todavía recuerdo el cagazo cuando traía el boletín a casa para que lo vieran mis viejos. El viaje en bondi se hacía mas corto que de costumbre …

  22. Estudié industrial, en la década del 80, en el colegio La Salle de Florida (el mismo donde estudió Florencia Kirchner). Cuando empecé la facultad, también empecé a trabajar de maestro de enseñanza práctica en el mismo colegio, siendo luego profesor por 23 años. Puedo decir que estuve relacionado con el colegio por más de 30 años y pude ver como desde los gobiernos se ha ido degradando la educación año a año. Desde los padres que no respaldan al docente sino que solo les interesa que su hijo «pase». Y desde los directivos que por fines comerciales llenan cursos con más de 40 chicos (Imaginen que yo tenía 11 cursos y solo trabajaba medio día). Los mismos directivos que frente a un problema siempre culpan al docente y si esta se anima a hablar de lo que no le gusta lo despiden sin explicación, simplemente telegrama, no importa los años de vinculo con la institución tenga, siendo incluso «cristiana».
    Cuando uno tenía un alumno «molesto» dentro del curso, que no permitía el desarrollo normal de la clase, NUNCA lo podías sacar del aula, NUNCA amonestarlo (simplemente observarlo), NUNCA podías usar una nota o evaluación como modo disciplinario, por lo que había que FUMARTELO.
    Los colegios se fueron transformando en guarderías, «lo importante es que los chicos estén contentos» como una vez nos dijeron.
    En todos los años que trabajé como docente, muchas veces me hicieron problema por alumnos que desaprobé, pero nunca por los que aprobé ¿Qué imaginan que hacen la mayoría de los docentes?.
    Como decía la nota, si existe algún profesor comprometido que exige como corresponde y resulta que más de la mitad de los alumnos termina aplazado… pobre profesor… ya le van a pedir explicaciones porque seguramente que la culpa es de él que no explica bien.
    Sencillamente pienso que si mis viejos docentes darían clase hoy, estarían todos sumariados o despedidos, pero como me gustaría que sean ellos los que me ayudaran a educar a mis hijos.

  23. ¡Che, a no quejarse que aquí lo tenemos al Capitán injeñiero y su clon que coadyuda y colabora con la educación nac & pop en Peronia.
    Y, aunque Uds. no lo crean, su ansias de instrucción y adoctrinamiento a todas y todos puede y debe llegar a límites insospechados: educa y enseña lo que no hay que hacer nunca jamás.
    Y eso no es poco.
    Nunca menos, para algo sirve el inútil.

  24. Me preocupan también los que si, con las carencias educativas y económicas incluidas, estudian. Hacen sus trabajos. Asisten al colegio. Como los premiamos y alentamos a seguir adelante si a la hora de promediar no va a calentar si tenes 9,50… el abanderado puede ser el piola del curso, el que la tiene mas larga y no te aprueba UNA materia? Hay pruebas? O es muy estresante?
    No pidan aumentos de sueldo ni subir de escalafón en la fabrica, se estigmatiza al pobre Kumpa que no se calienta en progresar
    Igualar..equiparar, PARA ABAJO.

  25. Hace decadas se se viene con el plan sistematico de destruir la educación que alguna vez tuvimos, y que siento que fue un privilegio haberla tenido. Sabiamos de todo, y entrabamos a la secundaria y nos bacamos otro forma de estudiar y las exigencias. Pero un día, los politicos de ester pais se dieron cuenta de que estupidizando a la gente, y haciendola ignorante, podian hacer lo que querian, y a eso se abocaron.
    sin disciplina, sin exigencias, bajando deplorablemente los contenidos tenemos los resultados que esperaban: gente que no entiende lo que lee y por ende no puede aprender, gente que no puede leer de corrido, hacer un calculo aritmentico simple, que desconce de geometria, algebra, historia (ni siquiera la argentina), geografía y ciencias. El nivelar para abajo siempre fue un mal camino, y a pesar de que se veia el patetico nivel de los estudiantes, se siguió avanzando en la destrucción.
    Tambien ayuda por ej. los infames institutos privados donde salen maestras que son una lamentable muestra de incompetencia e irresponsabilidad, sin cultura, ni conocimientos, intentan impartir educacion???
    ESTAS SON LAS DEMANDAS SIONISTAS PARA TERMINAR CON EL PAIS QUE UNA VEZ SUPIMOS TENER

  26. Excelente nota, estimado Don Relato.
    Como siempre y siempre pegando de punta para el golazo desde media cancha. También, es para felicitarlo porque la Nerviosa de Tolosa se preocupa, y mucho, en darle letra.
    Anoche, el ex Decano de la UBA comentaba que el Finlandia, los docentes son aquellos que durante su período educativo lograban la excelencia, es decir: los mejores de los mejores alumnos eran invitados para ser los docentes de la Nación; justo justo como en Peronia, ¿no les parece?
    Uno que contribuyó, y mucho, a la decadencia de la educación fue el Turco Tufí Memé Menem cuando compró esa verdura del EGB y todas esas boludeces que ya habían sido descartadas en España por obsoletas y decadentes. Eran Ministros un tal Rodriguez y después una Licenciada que la impusieron aún sabiendo que había dado resultados desastrosos y fantasmagóricos.
    Pero claro, los argentos nos caracterizamos por copiar todo del mundo: especialmente copiamos mal y lo que es descartable.
    Cordiales saludos desde el Geriatrico Almirante Rojas.

  27. Sabemos que un pueblo ignorante son los mejores soldados de un gobierno corrupto …. Estudie porque me enseñaron que esforzarse, era la unica manera de obtener una buena recompensa… Hoy siento que estan estanfando a todos esos chicos y que son muchos que se esfuerzan y luchan por tener un futuro …

  28. Te tiraste con un tema que me resulta conocido, el CNBA, (aprovecho que no esta Opo, la corporacion todavia le dura) una fabrica de iluminados, que junto con la otra que por ahora esta desmantelada que es el CMN nos jodieron la vida durante los ultimos 70 años.
    Y antes que vengan con Houssay y la mar en coche, les recuerdo que del mismo CMN salieron Mosconi y videla.
    El metodo aleman es lo que necesitamos, el estado pone plata en tu educacion, toda la que necesitas, pero en 4° grado, (si con 8/9 añitos) ya te semblantean mediante pruebas y desempeño si servis o no para que el estado siga poniendo plata en algo caro o directamente a los 16 vas a una escuela de oficios y de ahi salis un operario de primera.

  29. La involución argentina, en todos los órdenes, da miedo.
    Los pibes que salgan de la escuela con esta «preparación» serán los limpiavidrios y trapitos del mañana. Como dijo el filósofo VHM, serán dignos habitantes de las villas con cines cerca (muy importante) y seguirán al líder corrupto de turno cual ovejitas descarriadas.
    Argentina potencia. Para atrás.

  30. Hace años que veo como no se corrigen los errores de escritura en la primaria, se enseña así y uno supone que hay un pedagógo atrás, porque hace 20 años que hice la primaria y las cosas ya no son como eran antes. La ortografía esta al final del camino de la excelencia y tal vez ni los maestros esten capacitados para conjugar un verbo. Yo se dónde van los acentos y no los pongo porque si la palabra no tiene dos sentidos no creo que sea necesario. Al final las burradas crean sentido y terminan en el diccionario. Esta es la sociedad que termina admirando la cultura y el metodo inductivo de Sofovich. Con respecto a Filmus entonces no podemos decir que fracasó por perder todas las elecciones a las que se presentó, sino por imponer la actual reforma educativa que nos esta llevando a la decadencia cultural.

  31. Como siempre excelente, lástima lo preocupante del tema.
    Yo, con mis 40 y pico, retome la facultad, Con lo que aprendí en el Ins, Ind, Luis A. Huergo me alcanzó y me sobró para pasar de taquito Matemática 1 y 2. Mientras que los pibes que recién salían del secundario, hacían agua por todos lados.
    Discutía esto con la profesora de «Alfabetización Académica», no entendía por qué teníamos una materia que te explicara como presentar un trabajo práctico, armar una carátula, hecer resumen, técnicas para estudiar y demás huevadas. Lo que me decía era que era para darle más herramientas al alumnado desde una política de inclusión ¿?. Es la misma profesora que cuando mandaba un mail lo arrancaba con «Estimados Todos y Todas:».
    Sin palabras.
    Fulano

  32. Esta es una discusión que se da por estos lares también, donde lo más importante es la «igualdad». En nombre de la «igualdad» se evalúa no mandarles tareas para el hogar porque los chicos que tienen padres con más «recursos» tienen «ventaja». Sorry por el exceso de comillas.
    La meritocracia puede ser odiosa, pero te enseña a tu medida. Soy de la idea de que lo importa no es el resultado sino que hayas puesto lo mejor de vos en el intento. Conseguir lo que sea de arriba no hace más que restarle valor. Creo yo.
    Pd: Acá también las pruebas PISA dieron para el tujes.
    Buen fin de semana, gente.