Exitosa abogada, exitosa hotelera

1127_Cris2La Presi ya tiene más regresos triunfales de una clínica que el Diego. Esta oportunidad tuvo menos pirotecnia que las anteriores y menos puchereo de lo cerca que estuvo de pasar para el otro lado, pero la magia está intacta.
Estamos entrando a diciembre de 2014 y a lo largo de los últimos tres años Cristina no logró inaugurar una sola obra planificada, licitada, iniciada, construida y finalizada en su segundo mandato. Gracias a Dios que al menos tiene la excusa de la recesión del último año. Por ello no fue de extrañar que aprovechara su regreso para «inaugurar» por videoconferencia la puesta en marcha de los nuevos coches del Ferrocarril Mitre y cerrar, de este modo, la trilogía: un acto para anunciar la compra, otro para darles la bienvenida al hotel de los inmigrantes en el puerto, y el último para mostrar que funcionan.
También habló con el gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri, quien estaba del otro lado del teléfono para inaugurar un tramo de 40 kilómetros de la Ruta 14, cuya renovación se inició en 1996 y el primer tramo de 158 kilómetros fue concretado menos de tres años después, a mediados de 1999. El costo para el Estado de aquel primer tramo fue de cero pesos, dado que se lo encargaron a la concesión. No hubo acto de licitación ni nadie nos rompió las pelotas para explicarnos nada.
Pero Urribarri y Cristina festejaron que el Gobierno Nacional gastó 6.9 mil millones de pesos en la construcción de lo que quedaba de la ruta nacional 14 dentro de Entre Ríos. El kilómetro de ruta más caro que pueda realizarse en estos pagos cuesta 2 millones de dólares. Para completar la ruta 14 y convertirla a la Autobahn alemana hacían falta 4 mil millones de pesos, pero sólo si se hubiera licitado en 2014 con un dólar oficial a 8,50 pesos. La obra se inició en 2007 con el dólar a 4 mangos. Podrían preguntar, primero, cómo es que el Estado que todo lo puede demoró siete años en construir lo que al privado malvado le llevó 3, pero luego de ello deberían preguntarse cuál es el beneficio de que el estado gaste miles de millones de pesos por lo que un cerdo capitalista chancho burgués cipayo hizo a cambio de una concesión. Nadie se atreve a evacuar esos interrogantes porque, a colación, viene la incógnita de en qué se gastó realmente la guita.
Algo extraño podía percibirse en el acto, más allá de la inflamación pomular  presidencial: no había cantitos militantes. No es que no se hayan enterado que la Presi decidió volver con todo a la actividad madrugando a las 18,00 horas, sino que Cristina metió las inauguraciones con videoconferencias en reunión anual de la Cámara de la Construcción. Algo así como invitarla a tu cumpleaños y que aproveche la luz y el proyector del salón que alquilaste para saludar al amigo contador de Seychelles.
De entrada hay que felicitar al genio opositor que tuvo la idea de invitar a la Presi para que haga su primera aparición tras el allanamiento por su Bates Hotel de cinco estrellas justo en el Sheraton. Copada con la movida desestabilizadora, la jodona Cristina se prendió en la humorada y tiró que tuvo sus vacaciones anuales en el Otamendi, al igual que el año pasado en la Favaloro y antes en el Austral. Nunca una Bristol marplatense, siempre una South Beach en Miami.

Fuente: www.camaraciudadana.com
Fuente: camaraciudadana.com

El momento de los chistes pasó y afirmó que este Gobierno dio vuelta el paradigma de la infraestructura. Y mierda que tiene razón. En menos de dos años de gestión de Néstor Kirchner, Argentina pasó del autoabastecimiento exportador a tener que pedirle prestada electricidad a Ururugay y gas a Bolivia.
Frente a algunos sindicalistas que habían pedido rever el tema del Impuesto a las Ganancias, Cristina explicó que todo lo que se inaugura se paga con impuestos. Lástima que lo de Urribarri ya había pasado, porque habría sido interesante explicar cómo es que se puede financiar una obra vial con el cobro de peajes a quienes la utilizan, y no que Salustriana tenga que bancar la construcción de un aeropuerto clandestino en Santa Cruz disfrazado de ruta a ninguna parte.
En ese orden de explicar la joda loca del gasto público, la Presi contó que para que exista el plan Procrear, primero había que obtener los fondos jubilatorios de las AFJP. Sí, a través de la tele afirmó que para que los jubilados pudieran financiar los créditos que se sortean por Lotería Nacional de vez en cuando, primero había que rapiñarles los aportes que ellos eligieron hacer voluntariamente cuando en 2005 Néstor Kirchner dio la opción de permanecer en el régimen de capitalización o pasar al sistema de reparto. Opción que, obviamente, harían pupa tan sólo un par de años después.
Por momentos fue mucho más de lo mismo. Explicó que la voluntad de pago del país quedó demostrada al arreglar con el Club de París, como lo dijo otras 51 veces en los 51 discursos que dio desde el 20 de junio -y eso que estuvo un mes en boxes- y al igual que en todas esas ocasiones, no aclaró que ya había prometido pagar en 2008 y los dejó esperando la carroza.
Montada en un unicornio verborrágico rumbo al infinito de la saraza, la mandataria puteó a los medios de comunicación por decir que están cerrando inmobiliarias, «cuando en 2010, había 34.829 inmobiliarias, en 2011 teníamos 34.735 inmobiliarias, y hoy  34.462». Como para no quejarse. ¿Qué son 100 inmobiliarias menos por año? Dos mil laburantes menos de un Mundial al otro, nada más.
1127_Cris1Uno de los momentos que quedarán grabados en los oídos y en el hígado de quienes escuchamos el discurso presidencial ocurrió cuando Cris justificó su obsesión por reescribir el pasado -que vivimos la inmensa mayoría de quienes transitamos por estas pampas en las últimas décadas- al referir que es «como cuando manejás el auto y mirás el espejo retrovisor para no chocar». Desconocemos si quiso decir que que el país va marcha atrás, o que maneja a 250 por hora mirando por el retrovisor y todavía no se estroló porque se salió de la ruta hace tres peajes electorales.
Para asustarnos y recordarnos lo bien que estamos, nos advirtió que en Alemania están planificando congelar los salarios por tres años. Feo dilema tener que elegir entre el congelamiento de salarios de la potencia europea con una inflación del 0,7% -la más baja en 27 años- o las paritarias de las provincias al sur de Bolivia y Paraguay, donde se aumentan lo salarios un 28% con una inflación del 45%.
Luego de afirmar que necesitamos más ingenieros que abogados y contadores, sonrió al afirmar que la iban a denunciar los colegios de profesionales por el pedido: «Uno es el mío, que soy abogada». Todos tomamos lapiz y papel esperando que cuente en cual de los 81 Colegios de Abogados de la Argentina está inscripta. Falsa alarma.
Por si todo esto no fuera suficiente para un retorno de la Jefa a todo culo, Cristina nos hizo un análisis psicológico gratuito al sostener que tenemos «esta tendencia de echarle la culpa a los demás de las cosas que nos pasan a nosotros». Groso, sobre todo al venir de quien le echó la culpa a los Fondos Buitres por la falta de inversiones en el país tan sólo 45 segundos antes, del mismo modo que ha culpado a los medios por la sensación de inseguridad, por la inflación y el desánimo cotidiano de contar qué pasa en Argentina. Asimismo, no ha faltado la oportunidad de culpar a los tamberos por el costo de la leche, a los agroganaderos por el costo de la carne -no por el de la soja, que es el maná que cae del cielo en este desierto económico-, o a los ahorristas por la fuga de divisas, como tampoco se privó de acusar al Gobierno de Estados Unidos de antemano por las dudas de que le hagan algún gualicho. En esta tuvo razón. Le pasó algo y todos tuvimos que mirar al norte. A Barrio Norte.
Su análisis de proyección neurótica narcisista de rasgo paranoide rompió con todas las teorías psicológicas al resultar un trastorno contagioso. Así es que Kicillof le echa la culpa a los marcianos por querer comprar billetes del color de su piel, Capitanich es capaz de encontrar la relación entre un kiosquero de Wilde y la inflación de las consultoras privadas, y Berni puede intuir que no habrá saqueos en diciembre porque repartieron bolsones de comida, pero que si los hay, son instigados por fuerzas oscuras, dado que la gente no tiene hambre.
Todo el Gabinete es una comisión de homenaje permanente al primer acusador serial del siglo XXI, el estadista de mirada distinta que denunció mediáticamente a la oposición por traficar efedrina. Lástima que pasó a mejor vida, porque hubiera sido interesante escuchar la explicación de cómo una causa que incluye tres asesinatos terminó con una catarata de llamadas telefónicas a la Casa Rosada y el procesamiento del extitular del Sedronar y amigo del entonces Presidente.
Finalmente, Cristina pidió que la oposición discuta con números reales, como los de su Indec, saludó y se fue a sacar unas selfies a Libertador. Del adelantamiento del Plan Piletas para Todos y Todas en la Provincia de Buenos Aires, Crisinta no habló. Del allanamiento a su empresa, tampoco.
El juez federal Claudio Bonadio ordenó una serie de allanamientos para recolectar información que refuerce lo que ya tiene comprobado: que hay irregularidades en la administración del hotel Alto Calafate. Eso no se discute. No es que fue a ver si encontraba algo para joder a la Presidente. La irregularidad existe.
1127_Delia2Quienes sí salieron a cuidar que no la toquen a Cristina fueron el Senador Marcelo Fuentes, y el siempre dispuesto a quedar como un neanderthal con problemas de oxigenación, Luis D’Elía. El matancero hizo un profundo análisis antropológico social sobre la evolución del Poder Judicial frente a la sociedad como uno de los pilares del sistema tripartito del republicanismo argentino y, tras largas horas de estudio y meditación, llegó a la conclusión de que a Bonadio había que decapitarlo y poner su cabeza en la puerta de los tribunales federales de Comodoro Py.
Un poco más tibio, Marcelo Fuentes, denunció a Bonadio por enriquecimiento ilícito. Fuentes es todo un caso aparte y si usted, eventual lector, no tiene la más puta idea de quién es, se debe al sencillo hecho que nunca existió en la política hasta no hace mucho. A fines de los años sesentas y principios de los setentas, era de los que militaban por la Patria Socialista dentro de ese hermoso oxímoron que algunos han dado en llamar «peronismo de izquierda». Según sus propias palabras, que Perón los expulsara del Congreso, de la Plaza y del Partido, «lo decepcionó». En vez de buscarse un lugar político que acogiera su ideología, mandó todo a la mierda y se volvió a Neuquén a vivir de la profesión de abogado. Fuentes dice que en 2003 se volvió a enamorar de un proyecto y por eso se sumó al kirchnerismo. Cosas de la vida, los archivos dicen que en realidad entró a la Nación en 2002, durante la Presidencia de Duhalde.
Quizás tantos años de abogado le quitaron el sentido de justicia y lo convirtieron en defensor de lo indefendible. Por eso es que no tuvo ningún drama en denunciar al juez Rafecas por haber cometido el error de sospechar que había algo raro en que un vicepresidente fuera dueño de la impresión de papel moneda luego de una quiebra fraudulenta.
Es tan firme el compromiso de Fuentes con los más necesitados que en el Consejo de la Magistratura fue quien impulso el juicio político a los magistrados que fallaron a favor de que los gorilas de los jubilados cobren lo que les corresponde. Era obvio que no iba a tener demasiado drama en cargar contra otro juez por decir lo que todos sabemos desde hace más de una década: que no hay forma de que un hotel vacío dé ganancias y que no hay ley de la naturaleza que explique de un modo medianamente cercano a la razón cómo una mina que sólo trabajó de recepcionista del marido y de empleada pública, tenga la fortuna que tiene.
Desde este humilde espacio intentamos averiguar infructuosamente por qué Fuentes no tuvo la misma velocidad para denunciar al juez Norberto Oyarbide, pero sospechamos que la velocidad con la que el magistrado archivo todas y cada una de las denuncias contra Néstor y Cristina, le dieron vértigo y quedó mareado antes de llegar a la mesa de entradas.
Probablemente, lo más interesante de esta semana sea que, tras toda esta joda, sale a la luz cuál es el interés de reventar el Código Procesal Penal cuanto antes para que los Fiscales sean los encargados de manejar estas cuestiones: carpetear es fácil, pero ya están cansados.
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Jueves. Mientras tanto, el país se debate entre los que consideramos un exceso que se les pague un sueldo a los travestis por trabajar de travestis, y los que tildan de nazis a los que consideramos un exceso que se les pague un sueldo a los travestis por trabajar de travestis.