Fin de Campaña
Se nos fue la campaña electoral con menos onda desde la fórmula Sarmiento-Alsina de 1868, que se impuso en las elecciones mientras don Domingo paseaba por Estados Unidos. Ya en aquel entonces el protagonismo del candidato a vicepresidente fue fundamental durante la campaña, a pesar que tenía casi nula injerencia en el gobierno. Si bien se desconoce algún pasatiempo referente a la interpretación musical, algunos historiadores coinciden en que, en tal caso, el candidato a vicepresidente de Sarmiento, «habría sido igual de pedorro» en la ejecución de las seis cuerdas que cualquier otro político que se la quiera dar de pulenta por tener amigos músicos. Idéntica apreciación tienen del nivel de convencimiento para con el electorado, lo cual conllevaría a una patología presente en varios candidatos a presidir el  Congreso Nacional: candidato que Alsina apoyó luego de bajar su propia candidatura, candidato que perdió las elecciones, la ropa, y la integridad física.

Aunque por razones cronológicas históricas se cree que Adolfo Alsina difícilmente pudiera desplazarse en motocicleta, los estudiosos y alpedistas de las biografías de antaño son unánimes al afirmar que no fue el único caso de la historia argentina en que tuvimos un vicepresidente de curriculum vitae dificil de auditar. «Adolfo venía de otro palo ideológico, un tanto más contrario a los principios consagrados y sostenidos por los gobiernos nacionales posteriores a 1853, y si bien no cortaba ni pinchaba, ya había sido lo suficientemente avivado como para abandonar el liberalismo y seducir a los sectores populares», refirió una de las fuentes consultadas, en clara alusión a su rol como diputado opositor al oficialismo que integraba en los papeles.

Como el partido que había abrazado en su juventud contaba con menos imagen positiva que Obama cayendo de sorpresa en una reunión del Tea Party, Alsina Jr. fue más audaz y fundó su propio partido. Si bien, en la actualidad, podríamos encontrar similitudes mucho menos ambiciosas, no faltarían candidatos capaces de dejarse los bigotes largos, ponerse una campera de cuero y salir a cantar «La Montonera» de Serrat, con tal de convencer a alguien de su espíritu revolucionario. Aunque al día de hoy nadie sabe bien si el hijo de Valentín Alsina fue poco, medio o bastante garca, lo cierto es que nos dejó el primer tendido telegráfico del país y las políticas de expansión de las fronteras sobre el indio, además de haber financiado -con plata de la Nación y venta de tierras- la mayoría de las infraestructuras provinciales. Habiendo luchado contra el Urquiza, y luego contra el liberalismo buscando alianzas con…Urquiza, que haya llevado al país a una nueva guerra civil y gastado fortuna en una zanja inútil para espantar la amenaza india, son detalles mínimos en comparación con su gran espíritu rosquero y su espíritu joven, más allá de alguna que otra macana que no merece ser juzgada a la luz del siglo XXI, y que hicieron del primer Adolfo uno de los tipos más populares de la política de entonces.
Respecto del contexto histórico mediante el cual se llevaron a cabo las elecciones de 1868, los grosos de la historia sostienen que si bien era normal que metieran la manito en la votación y sus cómputos, la inexistencia de una oposición que lograra convencer a alguien, la proliferación de candidatos compitiendo contra otros del mismo partido y el total desinterés de un gran sector de la población, habrían hecho de la jornada electoral una excusa para zafar de la familia un par de horas, más que una fiesta democrática. De todos modos, podría decirse que con fraude, proscripción y voto acotado, los ciudadanos de aquel entonces corrieron con una gran ventaja: no se tuvieron que fumar 180 días de spots publicitarios y anuncios pedorros de candidatos pedorros, a toda hora, invasiva y compulsivamente. Suponemos que la inexistencia de la televisión, la radio e internet, habrían contribuido a la tranquilidad mental de la población, para fortuna de los candidatos que no veían la necesidad de violar muchas normas electorales, aunque poco les hubiera importado hacerlo entonces, más tarde, mucho despúes, y tampoco les importa ahora.
El artículo 64 quáter de la Ley 19.945 -modificado por la Ley 26.571 de hace un par de años, no más- establece que está prohibido durante los quince días anteriores a la celebración de la elección general, «la realización de actos inaugurales de obras públicas, el lanzamiento o promoción de planes, proyectos o programas de alcance colectivo y, en general, la realización de todo acto de gobierno que pueda promover la captación del sufragio a favor de cualquiera de los candidatos a cargos públicos electivos nacionales.» La loca linda de la Presi, que según ella, siempre fue una revoltosa, tomó la iniciativa de pasarse por el totó la legislación que su propio gobierno impulsó, y participó de cuanto acto se le cruzara, así se tratase de la inauguración de un puesto chipacero en Puente La Noria. 
Diez días antes de la elección general, Cristina fue a Florencio Varela a dar cátedra de economía internacional, hacer cuentas de todo lo que se inauguró en el Partido y convocar a seguir trabajando entre todos. Un par de días después, tiró unas palabritas por los sesenta años de la televisión, donde le pidió lealtad a la gente, además de recordar que podrían volver los cucos mercantilistas, y terminó convocando a los argentinos a que sean parte del proyecto de país, mientras hacía referencias -a su manera, no pidan mucho- a la historia del peronismo. Tanta referencia partidaria tenía un destinatario clave y, por si quedaba alguna duda, le pidió a la dirigencia sindical que esté a la altura de las circunstancias. Un par de horas antes, Hugo Moyano había celebrado el Día de la Lealtad Peronista, y le dedicó unas palabras a la Presi, a quien le pidió que cumpla con la doctrina peronista y empiece a construir casas de verdad y para la gente que trabaja. 

Paréntesis: 

El Día de la Lealtad Peronista, que conmemora la movilización del 17 de octubre de 1945 para exigir la libertad de Perón, hace 56 años que es una fecha complicada. O por proscripción, o por enfrentamientos internos, desde hace tiempo se ha convertido en el día testigo para saber cómo se encuentra el movimiento. Todos creemos tener el peronómetro, pero hasta en esto hay límites. Que entre el empresario polirubro Hugo Moyano y la empresaria polirubro Cristina Fernández, se pisen la cola del vestido en medio del carnaval carioca, hace que todos -propios y ajenos- nos caguemos de risa. Que Moyano se acuerde de cuestionar al gobierno después de ocho años, es un chiste casi tan gracioso como que Cristina diga que «antes era alpargatas si, libros no, y ahora tenemos zapatillas y libros» mientras no podemos comprar ni la revista Orsai. Pero fue una linda postal. Eso es lo que quedó de lo que alguna vez fue el partido más poderoso de la Argentina: un enjambre de agrupaciones sin ideología, que tratan de gorilas a los viejos peronistas, quienes tildan de malformación del peronismo a los novatos, quienes desprecian la conducción del sindicalismo, quienes están divididos entre sí. Todos pasaron el día de la Lealtad como pudieron/quisieron/intentaron, por su lado, separados, y puteándose. Los felicito, dado que han conseguido lo que los antiperonistas siempre quisieron y no pudieron: convertir al justicialismo en una fantochada, un esbozo caricaturezco de lo que alguna vez fue y una falta de respeto a lo que pudo haber sido. 
Continuamo
s…

El martes pasado, Cris estuvo en Gualeguaychú, donde además de dar consejos a los países del primer mundo -«cambien de médico, cambien de remedio»- mencionó a «Él», hizo proselitismo partidario barato y berreta al recordarle a la gente que el PJ fue quien les dio derechos laborales, y finalizó posando cual Reina de la Comparsa, con lo que nos quitó otro chiste más. 

En el cierre -oficial- de la campaña -oficial- Cristina moqueó, recordó nuevamente a «Él», y llamó a la conciliación de todos los argentinos que deberían entender de una buena vez que ella gobierna para todos, incluso los garcas inconformistas de siempre. También sostuvo que no le guarda rencores a nadie, pero que estaría bueno que ahora «sean inteligentes» y se pongan de su lado. Luego elogió al Amado Candidato, porque tiene la fuerza de la alegría, ya que anda en Harley y toca la guitarra -no es joda- para finalizar con una alusión a Cleto Cobos, al afirmar que Boudou será un vice que garantice institucionalidad: «esta vez es en serio». 
Ayer volvió a la transgresión. En un acto en la fabrica de pastas Lucchetti -posta, no estoy jodiendo- en Tortuguitas, manifestó que «antes la gente se anotaba para pedir planes sociales y hoy se postula en las fábricas para ocupar puestos» -no, esto tampoco es joda- para luego pedirle a todos que la ayuden. Mientras algunos analistas políticos intentaban descifrar a qué se refirió al afirmar «cuando después de conocerte ocho años te siguen apoyando tiene un mejor sabor, gusto y consecuencia», Cris se comprometió a aprovechar las oportunidades para convertir al país en líder agroalimentario, para la debacle ideológica de los monitos que se pasaron los últimos años cantando contra los agrogarcas por querer volver al modelo, valga la redundancia, agroalimentario.
Diez días violando permanentemente las normas vigentes sobre propaganda política previa a una elección. Así y todo, debo agradecérselo, sino la espera de la fiesta cívica sería un embole. No es que no quiera hablar de las otras campañas, pero convengamos que no hay forma de remar una publicación después de ver los spots de bajo presupuesto del Alberto, la nula onda de Duhalde, el mea culpa continuo de Lilita, y el mensaje de Ricardo Alfonsín destinado sólo a su partido.

Y encima la sorpresa de estas elecciones pueden ser los socialistas y el Frente de Izquierda…me la quiero cortar.

Bitácoras 2011:

Como bien saben, estamos entrando en las últimas dos semanas del período de votación de la edición 2011 de los Premios Bitácoras, evento español que galardona a los mejores blogs -bitácoras en la tierra de Zapatero- de habla hispana. Y como bien saben, un jurado compuesto por especialistas de distintas nacionalidades, eligen al ganador de una terna a la cual se accede mediante el voto del público. Esta semana, el blog vuelve al primer puesto de las votaciones y es gracias a ustedes, mis queridos chichipíos, los que coinciden conmigo y los que contreras que, a pesar de putearme, consideran que merezco competir y han tenido la deferencia de darme el voto.

Si aún no votaste, o querés contarle a un amigo, tío, primo, amante, vecino o dealer, el método es mucho más sencillo que en ediciones anteriores. Hacés click en la imagen de abajo -o en la que se encuentra en el extremo superior izquierdo de la barra lateral- y te dirige a la página de votación. Allí, votás por este sitio en la categoría «Mejor Blog Periodístico» -si llegás por estos links, lo normal sería que ya aparezca la dirección anotada en la categoría- y le das votar. Es entonces que la página te pedirá que te valides con una cuenta de Facebook o Twitter. Una vez que lo hiciste, la votación estará hecha y podrás notarlo porque el sitio aparecerá resaltado en verde en su categoría.

Si te parece muy complicado, no te asustes. No lleva más de dos minutos y es tan simple como el sistema de boleta única.

Y ya que hablamos de boleta única, sería un gran gusto que colocaras un voto a Los Sin-Logismos de Bugman en Mejor Blog Personal y a Crear Conciencia en Mejor Blog Social-Medioambiental, dos sitios de dos amigazos con quienes hacemos campaña conjunta, hasta que haya que repartir los cargos. Como siempre digo, no se si ganaremos, pero viendo el favoritismo del que han gozado los españoles a la hora del galardón en las últimas ediciones -por no decir todas- bastante divertido sería ocuparles los podios y que tengan que evaluarnos igual.

Votar en los Premios Bitacoras.com

Viernes. El plomero que contrató el consorcio para reparar la cañería de agua corriente, rompió la cloacal. En cuanto me tape la mierda, les cuento qué se siente, así van teniendo una idea.