Flor de Candidato
Hay cosas que llaman la atención por sus anomalías. Es normal que en cualquier gobierno hayan críticas. Es normal que las críticas sean destructivas. Es normal que el Gobierno no se haga eco de ello, si es que las cosas les sale bien. Ahora, partiendo de esta base, es que se entiende que haya tanto pelotudo dando vueltas en la red defendiendo la venta de calamares en puestos callejeros del Gobierno Nacional en la estación Del Viso.

Payasos en el sentido correcto de la palabra, que en el último gobierno de facto no la pasaron tan mal laburando por todos lados y que en la nefasta década del `90 se dieron el lujo de viajar a Europa, ahora devenidos en soportes intelectuales de un Gobierno que tiene como próximo objetivo imponer el consumo de ancas de rana entre la clase media. Resentidos incapaces de ganarse 20 mangos honestamente en la calle, que cuentan las monedas para comprar cigarrillos de tercera marca, pero que ahora abrazan al kirchnerismo por que sienten que el Gobierno Nacional representa mejor que nadie los ideales del socialismo. Pero el resentimiento no lo pueden esconder demasiado y ante la carencia de argumentos sustentables, salen a entregar ficha y curriculum de quienes piensen distinto que ellos.

Nuevo Plan para la reactivación económica, la suba del poder adquisitivo y la reinstalación de la marca Argentina en el mundo: Merluza a 12 pesos en tres ferias itinerantes del Conurbano.

Viejos boludos que en algunos casos, hasta son docentes de nuestros hijos, que confunden peronismo con marxismo y chavismo, victimizando a Guillermo Moreno, quien ahora es una carmelita descalza víctima de las operaciones mediáticas del monopolio multimediático, mientras el resto nos tenemos que fumar que otros boludos que antes cobraban sus buenos mangos del mismo monopolio multimediático, ahora nos bombardeen desde 6 en el 7 a las 8, Duro de Domar y TVR en dos canales a la vez, en tres radios de AM, sin contar la radio de las madres, en 3 FM, Página/12 y Revista 23.

Ahora los veo como envalentonados. Parece que realmente estan en otra, como el desertor a punto de ser fusilado, cagados en las patas, pero con la frente en alto y diciendo boludeces. Otros hasta cobran por ello. Verlo a Orlando Barone hablar es igual a escuchar a un enfermo terminal en medio de los efectos de la morfina. Sabe que palma en cualquier momento, pero su mejoría momentánea lo hace creerse que está para jugar la final de la Champions League.

No es la mamá de Ignacio Copani. Es Orlando Barone.

Estas semanas los ví pasar del julepe padre que les dio en el Senado hasta que la oposición hizo lo mejor que sabe hacer. Cagar las oportunidades. Ahora están envalentonados. Zafaron del Knok Out y van para adelante esperando llegar a la definición por puntos. Los vi defender a Moreno de las acusaciones por frenar las exportaciones de carnes vacunas. Los vi ofuscarse porque el Grupo Clarín no mandó cámaras a cubrir como llenaban la Plaza de Mayo espontáneamente. Paradojas de la vida. Para llenar la Plaza sin dejar manchones, se necesitan unas 300 mil personas sin apretarse. Con 15 mil pretenden aparentar la convocatoria de Perón el 17 de Octubre de 1945, dónde se aglutinaron más de un palo de personas.

Pero quiero verlos cómo hacen para defender a Florencia Peña como candidata del Frente Para la Victoria por la Capital Federal. Les juro que no es joda esta posibilidad. Ya están encargando sondeos al respecto. Obviamente que frente al candidato anterior del FpV en Capital es un avance. La ex Pechocha tiene la misma calidad intelectual que el ACV de Filmus, su capacidad laboral está igual de sobrevalorada, pero es un poquito más conocida. Un golazo. Con Scioli como candidato a Presidente, Moyano para la Provincia de Buenos Aires y D`Elía secundándolo, el equipo está garantizado, no tenemos mucho que preocuparnos.

Se impone la moda Mundo Marino. Poner cara de focas y aplaudir como pelotudas ante el público que se caga de risa de ellas.
Y ahí están los forros oficialistas, que cobrando sueldos de arriba de 90 lucas piensan que es horrible lo que le están haciendo a la Compañera Cristina, que de tan tapada de laburo que se encuentra, no le queda otra que salir a vender pescado y calamares en una feria itinerante. Faltan que le sumen algún que otro payaso para acompañarla y listo, el circo se blanquea de una vez por todas.

Pero mientras ellos creen que todo es un experimento, que habría que probar qué onda esto de Moyano Gobernador. Que por qué no darle una chance a Florencia Peña para candidata a Jefa de Gobierno (por el amor de Perón ¿A quién carajo se le puede ocurrir?) O por qué no dejar que las cosas fluyan y ver que puede hacer Scioli en la Presidencia de la Nación. Total, nosotros somos conejillos de india. Qué más da tener a un Camionero de Gobernador, una actriz de poca monta de Jefa de Gobierno, un piquetero de Presidente de la Legislatura Provincial o a un motonauta de Presidente si, según los intelectuales afines al kirchnerismo, a este país lo quieren hundir los mismos enemigos del Gobierno de Perón.

«Me hice Kirchnerista por espanto.» Ricky Forster. Filósofo, oportunista y crítico del que quiere llegar a fin de mes.
Sinceramente, no se bien a cuáles enemigos se referirán con esa afirmación. ¿La UCR, dividida, debilitada y sin poder? ¿Las Fuerzas Armadas carentes de fuerza alguna para voltearse ni siquiera entre ellos? ¿Los partidarios de la dictadura, como Alicia Kirchner, Directora de Acción Social en Santa Cruz durante el Gobierno de Videla? ¿Los medios de comunicación que son menos creíbles que Scioli cantando la Marchita? ¿O se referiran a la Izquierda, durante los gobiernos de Perón se dividió entre los que se aliaban a la embajada norteamericana o los que atentaban contra el propio Gobierno democrático? No se bien a quiénes se referiran. Pero mientras lo veo a Forster justificar desde el intelecto las manos con olor a merluza de la Presidente, me doy cuenta que se olvida de algo. Entre los enemigos de Perón, estaban los intelectuales del momento. Gente como él, bah.

Jueves. No queremos a Florencia Peña. Si nos van a poner una boluda, que nos pongan a la Lopilato.