Juventud Iluminada
Viernes. 19,00 horas. Sentado en el 24 rumbo a Almagro desde La Boca, a la altura de Tribunales sube un grupo de adolescentes tardíos, jóvenes adultos, entre los que había tres muchachas y dos flacos. El monólogo masculino era notable y la disertación improvisada mostraba más a un león tratando de conquistar que a alguien ducho en lo que estaba hablando. Moyano busca proteger a los Sindicatos de laburantes frente a los otros, eso es lo que molesta. Mi cerebro entró en colapso recordando el concepto de sindicato, la definición de laburante y cuáles serían los sindicatos de quienes no laburan. Me tranquilicé suponiendo que los Centros de Estudiantes Universitarios habían conseguido la personería gremial antes que la CTA y seguí escuchando tranquilo.

El locuaz muchacho –pelo crecido, jeans, zapatillas de lona, morral- me hacía acordar bastante a mí mismo a esa edad, aunque un poco más bajo. Sin embargo, hablaba una sarta de pelotudeces que el viaje se tornaba bastante entretenido. Era cuestión de tiempo que el boludeo lo llevara a la Ley de Medios Audiovisuales. Y, obviamente, sucedió. Acá, lo que hay que conseguir es demostrarle a la gente lo que es el grupete ese. Que abran los ojos y vean cómo les mienten en la cara. Que vean que ese “periodismo independiente” –las comillas fueron dibujadas en el aire- cobra para que digan lo que sus jefes les mandan por rencor y para esconder negociados. La ilusión de encontrarme ante pibes que hablaban en contra de la frontera trazada por Gvirtz al servicio de la Presidencia con Duro de Domar, 6,7,8 y TVR, se desvaneció cuando escucho la definición monopolio gorilón. Efectivamente, estaba ante un grupo de pibes de la joven vanguardia iluminada de nuestra querida patria que, tal como dijeron después, suponían que había que frenar al grupo Clarín que no hacía otra cosa que lavarle la cabeza a la gente y que, como suponían ellos, el mayor peligro son los niños que van creciendo con lo que ven en la tele hoy en día.

Con esta definición en mente me puse a pensar como se habrán críado estos chicos que en diciembre de 2001 tendrían, como mucho, 10 años e intenté prolongar la línea hasta los que hoy tienen 30. Probablemente, los más viejos se hayan críado leyendo la Anteojito, la Billiken o, los más jóvenes, la Genios de Clarín. En la tele habrán visto desde El Agujerito Sin Fin –con Morgado, María Eugenia y Prol incluídos- a Flavio Palmiero, Xuxa, Caramelito en Barra, Rebelde Way, Chiquititas, Amigovios y Son Amores, todos repartidos entre la grilla de Telefé y Canal 13. Seguramente se copaban con Un Sol para los Chicos y el domingo a la noche no los movían de Fútbol de Primera. También es probable que los varones hayan armado algún equipo del Gran DT y que de Clarín leyeran solamente los chistes de la contratapa y los dibujos de Quino, Caloi y Fontanarrosa en la Viva.

Si los medios quisieron lavarles la cabeza a los chicos de toda una generación, evidentemente, fallaron.

Pero ahí están, convencidos de lo que hacen, aunque fuera distinto a lo que pensaban hace unos meses atrás. Estudiantes de periodismo militando por una Ley antimonopólica que se mueren de ganas por entrar a laburar en cualquier canal sin importarles si es público o privado. Mocosos que dificilmente sepan lo que es ganarse un mango en la calle, pero que con una bandera que dice Todo Negativo paseando por la Plaza de los Dos Congresos, sienten que están combatiendo en Sierra Maestra.

Adolescentes que hasta hace un año atrás, puteaban cuando la Profesora de Historia hacía lo que podía tratando de que entendieran el rol de El Callao en la economía del siglo XIX pero que ahora hablan de los paradigmas históricos de la República Argentina y reivindican la segunda emancipación de la patria promovida por Cristina desde su oratoria, sin darse cuenta por desconocimiento -no así ella, que lo hace de turra, nada más- que es un concepto que ya fue utilizado hace 65 años.

Jóvenes que en el afonsinismo saltaban de un huevo al otro del padre y que de Yrigoyen sólo saben que es una calle que termina en Plaza de Mayo, hablando del espíritu golpista que desde su nacimiento ha acompañado a la Unión Cívica Radical. Pendejos que al igual que sus pares de hace 40 años, piensan que el socialismo, peronismo y comunismo son la misma cosa.

Infantes que cuando Fidel dejó el poder tras casi 50 años todavía estaban en el Colegio, que ahora vienen a hablarnos de que podrán cortar todas las flores, pero nunca detendrán la primavera, mientras reivindican el espíritu setentista, una época en la que sus propios padres estaban pintando los techos de la habitación por la noche.

Pero de tanto copiar cosas que ya han pasado, hay algo que también están repitiendo. Se han convertido en idiotas útiles.

También le pifian al cuestionar a todo aquel que no tenga el nivel intelectual que ellos. Hoy por hoy, Amalia Granata es motivo de revolución en las oficinas. Gente en contra de un gato con el cerebro de una nuez que viene a cuestionar a un Jefe de Gabinete. Gente a favor de una mina que habla desde su conocimiento de ser argentina, vivir y consumir en este país. En fin, si la única persona que puede poner incómodo a Aníbal Fernández es la Granata, caímos bajo. Muy bajo.

Cuando es normal decir que no se puede pensar a los 40 como a los 30 o a los 20, se recurre siempre al latiguillo de que si a los 20 no sos comunista, sos un insensible; si a los 30 sos comunista, sos un idiota. Nunca lo vi así. Los pensamientos son de uno y dudo que cambien. Lo que varía es la forma de ver el mundo en base a nuestras necesidades y objetivos a corto, mediano y largo plazo. Yo no era comunista a los 20, mucho menos lo soy ahora. Pero era obvio que pensaba que podía cambiar el mundo, que mi verdad era la única. Ahora me conformo con ser feliz.

Y vos ¿Cómo veías el mundo a los 20?

Martes. Rocco Sifredi se declaró Gay. Este mundo ya no es lo que era.