Lo que nos Dejó la Semana
El lunes Hebe de Bonafini fue al Museo de la Memoria a lanzar «Las Cristinas», que son como Las Ketchup, pero estas saltan como monitos sólo para aplaudir cada gansada dicha por nuestra Mandataria. Al mismo tiempo, Néstor le marcaba el terreno a Moyano en otro acto, mientras que D´Elía se puteaba con Szpolski a través de twitter. Si, si había algo más raro que ver a D´Elía utilizando las herramientas de comunicación del imperialismo, era ver como se puteaba con el dueño de los diarios oficialistas para ver quién era más kirchnerista. El de la cole lo acusaba a la chancha de La Matanza de ser aliado del homofóbico y misógino líder iraní. El líder piquetero le preguntó a Szpolski cuántos millones costaba su militancia. Una ironía con una confesión que ningún Fiscal agarró.
La semana fue más entretenida aún. Cristina entrando al salón para hablar en cadena nacional con la Marchita de los Muchachos Peronistas, poniendo sonrisa socarrona, arrabalera, diciendo que sentía que estaba entrando a la cancha. Bien de antiperonista, comparando la expresión popular con el gronchaje futbolero. Tamaña presentación para anunciar que la jubilación mínima se va a la suculenta suma de 1.100 pesos.
Lo más lindo de todo esto, es la indiferencia de todos. A nadie le importa más nada que venga del Gobierno Nacional y todo se diluye. La grandilocuencia que quisieron darle al anuncio terminó quedando en el lugar que se merecía. Las noticias más importantes del día fueron la renuncia de un Director Técnico y las declaraciones de Graciela Alfano, quien confesó que militó en la resistencia peronista. Al principio me cagué de risa, pero después me acordé que si Cristina fue militante Montonera y Néstor luchó por los derechos humanos en la última dictadura, Graciela Alfano tranquilamente podría haber estado maniobrando una antiaérea en la Plaza de Mayo durante los bombardeos de junio de 1955.
El Canciller Héctor Timerman demostró una vez más que está para cosas mucho más importantes que hacer gestión pública. Él esta para boludear y provocar a los demás. Lo acusó a Leuco de haberle pedido ser intermediario con Néstor para obtener algún dinerillo de pauta oficial para su programa a principios de la gestión de Kirchner. Hasta allí nada del otro mundo, ninguna costumbre que no se conozca en el mundo del Periodismo. Leuco reaccionó como si le hubieran tocado el culo a la jermu e hizo su descargo. Por momento debo reconocer que me reí mucho de las cosas que le decía a Timerman, pero al final me pareció al pedo. Es Timerman, no jodamos. No te estás puteando con Charles De Gaulle, es Héctor Timerman. Al final, es la palabra de uno contra la de otro.
Por suerte, siempre quedan grandes bastiones para sostener la particular visión del peronismo que tienen los kirchneristas, como es el caso de Juan Cabandié. Ayer, Juanito dijo que el se definía Peronista, Maradoniano, Populista, Negrero y que si tenía que elegir entre Civilización o Barbarie, se quedaba con la Barbarie. Un capo. Después se dio cuenta de la bestialidad que se mandó e intentó un esbozo de corrección al decir que no es negrero, sino negrófilo. Y les juro que no es joda. Tampoco es de extrañar demasiado la cosmovisión de un tipo que tiene como referente del peronismo a Daniel Filmus, un tipo de militancia comunista que fue funcionario de Grosso y terminó abrazando el antiprocesismo de los últimos años, siendo el Partido Comunista el que más se calló la boca ante las aberraciones cometidas por el último Gobierno de Facto.
Mientras debatíamos si Juan Cabandié debía impulsar un proyecto que convierta deporte nacional la escupida de semillas de mandarina por la ventana del bondi, o la implementación de algún sistema impositivo que subvencione la compra de celulares para los musicalizadores del transporte público -siempre tan dispuestos a hacernos degustar la maravilla del cumbiatón- la Gobernación Chaqueña retiraba de circulación una serie de libros educativos con un nivel de poesía erótica digna de enfermos mentales.
Como broche de oro, en el Senado descubrieron la pólvora. La Senadora por Corrientes Josefina Meabe de Matho dijo que el Ejecutivo usa un mecanismo que la oposición no puede solventar. Como nadie le entendió, saltó Felipe Solá diciendo que el Gobierno sale de Shopping. Amado Boudou salió a desmentir fehacientemente los dichos de Solá, diciendo que se hace el cómico con esas acusaciones. Cuando escuchó la palabra «cómico» saltó el Canca Gullo como si lo estuvieran llamando y tiró que Felipe se está pareciendo a Carrió y que sus acusaciones le quitan seriedad a la política. Hay que ser más serio, llamándose peronista cuando se amenazó a Rucci diciéndole que lo iban a matar. Eso sí es seriedad.
Viernes. Había una vez un circo.