Los tapados
Miguel Pichetto y Héctor Recalde -el padre del nene que juega a los avioncitos con la nuestra- se sintieron tocados, valga la redundancia, por la tapa de la revista Noticias en la que aparece Cristina en un acto fisiológico que, estimamos, habrá tenido alguna vez en su vida, como el resto de los mortales, con la clara excepción de Ricardo Forster. La portada del semanario es, en sí, un recorte del videoclip de un grupo bastante fulero de música autodenominado «Los Rockadictos,» y ha generado un revuelo tan ridículo como gracioso. A algunos les molestó que aparezca la Presi midiéndose el aceite. Otros se molestaron porque la dibujaron con cintura. A mí me llamó más la atención que en lugar de la estatua de San Martín aparezca el mamerto que canta, con parche en el ojo y todo, y que la plaza estuviera completa. Se ve que hace tiempo que no pisan el país y aún no se enteraron que la Plaza se encuentra nuevamente dividida al medio después de ciento veintiocho años -cuando fue demolida la recova- por motivos que aún se desconocen, aunque sospecho que tiene algo que ver con eso de moverse en helicóptero y no pisar la calle ni para comprobar si los que están durmiendo en la puerta de la Afip son pobres o potenciales asesinos de Echegaray.
En los últimos nueve años, la revista Noticias ha dado motivos de sobra para que el gobierno pudiera aprovechar la boleada y saliera a aclarar los tantos. No salieron a responder cuando dijeron que Cristina muestra un país falso, con Fátima Florez caracterizada como reencarnada, tampoco lo hicieron cuando publicaron una nota a Schoklender en la que el exhijo de Hebe prendió una turbina sobre una pileta de bosta. Mucho menos aclararon tanto alguno cuando acusaron al gobierno nacional de querer voltear a Scioli, ni tampoco dijeron ni mu respecto de todas y cada una de las tapas dedicadas a Boudou. Sin embargo, cuando se tocó el tema del sexo, el gobierno progresista, el de las igualdades, el del quebranto de los tabúes, puso un grito tan en el cielo como el que pega la caricatura de Cristina en el momento cúlmine de la frotada.
«La citada publicación constituye una ofensa a la dignidad de la mujer y a la investidura presidencial» afirma Pichetto, al tiempo que agrega que «se persigue como único objetivo el afán de denigrar y ofender.» Está claro que Máximo y Florencia no son el mejor ejemplo para hablar de lo necesario de la actividad sexual como método biológico imprescindible para la preservación de la especie, pero es hora de que le expliquen a Pichetto que a los bebes no los trae ninguna cigüeña ni salen de ningún repollo, que Cristina es o fue una persona sexualmente activa, que la satisfacción de deseos sexuales es algo absolutamente necesario para la salud mental y que el orgasmo femenino sólo es considerado un insulto en algunas ramas fundamentalistas del islamismo. Por otro lado, sería interesante que explique por qué es denigrante un dibujo de la Presidenta sugiriendo un acto sexual y, en cambio, no pasa nada cuando la arquitecta del Nilo le pregunta a un obrero -por televisión y a las cinco de la tarde- si se empoma a la compañera. ¿Cuál es el problema de ver a Cristina barnizándose los dedos -más allá del aumento de probabilidades de sufrir pesadillas- si es la misma mina que nos dice que pudo comprobar con Néstor que «la carne de cerdo es más afrodisíaca que clavarse un viagra»
Ahora que quedó claro que lo único que preocupa es que se note que Cristina es mujer, podemos dar por descartado que se le dé el mismo trato de importancia a cuestiones tales como la inflación, la inseguridad, la prohibición del ahorro y otras cosas por el estilo. La única posta hoy pasa por temáticas tan serias como la reforma al código electoral. El voto sub-18 ya es un hecho, al igual que el de los extranjeros, sólo resta definir si en las elecciones habrá mesas especiales para adolescentes con cejas depiladas, y otras con traductores portugués-castellano para que esos adorables angoleños puedan votar por la continuidad de la producción de cosechadoras que no funcionan, destinadas a un país que no nos importa. 
En este orden de prioridades es lógico que cualquier funcionario pueda salir a decir la gansada que se le venga en gana, primero porque las prioridades las miden en cajas recaudadoras y, segundo, porque los ejemplos de la conducción están para seguirlos. Si Cristina dice por cadena nacional que «las restricciones son un mito urbano», Boudou puede afirmar muy suelto de cuerpo que este gobierno «no está desguazando al Estado,» como si todavía quedara algo del Estado para desguazar y que no sea una mera construcción figurativa. Decir cualquiera no es la gran cosa, más si la Presi afirma por Cadena Nacional que su gestión es «profundamente democrática» y que por eso no le pone «0800 a nadie», y mucho más, aún, si lo hace en la misma semana que envió a un Teniente Coronel del ejército al frente de doscientos gendarmes para que se lleven en cana a Campo de Mayo a un grupo de trabajadores en manifestación. 
Está más que claro que las animaciones de los eventos empresariales ya no son lo que eran, pero eso de poner a Cristina a explicar sobre la flexibilidad y el virtuosismo del modelo a la hora de los postres en la cena por el Día de la Industria, es como mucho. Se ve que el chasco salió lindo y decidieron retransmitirlo -después del fóbal, lógicamente- para que todos puedan atragantarse desde la comodidad de sus hogares. Al finalizar, y luego del agradecimiento de la Presi a Osvaldo Cornide, los genios de la Unión Industrial Argentina -rejunte de bebedores perpetuos de la teta del Estado y cuyo concepto de competitividad radica en prohibir a la competencia y/o devaluar- le dedicaron un spot en el que se leían las siglas «GenIA», las cuales obedecen a Generadora de Industria Argentina. Gracias a Dios, los cráneos publicitarios contratados a estos fines, no lo fueron al momento del anuncio del polo televisivo, porque las siglas de Generadora ARgentina de Contenidos Audiovisuales habrían quedado un poco fuerte. 
[NdelA: Joven argentino, si tienes entre 16 y 30 años, es probable que no tengas la más pálida idea de quién es Osvaldo Cornide. En caso de que pertenezcas a esta franja etaria y, además, milites en alguna de los vagones que componen el trencito de la alegría cristinista, es probable que tampoco tengas idea de quién es ese cristiano, pero probablemente supongas que es un tipazo porque la Presi lo adora. En cualquiera de los dos casos, te cuento que Osvaldo Cornide, además de ser presidente de la Came, es un tipo muy proactivo en materia de acción ciudadana. Su esmero quedó de manifiesto tanto en 1975, cuando calificó de «cobardes» a quienes se oponían a un eventual golpe de estado. Entusiasmado, repitió en 1976 al comandar el lock out patronal contra un gobierno constitucional. Contento con su rol cívico, felicitó a Videla por ser «el restaurador de la moral» y en 1981 fue uno de los que protestó contra un premio otorgado a Jacobo Timerman. Además de haber sido miembro integrante de la Comisión Afirmadora de la Revolución Libertadora -los psicópatas que derrocaron a Perón, bombardearon la Plaza de Mayo y fusilaron al resto- colaboró financieramente con los levantamientos carapintadas contra Alfonsín y Menem. Por si esto fuera poco, además de «premiar» a Luis Patti po
r su trayectoria, fue el que convocó a mediados de 2001 a aquel bocinazo en contra de De La Rúa. Lo que se dice, un tipo copadísimo, respetuoso de los Derechos Humanos, del orden institucional, de la Constitución Nacional y, por sobre todas las cosas, de la coherencia. Este payaso, además de peligrosísimo, es reivindicado por Cristina. Si quieres explicarlo, joven argentino, te deseo suerte]
En sintonía con la corriente de hacer reír a través de la televisión, los demás funcionarios no quisieron ser menos. De Vido juntó a varios intentendentes del conurbano, a un puñado de funcionarios de tercera línea, a tres ordenanzas y dos lavacopas, para pegarle a Paolo Rocca por haber dicho que Argentina perdió competitividad. Randazzo, por su parte, llamó a conferencia para anunciar que su plan para salvar a los trenes de la destrucción de su propio gobierno consiste en poner banderilleros, mientras designa al frente de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte a un tipo que cuando fue intendente de Chivilcoy ni siquiera se calentó en inspeccionar y habilitar la terminal de micros de su municipio. Finalmente, el broche de oro lo pusieron Bossio y Lorenzino, al justificar sus salarios con la presentación de unas diapositivas con las que le querían pegar a De La Sota. El dúo de funcionarios -que ya compiten por el premio al sueldo más al pedo de la administración pública- explicaron con esmero que los desbarajustes producidos en los últimos cinco años en la provincia de Córdoba son los verdaderos culpables de la crisis provincial, que el gobierno central se cansó de girar dinero durante esos mismos años, y que De La Sota prefiere buscar culpables antes que hacerse cargo de «no saber administrar su provincia.» Nadie les avisó que el gallego, si bien ya había gobernado Córdoba, asumió de nuevo recién en diciembre del año pasado. 
Y así, mientras nos fumamos a Abal Medina y su afirmación de que el problema de Córdoba es el régimen tributario regresivo, revisamos una y otra vez el ticket del súper para ver si entendemos qué pasó que esa cena para cuatro costó cien pesos y aún no se cocinó. Sacar cuentas no tiene sentido: si le restamos a lo que compramos el 21% de IVA y el 24% de inflación anual, con el resultado nos la rebanamos en juliana. Y si al revisar el recibo de sueldo nos avivamos que nuestros aportes patronales se han convertido -por desvío de función- en método de financiamiento del Estado para pagar sus pelotudeces -que si nos interesaran, las pagaríamos nosotros de nuestros bolsillos- y para cubrir agujeros de plata que nadie puede explicar sin incurrir en treinta delitos, nos daremos cuenta que el Gobierno Nacional cree que un sistema progresivo de impuestos es exprimir progresivamente al bobo que aporta, que estar en blanco es de pelotudos, que pagar impuestos sin chistar es de sumisos y que si no nos quejamos de verdad, nos merecemos medio siglo de kirchnerismo.
Martes. ¿Sacaste la cuenta de cuántos meses de salario girás al Estado en concepto de tributos?