Mansos
A esta altura del partido creo que todo me chupa un huevo por algún mecanismo interno que me bloquea la bronca para no volver a enfermarme. Estoy en una etapa de descreimiento del Argentino como ser con derechos. Siempre los tuvimos de re pedo, nunca nos importó un carajo de nada. Todo siempre fue un devenir de algunos pocos que nos cagaron y otros pocos que hicieron cosas en nuestro beneficio, pero jamás en nuestro nombre, total, siempre nos resbaló cualquier cosa que no fuera quejarnos en el kiosco de diarios, en el taxi o en la cola del banco.

El 28 de Junio de 2009, la ciudadanía le dio la espalda al no proyecto del kirchnerismo. El Gobierno Nacional lo tomó como una victoria a nivel nacional y salieron a decir que el 70% del electorado tampoco apoyaba a ningún otro candidato, sin hacerse cargo de que ellos son Gobierno. Con una actitud propia de psiquiátrico, niegan lo que se ve e imponen otra realidad.

El devenir de los meses fue acentuando todo lo que me revienta. Que la guita hay que redistribuirla, que los aportes de los laburantes son para todos, que el ANSeS dilapidó sus fondos en un par de meses en obras inconclusas, que las reservas son de quienes las junta, que la guita no es para pagar deuda, que la tarasca es para pagar deuda, que la Ley de Medios es para frenar el monopolio de la Gerencia de Campañas Presidenciales que fue Clarín durante décadas, que el tráfico de efedrina es culpa de todos menos de ellos, que la campaña no se financió con fondos del narcotráfico, que las valijas, que la CIA, que el Mossad, que la garompa de sus putas madres.

Julio Cesar Cleto Cobos, Alberto Fernández, Hernán Martín Pérez Redrado, Felipe Solá, Eduardo Duhalde, todos traidores de la peor calaña al no proyecto nacional y popular. Diana Conti imputada por la mafia de los medicamentos, Senadores que primero dicen una cosa, firman otra y votan una tercera.

Una tilinga de cuarta, una mina que miente sobre su propio pasado levantando el dedo contra todo aquel que hizo lo mismo que ella y su marido y se enoja cuando no le creemos lo que dice ahora. Una fabuladora que nos hicieron morfar como la mejor oradora, presidiendo un gabinete que nos hicieron fumar como el mejor cuadro político desde la creación del Concejo de Indias, que luego de despotricar con su voz insoportable en contra del Concenso de Washington y las políticas económicas norteamericanas el año pasado, este año andaba como quinceañera sin vestido buscando que Obama le diera cinco minutos camino al baño en un recreo.

Ahora nos trae la solución a los problemas habitacionales de la Clase Media con una línea de créditos hipotecarios para los que no entran en el Plan Federal de Viviendas. Ya no sé si lo hace de pura conchuda que es, o realmente se cree que lo hace bien. Prefiero creer la primera opción, porque al menos está en sus cabales. Turra, pero cuerda.

Una boluda a cuerda con el resorte vencido que piensa que a alguien le interesa la postura de ella en cuanto a la política nuclear del mundo, cuando en todos los diarios del Globo Terráqueo salen las visitas de D´Elía a Irán y de Cristina a Venezuela. Una auténtica militante de la supina pelotudez que supone que por que la aplauden un puñado de clientes o contratados, es la versión femenina de Charles De Gaulle.

Ahora presentó la solución al problema habitacional de la Argentina. Un préstamo hipotecario de hasta 360 lucas en pesos a 20 años, al 13% anual y tasa variable a partir del tercer año y sólo por el 80% del valor de la vivienda a comprar, y tomando el 30% de los ingresos de un grupo familiar, convertirá automáticamente en Gorilones, Desestabilizadores y Golpistas a los Urbegarcas que se pregunten como carajo hacen para garpar eso si el salario mínimo está en 1500 sopes mensuales. Eso sí, se encargó de aclarar que el Plan Federal de Viviendas no era para los asalariados.

Pero mientras el Tango 10 es utilizado por Flor Key para ir a un cumple en Río Gallegos, el resto de los mortales de ese territorio del cono sur entre Chile y Uruguay padecemos otro aumento a los combustibles –a qué se deberá ahora- mientras el dólar ya se vende a 4,10 en la calle.

En un país en el que Clarín fue el mejor socio del Gobierno Nacional y hasta el mismísimo Magnetto tenía la entrada libre a las oficinas de Néstor y luego se transforma en la encarnación de Belcebú, no llama la atención que se apruebe una ley de medios. Llama la atención la cantidad de pelotudos que apoyan al Gobierno por ello.

En un país en el que el clientelismo funciona hasta en el Congreso Nacional, donde todo se mide en un 150 para la moto, no es de extrañar que el Gobierno diga que la Asignación Universal por Hijo –sin un puto control- es el mejor modo de festejar el Bicentenario. Llama la atención que algunos digan que esto es un Gobierno Progresista.

Tengo los huevos llenos y creo que precisamente por eso, todo me resbala. Si a fin de año el dólar está a 4,50, la nafta a 4 el litro, un atado de cigarrillos a 6,50 el litro de leche a 3,50, un kilo de milanesas a 40 mangos y una vez al mes cobran lo que les alcanza para la quincena, jódanse. Como me jodo yo. Como nos jodemos todos, por quedarnos con cara de contentos mientras nos empoman en continuado las 24 horas.

El precio de la pasividad es excesivamente caro. Y de eso, en 200 años de historia no aprendimos una mierda. Todo lo que tenemos es de recontra pedo. Incluso esta democracia ficticia, que nos llegó de milagro, no porque la sociedad hay dicho basta. Pero evidentemente, funcionamos así. Aspiramos al ojete de que el capitan de este busque negrero, además de tirarnos las sobras para que morfemos contentos, alguna vez, quizás, nos afloje los grilletes. Y ese día, seguro, lo convertiremos en el mesías.

Viernes. Cuando hay hambre, no existe el pan duro: Nuestro peor estigma