Mentime que me gusta
Boudou no emboca una. Dijo que era un economista con onda, y aparece en bermudas con medias; intentó defender la industria nacional twitteando y saltó que lo hizo desde un teléfono importado; dijo que su vicepresidencia sería la mejor de la historia y en tres meses le hizo más daño al gobierno de Cristina que Julio Cobos votando en contra de la 125. Por si fuera poco, sólo cuenta con la defensa pública de Luis D´Elía y Carlos Kunkel. 
Siempre se notó a la legua que el tipo no era del palo político. Y aunque se tatúe las veinte verdades justicialistas en las nalgas, su oportunismo ideológico lo deschava tanto que puede reconocerse vía satélite, junto con el edificio del Pentágono y la Gran Muralla China. A esta altura del partido, ya tengo bien en claro que el peronismo es un charter que te deja en Balcarce 50, pero Boudou nunca pudo disimular. Se nota que nadie se lo fumó nunca.
En los últimos años hemos visto personas que se pasean por la Rosada luego de ingresar valijas con dólares con destino a una campaña electoral, hemos sido testigos de tres homicidios en el marco de una investigación a una empresa que se dedicaba al tráfico de efedrina y a aportar a la campaña presidencial de Cristina, presenciamos el caso Skanska, vimos a un expresidente utilizar información privilegiada para comprar dos millones de dólares un día antes de que se devalúe la moneda; vimos a Jaime llegar a la función pública con plata prestada -literalmente- y retirarse con yates, aviones privados y mansiones; nos anoticiamos de declaraciones juradas imposibles de justificar; notamos que se puede llegar a dueño de medios periodísticos luego de ser chofer municipal y hasta vimos un terraplén que sirvió de freno de emergencia para detener una formación ferroviaria y cincuenta y dos vidas gracias a la magia del desvío de subsidios. Vimos todo esto y nunca, jamás, pasó nada. En el ranking de negocios kirchneristas, lo de Aimée está a la altura de una venta de caramelos Media Hora y Palitos de la Selva en el recreo de una escuela primaria y sin embargo le soltaron la mano. Pero lo dejaron sólo. Ni siquiera a Schiavi, después de la tragedia de Once, lo largaron en banda, sino que fue acompañado por otros impresentables a justificar lo injustificable. A Boudou lo largaron sólo. 
Boudou es un invento kirchnerista. Sus orígenes provienen de la derecha universitaria, ingresó al Estado en la Anses menemista, se curtió -y saqueó- como funcionario municipal y trepó de la mano de Sergio Massa. Pero este Boudou Vicepresidente es un invento kirchnerista y, como tal, padece de la misma oratoria endogámica que el resto del kirchnerismo: hablan para ellos creyendo que el resto no se merece vivir en este paraíso. Este acto de autoerotismo verbal, esta masturbación discursiva, esta paja verborrágica, lo llevó a brindar una de las exposiciones orales más ridículas que haya presenciado en mi vida. Y eso, estimado lector, en un país gobernado por Cristina, es muchísimo. Si dentro de un par de décadas, algún historiador quisiera hacer un resumen de los argumentos kirchneristas, tendrá en los cuarenta y un minutos de conferencia de Boudou una brillante síntesis. 
Arrancó recordándonos que él es el Vicepresidente de la República elegido por el 54% de los votos del electorado. Sadismo puro. Una cosa es que sepamos que votamos como el orto, pero que este mamarracho nos lo recuerde una y otra vez, es sádico. Enseguidita dijo que Magnetto es il capomaffia della Argentina, que su multimedios se dedicó a sacar presidentes democráticos y que, gracias a Dios, todo esto se terminó con la llegada de Néstor en 2003. Que durante nueve años el kirchnerismo haya utilizado como uno de sus argumentos discursivos predilectos la amenaza de volver al pasado y a los que dejaron prendido fuego el país y huyeron en helicóptero, no parece condecirse con echarle la culpa de todo esto a Magnetto. Que el CEO del Grupo Clarín haya cenado una vez por semana en Olivos hasta mediados de 2008, tampoco. 
Acusó a Clarín, La Nación y Perfil de atentar contra la voluntad popular que quiere que el Vicepresidente se  forre en guita y acusó a todo el Poder Judicial de la Nación de ser otra mafia al servicio de Clarín. Al mismo Juez Rafecas que unos días antes había ensalzado por haber dicho que no tenía nada probado, lo destrozó señalándolo como empleado de La Corpo. Como prueba irrefutable se refirió al periodismo de anticipación que cubrió el allanamiento, con lo cual debo suponer que cada vez que se produce un allanamiento por drogas, los periodistas son los que le dicen al Juez dónde hay que mandar a la cana. 
A continuación, el hombre que se desplaza en moto Harley-Davidson y en autos alemanes y que consume toda la gama de productos Apple, acusó a Magnetto de pretender un sistema de libre cambio para que nos llenen de productos extranjeros. Desconozco si lo hizo por nervioso o sólo por pelotudo, pero volvió a mencionar a Magnetto y El Padrino, recordando un discurso de Cristina en su campaña para la senaduría en 2005, en el cual la ahora Presi utilizaba a la peli de Francis Ford Coppola para embestir contra Duhalde, quien hacía menos de dos años había permitido que su marido llegara a la Presidencia. Para Boudou, Cristina se equivocó y el verdadero mafioso era y es Magnetto. Ese discurso fue tapa de Clarín al día siguiente -y pueden leerlo si hacen click aquí, y la tapa de la edición impresa aquí– pero a Boudou, no le importó. Como tampoco le importó acusar a los medios de oponerse a la reestatización de las AFJP por tratarse de otra mafia -y dale con las mafias- acción gubernamental que consideró épica, a pesar de que Néstor, tan sólo un par de años atrás, había sostenido que cada argentino tenía derecho a elegir cuál era su sistema previsional preferido. 
En su derrape oral, denunció a la empresa Boldt por tener el control del juego en varias provincias, olvidándose que en el resto del país, el juego va de la mano del amigacho de Néstor, Cristóbal López. De Boldt también denunció sus contratos con la impresión de boletas electorales, a pesar de que uno de los que  se las solicitó fue el propio gobierno nacional. También tuvo tiempo para quejarse de que Macri aparece en fotos con gente vinculada a la trata de personas y nadie dijo nada, y se olvidó que a la Viceministro de Seguridad de la Nación la denunciaron por proteger a los supuestos acusados. 
También denunció al estudio jurídico del exbebe Righi, actual Procurador General de la Nación, porque personas de ese estudio fueron a verlo cuando era Director Ejecutivo de la Anses para ofrecerse de nexos en Comodoro Py. Boudou dijo que nunca lo necesitó, aunque se olvido mencionar que una de sus principales amistades es Eugenio Zaffaroni, que además de ser miembro de la Corte Suprema, tuvo tiempo para asesorar a Amado en sus ambiciones para ser Jefe de Gobierno el año pasado. Por si fuer
a poco, también denunció al Presidente de la Bolsa de Comercio por pedirle una coima. 
La actitud de Boudou es la de un adolescente que se llevó a marzo cinco materias: no reprobó, sino que el profesor lo bochó y le cagó el verano porque es un malcogido que no lo soporta. Los motivos no pasan por sus propias cagadas, sino porque se notaron mucho. El problema no es que le hayan allanado la casa, sino que trascendió. Y en base a eso, habló y no explicó nada, sino que puteó contra la prensa que informó y contra el juez que lo bochó y lo mandó a marzo. 
Su mecanismo de defensa es tan incendiario que es más fácil hacer un listado de personas no acusadas por el Vicepresidente, que enumerar a los que él considera culpables de su humillación pública. Él no amenazó con prender un ventilador, directamente acusó a todo el que se le cruzara. En su cabecita loca debe suponer que mencionar varias veces que es Vicepresidente electo -en cuarenta minutos lo repitió en once ocasiones, las conté de aburrido- y que él es hombre de Cristina es más importante que cualquier otro elemento, sino, no se explica que haya tirado mierda contra el Juez que lo investiga, contra el Procurador General -superior de todos los Fiscales de la Nación- y contra todo el aparato judicial, que es en definitiva el que va a decidir su suerte. 
Obviamente, detrás de todo esto el mundo kirchnerista vigente se divide en dos: los que se quieren cargar a Boudou y los que están desesperados esperando que les digan que todo es mentira, que papá y mamá no cogen, que los Reyes Magos existen, que el Ratón Pérez deja plata debajo de la almohada, que Cristina no es multimillonaria y que Boudou no es otro garca. Para este sector de fanáticos talibanes oficialistas, no importa encontrar a la esposa enfiestada con el plantel completo, los suplentes, la reserva y el cuerpo técnico de Cambaceres, siempre y cuando la infiel mujer les diga que no es lo que parece y que todo es culpa de las malas lenguas, envidiosas de la maravillosa relación de pareja que tienen. Y es ahí cuando el hombre se colocará un cuello ortopédico para soportar el peso de la cornamenta y saldrá por el barrio a gritar que todos son unos cornudos fabuladores.
No les interesa la verdad, mientras que nunca se caiga la imagen que se construyeron de lo que ellos creen que es perfecto. Por mi barrio les llamamos cornudos conscientes. 
Viernes Santo. Mentime que me gusta.