Mitópolis
«Todos se preguntarán por la cámara de fotos que yo tenía, ¿No es cierto? ¿No es cierto que sí, María Laura? ¿Están todos muy intrigados? Esta es la primera cámara digitalizada de una empresa global, como es Kodak, que se fabrica, en la Argentina, más precisamente, en Tierra del Fuego. Así que yo voy a sacar una foto a todos ustedes con esta cámara. Si Dios me ayuda, voy a hacerlo bien. Vamos, sonrían… Ahí estamos»

Para demostrar que es una persona con gran capacidad de previsión, la Presi vanguardista que nos supimos conseguir ya estaba senil desde antes de saber que iba a ser abuela. En un acto en la Casa Rosada, Cris entregó créditos de financiamiento a empresas privadas -como el emporio Bagó- calificando al hecho como «una articulación entre lo público y lo privado». En un futuro no muy lejano, todos seremos estatales. El discurso en sí, no tuvo muchas variaciones a lo que ya venimos escuchando: frases incoherentes, latiguillos reos, guiños a los presentes y el resto destinado en partes iguales a putear a la oposición y a alabar su gesta patriótica de llorar en público por lo que le costó forrarse en guita con la nuestra.
Tan sólo un ratito antes, el monito que le maneja la cuenta de Twitter -sólo un fundamentalista religioso podría tener tanta fe en que una mina que confiesa no saber manejar una cámara digital puede utilizar una red social- había anunciado que Cristina será abuela. Un canto a la vida que da esperanzas a muchos seres humanos: si Máximo pudo ponerla, cualquiera puede. 
Braga Menéndez sostiene que esta noticia es de alto impacto para la imagen positiva de Cristina. Para el vendehumo, a los políticos les conviene mostrarse tal cual son y puso como ejemplo a Scioli, del que todos sabemos vida y obra y aún seguimos sin entender cómo es que sobrevive. El concepto de Braga es interesante, aunque habría que hacer excepciones. A Cristina le convendría dejar de mostrarse como es, porque cada vez que lo ha hecho, ha insultado a los que se le opusieron, ha ninguneado la inteligencia del electorado, le ha faltado el respeto a los que opinan distinto y ha hecho el ridículo tantas veces que cuesta recordar una situación pública que no incluya alguno de estos factores, o todos juntos.
Mostrarse tal cual son, podrá ser beneficioso para desestructurar una imagen almidonada, pero no garantiza nada. Escuchar los chistes que hace Macri o ver como habla y baila, nos remite a intentar saber cómo salió con vida de la Secundaria y no a pensar cuán identificados estamos con su política. Menem siempre expuso su intimidad y fue Presidente una década entera, a pesar de los gatos, la Ferrari, la utilización de la Federal para sacar a Zulema de la Quinta de Olivos y las fotos con la corbata de vincha bailando alrededor de una odalisca. No es la exposición pública de la intimidad lo que nos atrapa de una figura política, sino cuán identificados estamos con ella. 
Como llevaba mucho tiempo sin aparecer por cadena nacional -ocho días- la Presi se mandó una como Dios manda con motivo de la inauguración de Tecnópolis. Arrancó puteando a Macri por no haber permitido que los festejos del bicentenario nacional, popular y federal que se llevó a cabo en la ciudad de Buenos Aires, finalizara con la mentada feria. También lo puteó porque el bloque de consejales del PRO de Vicente López plantearon ridiculeces tales como la falta de habilitación de la obra, entre otras cosas. En una exhibición de lo que ella entiende por sistema republicano, federal y democrático, le solicitó al Jefe de Gobierno porteño que llame a los legisladores comunales de una municipalidad de la provincia de Buenos Aires para que le habiliten la exposición. Lo que no se entendió es por qué le echó la culpa al «diario que no leo porque miento» -sic-si después iba a tomar por cierto tales afirmaciones. Luego de pegarle a Macri unos cinco minutos de corrido, dijo que el gobierno se decidió por Vicente López «porque no le gusta echar culpas a nadie». 
Desmienten que el cohete apunte a Buenos Aires
por cuestiones electorales.
Para demostrar qué tan al tanto se encuentra de la situación política de su espacio a nivel nacional, calificó de «nuestro compañero Daniel Scioli» al mismo Gobernador de la Provincia al que le clavaron dos listas de candidatos que juntan votos para ella, dividiéndole el voto al hombre del jopo de tres rulos. Luego ponderó la actitud del Intendente local, el Japonés García, de quien remarcó que, a pesar de ser radical, es argentino por sobre todas las cosas. A García, también le plantaron una lista paralela. 
Envalentonada por los aplausos del gentío, le agarró el ataque alegre. Así, más contenta que Berlusconi en fiesta de 15, dijo que se congratulaba por ofrecer a los argentinos esta invitación al futuro, para luego clavar el freno de mano y decir que habría querido inaugurarla el año pasado, que fue de tanta alegría y tanta tristeza para ella: «Pero la vida es así. La vida va y viene», como la salud y el amor. Debe ser por eso que lo único que le importa es el dinero. 
Que Argentina organice una feria de tecnología hace suponer que, de un momento a otro, Angola inaugurará la Exposición Internacional de Alimentación Saludable, Japón pondrá en marcha la Feria de la Seguridad Nuclear y la India un Congreso Mundial de Planificación Familiar Responsable. La inauguración de Mitópolis es el mejor resumen que se podría haber hecho sobre el kirchnerismo: la exposición de lo que en la puta vida fueron ni serán, pero que realmente creen que son. Para el éxtasis de quienes tienen que esquivar tres carros cartoneros antes de entrar a la feria de la tecnología, en el lugar podrán disfrutar del moderno Pucará y el Pulqui, con un espacio destinado a la más alta tecnología aérea de latinoamérica: el stand de Brasil. A pesar de la sección destinada al humor del mejor nivel en el área de la tecnología de las Fuerzas Armadas, el gran atractivo de la feria tecnológica argentina es la cápsula con la que sacaron a los 33 mineros chilenos hace un año. 
Algo para ponderar de la muestra es la intención que tienen de explicar algunas incógnitas de la humanidad, tales como «de dónde venimos», «quiénes habitaron antes que nosotros esta tierra» o «dónde está la nafta». En el stand «Energía en Movimiento», podremos comprobar que combustible hay, sólo que no se deja atrapar. Como si se tratara de una muestra de una ONG, también existe un sector en el que nos explican cómo recuperar la cuenca del Riachuelo, aunque a esta altura resultaría más barato dejar que termine de solidificarse el accidente acuífero y convertirlo en avenida, con un bajo costo de inversión. 
Un gran acierto es la inclusión de un stand llamado «Plaza de la Memoria» en una feria supuestamente destinada a la tecnología. Era hora que alguien le diera rango de ciencia al curro ideológico del Gobierno. Grandes ausencias: Lamentablemente para el sector negrero y lactante de la teta del Estado, las innovadoras casitas de Mamá Hebe no permanecieron en la expo, así como tampoco se encuentran los científicos astronómicos que elaboran el índice de precios al consumidor del INDEC. Los que s
í se encuentran presentes, aunque fuera del predio, son los pujantes creativos capitalistas callejeros, esos que con una franela, una gorrita y un talonario de rifas, consiguen que los automovilisitas que lograron mover el auto con naftalina diluida en alcohol, les entreguen donaciones monetarias a cambio de indicarles cómo estacionar.
Mitópolis durará hasta una semana después de las elecciones primarias. Lamentablemente, los esqueletos de dinosaurio y los maniquíes no votan, pero ya lo solucionarán. 
Viernes. Si les damos clases de economía y desarrollo sustentable al primer mundo ¿Cómo no íbamos a alardear de nuestra tecnología?