Nilda
A esta altura del partido podríamos confirmar que Nilda Garré ocupa su cargo de ministra de Seguridad porque Cristina perdió una apuesta. Otra no queda. Según Artemio, la inflación no es una preocupación para los argentinos, dado que en el primer puesto -siempre según sus veraces encuestas- se encuentra la inseguridad. Pero al contar con un gobierno que le da a todos los problemas la misma importancia, tanto en seguridad como en economía, se ha mantenido el mismo criterio: colocar un funcionario cuyo currículum en la materia está lejos de calificar para el cargo que ocupa.
No es que Nilda no tenga experiencia en la materia, pero el hecho de haber sido asesora del ministerio del Interior con Onganía y ocupar el cargo de Viceministro de la misma cartera con De La Rúa, no acredita, precisamente, que sea una erudita en políticas de seguridad. Lo que ha quedado empíricamente comprobado es que no tiene la más puta idea en materia comunicacional. Si supone que la comunidad se va a sentir más segura porque dice que removió al 90% de los Jefes de las Comisarías porteñas, le está chingando. Más que nada, porque nunca falta el boludo apátrida que conoce algún hermano de un Cabo de la 36a que le contó que es normal y habitual la rotación de Comisarios y que no echó a nadie. Si cree que ampararse en una estadística alcanza para afirmar que la delincuencia se redujo, nunca faltará el gorila que le haga el juego a la derecha muriéndose al cabecear una bala el mismo día, mientras la Presidente cae en una operación de la corpo mediática con colaboración de la CIA al decir que los datos mencionados datan de 2008. Si da por sentado que la gente se va a sentir más segura gracias a una tapa de Crónica y otra de Tiempo Argentino que afirman que reforzará la seguridad de la calle con el envío de mil y pico de policías, nunca va a faltar el traidor a la revolución Nac&Pop que sostenga que se vacía de seguridad a los edificios públicos porteños.
La modalidad de servicio adicional mediante la cual se contrata a efectivos de la Policía Federal, viene de toda la vida. Pero como en este caso se trata puntualmente del Gobierno de la Ciudad con la Ministro de Seguridad, donde actualmente se encuentra la PFA; cabría recordar que cuando Aníbal Ibarra era Jefe de Gobierno por la Alianza, gustaba mucho de contratar Policía Adicional para cualquier cosa. También es bueno recordar que el Secretario de Obras Públicas de aquel entonces, llegó a contratar 806 servicios mensuales a lo largo de un año y medio, para custodiar una cinta transportadora de residuos. No era otro que Abel Fatala, otro aliancista devenido en defensor de la causa nacional desde la comodidad de su cargo de Director de AySA.
Los policías se mueren por pegar un buen servicio adicional que, muchas veces, permite duplicar el salario que perciben. Son sus horas extras y las hacen cuando ya terminan de prestar servicios en las dependencias a las que pertenecen. Decir que, por quitarle la seguridad a los edificios públicos, habrá más policía en la calle, es un chiste, a no ser que el Gobierno Nacional decida hacerse cargo de los adicionales que esos agentes percibían y cumplan con sus prestaciones extras en las calles porteñas. Es complicado comprender los mecanismos mentales que llevan a que Garré suponga que los edificios públicos de la Ciudad de Buenos Aires no tienen por qué tener Policía, pero sí la calle, que también es pública y de la Ciudad. Como también es difícil entender por qué afirma que la policía no está para custodiar funcionarios, pero sí puede haber un promedio de cuatro canas cuidándoles el culo las 24 horas a cada Juez y funcionario de la Nación, como así también una brigada entera sacando a pasear a Flor Key por los boliches los fines de semana.
En el medio estamos nosotros, agobiados por un puñado de reidores que festejan cada medida del gobierno, pero que se quejan de la realidad de la calle. Uno se pregunta dónde vivieron los últimos ocho años. Los que ayer  repetían las estadísticas de Aníbal Fernández y hoy celebran las medidas de Garré ¿dónde estuvieron? Los que ya suprimieron de su dieta el churrasco y hacen chistes con lo que cuesta un atado de puchos, pero afirman que los diarios exageran ¿no se dan cuenta? Los que desde el oficialismo se indignan por los chicos en situación de calle ¿dónde viven? ¿A quién votaron? Con un Gobierno amparado en la burocracia sindical, los operadores del menemismo y los funcionarios de la Alianza ¿van a seguir hablando de la pesada herencia recibida de gestiones anteriores, cuando ya pasaron ocho años del crecimiento sostenido más importante desde el Big Bang?

Miércoles. Ya ni siquiera hay una realidad paralela. Vivimos en la dimensión desconocida.