No Se Hagan Los Rulos
Volvió la Presi que tanto extrañábamos. Si el viernes tuvimos su versión lastimera, con poco maquillaje y peinada sencillamente para pedir que la ayuden a seguir adelante, ayer volvió el peinado cocker spaniel y los ojos de mapache anémico, con la consiguiente cagada a pedos, la boca torcida, las manitos acomodando micrófonos, la soberbia y el Plan Basureada para Todos. Uno entiende que los legisladores siempre están en otra, pero de ahí a pasarse una hora y treinta y nueve minutos contándonos los números maravillosos que le pasan los muchachos del Ministerio de Economía y de la Secretaría de Comercio mientras nos disponíamos a almorzar, fue un exceso no imaginado ni en Guantánamo.
Mencionándolo a «él» cada tanto, se refirió al mejor crecimiento de los últimos 200 años y toda la catarata de datos estadísticos a las que ya nos tiene acostumbrados, frenando cada tanto para que los pibes de La Cámpora tiren unos papelitos, lo puteen a Cobos y lo traten de derechista a Scioli -y dale con la derecha de Scioli- continuando luego, la Presi, poniendo paños fríos al decir que utilizar el discurso de la «mano dura» con fines electorales es de mediocre. Una divina. Scioli, más tarde, al inaugurar las legislativas de la Provincia de Buenos Aires, se pasó las sugerencias del Gobierno Nacional por donde no pega el sol y ratificó su política de seguridad. Lo curioso es que los dos Gobiernos se putean por un discurso, no por el resultado en materia de seguridad. Una se dice garantista, el otro dice que actúa con todas las herramientas necesarias, ninguno de los dos muestra un resultado decente.
En esos lapsus en los que se siente que están en batón en la cocina de Olivos, nos contó que le pegó un tubazo a Marcó del Pont para pedirle un resumen de cómo prestaron los bancos en créditos al consumo, hipotecas y PyMEs. Se quejó de que los economistas anteriores nunca hicieron esa discriminación para saber cómo laburaban los bancos, pero no le preguntó a Marcó del Pont cómo manejó ella los 3 créditos hipotecarios para inquilinos que entregó el Banco Nación durante su gestión en el mismo.
Sin embargo, el tema se iba poniendo cada vez más entretenido gracias al director televisivo de la Cadena Nacional, que no tuvo mejor idea que mostrar a un montón de chicos afuera, junto a sus padres, cuando Cristina hablaba de los logros en materia de reescolarización gracias a la Asignación Universal por Hijo, y volviendo a mostrarlos cuando nos contó de los maravillosos índices de desocupación. Evidentemente, ayer fue feriado y no me avisaron.
Mientras seguía repitiendo números como Ray Man pasado de merca, Omar Viviani ya pelaba las boletas del Quini 6 esperando que cante las bolillas ganadoras. Pero no pasó. En cambio nos contó que la estadística de delitos dolosos bajó, a pesar de esos tipos que se empecinan en cabecear balas de marginados por la sociedad que salen a hacer redistribución de la riqueza por mano propia. Para respaldar sus dichos y defender a Garré, nos leyó la última estadística con la que cuenta el Gobierno Nacional, que data de 2008. Nos tranquilizó diciendo que si hoy a la tarde alguien tiene la tragedia de perder la vida en un hecho delictivo, no se modifica el índice, para terminar tratándonos de insensibles por no entenderla «porque, en definitiva, nadie sufre menos porque lo maten de un tiro, porque se muera repentinamente o porque se muera enfermo»   
Interesante fue cuando anunció que iba a enviar un proyecto para reformar la Ley Penal Tributaria, para que todos los que evadan vayan presos, mientras todo el Gabinete Nacional se cagaba de risa por la buena onda de amenizar el discurso con un chiste genial. También nos dijo que iba a ampliar al Asignación Universal por Hijo a partir del tercer mes de embarazo, para que no haya que esperar demasiado antes de agrandar la familia subsidiada y, finalmente una buena, dijo que impulsaría la reforma de la Ley de Adopción, esa misma ley que tantas familias y chicos esperan hace años. Obviamente, no hizo mención a que el oficialismo cajoneó el proyecto dos veces, siendo una de ellas cuando la Ley de Medios se convirtió en el Mayo Francés vernáculo. Como tampoco hizo mención, cuando atacó a los sindicalistas encargados de verificar las condiciones en las que trabajan los peones rurales, a que el poder de policía laboral es del Estado.
Sin lugar a dudas, los momentos cumbres se dieron cuando se desdijo respecto del año pasado y, de pronto, las cientas de miles de personas que fueron a los festejos del bicentenario estaban apoyando su gestión, para luego vestirse de Mujer Maravilla del Trencito de la Alegría y refregarnos en la cara que Álvaro Uribe no creía que las FARC liberaran ningún rehén, pero que ella lo convenció de movilizar gente a lo largo de todo el mundo y que se logró. Una genia.  
Finalmente, envalentonada con los papelitos y la cara de orto de los opositores, rompió biela, cortó correa y soltó cadena, acusando de difamadores a quienes dijeron que pretendían modificar la Constitución, haciéndose la pelotuda respecto de las declaraciones de Diana Conti. ¿Alguno me ha escuchado decir que voy a ir a la reelección en el 2011? Así que no se hagan los rulos. Casi a todos se les borró la sonrisa, menos a Conti, que la tenía acalambrada. Timerman se llevó la mano al pecho, tres militantes de La Cámpora fueron atajados antes de caerse por el balcón y Randazzo se reía de un chiste que le contaron otro día pero que recién entendía. Rápidamente cambió de tema y siguió adelante. Obviamente, el camino estaba marcado y continuó pidiéndoles a los opositores que den una vuelta de página, para luego tratarlos de garcas por ser quienes dicen que el oficialismo no respeta las instituciones, lo cagó a pedos a Cobos porque sus militantes gritaban, festejó los cantitos de la Agrupación Contratada y dijo que si no fuera por «él» y sus malos modales, ella no podría estar haciendo lo que hace, mientras Ricardo Alfonsín se retiraba del recinto enojado. 
Un poquito de lagrimas por acá, un poco de voz acongojada por allá, la Presi gesticulando más que la mina que traducía a lenguaje de señas, del INDEC no se habla, de la inflación tampoco, y se dejan inauguradas las sesiones legislativas del 2011. Entre lo bueno, aparecieron dos nuevos vocablos en la lengua castellana: Reprimarizó y Desprimarización. Lo malo: Aunque Diana Conti las haya visto igual, faltaron las locas de Fuerza Bruta caminando por los techos. 
Miércoles. No te hagas los rulos.