Panorama
La temporada veraniega finalizó abruptamente, pero las vedetongas quedaron. Así, mientras muchos nos sacamos la chomba el domingo para ponernos una polera el lunes, otros todavía siguen con las plumas puestas. Entre ellos, se destaca Carlos Kunkel, que como buena actriz de revistas, no pude resistirse a una entrevista con Jorge Ríal. Como buen chimentero, primero lanzó la primicia de que él era monto. Supuse que iba a seguir con el hallazgo de que Alfonsín usaba bigotes, el turco patillas y que Néstor tenía estrabismo, pero la conversación viró para otro lado. El momento de la polémica entre primerísimas figuras de las tablas políticas llegó cuando acusó a la vedette Flopy Randazzo de ser soldado de Magnetto, para luego defender a la vapuleada estrella del under Aimeé Boudou, al afirmar que confía plenamente en su honestidad. Finalmente, deslizó que para la próxima obra, planean incorporar a la debutante Máximo Kirchner, quien tendría un gran acompañamiento de todo el arco kirchnerista. Desde aquí suponemos que evitaran sus apariciones en conchero.
Por la tarde, la Cámara de Diputados de la Nación confirmó el traspaso de las seis líneas de subtes y treinta y tres líneas de colectivos al ámbito del Gobierno de la Ciudad. Las suposiciones en condicionales nunca garpan, pero en 2007 prometieron que si ganaba Filmus le daban el manejo de la Federal y se cagaron en ello por el sólo hecho de que Filmus perdió las elecciones y la virginidad rectal. Si bien en 2011 Filmus volvió por más y perdió las elecciones por lesión hemorroidal, todo hace sospechar que en caso del hipotético -y milagroso- caso de que el barbeta sin carisma hubiera ganado, este tipo de discusiones no habrían existido jamás. 
Pero los análisis se hacen sobre realidades y la realidad nos dice que Mauricio tomó posesión del servicio de subtes al aumentar la tarifa de los mismos y que los devolvió a Nación un par de días después de la tragedia del TBA en Once. Esto es tan cierto como que la Nación se hace la sota con el temita de los recursos que corresponden para el mantenimiento de los ferrocarriles. Si a esto le sumamos el dinero que aporta la Ciudad a la Nación y la deuda que tiene ésta última con los porteños -que algunos estiman en casi 14 mil millones de pesos- debemos entender que los legisladores se hicieron los boludos. Tal es el caso de Agustín Rossi, que lejos de defender a su provincia de Santa Fe -les deben ocho mil millones- dijo que la ciudad de Buenos Aires tiene que hacer como el resto de las provincias y administrar su red de transporte, tan cierto como que también debería poder administrar su puerto, la justicia criminal, de familia, civil y comercial, y sin embargo nadie toca el tema.
En un país de pasatistas, es lógico que todos quieran ser capos de la vida dándole a la monada lo que algunos creen que la monada quiere. Otros, directamente no se lo preguntan y hacen lo que en otra situación jamás habrían permitido. El Gobierno de la Ciudad, que hace menos de un año se opuso a la implementación de Tecnópolis en el ámbito capitalino por cuestiones que hacían a la seguridad víal y el uso del espacio público, no opina lo mismo de armar un circuito automovilístico de competición en pleno casco histórico de la ciudad de Buenos Aires, ese mismo lugar donde las mediciones de impacto ambiental hizo que se alteraran las circulaciones de las líneas de colectivo para no destruir los centenarios edificios de la zona. Pareciera que no es lo mismo que circule el 8 por Hipólito Yrigoyen, a que un V8 de 430 caballos de fuerza tire un rebaje en la puerta del Cabildo, como tampoco es lo mismo que una protesta desvíe el tránsito generando mayor inseguridad víal, a que el propio gobierno elimine una dársena de peatones frente a la Catedral -prueben la travesía de cruzar a la Plaza por Rivadavia y me cuentan- para que la pista de carreras urbana quede en condiciones. Supongo que dejará buenos dividendos -les creo- aunque no me cierra la ecuación de poner en riesgo el patrimonio arquitectónico y la seguridad de los transeúntes por un lujo que bien podría hacerse en un lugar preparado y diseñado para ello, eso que algunos denominan autódromo. 
Todos se hacen los boludos. Los intendentes del conurbano se quejan de la basura que deposita la ciudad de Buenos Aires en la provincia y eso, aparentemente, ameritaría a que el Congreso Nacional sancione una ley que impida a la Ciudad enviar sus desechos a los rellenos sanitarios, a pesar de los acuerdos existentes. Curiosamente, esos mismos intendentes que se quejan de la basura porteña son los que también se quejan por discriminación cada vez que alguien sugiere que los hospitales de la Ciudad tengan una política de admisión con preferencia a la zona de influencia, o sea, la misma Ciudad. No ponen un mango ni para las gasas del Santojanni, donde se atiende tres cuartos de La Matanza, ni tampoco ofrecen unas monedas para las curitas del Zubizarreta, donde va a parar la mitad del partido de Tres de Febrero, pero se sienten con derecho a hablar de la soberbia porteña.
Más allá del bien y del mal, la Presi muestra signos de agotamiento mental. Es eso, o alguien le cambió las pastillas, si no, no se explica cómo puede emocionarse al recordar la presencia de Néstor en la demolición de la Cárcel de Caseros en 2004, cuando la misma fue cerrada en 2001, iniciándose su demolición en 2003 y finalizando la misma recién en 2007, cuando Néstor sí fue a dar su discurso culposo, pidiendo disculpas en nombre del Estado por las violaciones a los derechos humanos cometidas allí dentro, dando lugar a un festín terapéutico: ¿Quién pide disculpas? ¿En nombre de cuál Estado? ¿Aquel que no dijo nada durante décadas al igual que él? 
En fin, palabras más, palabras menos, Cris tenía algo importantísimo para anunciar. Para eliminar todo tipo de especulación e incertidumbre, la Presi finalmente explicó en que consiste la mentada Sintonía Fina que tanto ha mencionado sin explicar en qué consistía, como el mapa del delito de De Narváez. El misterio se acabó: el martes la Presi dijo que la nueva vuelta de tuerca al Documento Nacional de Identidad era la sintonía fina. Uno hubiera esperado algún manifiesto que altere las estructuras sociales de la Patria o, al menos, este modelo económico tan poco revolucionario, pero algo es algo. La profundización del modelo pasa por modificar el sistema electoral. 
Por primera vez en mucho tiempo adoptamos ideas extranjeras pero dándoles un espíritu nacional y popular. Queríamos modernización y nos dieron lo que pedíamos. No tendremos boleta única, ni voto electrónico, pero luego de asegurarnos que seguiremos votando cada dos años, la Presi nos contó que adoptaremos el sistema de carnet y troqueles. Modernización a la argentina, sin necesidad de suprimir los bolsones de comida, el reparto de chapas y electrodomésticos ni el aumento de los planes de las cooperativas. Definitivamente, nos quejamos de llenos.   
El mismo martes, Cris participó de un acto en el Museo del Bicentenario, donde el Presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, presentó el informe final del proyecto de reforma integral al Código Civil. El discurso de Lorenzetti mantuvo la formalidad a la que el magistrado nos tiene acostumbrado. Él mucho no se mete en nada, más allá de lo política
mente correcto. La Presi, curiosamente a lo que venimos acostumbrados, no utilizó su discurso para pegarle a nadie. Sin embargo, demostró que ni siquiera leyó la tapa de los diarios la última semana al centrar el argumento de protección por violencia intrafamiliar en prejuzgar que la padece sólo la mujer. Más allá de este pelo al huevo, se limitó a una presentación formal, sin estridencias, dando pase al tratamiento legislativo.
Los que la van a tener complicada son los justificadores de la vida, que no saben cómo corno darle un tinte revolucionario setentista al contrato prenupcial, aunque algo me hace suponer que apelarán a conceptos de código oligarca modificado dictatorialmente. Interesantísimo será el momento en que los legisladores e intelectuales varios pasen a debatir los artículos que hacen a las normas comerciales en un contexto en el que no se puede importar de modo legal ni un par de zapatillas, como también resultará irónico verlos argumentar sobre la seguridad jurídica, en un país donde la Afip dice que sos pobre para comprar dólares y mutimillonario a la hora de pagar impuestos. 
Para ir despuntando el vicio, el impresentable de Horacio González salió a minimizar el conflicto con la importación de libros. Para justificar lo injutificable, el buen hombre titular de la Biblioteca Nacional apeló a citas de Farenheit 451 de Bradbury y a ensayos finlandeses, obras que, como era de esperar, tampoco se pueden conseguir.
Denserio: 
El proyecto de reforma al código civil es una necesidad imperiosa desde hace décadas. Aunque los medios no lo digan -por hacerse los boludos o por mera ignorancia- la última reforma de importancia y llevada a cabo con seriedad fue la encabezada por Guillermo Borda, a fines de la década del ´60. El mundo avanzó y el código civil se quedó en el tiempo. Temáticas tan actuales como una mayor celeridad en el proceso de adopción, la concepción artificial y los trámites de divorcio sin tanta ventilación de intimidades, merecen una legislación moderna y no puedo más que apoyarla, con la esperanza -más bien, pura y mística Fe- de que haya sido encarado con seriedad. 
Aún se desconoce el texto completo del proyecto. Espero que en el capítulo de familia equipare de una buena vez y para siempre la igualdad de derechos y obligaciones entre progenitores y no ese arcaísmo mediante el cual el hombre se tiene que hacer cargo de la manutención por defecto y la mujer recibe la tenencia plena porque así lo habría querido Dios. En pleno siglo XXI donde la mujer trabaja a la par del hombre y donde el hombre participa activamente de la crianza de sus hijos -siempre hablando en generalidades- es necesario que la ley se actualice. Si esto sucede, juro por los caniches del General que seré el primero en apoyarla. Mientras tanto, a cortar clavos con el culo esperando que, por una vez, lo legal sea justo.
Jueves. Y no, lo legal no siempre es justo.