Privatización de la Pobreza
Dice el dicho que si se ignora la historia se corre el riesgo de repetirla; pero no por conocerla se sabe qué es lo que se debe hacer
Tzvetan Todorov
Durante las últimas décadas nos debatimos sobre cuál debe ser el tamaño del Estado. Con la retracción del llamado Estado de Bienestar, el colapso de los Servicios Públicos hizo que nadie se quejara ante la privatización de los mismos. ENTel, SEGBA, Ferrocarriles, YPF, Aerolíneas Argentinas, aeropuertos, todo daba pérdidas, producto de la sobrada cantidad de empleados públicos, de las crisis financieras y, principalmente, de la terrible corrupción y vaciamiento de las empresas del Estado. El modo en que se llevó a cabo las mismas, son absolutamente debatibles. YPF fue vendida sin inventario, como para dar un ejemplo. Lo cierto es que hasta Pino Solanas no resiste un archivo al respecto y recién empezó a criticar las privatizaciones cuando el Gobierno de Menem le negó una concesión. Cosas de la vida, lo siento progres del siglo XXI.

No tiemblen, es una foto alegórica, no más.
Actualmente, estamos viviendo lo que se llama erroneamente una vuelta al rol del Estado Empresario. Lo cierto es que como Empresario, nuestro Estado deja bastante que desear, perdiendo oportunidad, desperdiciando chances de crecimiento y comprando empresas quebradas haciéndose cargo de deudas privadas. Sin embargo, lo más triste es que mientras se estatizan empresas fundidas, se privatizan tácitamente otras áreas que no deberían de estarlo.

Podrían privatizarle la cara y hacer una obra como la gente.
Si existiera un Gobierno que realmente se ocupara de menesteres graves en un país con muertos de hambre, 40% de pobreza, 15% de indigencia, graves problemas educativos y demás cosas que ya sabemos, las Organizaciones Sociales no tendrían razón de ser. Pero son funcionales. Ante la carencia de Partidos Políticos bien armados, con convocatoria y, principalmente, conducidos por personas capaces y carismáticas, la base del poder popular hay que buscarla en otro lado.

Tan funcional como Laurel a Hardy, como Starsky a Hutch, como la 99 al 86, como Cristina a la guita.
Esta nueva asignación de 180 pesos por hijo, se suma al plan cooperativista Argentina Trabaja y a los miles de millones de pesos que se van a diario en subsidios a actividades que tendría que llevar a cabo el propio Estado.

Algo Personal:

Por esas cosas de la vida, en el año 2002 me encontraba trabajando en la Justicia Federal. Estaba ya muy enquilombado con el tráfico de estupefacientes, la falsificación de documentos y otras pelotudeces que a nadie le importa en este país, cuando empezaron a lloverme denuncias de personas que decían que el puntero les pagaba 120 en lugar de los 150 pesos que les correspondía por el Plan Jefes y Jefas de Familia. El asunto era sencillo. El puntero se quedaba con 30 pesitos per cápita y cambio te firmaba la planilla como que estuviste laburando a lomo partido. El problema surgía cuando algún tipo honesto o necesitado de hasta esos 30 pesos pretendía trabajar a cambio de cobrar el 100% de lo que le correspondía.

Algo que se podría haber manejado de un modo mucho más veloz, práctico y transparente, desde la Administración Nacional de Seguridad Social, en cambio se otorgaba desde la Nación a las Provincias, de las Provincias a los Municipios, y estos a través de los punteros en los barrios carenciados. Un negoción para unos pocos. Lo recaudado por el peaje obligatorio cobrado por el Plan No Trabajar, se repartía entre los punteros y los Intendentes. Los Jueces estaban en otra, con lo que se había disparado el dólar, estaban más interesados en la cometa a las fábricas clandestinas que en investigar a estos cagadores de pobres.

Hoy, a siete años de aquel entonces, el Estado como ente sigue desentendiéndose de todo lo que le compete por creación de las personas que lo componen. No es muy difícil de entender, ellos mismos necesitan comprar voluntades. La Seguridad Social se ha privatizado en un 100%. Los fondos que antes manejaban las Administradoras Privadas, ahora los manejan la ex convicta por tráfico de drogas Milagros Sala, el hobbit vernáculo de Pérsico y la chancha matancera Luis D´Elía. Estos personajes se han sumado a la larga lista de Organizaciones Sociales que manejan fondos públicos para llevar a cabo obras que debería hacer el Estado.

Enano hipócrita. Con la tarasca de las escuelas públicas más la empresa familiar, todos somos nacionales y populares.
Todos aplauden a Hebe de Bonafini por la inauguración de un Hospital Público y la construcción de casas, como si la plata la hubiera conseguido amasando fideos para los comedores. La tapa de la Revista 23 de esta semana habla del Milagro Argentino, refiriéndose a la piquetera jujeña Milagro Sala por su increíble obra de bien construyendo hospitales, escuelas y alimentando a chicos. Con la tarasca del Estado, todos somos la Madre Teresa de Calcuta. No está mal que se destine el dinero para esas cosas, pero crear grupos de apoyo sólo porque la gente que te votó, los empresarios que te apoyaron y hasta tu propio partido no pueden ni verte, no me parece el modo más democrático de hacer las cosas.

Cristina de la mano de Milagros Sala. Revista 23 la llama el Milagro Argentino. Yo simplemente digo que en este país todo es posible.
Esa es la Argentina que tenemos. Un Estado de Bienestar para bolsillos oficialistas, neoliberal para los negociados con los empresarios amigos, totalitario para el control de la opinión pública y democrático para la transmisión de los partidos de fútbol. Pero a ellos no les importa. Menos ahora que ya terminaron de construir la mansión a orilla
s del cerro en Las Flores, Venezuela. Nadie puede decir que no son prevenidos. Y tienen razón en tener miedo. Si Menem, habiendo concentrado la mayor cantidad de poder real que se recuerde en democracia, terminó preso al año de finalizado su mandato, estos tienen razón en prepararse. Lo que no tienen en cuenta es que el poder siempre pasa. Incluso a Chávez.

Martes. Somos eternamente adolescentes cívicos.