Salta Violeta
El dandy ganó cómodo en Salta. También puede decirse que el PJ le ganó al PJ, aunque me suene medio floja de papeles. La gran virtud de Urtubey es que ha sabido dividir el voto ajeno y concentrar el electorado disperso de los otros sectores de la política salteña. Para vencer a un candidato del PJ y a otro de la patria sojera, nada mejor que un candidato del PJ y la patria sojera. Más interesante aún, resulta la fortaleza ética para el armado de un frente electoral. Para evitar una fuga de votos de la izquierda, sumó al Partido para la Victoria, que convive en el mismo frente con el ultra derechista Partido Renovador de Salta -fundado por quien fuera designado Gobernador por Videla, Capitan de Navío Roberto Ulloa- y, cuando no, el Frente Grande. Lo que se dice, una alianza bien heterodoxa. 
Dentro de este «soy, pero no soy – adhiero, pero no tanto», el joven Gobernador trata de quedar bien con el gobierno, pero sólo lo suficiente como para que no le toquen la caja. Mientras tanto, juega con el conservadurismo promulgando una ley que garantiza la educación católica en las escuelas públicas y oponiéndose a la Ley de Medios. Entre tanto slalom, tiene tiempo para practicar esa sana costumbre de confiar sólo en los familiares, nombrando a su esposa como interventora de la intendencia de Payogasta y alguno que otro de sus hermanos en cargos creados para ellos. Y como lo primero es garantizar el crecimiento económico de la provincia, decidió volver a abrir la tala y el desmonte para los cultivos de soja, frenados por la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Habiendo sido 14 años funcionario del gobernador Romero, lo menos que podía hacer era cuidar el negocio.
Si hay algo más difícil que entender qué hace el Partido Renovador conviviendo con el Frente Grande, es la fascinación que tienen los funcionarios por llamarse «la nueva política.» Máxime, cuando estamos ante un Mera Figueroa, menemista entre menemistas y defensor del feudo. Sin embargo, el reelecto gobernador ya avisó que el triunfo es de él y no de Cristina, del mismo modo que ya había manifestado sus intenciones de ser vicepresidente en la eventual búsqueda reeleccionista de la Presi, para lo cual, se suma al listado de la CGT, el pseudoprogresismo argento y el Coki Capitanich.
Por lo pronto, el mensaje es clarito. Juanma va a hacer la plancha, mientras mira como se reparten las cartas y observa para dónde va a jugar, esperando que Cristina se baje o, al menos, se siga babeando mientras le firma todos los cheques. Mantener una provincia con el 50% de la recaudación destinada a pagar los sueldos de los empleados públicos, no es fácil. El resto, es ver cuánto tardan en sumar al diputado Olmedo al Frente Renovador Justicialista para la Victoria. Si bien el General sostenía que no se ganaba por bueno, sino porque los contrincantes eran peores, hoy por hoy, las cosas han cambiado bastante y los que ganan van sumando a los peores para las próximas elecciones. 
Mientras los kirchneristas deciden si pueden contradecir a Urtubey y hacerse cargo del triunfo electoral en Salta -aunque el otro candidato oficialista haya salido tercero- el resto del abanico político la está jugando para el lado del optimismo. Cobos sostiene que en la UCR, con toda la furia, salen terceros, mientras que el resto del radicalismo tienta a Lilita. Por su parte, Pino Solanas no sabe si competir por la Nación, la Ciudad de Buenos Aires o la Presidencia de Sacachispas, mientras le levanta el ánimo a Lozano sugiriéndole el suicidio como técnica «para tentar al electorado.» Finalmente, en el PRO sostienen que la barba de Rodríguez Larreta le haría subir en las encuestas si estuviera un poco más crecida. «Lo suficiente como para taparle la mitad de la jeta», afirman los que saben. 
Lunes. En Salta ganó un Gobierno como Duhalde manda: Para los que quieren a Videla, y para los que no.