Santa Cristina Mártir

Santa Cristina de Tolosa
Ricardo es el mecánico del barrio. Un auténtico garca de la llave inglesa, desagradable y engrasado, pero un loco lindo. Entre 1976 y 1978 estuvo preso. En Caseros, por hurto automotor. Sin embargo, no sé por qué no prefiere llamarse «Preso Político». Ante el festival de cinismo, subsidios e indemnizaciones sin control alguno e historias deformadas, suplantadas, falsificadas y destrozadas sin ningún tipo de pudor, es una evidencia que Ricardo durmió.

Cuando veo que Cristina ostenta esa obsesión patológica de querer ser lo que no es, y la conjuga con su la inocencia de suponer que entrada la segunda década del siglo XXI no nos vamos a enterar en Buenos Aires de lo que dijo en Frankfurt, me da un poco de urticaria. Ya se ha hablado harto y tendido sobre este tema, pero ella insiste en dibujarse un pasado que no existió, con el temor que caracteriza a sentirse incoherente con lo que pregona, con el pánico que otorga la seguridad de saberse en falta con todas y cada una de las acusaciones que lanza hacia los demás.

Luego de juntarse a salvar la paz latinoamericana haciendo función de trasnoche en el Palacio San Martín, contarse unos chistes con Chávez y preguntarse dónde mierda estaba Lula, no llegaron a ninguna solución, ya que al Rafa Correa se la hacía tarde para irse a dormir y decidió terminar temprano. Piñera quiso aprovechar la ocasión para preguntarle por el asilo político a un terrorista, pero Cristina ya se estaba yendo a repartir computadoras a José C. Paz, donde además tenía que inaugurar un túnel que hicieron con 40 cm menos de los que hacían falta (los micros larga distancia, no pasan). Finde tranqui, lunes en Europa. Si le pone onda, pasa otra semana sin pisar la Casa Rosada.

Llega a Alemania, saluda a todo lo que se mueve y da una entrevista para un semanario local, en la que cuenta lo mal que la pasó en la Dictadura, diciendo que con Néstor estuvieron presos, no una –como había referido el año pasado, en otro ataque de pasado paralelo- sino varias veces. También le echó la culpa a la Dictadura de no quedarle otra que hacerse millonaria, ya que no podían trabajar para el Estado y la única salida posible era hacer guita como privado. Y como sólo le quedaba un lugar común por visitar, dijo que también padeció el “exilio interno”, creando de este modo un nuevo término que ni el mayor de los semiólogos se atrevería a decodificar.

Suboficial Argentino averiguando
por el paradero de Supercristina
El alemán, hijo de la Segunda Guerra Mundial, de la Frankfurt tomada, del salvajismo ruso, de la locura nazi, de las bombas fáciles británicas, del mayor desplazamiento poblacional que ha vivido Europa Occidental en los últimos 200 años, volvió a la redacción y pagó la apuesta que le hizo un compañero. Realmente fue una entrevista divertida y que paseó por todos los pasos de comedia, como cuando justificó la otrora amistad con Clarín como culpa de Magnetto, ya que descubrieron que primero apoyan a un Gobierno para obtener favores y después los voltean. El apogeo de la joda, quizás, fue cuando le preguntaron por la valija de Antonnini Wilson: la suma de 800.000 dólares es ridícula, sátira política que es manipulada desde un sector interesado. Evidentemente, fue un poco menos.

A esta altura, es al pedo indignarse. El pasado no te redime de las cagadas que te mandaste después. Si no, pregúntense cómo recuerdan a Menem, si como al Presidente de los ´90 o como al militante de los derechos políticos que luego de estar en cana durante años en plena dictadura, salió y se puso a defender presos políticos.
30 de marzo de 1982. Millones de Argentinos
conmovidos por el liderazgo antidictatorial de Cristina.
La reconstrucción de un pasado más políticamente correcto, no proyecta un presente líneal. La realidad es la que vemos, no otra. Y aunque Felipe Pigna siga insistiendo en que la Democracia volvió gracias a los “chicos” que los militares mandaron a morir frente a un enemigo poderoso, todavía somos muchos los que valoramos a los hombres que hicieron lo que tenían que hacer. Ajustarse a derecho y resistirse a la opresión.
Mientras la Estatua de Crealina que tenemos por Mandataria se hacía la martir de los Derechos Humanos en Europa, de este lado del Atlántico el Presidente de Chile está analizando denunciarla ante la ONU y la Corte Interamericana de los Derechos Humanos por darle asilo político a un asesino terrorista. Eso sí, la Presi utilizó twitter para remarcar que el Juez bahiense que sacó otra medida cautelar contra el Gobierno, denegó la extradición de Astiz a Francia para ser juzgado por el crimen de las monjas fracesas. En fin, cosas que pasan en el backstage de este inmensa comedia.

REGIONALES:

Para quienes suponen que este Gobierno es un dolor de huevos para los que no pensamos como ellos, tendrían que aprender de Bolivia.

Eso es verdadera convivencia democrática. Aprendan, maricones.

Lunes. Un día nos va a decir, sin ruborizarse, que en 1955 salió a defender a Perón. En pañales y con la mamadera.