Todos Contra Cristina
Urtubey está más contento que Nilda con un Johnny Walker nuevo y derrama frases de algarabía y prudencia, tildando de piantavotos a Moyano. Es cierto que el candidato del Hugo juntó menos votos que la legalización del tráfico de órganos, pero en la CGT se lo tomaron un poco a mal y los paladines de la oratoria y el debate político con altura salieron a desacreditar al dandy salteño. Facundito Moyano mantuvo la diplomacia pacifista de la familia y dijo que Urtubey «ya se va a dar cuenta del error que cometió». Un accidente le puede pasar a cualquiera. Por suerte, Julio Piumato fue más filoso con el análisis, y en un orgasmo heidegger-sartreano disparó: «Es un gorila, su discurso es el de Clarín.» Lo que no esperaba Piumato es que más tarde se le subiría el huevo a la garganta. Mientras todos meten presión -más por cagazo que por esperanza- a Cristina se le zafó la cadena.  
Los muchachos no aflojan. Cuando el «Néstor 2011» comenzaba a fallar por esas cosas de la ingesta compulsiva de cerdo y el whisky barato, se empezó a especular con el «Pingüino o Pingüina.» El «hay Néstor para rato» aceleró un poco las cosas y la presión de los amigos hizo el resto. Tibio el fiambre, pretendieron instaurar la leyenda del Estadista, mientras clamaban por Cristina 2011. Lo primero cayó por peso propio. Lo segundo está en eso. 
En cada acto nos meten «si la tocan a Cristina que quilombo se va armar» y no se dan cuenta que nadie la toca, más que ellos. Son ellos mismos los que llevan a cabo el «operativo clamor», instaurando el mito del «ya ganó» mientras se sacan los ojos por ver quién la acompaña en la triunfal fórmula hacia la victoria. Ya lo veníamos hablando hace un par de semanas, cuando referíamos que, tanto el sindicalismo como el progresismo, se peleaban por la vicepresidencia, suponiendo que esto es una muestra cabal de quién es el responsable material de la revolución subsidiaria y prebendista de la última década. Ninguno tuvo en cuenta la posición de algún que otro Gobernador de la Confederación Argentina. La mojada de oreja de Urtubey les jodió y no la iban a dejar pasar, sabiendo que el salteño se reunía con Cris a la tarde. Fue entonces que hicieron lo único que les sale: empezaron a chocarse las cabezas entre sí, corriendo en círculos y gritando «Gorila» y «Clarín». Realmente, hay que darles la derecha por querer reventar la 9 de Julio el próximo 29 de abril: el día del animal, les sienta mejor. 
Sin embargo, mientras el espíritu de eternos huérfanos de la vida los lleva a encarnar la figura materna en la Presidente, los que toman a las personalidades como seres humanos y no como semidioses, se les cagan de risa en la cara. En el oficialismo la única certeza que tienen al día de hoy es que, si Cristina se presenta, la pueden llegar a pelear. Si no se presenta, que el último apague la luz. 
Galende pide memoria y respeto por quienes
trabajaron para el emporio de la liberta de prensa.
La agenda del día se suspendió por un cuadro de hipotensión arterial. Hasta ahí ninguna novedad: No le llega sangre al cerebro. De todos modos, a algunos se les prendió la señal de alarma, otros soñaban con un acto en el Luna Park para que la juventud le hable a Cristina. Todos agradecieron que Guillermo Moreno no se haya encargado de tomarle la presión, si no, ya la estaban velando. En la producción de Diego Gvirtz ya tienen preparado un videíto en el que Luciano Galende, Orlando Barone y Sandra Russo le piden a Magnetto que no se caliente, que todo fue una jodita para Tinelli. Y así, mientras Moyano ofrecía unos medicamentos «gratarola, de amigo, no más», en La Cámpora se debatían sobre la heroína literaria que le cabría a la Presi. La Cristinauta no garpa. En honor a sus discursos lisérgicos viene ganando Cristina en el País de las Maravillas. 
Más allá de las chicanas, le deseo salud. Siempre es preferible tener un bando a quien enfrentar y ganar o perder con dignidad, que obtener las cosas por abandono.  
Miércoles. No somos nada.