Todos contra Todos
Mientras el gobierno acopia papel picado, cornetas y sachecitos de gel íntimo lubricante para el próximo 23 de octubre, la oposición se encuentra dividida entre los que se matan entre ellos, los que se matan a si mismos y los que se comportan como los pretendientes no correspondidos de Cristina, criticándola bajito para que no se enoje, con la esperanza de que algún día les de bola. 
En el entorno del compañero Duhalde buscan la forma de reencaminar su campaña destinada a convencer a ese 40% del electorado que le falta para alcanzar a Cristina. Con un discurso conciliador, con referencias a la unidad nacional y la pacificación de la sociedad, consideran que podrán conseguir los votos que le fueron esquivos en agosto. Si bien afirman que el candidato de Unión Popular se excedió al calificar al electorado kirchnerista de sectario, obsecuente y clientelista, también consideran que fue todo un avance frente a la idea del eslogan «El que vota a Cristina se la come» y «Puto el que ve 678».

Mientras el cabezón intentaba armar un discurso sin mencionar a Lula, se encontró con una foto de su candidato a Vicepresidente junto a Cristina, en un acto en Chubut. Quizás con ánimo de despistar y sumar el gigantesco caudal electoral de Rodríguez Saá, afirmó que el gobierno tiener al Alberto agarrado de los gobelinos con un juicio por 900 millones de dólares y que es por ello que el puntano es funcional al gobierno. El delegado de Xilium en el planeta Tierra no gastó demasiadas palabras, y con un escueto «vos pusiste a Kirchner en el poder», dio por finalizada la disputa sobre quién está más quemado para las elecciones desde el aparato peronista disidente.

El Alberto aprovechó que todos hablaban de él en su ausencia y se dio una vueltita por el conurbano bonaerense para charlar con otros grandes baluartes de la fidelidad. Y así, cuando Ricardo Alfonsín terminó de vender los numeritos para rifar un canasto de embutidos de Chascomús con el que pudiera pagar el alquiler de sus oficinas, lo llamó a De Narváez y lo atendió un contestador automático con los Wachiturros al ritmo de «Rodriguez Saá una casa te dá».
En todo este menjunje verbal, no podía faltar Lilita, a quien ya extrañabamos un poco. Para compensar tanta ausencia, dijo que el peronismo disidente se hará oficialista después de diciembre, que Cristina buscará una reforma constitucional para modificar el sistema presidencialista por uno parlamentario que le permita permanecer veinte años más en el poder, y que para ello cuenta con acuerdo implícito con Hermes Binner, lo que calificó como «Pacto de Olivos II»
La diputada Alicia Cicilliani salió al cruce de las declaraciones de Lilita, a las que tildó de «falsa denuncia». El candidataso del socialismo porteño, Roy Cortina, se sumó a las voces críticas a las afirmaciones de Carrió y dijo que le parece «raro que justo ahora ataque al candidato mejor posicionado».  Finalmente, para calmar a todo el mundo, Binner dijo que Carrió está mal informada, pero no por acusarlo de apoyar la reforma constitucional, sino porque el sistema parlamentario le parece maravilloso y sin posibilidad de reelección indefinida. «Carrió está equivocada, no existen sistemas parlamentarios con reelecciones indefinidas», sostuvo Binner con una soltura que haría sonrojar a la Margaret Tatcher de los tres mandatos al hilo en el Reino Unido y al Felipe González de los catorce años en continuado al frente de España.

Ante tanto avance de la oposición, desde el oficialismo sólo se dedican a trabajar, si por trabajar entendemos inauguración constante y encanamiento de sindicalistas contreras. Sin ir más lejos, la Presi presentó el Plan Industrial 2020 en la fábrica Corven, señalando las bondades del modelo económico que se reflejan en la producción de motocicletas de bajo presupuesto y nacionales. Después la cagó, al desear que para el año que viene, al menos el 40% de los componentes de las motos sean argentinos, pero que está segura que con el crédito que pagamos todos, lo van a conseguir. Mientras Cristina tiraba datos al boleo sobre el crecimiento industrial argentino y aburría con un raconto de la historia fabril en el período 1918/2008 -juro que no es joda-, Alpargatas suspendía a mil ochocientos trabajadores por tiempo indeterminado. La culpa, obviamente, fue de los imperialistas brasileños y, tras unos llamaditos del Ministerio de Trabajo, pudieron retomar la producción que podrán vender sólo en caso de una invasión extraterrestre.

La Presi quiso llevar tranquilidad a los inversionistas locales, al comentarles que la recaudación impositiva interanual alcanzó un porcentaje similar a la inflación que no existe, al mismo tiempo que los empresarios se notificaban que sus negocios ya valían la mitad de lo que cotizaban a principios de año. El discurso fue de lo más descomunal que le he escuchado, y eso ya dice mucho. Cincuenta minutos en los que dijo que la crisis es de los demás, y tres minutos después criticó a los especuladores monetaristas internacionales porque el bolonqui nos afecta. Cincuenta minutos en los que reconoció que había inflación y dio a entender que no se iba a calentar en resolverla, porque para ella es producto del crecimiento. Cincuenta minutos en los que habló de cualquier cosa y al referirse al Plan Estratégico Industrial 2020, sólo mencionó una lista de deseos y ni una propuesta concreta. Cincuenta minutos en los que criticó, con coraje, a las economías del primer mundo por la crisis financiera internacional.

Y tanto coraje le puso, que se le gastó. Ayer, cuando tuvo en frente al Secretario de Estado de Alemania -que tiene con los pantalones bajos y rezando hacia La Meca a los griegos- no mencionó la palabra crisis ni una sola vez. En cambio, agradeció al Estado Germano por ser un ejemplo a imitar por Argentina. Ellos tienen el récord de crecimiento europeo de los últimos cinco años, y nosotros tenemos el récord de villas nuevas en el mismo período. Algo es algo.
Anuncio Parroquial:
El Pastor Daniel Scioli, jerarca de la Iglesia del Señor de la Licitación Directa, nos envía este hermoso video preparado por la juventud pastoral, el cual nos invita a ver todos juntos, tomados de las manos, preferentemente.

Luego de disfrutarlo, podríamos arrancar la charla debate al respecto, para poder ser mejores personas. ¿Los semáforos congestionan el tránsito y por eso no colocan ni uno? ¿La salud pública mejora con una lluvia de naranjazos publicitarios y por eso gastó 800 millones de pesos en tres años y medio en propaganda, mientras los hospitales se caen a pedazos? Si vemos al Gobernador por la calle ¿Podemos reventarle una naranja en la cabeza? En caso de cruzarnos con Mariotto ¿Da igual una mandarina dancing? Como verán, los caminos del señor son insondables.

Viernes. Podéis iros en paz. Demos gracias al Señor.