De autorías y choreos
Vivimos quejándonos de la delincuencia organizada de este Gobierno pedorro, de la corrupción estratificada que infecta cada una de nuestras instituciones y, más que nada, de la deshonestidad del argentino medio. Sin embargo, debo reconocer que no tenemos arreglo. Si para hacerse los patriotas y legalistas, van a andar choreando publicaciones, ideas y sentimientos ajenos, mejor quédense callados. Si para decir algo, van a plagiar con puntos y comas las reflexiones de otro, mejor no digan nada. Si para justificar sus ideas, utilizarán las ideas de otro, basado en las experiencias de vida de ese otro, mejor cierren la boca.
Después de que me llegaran varios mails con un texto de mi autoría, sin citar la fuente -obviamente- se me ocurrió googlear «Bienvenidos a Costa Pobre». El resultado fue bastante sorprendente. Está bueno que los pensamientos de uno lleguen a tantos lados. Lo que no está copado es que esos pensamientos sean de autoría de varias personas al mismo tiempo. O sea, se puede pensar igual en algo. Ahora, escribirlo con las mismas palabras, las mismas comas, los mismos puntos, da para hacer algún estudio sociológico. O para reconocer que somos todos una manga de delincuentes.
Es curioso los justificativos que utilizan algunos. El caso de este muchacho que en Taringa! pone que el texto se lo pasó un vecino que vive a 100 metros del Parque Indoamericano es casi risueño. Llamativa fue mi reacción cuando encontré que este buen cristiano, había publicado la nota en su perfil de Facebook como de su autoría. Lo mismo sucedió con una tal Cris, que no sólo lo posteó como suyo, sino que además responde los comentarios indignadísima, al igual que este muchacho, que le gusta disfrutar de textos ajenos. Del mismo modo obraron los de Tsunami Político, a quienes después de mandarles un mail refiriéndoles que agradecería que borraran el post, me cagaron a pedos por firmar con pseudónimo y no hacerme cargo de lo que escribo. Ahora, agregaron la cita, pero no pusieron el link. Supongo que deben estar tratando de solucionar el debate interno de cómo hacer para chorear un texto y putear a otro por reclamarlo desde el anonimato, cuando ellos son del partido Alternativa Social y no se hacen cargo. 
Pero bueno, después me tranquilicé al saber que varios personajes que se autodefinen como periodistas, también se hicieron eco de mi publicación. Lástima que también se les olvidó citar la fuente. Tal es el caso del periódico zonal «Rojas Ciudad», que en la columna de opinión deben haber tenido la intención de citarme, pero se les pasó. Un caso similar debe haber ocurrido con los muchachos de Total News Agency, que se autodefinen como un «Portal de Noticias Líder» pero que también se olvidaron de citar la fuente
Supongo que hoy en día debe estar complicado escribir columnas de opinión sobre la ilegalidad en la que estamos viviendo y es por eso que mejor violar la ley de propiedad intelectual y choreársela a otro. Debe ser eso, porque no creo que hayan sido tan vagos e imbéciles de haber levantado la cadena de mails de un flaco que firma como «Agapito Catalán». Si fuera así, son doblemente imbéciles, porque le chorearon al que me choreó a mí. 
Evidentemente, todos vivieron en Lugano y el kiosco de diarios El Gallego, era un hipermercado con 350 empleados. Yo los comprendo, gente, sólo que, con mi amigo El Carpo, llegamos a la conclusión de que este país es maravillos, lástima que está lleno de Argentinos. 
Martes. Que cada uno se haga cargo de lo que le corresponde.