Desanimados y en cadena

La nueva moda es la sonrisa. No es que no hayan probado con eso de mostrarse como la buena onda frente al resto del país, los amargados, pero la Presi está cerca de quedar con contractura facial. Quizás fue que le dieron algún relajante, tal vez le compraron un colchón nuevo o, sencillamente, leyó las últimas encuestas que decían que, en pleno conflicto por el pago de los aguinaldos, Scioli subía en imagen positiva mientras que la de la Cris descendía. Lo cierto es que, el jueves pasado, la Presi se mostró más contenta que Diana Conti suelta en una bodega. Exultante, montó todo un operativo mediático para aparecer sonriendo al lado del Gobernador bonaerense luego de habilitarle 600 palitos de la Anses en concepto de préstamo. Cris aprovechó la ocasión para hablar de sus anécdotas en Bolivia, como si hubiera ido en plan de turismo aventura, y de paso nos contó que con Brasil ya no tenemos una relación de disputa comercial, sino una de mutuo apoyo y colaboración para el crecimiento. Mientras Scioli la miraba como Michael Douglas a Glenn Close, la Presi aprovechaba una exposición en materia de lo que ella denomina «soberanía hidrocarburífera y autoabastecimiento» para informarnos que el viaje a Evolandia fue un éxito, que a partir de ahora importaremos todavía más gas y que podremos reducir un poquitito las importaciones de gasoil. Un hitazo del modelo.

Ante la necesidad de mostrar gestión -si hay miseria, que no se note- anunció que abrió un sobre para inaugurar de modo simbólico un llamado a licitación. Si, denserio. La mentada obra consistiría en una escuela que se sumaría a otras 23 a licitarse proximamente. En medio de la emoción de los burritos de la patria, acto seguido las dio por inaugaradas sólo por tener la intención de, si pinta, construirlas. Y todo en el mismo párrafo. Con esta perspectiva, no resultó extraño que dijera que nunca en la historia de Argentina los jubilados fueron tratados como durante su gobierno, con la excepción de «los dos primeros justicialistas». Al tercer gobierno de Perón no lo nombra, pero no porque se trate del gobierno en el que el General manifestó su disconformidad con que el Estado perpetúe el monopolio previsional, dado que difícilmente lo sepa. No lo nombra porque, al negarlo, se ahorra dar muchas explicaciones. En definitiva, tiene razón en eso de que ningún gobierno trató a los jubilados como el de Cristina. Cavallo al menos les pedía disculpas a Norma Plá y amigos. Cristina los trata de viejos amarretes.
Otro punto en el que tampoco hay mucha diferencia es con el sindicalismo amiguero, esos que no tienen drama en sentarse a jugar al truco con el gobernante de turno, sea en Campo de Mayo, en Villa Marteli o en la Rosada. A ella le gusta que el movimiento obrero organizado esté unido. Unido y organizado, como menciona cada vez que puede desde que el nuevo eslogan oficialista se hizo carne en los militantes facebookeros. Los muchachos de los gremios le hicieron caso y, viendo como venía el paño, ya están negociando con Moyano, pidiendo pista para volver. Tiene lógica: si por decirle que sí a Cristina, el gobierno les paga quitándole el control del APE a Viviani y reventando la caja mágica de los subsidios de la UTA, a Moyano lo ven como a un adonis pacifista, un pater familias bondadoso y generoso.
Ayer, la Diosa se sintió muy dadivosa y, como siempre que está generosa, repartió de la ajena: en la inauguración de una línea de producción de electrodomésticos, pidió que se sorteen los productos que estaban en exhibición para que «los que hinchaban con el cierre de las importaciones, ahí tengan». Luego de utilizar el ejemplo de esa misma fábrica de 800 trabajadores para responder «a los que dicen que acá no hay producción», le pegó a Prat Gay y a Hernán Pérez -o Martín Redrado, o Hernán Martín Pérez Redrado- por estar «enfermos de importancia» al pretender arrogarse políticas económicas que no fueron tales. Yo creo que a Redrado hay que hacerle un monumento por sobrevivir varias semanas durmiendo en el sillón de la oficina, con la exmujer rompiéndole las tarlipes y sabiendo que Luly Salazar lo esperaba en tanga -hacía frío y no se quería engripar-, sobreviviendo a fuerza de delívery -generalmente pizzas, lo único que pasaba por debajo de la puerta del despacho- y con una sola corbata.

Pero el delirio no se quedó ahí: acusó a los españoles de haber invadido muchos países y que ahora están intervenidos por el FMI, que reprimen a los que reclaman porque tienen que tapar los negociados que llevan adelante y que ella no está en la Rosada para sentarse a ver cómo pasan las cosas. Todo junto y rodeada de lavarropas, heladeras y, lo que es lo mismo, funcionarios. Para ponerle onda, en otro pasaje charló con una joven pareja de laburantes en plena inauguración de una fábrica de cosméticos de Berazategui y le preguntó a uno de los chicos si él era el que le llenaba el pomo a la compañera. Ni una diva total, ni una mujer fatal, es Cristina, es siempre igual. 
Mientras todo esto pasa, quienes deberían ser la oposición natural, se encuentran retraídos, al borde del ostracismo, austenes en su mayoría o presentando medidas tan alegres como la genial idea de la diputada Laura Alonso, que propone que se elimine la Cadena Nacional por ley. En este punto, creo que tengo la autoridad moral suficiente para opinar al respecto, dado que me fumo en pipa cada discursete: la Cadena Nacional es un mecanismo institucional necesario y valedero. El hecho de que la Presi haga uso y abuso de la misma para canalizar sus necesidades de atención, no implica que deba suprimírsela. Si vamos al caso, a la Constitución Nacional se la pasan por donde no pega el sol, y no por ello estamos pensando en pasarla a mejor vida.

Hoy la oposición real sale de la fábrica del gobierno. Hoy la verdadera oposición somos los que seguimos resistiendo desde nuestros lugares, hablando boludeces -como en mi caso- protestando en la cola del banco o puteando en el taxi, haciendo campaña desde nuestros lugares. ¿Por quién? Eso va en cada uno, lo que sí sabemos es por quién no. Mientras quienes están cobrando un buen sueldo sienten que libran un combate abierto por mostrar un índice paralelo de medición inflacionaria -que ya a nadie le importa- los que los votamos nos hemos convertido en los verdaderos opositores, ante la ausencia manifiesta -sea por cagazo, por connivencia o, sencillamente, por incapacidad- de quienes creen que tienen lo que hay que tener para gobernar el país. En un contexto político sano, con opositores con cojones, un sindicalista no sería el único que se le atreve al gobierno. En el barrio les llamamos cagones. Ahora, por una cuestión de decencia, decoro y respeto a las investiduras, sencillamente les decimos señores cagones.

Pero Cris no discrimina y la cagada a pedos también forma parte de algún plan «para todos y todas». Nos mete en la misma bolsa y nos nombra como “el club del desánimo”, lo que es una definición más que interesante a la hora de analizar el fenómeno del desarrollo kirchnerista. Porque resulta ser, estimado lector, que existe una definición en materia de economía política que ha sufrido numerosas variaciones en su nombre, pero que conserva el mismo concepto despreciable. A quienes califican para ese rubro, se los ha llamado históricamente como desanima
dos. El nombre cambió en los tiempos del desempleo del último menemismo a “inactivos”. En ambos casos, el nombre refería a aquel sector poblacional con las capacidades y habilidades necesarias para ser económicamente activos y que, por distintas razones, no estaban en la búsqueda activa de empleo.
Esta definición, obviamente, excluía a jubilados –aunque quisieran laburar para llegar vivos a fin de mes- a los estudiantes –aunque buscaran desesperadamente laburo para bancarse los estudios lejos o cerca del hogar- y a las amas de casa. El concepto era necesario para separar de las mediciones de desempleo a quienes vivían de rentas o a los crotos, pero precisamente por ello es que resultaba –a veces- polémico. Ejemplo: A Juan le llega el telegrama de despido un viernes. El lunes, a las seis de la matina, ya está bañado, afeitado y bien vestido yendo a golpear las puertas de viejos conocidos. Al finalizar el mes, no pasa naranja y se gastó una buena moneda en viáticos al pedo. El siguiente mes, Juan sale con los avisos clasificados a buscar laburo. No pasa una goma y a los viáticos le sumó el gasto en periódicos. Algo cansado, imprime una veintena de currículos para tirar en las recepciones de diferentes empresas. No sólo no pasa uán sino que se gastó unos buenos morlacos en impresiones al cuete. Finalmente, no sólo no encontró laburo sino que, encima, tiene que lidiar con las bolsas de empleo online que le ofrecen empleos de tester humano de pruebas radiactivas, el turno de 0 a 9 del puterío de Villa Diamante, o mula para la agrupación La Medellín, con viáticos Buenos Aires-Madrid incluidos (abogados por cuenta separada). Es lógico que, al quedarse con tres chauchas y dos palitos, decida guardarse lo poco que resta para paliar lo que seguramente será una dura temporada. Juan ya no busca empleo, aunque para el sistema de medición, puede seguir en la búsqueda activa, sólo le resta aprender telepatía y conseguir una casa de cambio que le cambie chauchas por monedas para el bondi. Juan perdió el ánimo de buscar laburo. Juan es un desanimado, pero no un desempleado. 

Propio de quienes vienen a traernos la alegría de vivir, el kirchnerismo entendió que este sistema de medición estaba obsoleto y que no reflejaba para nada esta nueva argentina en la que todo es tan subjetivo que existen dos formas de ver cada cosa: dos cotizaciones del dólar, dos mediciones de la inflación, dos estadísticas de pobreza y dos realidades, una realidad paralela y una realidad real realista. El concepto de inactivo daba muy menemista y hasta pintaba a vagancia, y la vagancia está reservada a la militancia –se ve que lo relacionaron por cuestiones lingüísticas- pero tampoco daba como para quedarse con un concepto tan vintage como “desanimado”. Desanimado da a tristón y acá todos somos felices, incluso los que se cagan de hambre. Y como la onda venía de ponerle nombres raros a las cosas –recomiendo investigar conceptos como “ley de soberanía hidrocarburífera” o “modelo de crecimiento con inclusión social y redistribución de la riqueza con base en matriz diversificada”- la nueva forma de chamuyar en materia de desempleo no se podía quedar atrás. Dentro de la Población Económicamente Activa, se separa a los desocupados disponibles que no buscaron empleo. A esto se resta que los económicamente no activos incluyen a los desocupados “desalentados” –los que se cansaron de buscar laburo- los “inactivos marginales” –que no buscan porque hay poco laburo (¿?) y los “inactivos típicos”, que son los que no buscan laburo porque no quieren, como mi amigo Ernesto. El resto, encuadra en las definiciones de siempre: jubilados, estudiantes, amas de casa, rentistas, discapacitados y pensionados. Pero claro, cuestionar este tipo de situaciones nos llevaría a que nos amenacen con una nueva «batalla cultural» para cambiarnos la costumbre de llamar a las cosas por su nombre.

Los gobiernos de Néstor y Cristina siempre que se le encarajinaban las cosas, la encararon para el lado de “la batalla cultural”, encarando un concepto tan extraño como lo es suponer que toda una cultura está equivocada y que ellos vienen a marcarnos el nuevo rumbo. Entre sus notables triunfos sobresale que un grupete de exfrepasistas, exalfonsinistas, exmenemistas, exliberales y eternos progres llamen gorilas a los viejos peronistas, o que el movimiento obrero organizado sea la nueva oligarquía. Como colocar a Lorenzo Miguel y a Rucci en el mismo estante que Videla no alcanzó, la batalla cultural la encararon para el lado de qué es nacional y popular y qué no, generando conceptos tan extremos que llevan a afirmar que un programa de televisión con 3 puntos de rating –de los cuales más de la mitad pertenece a neogorilas que lo sintonizan sólo para divertirse, como yo- sea considerado “popular” y que el pueblo ama a Cristina sólo porque tres de cada diez ciudadanos habilitados para votar metieron la boleta de la Presi hace más de 10 meses. 

La última batalla cultural encarada por el oficialismo se da en el terreno del dólar, lo que no hay que confundir con batallar el consumo. Le explico: el gobierno quiere y desea que usted gaste y gaste y gaste, porque cree que la riqueza no se genera, sino que se redistribuye. O sea, usted gasta, ese dinero entra al Estado, de lo que quede de la repartija va a obra pública y distintos planes, y con la impresión de billetes sin respaldo usted sigue meta gastar. Y los precios suben. Y usted busca refugiarse en el dólar. Y el Gobierno se lo impide. Lo curioso es que el Gobierno pretende que usted no compre verdes bajo el argumento de que “hay que cambiar la cultura del dólar”, a pesar de que la mayoría del consumo se mide en dólares. Entonces, la batalla cultural para combatir al dólar se suma a la batalla cultural del compre argentino, restringiendo las importaciones. Para esta batalla cultural, vale todo. Si no consigue respuestos para la Gillete, rescate los ejemplares de Legión Extranjera que sobrevivieron a sus épocas de colimba: acá no se fabrica nada, pero eso no es motivo para que usted le haga el juego a las potencias extranjeras que pretenden colonizarnos culturalmente usando las armas de los productos de primera, segunda y tercera necesidad.

La próxima batalla cultural se dará en el futuro, cuando tengamos que reivindicar nuestra teoría de que para progresar hay que laburar y que el Estado está para igualarnos las oportunidades, no para ser socio 50-50 de nuestros ingresos. Ahí sí que va a estar peliagudo el tema, cuando haya que convencer a nuestros amigos, parientes, vecinos y eventuales transeúntes que lo ideal no es precisamente lo normal, que vivir encerrados, dar tres vueltas manzanas antes de entrar a casa o diagramar un cronograma de arribo para poder salir a laburar o a morfetear un asado, no son cosas que tengamos que seguir tolerando. Va ser jodido reeducar a los que vivieron de la teta del Estado los últimos años, pero más jodido va a ser convencernos de que no tenemos por qué acostumbrarnos a ver familias durmiendo en la calle y que no tenemos por qué pedir permiso para usar nuestro dinero bien habido en lo que se nos cante el ojete. Y la lucha será larga, porque después de eso tendremos que batallar por aquellos detalles de los que ya nos olvidamos: que la escuela privada era una opción familiar y no una mera garantía de aprendizaje, que el trabajo no era un castigo ni una necesidad, sino un requisito para recibirse de persona, que a los Presidentes se los respeta porque se lo ganaron y no porque sí, y que a
los amigos no se les pide carnet de afiliación partidaria ni se les pregunta a quién votaron como requisito para sentarse en la mesa.

Yo le sumaría una batalla para que se pongan las pilas, se dejen de joder con la cerveza sin alcohol y fabriquen una que no engorde, pero no quiero resultar egoísta.

Martes. No me desaniméis. 

Si querés que te avise cuando hay un texto nuevo, dejá tu correo.

Si tenés algo para decir, avanti

(Sí, se leen y se contestan since 2008)

137 respuestas

  1. Marcelo

    Indudablemente salvo en el caso de Aliverti que me parece un pelotudo importantísimo (es mi opinión personal), la lista de arriba le gana a la de abajo en cuanto inteligencia y estilo de escritura.

    Pero no estábamos hablando de eso. Ambos bandos buscan argumentos en el campo que tienen que defender y soslayan la parte que no les conviene. De tergiversar, acentuar, insistir… Y en eso página y clarín se parecen.

    Y cada uno de los que los leen eligen que parte, que nada o que todo le creen

  2. El tal evasor no es el centro de la discusión. A menos que le hayan indicado que corra el centro. El tal evasor, como todos los evasores (los que venden maíz en la vereda incluídos) es una anécdota más de los miles de evasores que la AFIP detecta y persigue al mes, o debería detectar… Seguirá los pasos estándar de una inspección de AFIP.

    El centro de la discusión es la exposición pública de que fue objeto su pesquisa por el simple hecho de no ser de la logia K. La mezcla es peor que el pollo con dulce de leche (peor, porque la comida al menos es rica). La actitud de la señora Fernández es del estilo de la suya propia, mi amigo: sólo un «ah, no sé, no sé, chiva, calenchu». Muy maduro para sala de 4, pero no pasa de 6to grado, con suerte.

    Ahora es su juego. Agasájeme con sus deliciosas conclusiones.

    Y siga jugando para mí. 😉

  3. Vigía: Si la discusión se centra en un evasor que salió a boquear, y Ud no dice ni mu sobre el evasor, Ud vendría a ser un Blas Giunta reventándola al Autotrol, de un zapatazo.

  4. Marcelo: hay muchos delincuentes de los que no dije ni una palabra. ¿Eso qué tiene que ver con lo que sea, en todo caso? Hablando de fulbito, su respuesta en mi barrio se llama patear pa’ cualquier lado con tal de sacarla de la cancha. Allá usted con su forma de discutir. Si no quiere o no lo autorizan para hablar de algo, simplemente déjelo donde lo encontró.

    Fulbito o no fulbito, sigue demostrando que la chicana es su forma de discutir (no la favorita, sino la única). Creo, «me parece», que no puede esperar otra cosa en compensación.

    Es cierto, no uso levita ni monóculo. Pero mi tecito me acompaña en la mesita al lado del apoyabrazos… ¡y el que se meta con mi bombín se las verá con mi pelada!

  5. No te guies por las apariencias Ade. De las que hacen ¡ji, ji! te podría escribir una enciclopedia.

    A ver si te crees que los tipos más piolas son Rosarinos.

  6. Verbitsky, Aliverti, Zaiat, Granovsky, Febbro, Sasturain.

    Morales Solá, Van der Kooy, Kirschbaum, Pagni, Ventura, Majul, Oppenheimer, Rosendo Fraga.

    ¿De qué lado estás, chabón?

  7. Para cerrar (me voy a comer), paralelamente a nuestra interesante discusión sostenía otra con amigos «reales». Uno dijo algo que me pareció un «tip» por lo claro y representativo.

    Quería compartirlo con mis «amigos» virtuales…

    «Los partidos políticos argentinos son como los libretistas de Lost, que iban escribiendo los capítulos sin saber cómo carajo iba a terminar la serie, eso sí, tenían un rating bárbaro.»

  8. Opo:
    Sos un amargo. Seguro que, si te invito a pasar una velada con dos señoritas de dudosa reputación y que solo dicen «jiji», te la pasás hablando de las casas construidas por Menem.
    A ver si nos entendemos, el seminario (guiño) es una oportunidad (guiño) para pasarse unos días bomba (guiño, guiño).

  9. No me hagas buscar Marcelo, porque parafraseando al protagonista de Macunaima «me da pereza»…

    Página y Tiempo titulan temas de la misma forma y con la misma mala leche, según se trate de Mauri o de Cris (¡oh! ¡Coincidencia! ¡Alcoyana, Alcoyana!)

  10. Es que el botín no está en nosotros, sino en la gilada y a quien le termine creyendo.
    Es la misma que se morfa las peleas de los jurados de Tinelli, las broncas de Rial y las novias de Marley.

  11. Eso del «Estilo Adenoz» que nombró Opo me hizo acordar.
    En breve brindaré un seminario en Río Hondo para quienes se quieran acercar al maravilloso universo de la escritura alternativa. Se basa en charlas que daré profundizando mi método expresivo. En cualquier momento les paso la tarifa y fecha de realización.
    Debo decir que la propuesta incluye pasajes, estadía, asistencia a las clínicas de estilo, paseos grupales y fiesta de cierre con pico libre y conga. Y, claro, un servicio de telefonista que responderá con evasivas las llamadas inoportunas de los respectivos cónyuges.
    Además, el seminario incluye un curso rápido de «Cómo levantar minitas en internet».
    No te lo podés perder!!

  12. Opositor: no sólo mintiendo.

    Clarín ante el impuestazo de Mauricio tituló: «La legislatura aprobó la suba del ABL»

    Ante la actualización del vergonzoso impuesto al inmobiliario rural en BsAs titula «Impuestazo de Scioli»

    2 verdades dichas de distinto modo.

  13. Periodismo neutral my ass, en todo caso. Clarin ya le hizo la guerra a Alfonsín por ejemplo.

    Si en algo han tenido éxito donde otros no, es en pararle la chata.

    Pero me reservo mi derecho de no creerle todo ni al gobierno ni a Clarin ni a La Nación.

    Y si elijo creerles algunas cosas…

    ¿Subjetividad al palo? ¡obvio! ¿qué otra posibilidad hay?

    Pero la mentira de los medios o del gobierno se basa en verdades parciales. Y la postura más inteligente es ( a mi entender) ir eligiendo cada día y ante cada cosa…

    Vamos a dos casos diferentes como ejemplo

    a) El gobierno machaca y machaca con las casas que construyó, a tal punto que parece haber hecho más que otros gobiernos. ¿cierto? NO. El gobierno de Menem contruyó más casas que este (la fuente es Artemio Lopez, por las dudas empiezan a gritar antes de tiempo). Pero eso no obsta que las ha construido y más que muchos otros. O sea hechos reales exagerados.

    b) Clarin y su grupo diariamente nos pasea por hechos de inseguridad y violencia. Y nos bombardea. ¿Es una info fidedigna? Seguramente. pero 5 , 10 o 15 casos diarios no demuestran de ninguna forma que la situación se esté agravando. O sea hechos reales exagerados.

    Quedamos en el medio como rehenes de una puja de poder. Pero nada indica que un bando sea más sincero, ético o probo que el otro.

  14. Si, tanto como vos estudiaste el expediente de Tizado…

    Si vamos a ponernos filosóficos, de lo único que estoy seguro es que estoy tecleando la computadora.

    Ni siquiera se si vos existís, sos el otro yo de Adenoz o de RDP.

    Y viceversa por supuesto

  15. Hace unos cuantos años, los domingos, compraba Clarín en lugar de La Capital de Rosario. Me encantaba tener tanto para leer y que me durara una semana hasta que lo terminaba (parcialmente). Me gustaba su diseño, sus coberturas, la información de todos lados, la Claringrilla, los dibujos de Sabat, la página de humor con el Negro a la cabeza, etc.
    Y ahora me siento mal por eso, porque realmente lo disfrutaba. Ahora veo (online) una noticia bajoneante tras otra, para crear un clima de desánimo, notas para dudar, tendenciosas, malintencionadas. Hablan de enriquecimiento de Bossio y uno no puede creerle, por sus antecendentes «operacionales». Perdió credibilidad. Bueno, entre sus lectores que quieren leer eso, no. Y pienso en La Nación, que por lo menos no perdió coherencia: siempre fue destituyente.
    Y en Página, en Perfil, en Ámbito, en…
    Es tan difícil un medio objetivo?
    Parece que si.
    Ojo, uno la tiene clara, sabe quien está detrás de cada noticia. Es un juego, pero se extraña un periodismo neutral.
    Igual, en plan de elegir, me quedo con el lado de la barricada K, que son de mi palo y le hacen el aguante al modelo.
    Ya llegará el tiempo de la objetividad.

  16. Bueno, ahora la AFIP lo agarró.
    Pero no basta eso: hay quienes siguen defendiendo al evasor.

    Ah…y el que vende maíz pisingallo o medias por la calle tampoco cobra en dólares. Dejate de hinchar las pelotas.

  17. Marcelo, dejen de «marear la perdiz», como dirían en España. Si Saldaña (el empresario, no el ex futbolista) es un evasor, la AFIP deberá hacerse cargo (por cierto, ¿el tipo tiene que salir en tapa de Clarín para que la AFIP se entere que debe 4 años de declaraciones juradas de Ganancias? ¿a qué se dedica la AFIP?). Pero, más allá de lo triste de tener una presidenta que dedica horas de cadena nacional a escrachar gente (esta vez fue Saldaña, la otra vez el abuelo amarrete y hace poco el ministro español De Guindos), lo cierto es que la actividad inmobiliaria está paralizada. Y no porque se venda en negro (que se va a seguir haciendo, ¿o vos crees que porque se venda en pesos la gente va a dejar de declarar valores menores a los reales?), sino porque el dólar es la moneda con la que se hacen este tipo de transacciones. Por las dudas recién aterrices en Argentina, aquí hubo gente que vendió propiedades en moneda nacional en el Rodrigazo, o en la híper de Alfonsín, y terminó recibiendo monedas por esas propiedades. Conozco gente que vendió una propiedad que hoy debería valer medio millón de dólares en pleno Rodrigazo, en pesos de aquella época, a cobrar en cuotas. Las últimas cuotas no le servían ni para ir al mercado…
    Suponete que tenés una propiedad que vale, en el mercado, 200 mil dólares. ¿La venderías al tipo de cambio oficial, a 900.000 pesos? Si la vendés, ¿qué hacés con la guita después? ¿la metés alegremente en el banco, en pesos? Te cuento lo que la mayoría de la gente hace, hoy: no vende en pesos, porque sabe que si recibe pesos, pierde plata. Por eso se transacciona en dólares, no porque uno sea un fan de los yanquis. A todos nos gustaría hacer como hacen en el resto del mundo (en Europa, pero también aquí al lado, en Brasil) y hacer esas transacciones en moneda local. El problema es que nuestra moneda pierde su valor día a día, inflación mediante. Hay que estar muy loco para vender una propiedad con un valor relativamente estable como un inmueble, a cambio de una moneda tan inestable como nuestro peso. Y hay que estar más loco aún para intentar obligar a que eso se haga por ley.

  18. En salita de 4 era común lloriquear. No chicanear. A eso me refería.

    Hablé de Oyarbide únicamente en el caso puntual de Jaime y en el caso puntualísimo de los mails. No de la «causa Calafate», y que supongo que vos deberás haber leído el expediente, el fallo, y analizado punto por punto lo risueño de la sentencia.

  19. La verdad que cualquier comentario que te haganmos sobre Oyarbide, solo podría ser contestado con un «¡calenchu, chiva, chiva!»

    Nada que sea un ápice más serio.

    Si para el tipo la movida de municipalizar terrenos provinciales del Calafate, venderlos. No solo venderlos, sino venderselos al que los provincializó. Que quien los compró los compró a menos de 100.000 PESOS y los vendio a U$S2800000 (todo consta en la causa) decide que «no se incurrió en delito alguno», hay poquito que charlar sobre Oyarbide.

    En salita de 4 no usaba nada de lo que describís. Y ahora tampoco. Soy respetuoso, o trato. Nada más que eso.

  20. Opositor: Ni vos ni yo (ni nadie) discutimos acá tomando el té, con un bombín, levita y monóculo.

    Esto no es Salita de 4.

    Entonces no me protestés porque tergiverso lo que decís, ni por chicanear. Estamos todos en la misma.

  21. Menos que menos de Clarin.

    En lo personal los detesto por el uso banal que hacen del pasado. Me refiero al gobierno (digo, antes que también me comentes que si bien apoyás al gobierno disentis justo en esto)

    Hubo un día que escribí un comentario paródico (al estilo Adenoz ¿viste?) sobre una supuesta reunión luego de la fuga de Trelew en Chile donde se gestaba la «Utopia» del gobierno de Cristina.)

    Haberle prestado un poco de atención en todo caso si se me quiere encasillar en algo.

    Pero no me corras por derecha o izquierda.

    Las verdades no pertenecen siempre al mismo lado

  22. Vigía:

    Del trásnfuga que no declaró ganancias en 5 años ni una palabra, ¿no?

    Lo demás (hipótesis incluidas) es fulbito.

    Cuando a Jaime le otorgaron el beneficio de no considerar sus mails personales como prueba de enriquecimiento, otorgado por Oyarbide y confirmado por la Cámara, el Mundo Opo se rasgaba, rompía, retorcía y quemaba las vestiduras porque estaban «ayudando a un delimncuente». Parece que cuando el apuntado es del gobierno, a la Gestapo Opo no le importa las formas.

  23. Opositor
    mentira por mentira, en todo caso

    Para «nosotros» no es mas digno el chorro propio que el ajeno. Ni «somos» garantistas con los del palo.

    Vos no tenés que hacerte cargo de Clarín, ni yo del espíritu de cuerpo de los del gobierno.

  24. Marcelo, hago mal en confesarle esto, pero lo extrañaba. Ya estaba por hacer un llamado a solidaridad para conocer su paradero.

    Parece ser que la señora presidente está obligada por su investidura (y por caso cualquier funcionario) a guardar discreción sobre los resultados de una pesquisa impositiva. Por otro lado, la función de un canal de prensa como un periódico de tirada nacional es informar, reportar, publicar; es decir, «hacer público». Que una parte de la población tome eso como verdad revelada habla más de cada uno de esos individuos que del periódico en sí.

    O dicho de otro modo, si la señora Fernández quiere usar el aparato del estado para la persecución política, esto no es ético, pero puede hacerlo. Si se «hace público» por una investigación periodística, habrá mayores o menores problemas con su respectiva repercusión (de acuerdo al gusto del público). Pero que la misma señora Fernández salga a decirlo es bastante inepto.

    Le pongo un ejemplo con el mismo formato. [Hipotéticamente] hackeo las cuentas bancarias de importantes funcionarios y descubro grandes cantidades de dinero que no deberían estar ahí. ¿Salgo a decirlo con bombos y platillos aclarando cómo me enteré, exponiendo mi propio delito?

    O vamos por la vuelta: no lo anuncio, sino que mediante el hack derivo los fondos a «otro lado». ¿Los titulares de las cuentas salen a hacer público el saqueo, llamando la atención además sobre un dinero que no debía estar ahí?

    Para que no se sienta tocado, imagínese que es 1993 y las cuentas son del Dr. Menem, sus ministros y todos los legisladores oficialistas.

  25. Apareció el comedor de roedores rosarino, siempre listo a defender a los indefendibles que le pagan.
    Pedite un aumentito, querido impresentable, ahora están saltando los bienes «bien habidos» de Bossio y de Mariotto.
    De paso, me explicás como hacen para entrar a la función pública sin un mango y salir recontramillonarios? No está la AFIP en ese caso para controlar?
    Dale, muero por leer las genialidades que vas a inventarte.

  26. Si mentimos ya no hay discusión que valga..

    «acusas de ladrones, truchos, evasores y delincuentes a todos y cada uno de los que participan en el gobierno. Acusas de choripaneros cobraplan a todos los que lo votan»

    Dale, buscá un comentario mío donde yo diga algo sobre choripaneros, cobraplan, todos los que lo votan o la sarta de mentiras (en mi caso) que pusiste

  27. Por si no se entiende: Por qué cuando Clarín determina que un funcionario del Gobierno es un delincuente, sin que medie sentencia judicial alguna que lo corrobore, se toma como verdad revelada. Cuando se pone en evidencia a un trucho lo importante son las formas, para protegerlo.

  28. A ver Opositor: acusas de ladrones, truchos, evasores y delincuentes a todos y cada uno de los que participan en el gobierno. Acusas de choripaneros cobraplan a todos los que lo votan.
    Lo mismo hacen Clarín y su Universo Opo.

    A vos que te interesan tanto las «formas». Para acusar a alguien ¿no hace falta algo mas que tirar mierda?

  29. Los que escrituran por menor valor que el real, no salen en Clarín a criticar que el gobierno perjudica su facilidad para ser un trucho. Es demasiado.

  30. Una más y no jodemos más: en tu sesuda contestación de 11.06 vos también saltas solito. Reconoces que para quienes piensan como vos, que la Presidente respete una ley es soslo cuestión de «formas»

    En un nuevo concepto de «Supremacía de las leyes» La Presidenta está por arriba de toda la pirámide jurídica.

    Te cuento que eso ya se inventó….

  31. «negrean en dólares»

    Los que negrean en dólares o en pesos son los propietarios y adquirentes. ¿vos siempre escrituraste EXACTAMENTE por el valor que vendiste o compraste?

    Por ejemplo ya que te tiene tan preocupado escarmentar al perejil de la inmobiliaria: ¿que crees que hace Alicia cuando compra terrenos en el Calafate a $6.58 el m2?

  32. «No te creía garantista con los truchos.
    Un Zaffaroni de los que defraudan al Estado.»

    Te pediría que mantengamos ciertas cosas en orden. Lo de arriba es una chicana para que salte.

    Y querés que salte porque es lo que mejor resultado les da en las discusiones. Si recibís un insulto, te concentrás en el insulto y obvias el resto de lo que te plantean.

    En todo caso con respecto al encomillado. Es notable que Uds. sean garantistas con todo el mundo mientras sea del «palo»

  33. Si hay algún evasor oficialista, que seguro los hay, que salga una Patricia Bullrich a denunciarlo. Eso estaría bien. No que salga a haceerle el aguante a un trucho.

    No podés justificar el apoyar a un trucho porque hay otros en el gobierno.

  34. Marcelo ¿honestamente crees que no hay ningún evasor oficialista notable?

    ¿no te merece la más mínima reflexión que la regla mida el color político de la gente y no su comportamiento ciudadano?

    ¿Es más digno para Uds. el chorro propio que el ajeno?

  35. «Me parece»

    Listo Marcelo. Tenés razón

    Si el pais se tratara de lo que a vos te parece.

    Si lo ético no entra en el top ten de tu escala de valores, te recuerdo que hay una legislación vigente (sin ningún articulado que la exima a Cris) que protege el secreto de los datos.

    O sea, obviando lo ético, Cris podría mandarle la AFIP a todos los que no piensan como ella, pero legalmente no debería difundir los resultados.

  36. Me parece excelente que al tipo que tenga el culo sucio y a la vez tenga el tupé de salir a despotricar (entre paréntesis: los inmobiliarios salen a despotricar porque se les reduce el curro del negreo en dólares), le hagan comer los mocos y escracharlo como evasor.

    Si el tipo no hubiese sido un tránsfuga, podría haber salido a chillar todo lo que hubiese querido. Y si tomaban alguna represalia con el tipo con los papeles al día, ahí sí se podría hablar de «persecusión».