Desorden de Prioridades
Ayer se cumplió un nuevo aniversario del Golpe de Estado perpetrado en 1976. Yo me comporté como la mayoría de los Argentinos en 1976 y me chupó un huevo. Fui a ver el recital de Radiohead gracias a la voluntad divina que hizo que uno de mis amigos oligarcas que pudo pagarse la entrada de $300, se enfermara. Llegué a mi casa y me puse a chusmear sobre las noticias de la jornada y todo pareció girar en torno a las conmemoraciones de aquel día en el que todos pedían orden a cualquier precio.

Se llevaron a cabo numerosos actos en diversos lugares del país en conmemoración del mismo, todos bajo la consigna «Ni olvido ni perdón». El de la Plaza de Mayo, fue el más tranquilo, ordenado y civilizado, a pesar que se manifestaban en contra de la pena de muerte mientras pedían paredón para los milicos. Lamentablemente no se puede decir lo mismo en otros lados. El defensor de asesinos de Eduardo Luis Duhalde, devenido en Ministro de Derechos Humanos, lideró un acto en Florencio Varela en el que cambiaron el nombre de una Escuela que llevaba el de Pedro Aramburu por el de Rodolfo Walsh. Todavía no entiendo en que perjudicaría la imagen del genial periodista el hecho de que reconocieran que el tipo militaba y participaba activamente en operativos de la subversión.

Gracias Cristina, gracias Néstor, por hacer todo esto posible, es un país casi revolucionario , estamos convencidas (..) El gigante se cayó a pedazos y nosotros acá peleándola, (…) ellos -el campo- no pueden entrar por los votos, que se presenten si son machos y tienen bolas a ver si los votan (…) No hay que permitir que quieran entrar por la ventana. Estamos dándole una batalla. Es la primera vez que se nos permite discutir qué país queremos.


Mama Hebe, la Pacifista, en la ESMA
Sin embargo, nada fue tan feo como lo que pasó en la Ciudad de Neuquén, ciudad que guardo en un rincón especial de mi corazón. En una marcha liderada por la Asociación de Madres de Plaza de Mayo -la línea fundadora estaba en el acto pacífico de la Plaza de Mayo en Baires- un grupo de pendejos que estaban saltando de un testículo al otro en 1983, atacaron con bombas molotov que cargaban en sus mochilas las instalaciones de la Brigada del Ejército sita en esa Ciudad, incendiándolo, como si el Ejército desguazado y sin poder de fuego que tenemos hoy en día tuviera algo que ver con las acciones llevadas a cabo por hombres hace treinta y pico de años.

Nadie fue a tirarle bombas a Jorge Capitanich, por repartir insecticidas vencidos entre los más necesitados para prevenir el dengue en la Provincia del Chaco, generando 784 casos de infectados. Nadie fue a prender fuego el edificio del Ministerio de Acción Social de la Nación por la inacción ante el desastre de Tartagal. No vi a nadie tirarle una piedrita a la AFIP y a la Secretaría de Comercio del Willy Moreno por preocuparse sólo en recaudar y cagarse en que el barril de petróleo bajó un 75% en su costo y permiten una suba de los combustibles escudados en la devaluación abierta que está llevando el Gobierno Nacional. Ninguno de estos muchachos fue a increpar a Néstor y Cristina por haber sido cómplices por acción y omisión de los desastres cometidos por la última dictadura, llenándose de guita.

Ninguno de los atacantes a la sede del ejército se puso los pantalones largos como para ir a cuestionarle a Eduardo Luis Duhalde, Nilda Garré, Miguel Bonasso, Carlos Kunkel o Roberto Perdía sobre sus actuaciones en la década del `70. Ellos también se cagaron en el común de la gente, llevando a cabo actos cobardes y colaborando en el temor colectivo de la incertidumbre de salir a la calle y temerle al Estado y a la Sociedad.

NI OLVIDO NI PERDON. A NADIE.

Miércoles. Las circunstancias de la vida, aún no me han pasado por arriba. Estamos ahí.