Instantáneas
La semana arrancó con Alberto y Aníbal Fernández cruzándose mediáticamente. Son como Moria y Barbieri, con menos kilos y más bigotes, pero con el mismo ánimo de tirotearse en público. Ya venían de hace unos días, cuando Aníbal le dijo a Alberto que tenía que cerrar la boca, Alberto lo tildó de energúmeno verbal y o mostacho maís grande do Quilmes le devolvió la gentileza con la sutilidad que lo caracteriza. «Es un cagón», refirió el actual Jefe de Gabinete en alusión a uno de sus predecesores. Este lunes, mientras Aníbal manifestaba que Alberto es «un pobre gil», el pichón de Cavallo reivindicó a Néstor diciendo que su gran aporte a la causa fue morirse.
Siguiendo la línea de mandar buena onda a la gente que le cae bien, el creador del Grupo Calafate también le tiró una mano a Scioli. En declaraciones radiales, comentó que a Danielito le pegan porque quieren desgastarlo, pero que el felpudo no se mancha. Refirió que cuando le pidieron ser Vicepresidente, aceptó, del mismo modo que se bancó tener que comunicarse con un telégrafo porque tenía pinchado hasta el teléfono público de la esquina del Congreso. Recordó también que aceptó largar la candidatura a Jefe de Gobierno, se compró un GPS y marchó hacia La Plata a jurar como Gobernador Bonaerense. Finalmente, recordó que cuando a Néstor se le ocurrió que Scioli tenía que ser candidato testimonial, también dijo que sí. Daniel le agradeció el favor, pero le pidió que no lo ayude más.
El día martes, a la Presi le pintó la onda barrial, y cual señora que barre la vereda a la mañana, nos presentó la nueva historieta con la que van a enseñar a los chicos la cronología de la deuda externa. A modo de introdución, los cráneos de comunicación utilizaron un video alusivo de Tato Bores. El derrape presidencial fue continuo y parejo, aunque mordió banquina cuando aseguró que si Tato viviera, «sería ultra K o sería militante.»
Sabiendo que, a lo largo de sus 40 años de carrera televisiva, el centro de sus monólogos y scketchs siempre fueron las tramoyas sindicales, las candidaturas puestas a dedo, el enriquecimiento ilícito, el anuncio de medidas de gobierno ridículas, la caricaturización del Presidente de turno -no se salvo ni Videla- la ironía sobre los funcionarios inútiles, los acomodaticios y el gremialismo empresario, la teoría no me cierra. Si a ello le sumamos el mero hecho de haber trabajado en la televisión durante la última dictadura militar, en caso de todavía tenerlo con nosotros al bueno de Tato lo veo más en un cartel de escupitajo al blanco en la Plaza de Mayo, que sentado en la mesa de 678 dialogando con Orlando Barone.
Como el martes estaba pum para arriba, la invitaron a salir a la explanada de la Casa Rosada para que compre unos kilos de asado a 10 pesitos. Debo confesar que cuando me informaron de la idea de ofrecer carne oficialista para todos, me imaginé a Diana Conti bailando en un caño de González Catán. Gracias a Dios, seguí leyendo el cable y me entero que «el lanzamiento del Programa Carne para Todos está compuesto de camiones frigoríficos que ofreceran 10 mil kilos de carne vacuna por día en distintos puntos urbanos» arrancando por La Matanza. Por desgracia, nunca falta el inadaptado que cuestiona todo y se pone en quisquilloso con nimiedades tales como que somos 40 millones de argentinos, que si no hay inflación para qué tienen que ofrecer carne a precios populares y otras goriladas por el estilo. Entre tanto, los tobas de Formosa y el impenetrable chaqueño, los niños famélicos de Misiones y los wichís de Tartagal, siguen esperando pacientemente. «Escuchamos que llegará a todo el país cosas que no conocemos como las netbooks, los decodificadores o esas rarezas que llaman milanesas y merluzas, pero la última vez que pasó el chasqui, no trajo noticia alguna», manifestó un representante de una colectividad chaqueña. «Por lo pronto, con que nos traigan agua, nos conformamos,» refirió en idéntica línea un integrante de la Agrupación Raquitismo Nacional, mientras exhibía orgulloso una bandera de arpillera con el lema «Costillares son los nuestros que los mostramos en el pecho»
Llegado el miércoles, en los canales de aire empezaron a pasar desde tempranito una publicidad con un Néstor en blanco y negro, en diversas fotos de dudoso gusto. Más allá de la sorpresa de que nadie dijo una palabra respecto de la Secretaría de Comunicación de la Nación financiando un memorial político con la nuestra, me impresionaron las fotos que seleccionaron. Si esas son las mejores, no me quiero imaginar las que quedaron afuera. Los que sí le pusieron onda a todo culor fueron los que se encargaron de los afiches. El Nestornauta, ya fue. El último grito en la moda kirchnerista está en algo más hippie chic, con un Néstor lookeado a lo Austin Powers. Fiel al estilo A Paso de Vencedores, el lema «Néstor Vive», fue reemplazado por un «Más Vivo que Nunca.» Luego de ver como el Gobierno se caga de risa de los Qom instalados hace cuatro meses en la 9 de Julio, se pasa por el ojete las óredenes judiciales, manipula los datos públicos y forrea al que piense distinto, no puedo más que coincidir con los organizadores y adherir al nuevo leitmotiv.
El jueves, la oposición finalmente se puso de acuerdo y comenzó a unificarse en un objetivo en común, superador y de cara a las elecciones de octubre: se bajaron de la presidencial Macri y Sanz, sumándose a Pino, que ya había picado en punta con el abandono. Mientras el radical con menos intención de voto desde Leopoldo Moreau refirió que lo hacía porque Ricardito Alfonsín mide mejor, Rodrígez Larreta se abrazo con Michetti para romper en llanto, sabiendo que las peleas para ser candidato del espacio para la ciudad, podría llegar a su fin si Macri no juega en octubre.
Hoy, viernes, Moyano decidió practicar un acto de patriotismo y unificó los festejos del Día del Trabajador con el Día del Animal y el ya tradicional día de los ñoquis. Desde ayer, la convocatoria se iba confirmando a fuerza de convicciones. Empleados de la Ford darán un ejemplo de compromiso sindical y libertad de acción, tal como se los manifestaron los delegados de la fábrica al comunicarles que la opción de ir al acto era absolutamente voluntaria: tienen la libertad de ir al acto o de salir a buscarse nuevo empleo a partir del lunes. Una técnica de convencimiento similar utilizó el líder genético de la Juventud Sindical respecto de los trabajadores de su ramo. Sin embargo, nada superará el clásico de los muchachos de Viviani, que si encuentran a un compañero taxista con pasajero a bordo, interpretan que todos quieren ir a festejar el Día del Trabajo, conduciéndolos al mismo.  
Cristina avisó que no va, Randazzo y De Vido dijeron que sí y, de paso, lo enchufaron a Daniel Scioli para que la monada pueda aplaudirlo por negarse a dar asueto a los docentes de la provincia de Buenos Aires. El resto de la muchachada, ira a escuchar al empresario
farmacéutico-hotelero-agropecuario y sindicalista más rico que haya tenido Argentina, quien nos deleitará con sus prédicas de lucha históricas y reclamos, mientras le recuerda al resto quién la tiene más grande.

Viernes. El Carlo dijo que Cristina gana tranquila. No todo está perdido.