Kirchnerismo Intergaláctico
Estamos en tiempos de definiciones y no son tiempos para tibios. En las huestes oficialistas decidieron llevar el lema «Nunca Menos» a la práctica. Mientras De Vido dice que los planes con la Fundación Madres de Plaza de Mayo están más vigentes que nunca, Mamá Hebe pretende presentarse como querellante contra Schoklender. Si esto no funciona para evitar quedar pegada, siempre queda la inimputabilidad como última carta.
Pelearse, no sirve de nada. Ya están unidos
y peregrinando a San Cayetano.
En el INADI, decidieron sumarse al legado de «Néstor así lo hubiera querido» y picó en punta Rachid rajando a medio mundo para colocar a su gente. Sintiéndose rezagado, Morgado decidió defender su ejército de contratados. Los testimonios de los insultos entre Rachid y Morgado varían entre que Rachid lo calificó de «enano de mierda» y Morgado se la devolvió con un sutil «gorda resentida.» Por suerte, no se dijeron ni pelado arrepentido ni torta mediática, así que no habría lugar para denuncias por discriminación. Los dos presentaron la renuncia, Cristina intervino el instituto por decreto y la lucha por la igualdad de derechos de las minorías para acceder a algún subsidio y/o contratito del Estado, quedó salvaguardada
Como la estadista tiene cosas más importantes que encargarse de un puterío y la reunión con Ricky Martin ya había pasado, anunció que, a la vaca que produce leche maternizada, la van a llamar Rosita ISA y no Cristina, como habían sugerido originariamente. En el mismo acto, inauguró nuevas viviendas en Avellaneda y nos contó que en Quilmes están construyendo más cloacas, para luego asegurar que, esta costumbre de tener a los intendentes sólo como figuritas que cobran de la nuestra por la notable labor de permitir que la Nación banque las obras municipales, es la recuperación del rol indelegable del Estado. En un discurso en el que tuvo tiempo hasta de saludar a la vaca -«me está mirando, ¿viste que le hablo y mira?»- tomó por el lado del delirio historiador y afirmó que en la argentina hay gente que cuenta la historia con beneficio de inventario. Obviamente, esta teoría no existió al día siguiente cuando, al anunciar la puesta en órbita del satélite Aquarius, contó que el misil Cóndor fue desarmado en los ´90 por imposiciones neoliberales, pero se hizo la boluda para contar que en esos mismos años fue creado la CONAE y puestos en órbitas los primeros dos satélites de nuestro país. 
Ricky emocionado: «Con el satélite, capaz que encuentran
a Julio López junto a los fondos de Santa Cruz.» 
Quejosa con los medios, a los que culpa de que la gente no tenga la más pálida idea de qué es la CONAE y sí sepa qué hace de su vida la NASA, refirió que está contenta porque «hace diez años estábamos lanzando piedras y hoy lanzamos un satélite, que refleja al verdadero país que nos quieren ocultar.» Después confesó que ella estaba para el psicoanálisis «para que nadie se sienta afectado» por haber dicho que en la Argentina tenemos tantos contadores, abogados y psicólogos como para hacer dulce y que ella prefiere muchos ingenieros y científicos, porque allí está el futuro y no en el área de la aplicación de las leyes y las actuaciones contables, donde ya ha quedado empíricamente comprobado que, en este país, no son necesarias, además de haber quedado con un mercado laboral acotado a los justificadores patrimoniales enrolados en la AFIP. 
Argentina nos queda corta, la hermandad latinoamericana sabemos que tiene menos sustento que las tetas de Moria Casán y al mundo ya les dimos todas las lecciones económicas y gubernamentales posibles. Es lógico que querramos expandir nuestra prédica de amor, igualdad y planes sociales hacia el universo.
A pesar de las labores de los científicos abocados al tema, los cráneos de las usinas kirchneristas quisieron aportar su granito de arena al proyecto espacial. Algunos militantes enfervorizados quisieron hacer la gran Voyager y enviar al espacio grabaciones de Nunca Menos, debates de 678 y una teleconferencia de Cristina inaugurando, desde la Casa Rosada, los carritos barrenderos de Villa Rosa. Lamentablemente los contras de siempre se opusieron y desestimaron la idea para evitar una invasión extraterrestre. Por su parte, mientras Timerman le decía a todo el mundo que los proyectos espaciales dependen de su ministerio, allegados a De Vido quisieron colocarle al satélite la frase «Aquí también la Nación crece» junto con la carita de Cristina, pero desistieron al saber que no era novedoso: Los rusos ya habían enviado al espacio una perra en 1957.
Lunes. Al infinito y más allá.


Parroquiales: Después de unos años, volvió Mi foto con un Negro. Un sitio injustamente acusado de todo por el sólo hecho de hacernos reír de lo que son capaces de hacer los políticos en campaña.