La locomotora de El Modelo

0424_LocomotoraEx diputada, ex senadora, arquitecta egipcia, papisa, exitosa abogada, locomotora, madre de la Patria y Presidenta de los 40 millones de argentinos y argentinas. De todo esto, lo que más intriga es el tamaño de la tarjeta personal de Cristina.
Lo bueno viene en frasco chico, dicen los refraneros y los petisos, y éste fue el caso del discurso de la Presi en su cadena nacional a la hora del almuerzo, que en tan sólo 20 minutos demostró que la magia está intacta. Eso, o el malhumor de tener que levantarse antes del mediodía -¿A quién se le ocurrió armarle un acto a las 11,30 de la madrugada?- la dejó tan del ocote, que no pudo arrancar su oratoria de otro modo que con un «muy buenos días a todos y a todas en un día hermoso, no esperen que diga otra cosa porque si no me censurarían».
De entrada dijo que es mentira que los empresarios estén en pie de guerra contra el gobierno, dado que están ahí, con ella, de lo cual se puede deducir que en el país hay solo 10 empresas, o los únicos empresarios que cuentan son los que siguen viviendo de la teta del Estado.
Contenta, anunció que ahora sí vienen las inversiones chinas para el Belgrano Cargas, que esta vez es denserio, que ya no es joda, que todas las anteriores no existieron. Sí, es cierto, lo anunció su difunto marido en 2006, lo dijo ella en 2009, en 2010, en 2011, en 2012 y en diciembre del año pasado, pero eso no quiere decir que tengamos que dudar de su palabra. Hubiera estado bueno que explicara qué onda con los 10 mil millones de dólares que los chinos nos prestaron para el Belgrano Cargas en 2010 y que no se ejecutaron, pero eso sería tener que hablar bien de Franco, que también es Macri.
0424_AgarrateEnojada por tener que laburar, se quejó que hace «50 o 60 años» había coches nuevos en Argentina y que «en ese entonces se fabricaban aquí», lo cual es en parte cierto y en gran parte verso. Los últimos trenes nuevos que llegaron al país lo hicieron en 2006 y los trajo Jaime de España, durante la gestión de Néstor. Los pueden ver si se toman el Roca, pudriéndose al sol. Antes, los últimos trenes «nuevos» son de 1973 y, previamente, en 1961: los famosos Toshiba que, con diversas mejoras, utilizaron las líneas Mitre y Sarmiento.
Resultó interesante que afirmara que «todo esto se destruyó por décadas y tuvimos que comprar las máquinas en el exterior», cuando durante años nos dijo que los talleres ferroviarios argentinos estaban a pleno. También resulta interesante saber que no todo se destruyó durante décadas: el servicio de ferrocarriles metropolitano renovó su flota durante la década de los ´90. Con cierta lógica, se optó por reformar los coches, dado que con cincuenta años de vida útil, tenían entre veinte y treinta años de uso.
La «destrucción del sistema ferroviario» es achacable en lo que tiene que ver con el transporte larga distancia. Ahora, si quieren reinventar la historia de los trenes metropolitanos de los últimos veinte años, van a tener que matarnos a todos, porque cualquiera con el lóbulo temporal medianamente en funciones recuerda lo que era pagar una multa de 5 dólares por no tener el boleto encima, las estaciones limpias y los trenes a horario y con frenos.
Pero así es la Presi. Sin problemas anuncia que se lleva adelante el plan de obras para el trienio 2013-2015, que es un calco del plan de obras para el trienio 2003-2005 fijado por decreto en 2002 y que la gestión de Néstor pasó a mejor vida con los resultados a la vista. Que los diez años de diferencia entre las obras que se tendrían que haber llevado a cabo en 2003 coincidan con la década ganada, es sólo un detalle más de vivir en el país que saca a pasear a Canadá y a Australia.
Luego continuó con otras nimiedades como que la tarjeta SUBE no existía hasta que apareció ella. Si tenemos en cuenta que ya existía la tarjeta Monedero, que la implementación de la SUBE fue porque los subsidios ya estaban colapsando y que el sistema anunciado para implementarse en 90 días, demoró un año, no cualquiera se animaría a mostrar un cartón de plástico como logro en materia de infraestructura de transporte.
Mujer al borde de un ataque de ego, puteó a los que votaron «a aquéllos que cerraron los trenes y ganaron las elecciones en 1995». No cualquiera tiene los ovarios de cargar contra los que permitieron que el 10 de diciembre de 1995 jurara como senadora nacional, colgada de la lista oficialista junto a su marido gobernador.
0424_The_CamporistDespués de mezclar a Mao, Perón, Scalabrini Ortiz, Cámpora y Solano Lima, se refirió a los jóvenes que la acompañaban -un miércoles al mediodía- como «el futuro del país». Un país de aplaudidores monotributistas.
Finalizado el discurso en el que puteó a los que la votaron en 1995, nos trató de boludos que nos quejamos porque los trenes no frenan cuando ella nos dio la tarjeta SUBE, y dijo que la inseguridad no es de hace dos años. Porque chorros hubo siempre.
Ante tamaña cagada a pedos en la hora de la milanesa con puré, me quedó picando su discurso anterior, cuando con un tono pacifista, explicó que el país siempre estuvo dividido y que no es culpa de ella.
Antes de pedir la paz y justificar el enfrentamiento gratuito, la Presi contó que a mediados del siglo XIX los políticos de Estados Unidos decían lo que sentían y que ella lo sabía porque lo vio en una película la noche anterior. Obviamente, pidió a la oposición que diga lo realmente piensa «porque vieron que acá nadie es de derecha, son todos de centro para la izquierda». Boudou aplaudía.
Luego vino una clase de historia sobre las divisiones de los argentinos que arrancó con las peleas de la Primera Junta y finalizó en la última Dictadura. En el medio, metió a unitarios y federales, radicales revolucionarios, conservadores, balbinistas y alfonsinistas, peronistas fachos e infiltrados. Porque divisiones hubo siempre.
Allí nos pidió de frentuza que debatamos qué modelo de país queremos, y que lo digamos de frente, para construir «desde nuestras diferencias». Para dejar en claro el reglamento del debate, puso como puntos a discutir las paritarias libres, Aerolíneas Argentinas, YPF, la política de Derechos Humanos y los planes sociales. O sea, que deberíamos debatir si estamos de acuerdo con lo que ellos dan por sentado que hicieron bien. Tan interesante como agarrar al pibe que vende curitas en Diagonal Norte y, en vez de comprarle, llevarlo a 678 para que opine si está de acuerdo con que haya vuelto la militancia a la juventud.
El kirchnerismo ha planteado «el debate» como mecanismo de masturbación ideológica. Teniendo como último argumento la afirmación dogmática incuestionable, en el medio son capaces de justificar que la Tierra es plana en base a estadísticas. La contradicción empírica basada en hechos comprobables, dispararía la afirmación de que nosotros queremos volver a la época de Videla o Menem, cuando la Tierra era redonda.
A mí, en lo particular, la dialéctica de la confrontación siempre me resbaló lo suficiente como para dormirme al tercer párrafo. Hay hechos que no se debaten y existen determinadas personas que no ameritan un debate. En cierta medida, Cristina tiene razón y hasta me sirve de ejemplo. Ella plantea un debate sobre hechos debatibles y la oposición plantea la discusión de hechos indiscutibles. O sea, ya sabemos que se llevaron hasta la alfalfa de los caballos de los Granaderos. La corrupción no se debate. Y mierda que sería interesante escuchar qué piensan hacer con todos los caballitos de batalla del kirchnerismo, sobre todo para saber si les molesta el kirchnerismo o los kirchneristas. Pero no es con los oficialistas con quienes hay que debatir, porque son los causantes de los hechos indebatibles.
0424_Tu_Cuadro_CeDocEl debate no tiene por qué generar uniones, es tan sólo una cuestión de tolerancia. Que lo venga a plantear la reina de los bajitos camporitas que creen que criticar a Cristina es «tocarla» y que si la tocamos «qué quilombo se va a armar», como si una crítica fuera una apretada de teta, es un poco fuerte.
El delirio de comparar la división de los argentinos del siglo XXI con las masacres sangrientas de la guerra civil del siglo XIX, es patético. Básicamente, porque consiste en poner unitarios de un lado, federales del otro, y que cada uno se reparta el rol que quiera: de un lado, los que afanan hasta para la estadística, revientan el sistema de transporte, funden la infraestructura energética y se empedan con el delirio de que todo lo hacen por «la Patria». Del otro lado, los que quieren llegar a fin de mes y, preferentemente, con vida. No son dos modelos de país, como el que se disputaban unitarios y federales, sino que son dos modelos de vivir la vida.
Algo de la idiotez que el neorrevisionismo histórico no supo-no quiso explicar es por qué el desprecio por los otros estratos sociales se tergiversó entre los períodos de John Sunday y los de Néstor. O sea, en la década del ’40, existía un desprecio por las costumbres de los desplazados que se sumaban a la clase media, los cabecitas. No era muy distinto al desprecio histórico por el tano, el gallego, el turco o el judío que llegaban en manada desde finales del siglo XIX, pero de pronto daba miedo: los hijos de aquellos desplazados europeos compartían su puesto de bancario con la clase media histórica. Porque, no jodamos, en Argentina la clase media no apareció en 1950. Existía de mucho antes. Lo que el período peronista hizo, en todo caso, fue propiciar un reordenamiento social mediante el cual los que nacían pobres no vivían condenados a la pobreza y, de pronto, se encontraban con trabajo, vivienda y promesa de crecimiento social. O sea, lo que todos queremos: que nuestros hijos vivan mejor que nosotros.
El desprecio se daba hacia la falta de cultura. Los reacomodados también la dejaban picando, como mi tío Rocco que fundió un Torino a las dos horas de sacarlo de la concesionaria por no enterarse que tenía caja de cuatro velocidades. Pero la falta de cultura nunca fue idiotez. Se reconocían brutos, ignorantes y cuasianalfabetos, pero sabían que sus hijos necesitarían de otras herramientas para progresar en un país en el que, si ellos llegaron con la vida metida en una valija y lograron la vivienda propia, todo era posible.
Hoy, las herramientas de la educación y la preparación no se exigen para progresar sino para no volver al estado generacional anterior. Por mera supervivencia de clase.
El desprecio, decía, era casi una guapeada de «yo llegué primero». No era temor a perder lo que se tenía, porque laburo sobraba. Era miedo a dejar de ser superior a alguien, era temor a lo desconocido, era el meo del perro reclamando como propiedad el árbol al que se llegó primero, aunque estuviera en medio de un bosque.
Hoy, existen divisiones minúsculas a nivel clase media. Básicamente, no queremos que nos rompan las tarlipes. El resto, lo negociamos. Las diferencias entre los que llevamos dos o tres generaciones de clase media y los que llevan dos o tres siglos quedaron limadas por el mero paso del tiempo.
La clase alta jamás se metió en ninguna lucha de clases. Saben que en este país nadie puede llegar a desplazarlos y, lo peor que puede pasar, es tener que compartir el yacht club con Rudy Ulloa. Nadie los desplazará porque en Argentina no hubo un intento revolucionario post Caseros que lo iniciara algún paquete resentido con los viejos o conmovido por la realidad que vio cuando logró salir de su círculo de protección. Aparte, cómo se nos ocurriría desplazarlos si quisiéramos vivir como ellos.
La mayoría de los pobres no odian a los ricos porque no se puede odiar lo que no se conoce. Los que sí los conocen, están agradecidos por el empleo, así sea en negro.
La lucha de clases moderna es un delirio transculturado. Y mal. Cuando el comunismo era incipiente, el discurso de dictadura del proletariado colapsó frente a los beneficios del peronismo. Más tarde, existió un invento que compraron un montón de niños bien del Jockey Club de La Plata, San Isidro Labrador y las quintas de Monte Grande. Ex pibes de doble apellido que quisieron ocupar el poder que ya era ocupado por los de su misma clase. Querían matar al padre, básica y freudianamente hablando, y reemplazarlo literalmente.
Hoy tampoco existe lucha de clases, al menos no bilateralmente. Existe, sí, un desprecio recíproco entre clase media y marginalidad, pero no va más allá de eso. No puede haber lucha cuando no se da una competencia por un objetivo contrapuesto, único e indivisible. El único momento en el que coinciden los marginales con la clase media, es en la cola del cajero automático y cuando a alguno que otro le pintó apropiarse del auto, las zapatillas, el celular o la vida de otro.
Llevarse un dedo como souvenier de un atraco al bondi habla por sí sólo. Ese desprecio por la integridad física de un laburante opaca el hecho de que ese colectivo no es un banco rodante sino un medio de transporte popular para viajar al trabajo, a la escuela, al hospital o a una reunión social de cualquier tipo, todos elementos de los cuáles se carece en un contexto de marginalidad. ¿Cómo respetarlo si ni siquiera se lo necesita?
Triste desenlace de una cadena de horrores políticos: la división de los argentinos ya no se da por la lucha por el poder sino por la lucha por sobrevivir a pesar del poder.
Pero eso tampoco es importante. Después de todo, pobres hubo siempre.
0424_La_Campora_Villa31
Jueves. «Las ideas dominantes de una época son las ideas de la clase dominante», cuentan que le gritaba Marx a la policía de Bonn cuando se lo llevaban en pedo a la salida de un cabarulo

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591 respuestas

  1. Opo en épocas de Menem andaba en un Duna. Con DLR llegó al Ford Fiesta. Ahora en la Década K tiene el VW pistero y quiere votar a Alzheimer Binner. Quién lo entiende.

  2. Cómo se anota al pedo…
    Si viniera con buena leche, lo invitaría a compartir una cena. Pero no, el tipo es un Amargo Portero.

  3. Los comegatos lo critican a Opo, pero el anda en un auto que debe haber pagado 240.000 mangos y que hoy vale maso 510.000. Sí, gracias a kristina, ella lo hizo, con el sensacional plan de aumento de impuestos a los autos. Toda una garantia de fracaso, gente en la calle y caida de ventas y recaudacion.

  4. Para Don Un Opositor a las 11:13.
    Maestro. Lo felicito por la ocurrencia. Iba a hacer llegar mis augurios pero Ud. me ganó de mano.
    Se ve que hay por lo menos dos que se merecen el saludo.
    Nunca menos.

  5. Para Patapúfete de las 9:39. Hace unos días comenté que, lamentablemente, soy contemporáneo de la Putativa Madre dado que ella nació en febrero y yo en noviembre.
    Pero ello no implica que aquí en el Geriatrico Almirante Rojas se admitan a ninguno de los nombrados en mi comentario hecho más temprano esta mañana.
    Tampoco se admiten a los corruptos y corruptas.
    Mucho menos a los/las «desfondadas».
    Si Ud. dese alguna explicación sobre el último término empleado le sugiero solicitar información pertinente al Choclo Alasino, o al Coki Capitanich o, en su defecto, al piloto o ex piloto del Tango 01 recientemente involucrado en presunto enriquecimiento ilícito.
    Ellos lograrán satisfacer sus inquietudes.

  6. A mi me hubiera gustado hacer la secundaria con un tipo como vos, así, de barrio, rústico, simplón, sin grandes espectativas….

  7. Incluso, en una época, lanzó el Amargo Jubilado, pero no funcionó. Sólo quedan un par recluídos en geriátricos.

  8. Don Un Opositor de las 10:47. Pedrín es una antigua empresa que empezó siendo una pizzeria en Rosario, después se dedico a las pre pizzas y agregó los ingredientes para el vermús. Tacconi es una embotelladora de jugos de frutas y que también hizo el famoso Amargo Obrero.

  9. Pedrín es una línea económica de productos de copetín. Tacconi es un Terma pero para el populacho.
    Si no los conocés, probá con Fernet Vittone con Manaos.

  10. Me aburrí, ya me voy a laburar, ADENOZ y Marcelo, no van a entender qué es laburar, pero los demás si. Saludos..y, a ustedes tambien, KK’s

  11. Pedrín y Tacconi jugaban en Central Córdoba, un club del sur de la ciudad, que supo conocer mejores épocas. Era una dupla goleadora que se rompía el alma para ganar. Con decirte que Tacconi, por esforzarse para alcanzar una pelota imposible, se tiró casi al ras para cabecear una que se iba cerca del palo. Hizo el gol, pero perdió parte de la nariz y se le aplanó la chota. Qué jugador!

  12. che boludo, Rosario es otro pais? ¿que carajo es Pedrin y Tacconi? A mi me suena a deportes en el recuerdo, los backs centrales de Alumni en 1927

  13. $825 es lo que va directo al ladronzuelo de GronCHona, lo demás se lo gastan en «publicidad», «equipo técnico y sueldo.

  14. Encima la yegua les aumenta, por decreto, las compensaciones y viáticos a sus funcionarios!!!! Ja ja, y ustedes escribiendo estupideces por acá!! Para ADENOZ, Marcelo y otros, que la ven pasar nomás ja ja. Quizás ahora, liguen chorizo de cerdo en el chori ja ja. Pobres tipos.

  15. Picada «Tío Opo»
    Palitos salados Pedrín, maní con cáscara y queso cuartirolo económico en dados. Con amargo Tacconi y soda.

  16. Che, la guita que se gasta la yegua en bondi, chori y coca (la lechita es gratis) para ustedes es de poco más de $721 millones, son 721 casas (bastate lujosas o 1000 casas más humildes) para la villas a las que ustedes, supuestamente, les dan una mano. Veamos…, eso dividido en unos 40 millones de argentinos, nos da… cerca de $18.000. Supongamos que se lo dan sólo a los pobres, que según ustedes son 2 o 3 en toda la Argentina (ja ja), no, supongamos que sólo se reparte en el 40% de los argentinos (unos 16 millones de habitantes), veamos, son… cerca de $45.000 para cada pobre!!! Creo que les hubiera solucionado bastante problemas. Haha, me olvidaba de lo más importante!!! Obviamente, es guita de todos los argentinos, no son ninguno de los millones de ella.

  17. – Tío Opo, el pollito te salió bueno!
    – Gracias, nene! Y eso que todavía no probaste el tinto que traje de los chinos…

  18. Si Opo toma cafecito en la Petrobras, no creo que haga un asado pantagruélico. A lo sumo una faldita y un poco de salchicha parrillera.

  19. Jamás tendría una parrilla con fierros en v (retiene grasa) y menos que menos enlozada. Eso es grasada para kirchneristas del interior del pais

  20. Patapúfete: con tu jermu me entretengo
    No, claro, ninguna connotación sexual. Hablaba de jugar al dominó
    Hijo de puta saltás a defender pedófilos. No te falta nada.

  21. Che, me pareció a mí o el compañero Patapúfete le dijo sorete imitador al nono Roia?
    Qué tipo atrevido.

  22. ¿Uy, te ofendi? Qué horror, chupapijas, pero los gusanos rentados que defienden al gobierno más chorro y corrupto de la historia no merecen otro calificativo.
    Quejáte al inadi, tragaleches a sueldo.
    Saludos a tu clon negro de mierda con pinta lombrosiana, forrito degustador de esperma oficialista.

  23. Desde cuándo el verbo entretener tiene connotaciones sexuales? No será que aquí hay una ENORME PROYECCION?????
    ?En qué geriátrico meterán a la mentirosa compulsiva, gastadora profesional indigna de su investidura, manipuladora megalómana adoradora de su propia voz, acomplejada que recurre al complejo de superioridad y poder para enmascarar su nada existencial? Tengan en cuenta que ella y don Roia deben de tener edades similares, soretes imitadores de la bífida en la necesidad de humillar. Uno ama y se identifica con lo que se le parece y/o con lo que uno querría parecerse.

  24. Caranchito habla de fijaciones ajenas, y en cada una de sus 10.000 «sesudas» participaciones habla de la ingesta de semen
    coherente

  25. Fuegian propone la Solución Final para todos los musulmanes.
    Bueno… a los niños debería perdonarlos…nunca se sabe 😉

  26. Che, me enteré que la yegua se mandó otra cadenita nacional, obviamente, no me tomé ni un segundo para escucharla, ni siquiera un repetición. Esperaré a que el escritor de este blog me haga un buen resumen, como siempre, de las pelotudeces e incoherencias que dijo. Que risa me dan los tontitos de la chántora, son una masa sin cerebro. ¿Vieron esas imágenes de mierda en que Hitler les hablaba a unos pendejitos tontitos, con la mirada perdida y después levantaban el brazo? Así están estos pelotuditos en todos los actos, sólo que en vez de levantar el brazo, aplauden hasta que les arden las manos. Unos zombies sin cerebro, the walking dead!! ja ja

  27. Lamentablemente la progresía le ganó a la RAE y ese horrísono vocablo que tanto gusta usar la cebra ahora está aceptado.

  28. Completa, martu. Recordá que más de una vez dijiste que tienen derecho a vivir como quieran. Dale, basura de rentada y elástica moral, hacete cargo.